Nos mudamos a Dossier Geopolítico

30 de noviembre de 2009

Entrevista realizada por Marsilea Gombata Cadena Bandeirante Brasil





El éxito de Obama depende del ajedrez geopolítico
http://www.band.com.br/jornalismo/mundo/conteudo.asp?ID=230229
Marsilea Gombata
mundo@eband.com.br

Al llegar a la Casa Blanca en enero, el Presidente, Barack Obama prometió el diálogo y la diplomacia sin condiciones. Bajo adelante, todos pagan por ver, pero empiezan a darse cuenta de que su cambio de moneda no es tan fuerte como se creía anteriormente.

En el Oriente Medio, el líder estadounidense identificó el proceso de paz entre israelíes y palestinos como un interés nacional. Una enorme inversión para lograr el éxito será crucial para una evaluación positiva de Obama. Pero dado que poco se ha ido tan lejos - Israel anunció esta semana la congelación parcial de los asentamientos en Cisjordania - surge la pregunta: ¿Qué tan lejos pueden ir los Estados Unidos en el tablero de las negociaciones?

"Los límites de Obama son los límites de los Estados Unidos en la región. Mientras que Washington es bastante fuerte impacto de la política de muchos países más pequeños como Irán e Irak, tiene la misma fuerza con estrategias en el Oriente Medio ", dijo el Fahri Farideh, un experto en Irán que enseña en la Universidad de Hawai. "Si Washington quiere promover y proteger los intereses norteamericanos en la región crítica debe tener una diplomacia fuerte, respetando el equilibrio de poder".

Los obstáculos, sin embargo, pueden empezar dentro de los EE.UU. Para Carlos Pereyra Mele, un experto en política de América Latina, Córdoba, Argentina, la cuestión comienza dentro de la administración de EE.UU.

"Todos sabemos que el lobby pro-Israel afecta a cada presidente de los EE.UU., condicionándolo. "El lobby impulsa abiertamente la intervención militar en todo el Medio Oriente para eliminar lo que se denomina la" amenaza árabe a Israel”.


Pereyra Mele ve como "parte del conflicto palestino”, a Hamas, el grupo palestino que controla la Franja de Gaza, y que se ha excluido de las conversaciones y visto por Washington como un terrorista.

"Cualquier solución estable depende enteramente de la población local y sus líderes", dice Kirk Buckman, profesor de relaciones internacionales en el Franklin Pierce de la Universidad de New Hampshire. "Pero Hamas rechaza la solucione de dos Estados y busca la destrucción de Israel.” Por lo tanto, no hay diálogo que puede ocurrir "

Meta
La posición de EE.UU. en relación con los actores como Hamas, Irán e incluso Corea del Norte Nota las ve con escepticismo Pereyra Mele.

"La política estadounidense está manejada en otras variables y su estrategia es crear un enemigo político para sustituir el comunismo, para permitir la continuidad de su complejo militar-industrial que sustenta su economía", concluye.

Publicado en cadena Bandeirante Domingo 29/11/2009
Obama depende de êxito no xadrez geopolítico
Marsílea Gombata
mundo@eband.com.br

Ao chegar à Casa Branca, em janeiro, o presidente americano, Barack Obama, prometeu diálogo e diplomacia sem condições. Sob expectativa, todos pagam para ver mas começam a perceber que sua moeda de troca não é tão forte o quanto se acreditava.

No Oriente Médio, o líder americano identificou o processo de paz entre israelenses e palestinos como interesse nacional. Investimento maciço para se ter êxito será crucial a um balanço positivo do governo Obama. Mas, tendo em vista que pouco se tem andado até aqui – esta semana Israel anunciou o congelamento parcial das colônias na Cisjordânia -, pergunta-se: até onde podem ir os Estados Unidos no tabuleiro de negociações?

“Os limites de Obama são os limites dos Estados Unidos na região. Enquanto Washington é forte o suficiente para impactar a política de países muitos menores como Irã e Iraque, não tem a mesma força com estratégias dentro do Oriente Médio”, avalia a Farideh Fahri, especialista em Irã que leciona na Universidade do Havaí. “Se Washington quer promover e proteger os interesses americanos na região crítica, terá de ter uma forte diplomacia, respeitando a balança de poder”.

Os obstáculos, no entanto, podem ter início dentro mesmo dos EUA. Para Carlos Pereyra, analista político especialista em América Latina de Córdoba, a questão começa dentro da administração americana.

“Todos sabemos que o lobby pró-Israel condiciona todos os presidente dos EUA”, condena. “O lobby impulsiona abertamente a intervenção militar em todo o Oriente Médio para eliminar o que se chama se ‘ameaça árabe a Israel’”.


Visto por Pereyra como “parte do tabuleiro do conflito palestino”, o Hamas, grupo palestino que controla a Faixa de Gaza, é hoje excluído das negociações e visto por Washington como terrorista.

“Qualquer solução estável depende inteiramente da população local e seus líderes”, observa Kirk Buckman, professor de relações internacionais da Universidade Franklin Pierce, em New Hampshire. “Mas o Hamas rejeita a solução de dois Estados e busca a destruição de Israel. Por isso, nenhum diálogo pode acontecer”

Alvo
A posição dos EUA em relação a atores como o Hamas, o Irã e até mesmo a Coreia do Note são vistas com ceticismo por Pereyra.

“A política americana está inserida em outros parâmetros e sua estratégia é criar um inimigo político que substitua o falecido comunismo, para permitir a continuidade de seu complexo industrial militar que sustenta sua economia”, conclui.

28 de noviembre de 2009

Nuestro país está inmerso en el mayor conflicto de soberanía territorial existente en el planeta Tierra.




¿Cuál es la situación actual?:


(izquierda Zona Argentina - Derecha usurpación britanica)



Desde 1989 cuando se firmaron los Acuerdos entre el Reino Unido y la Argentina (llamados Acuerdos de Madrid), donde supuestamente se “congelaba” la discusión de la soberanía por las Malvinas, en los hechos el Reino Unido:

* Ha ampliado hasta 200 millas su Zona Económica Exclusiva y hasta 350 millas su Plataforma Continental, que abarcan 3.500.000 km2,
* Ha hecho reserva sobre su pretendido sector antártico (British Antartic Territory) que abarca otros 3 o 4.000.000 de km2.
* En la zona en torno a Malvinas, las estimaciones oficiales británicas constatarían la existencia de 60.000 millones de barriles de petróleo. Si los multiplicamos por el valor actual de 70 dólares el barril, estamos hablando de la fabulosa cifra de 4,2 billones de dólares. Una cifra equivalente a 27 veces el monto de nuestra impagable deuda pública.
* Informes científicos y comerciales más recientes producidos por la petrolera Desiré y la consultora internacional Sinergy consideran que 3.000 millones de barriles serían explotables y rentables en el corto plazo a un costo relativamente bajo teniendo en cuenta las tecnologías disponibles. La explotación de este segmento más accesible y redituable comenzará este verano 2009-2010, es decir dentro de un par de meses, para lo cual Inglaterra desplazará plataformas de explotación desde el mar del Norte , cuya cuenca se está agotando.


* Ha logrado pescar con exclusividad en su autoproclamada Zona Económica Exclusiva de 1.600.000 km2, hecho que no sucedía hace dos décadas.
* Ha logrado la incorporación de estos territorios, incluyendo Antártida, a la nueva Constitución Europea recientemente aprobada por Tratado de Lisboa y que entra en vigencia el 1 de diciembre del 2009.
*Ha conseguido que la Argentina retirara el caso Malvinas de la Asamblea General de Naciones Unidas donde obtenía anualmente mayorías abrumadoras a su favor. Así la cuestión Malvinas quedó relegada bilateralmente al Comité de Descolonización, un comité secundario, y sin efecto político ni mediático. También obtuvo, inexplicablemente, el Reino Unido el status de observador permanente en la Organización de Estados Americanos.
*Ha conseguido establecer la Fortaleza Militar Malvinas, con centro en Mont Pleasant, donde envió recientemente cuatro aviones TYPHOON de máxima tecnología de combate, y en donde realizó intensísimos ejercicios militares presididos por el Jefe de Estado Mayor Conjunto de las FFAA británicas. Además nombró como próximo gobernador de la Isla a un militar británico proveniente de Irak, experto en misiones en regiones de alta conflictividad como Líbano e Irlanda del Norte.
*Ha presentado en Marzo pasado al Parlamento Europeo un plan agresivo de europeización de sus bases militares en especial la de Malvinas.


En concreto Gran Bretaña ha violado en su espíritu y en su letra varios párrafos sustanciales de los Acuerdos de Madrid I y II. Por todo esto la Argentina debe denunciar enérgica e internacionalmente el incumplimiento por la parte británica, y requerir en consecuencia que el Reino Unido retrotraiga el status jurídico y militar territorial vigente al momento de las firmas de los acuerdos, y se abstenga de poner en marcha la inminente explotación de yacimientos de petróleo. Asimismo el RU debe retirar las 4 aeronaves TYPHOON , retirar el documento presentado al Parlamento Europeo de europeización de bases militares (de tono particularmente agresivo y belicoso), y cesar la realización de ejercicios militares de alta gama que nada contribuyen a lograr una “Situación más normal” en la región.

Más información en http://proyectonacional.files.wordpress.com/2009/11/los_desafios_soberania_recursos_naturales.pdf
Difundirlo es responsabilidad de todos.

Ahmadinejad en América latina












En el alfabeto Morse de la diplomacia, la visita del presidente iraní es un signo que no requiere ser decodificado.


La gira de Mahmud Ahmadinejad por América latina (por Brasil, Bolivia y Venezuela, para ser más precisos) pone de relieve el nivel de protagonismo que nuestra región está tomando en un escenario globalizado donde las fichas empiezan a moverse con una autonomía mucho mayor a la existente en tiempos de la guerra fría. Y esto a despecho, o para oponerse a, el proyecto hegemónico norteamericano. Brasil y su presidente Luiz Inacio Lula da Silva dieron la nota al recibir al mandatario de un país paria, marginado del conjunto de las naciones desarrolladas y hasta del mundo civilizado, si atendemos a la propaganda imperial. Irán paga el precio de mantener una política independiente en el área más codiciada por Washington en razón de sus enormes reservas energéticas y de su importantísimo emplazamiento geopolítico.

Desoyendo la excomunión pronunciada por Estados Unidos respecto del leproso del Medio Oriente y pasando por encima de la campaña propiciada por el ala más dura de los halcones norteamericanos, Lula no se privó de nada al recibir al mandatario persa: reivindicó el derecho de Irán a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos, “tal y cómo pretendemos hacerlo nosotros”. Sostuvo asimismo el derecho que asiste a Brasil a vincularse con quien considere oportuno en el ámbito internacional y se ofreció como posible mediador para conseguir un Medio Oriente libre de armas nucleares, como lo está la América latina. Al mantener esto Lula incurría en un doble atrevimiento: sostener a la figura de Ajhmadinejad, sobre la que han convergido las diatribas que lo demonizan; y poner a Israel, en forma indirecta y sin presentarlo en el mapa, en el banquillo de los acusados, pues nadie ignora que la única potencia provista de armamento atómico en el Medio Oriente es el Estado judío, a la vista y paciencia de su socio norteamericano.

En otros tiempos la actitud de Lula hubiera sido tomada como esperpéntica por los monopolios de la comunicación. Como una arbitrariedad irresponsable, pues habría ido en contra de los intereses del Centro mundial y nadie que se preciase de ser un estadista “maduro” en estos países hubiera podido permitirse semejante posición; a menos que fuera uno de esos pintorescos e “irrelevantes” caudillos a los que la gran prensa bautizó como populistas y a los que condena una y otra vez a la ignominia de una presunta demagogia. El hecho de que esta vez no se permitiesen esos calificativos respecto del presidente de Brasil, es prueba de que esta nación ha ingresado al cuadro de las potencias mundiales y que, en cuanto tal, merece ser cortejada. O al menos, no ofendida con argumentos tan ridículos como el de estar apartándose del concierto de las naciones libres por tener relaciones con países que molestan a la convención de lo políticamente correcto.

La gira del presidente iraní por Bolivia y Venezuela, como complemento de la iniciada en Brasil, viene asimismo a mostrar que, desde la perspectiva de las naciones que luchan por alcanzar un estatus que les permita mantener un razonable grado de autonomía frente a la marejada globalizadora, el papel de Iberoamérica está siendo percibido como el de un posible aliado en esa lucha por obtener un razonable grado de capacidad para decidir el lugar donde se encuentran los propios intereses.

América latina no es un todo homogéneo, pero sí es un conjunto de identidades muy próximas entre sí, con muchos más elementos que la unen que los que la separan. No vamos a volver a enunciarlos ahora, pero puede apuntarse que un idioma compartido, el español, y una lengua galaicoportuguesa íntimamente vinculada a aquel, suministran el elemento fundante de cualquier empresa unificadora dirigida hacia el futuro.

Ahora bien, es importante evaluar las zonas en las cuales el proyecto integrador latinoamericano puede encontrar mayor o menor resistencia. A primera vista se presentan dos, diferenciadas no tanto por las peculiaridades étnicas que las recorren como por las tensiones que las habitan como consecuencia de sus propias fatalidades sociales y de la acción del imperialismo, siempre interesado en dividir para reinar.

Las dos áreas que cabe diferenciar son el arco andino y el Cono Sur. Este último es, de lejos, el factor económico más dinámico, y política y militarmente más seguro de la ecuación latinoamericana. Brasil, pese a sus desigualdades sociales y a la tentación que puede sentir la burguesía paulista en el sentido de jugar como un subimperialismo regional, aliado con Estados Unidos, es un emporio industrial y está provisto de cuadros burocráticos avezados en gestionar políticas de Estado y en ponderar las relaciones con el resto de Iberoamérica. Argentina, por su lado, en medio de todo su desorden y de la mezquindad política, que enreda a la oposición al gobierno en inacabables disputas en torno de nada, es un país enorme, riquísimo y dispone de una población que, al menos hasta no hace muchos años, era como sociedad bastante más homogénea que la de los otros países hermanos. Ni Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay o Bolivia tienen intereses contrapuestos en el plano territorial, por trágicos que puedan haber sido algunos episodios del pasado, y Chile, que tiene un contencioso con Perú en el cual puede engranar Bolivia, parece haber llegado a un estatus quo definitivo en las cuestiones de lindes con Argentina. Las fronteras entre los dos países podrían tender a difuminarse a medida que se hacen cada vez más evidentes las ventajas de una entidad bioceánica, cosa que también atrae muchísimo a Brasil. Por otra parte el interés anglonorteamericano por las jurisdicciones chilena y argentina en la Antártida y mares aledaños hace evidente que la cooperación y no la rivalidad es lo que conviene a nuestros países. El viejo proyecto del ABC, acariciado por Roque Sáenz Peña y Victorino de la Plaza, y revivido durante un breve lapso por el trío formado por Perón, Vargas e Ibáñez del Campo, podría entonces tener ahora una chance más precisa.

Los países del arco andino, por el contrario, ostentan zonas de fricción que pueden ser activadas por la presión imperialista. Venezuela y Colombia, Colombia y Ecuador, Perú y Chile, más las tendencias separatistas del Oriente boliviano y el requerimiento de Bolivia por una salida al mar, configuran un cuadro menos optimista que el de las naciones del Mercosur, cuadro al cual la súbita implantación de las bases norteamericanas en Colombia y el golpe en Honduras vienen a dar un tinte ominoso. Las tensiones provenientes de esa área pueden descompensar el avance general de la región. Es por esto que los países del Cono Sur, los menos afectados por tensiones de ese tipo, deberían apresurarse a coordinar sus esfuerzos con miras a dar forma al Consejo Suramericano de Defensa y a proveerse de planes de desarrollo conjunto que miren a preservar la estabilidad en el subcontinente. La intervención oportuna de la Unasur en ocasión del proceso separatista de Santa Cruz y el Beni, en Bolivia, fue un ejemplo de ese tipo de acción moderadora, como también lo fue el papel de los países del Grupo de Río en la desactivación de la bomba de tiempo que la incursión colombiana contra las Farc en Ecuador había plantado en un área en extremo sensible. No tan positivo fue el resultado de la cumbre de Bariloche, en la cual se hubo de lidiar con el tema de las bases norteamericanas en Colombia. Y ello no tanto por lo jurídicamente resbaloso del tema, en la medida que se debían tratar las atribuciones soberanas de ese país respecto de si tenía o no derecho a alojar a tropas de Estados Unidos en su territorio, sino porque detrás de esa fachada estaba la misma Unión; es decir, la madre de la criatura y la fuerza real con la que se habrá de lidiar si estos países pretenden realizar su aproximación al sueño bolivariano y sanmartiniano.

Cerremos la ecuación. Ahmadinejad en América latina es un signo. Un signo respecto de quienes pueden ser nuestros aliados naturales y una señal dirigida al mundo en el sentido de que estos países están intentando andar por su propio pie.
ENRIQUE LACOLLA

26 de noviembre de 2009

Palacio Ferreyra 25/11/2009







El dia 25 de Noviembre se desarrollo en la Ciudad de Córdoba en el ambito del Palacio Ferreyra con el auspicio de la Secretaria de cultura de Córdoba y organizado por el laboratorio Cultural latinoamericano la Conferencia America del sur en la Geopolitica Mundial, en la cual se presento el "Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolitica". Participaron de esta presentacion el Dr. Marcelo Gullo y el Lic. Carlos Pereyra Mele.
Esta información ha sido publicada en Italia por el sitio EURASIA: http://www.eurasia-rivista.org/cms/cultura-eventi

21 de noviembre de 2009

El campo de batalla Suramericano


Otra vez Iberoamérica se enfrenta al ser o no ser de su destino


(*) Por Enrique Lacolla


En el mundo globalizado todo tiene que ver con todo. Y el principal motor de esa dinámica es el mundo desarrollado, en extremo agresivo. Lo grave para nosotros es que los dirigentes de América latina, o más bien los exponentes de los gobiernos de centro izquierda que surgieron de la resistencia al modelo neoliberal del Consenso de Washington, no terminan de decidirse a ir a las cosas y suelen disimular con palabras bienintencionadas una falta de operatividad en el plano de las iniciativas concretas que hacen falta para salir al encuentro de las amenazas que pesan sobre la región.

Desde el hundimiento del comunismo los acontecimientos han acelerado su curso. La fragilidad económica de la única superpotencia que existe en el globo, Estados Unidos, no le ha impedido lanzarse a la conquista de su proyecto hegemónico. Más bien al contrario, parecería que esa fragilidad y los límites que está encontrando ese proyecto ante el surgimiento de resistencias encarnizadas en áreas estratégicas fundamentales como son el Medio Oriente y el Asia Central, apuntan a exacerbarlo y a generar una fuga hacia delante. América latina y Suramérica en particular, a las que el desastre de las políticas neoliberales habían impulsado a buscar vías alternativas a la dependencia a través de su integración regional, encontraron en un primer momento una cierta latitud de márgenes para armar una incipiente organización unitaria. Estados Unidos estaba obsesionado con otras zonas y el desastre promovido por el neoliberalismo le achicaban aquí el espacio sociopolítico para la reedición del experimento que Naomi Klein denominó “la doctrina del shock”. Se abrió entonces un interludio durante el cual se fortificó el Mercosur, surgió la Unasur y los presidentes iberoamericanos comenzaron a tomar carta en los problemas regionales que los afectaban directamente. Las reuniones de Mar del Plata, de Bariloche, de Santo Domingo, dinamitaron el proyecto de sujeción supuesto por el Alca y frenaron la escalada bélica entre Colombia y Ecuador, así como el separatismo del Oriente boliviano, que habría introducido un catastrófico elemento de secesión en el techo de América. Pero estas iniciativas, con ser importantísimas, no dejan de ser expedientes provisorios que no anulan los factores de riesgo. La disponibilidad de poderes que tiene el imperialismo le consiente volver una y otra vez sobre los núcleos para él problemáticos con la intención de proseguir socavando el proyecto unitario latinoamericano con recursos que van desde las acciones de inteligencia destinadas a interferir en los asuntos internos de nuestros países, fomentando cuantas opciones separatistas que puedan debilitarlos, a la práctica del liso y llano golpe de Estado, del cual fue ejemplo el alzamiento contra Chávez en 2002. Los gobiernos de centroizquierda a los que hemos mencionado y que abarcan un arco de modalidades políticas bastante variado, desde la temperamental de Chávez a las más moderadas de Lula, Cristina Fernández y Bachelet, pasando por Correa, Daniel Ortega y Evo Morales, no terminan, sin embargo, de encontrar una política ponderada y enérgica a la vez, que sirva para acomodarse a las exigencias del nuevo tiempo y a la ya evidente decisión norteamericana de poner un freno a las veleidades autonómicas de los países de lo que Washington entiende es su patio trasero.

La existencia de élites ajenas al anhelo unificador e independentista que hay en América latina y que conservan todo su poder económico y su peso mediático, más la presencia de una importante masa de clase media alienada de la realidad gracias al discurso del sistema, representan obstáculos muy importantes para el logro de la aspiración regional a la complementariedad y la integración. Lo que ha sucedido en los últimos tiempos en la región debe leerse en este marco. La reactivación de la IV Flota norteamericana, el golpe de Estado en Honduras, la sumisión del pretendido reformador y progresista Barack Obama a los dictámenes del complejo militar-industrial que maneja la política estadounidense, la erección de siete bases norteamericanas en Colombia, para las que el Congreso ha autorizado ya los fondos respectivos, y quizá hasta algunos extraños fenómenos (1) que se han producido últimamente en el país cuyo gobierno se apunta como el líder natural de la región, Brasil, están dando a entender que el gobierno estadounidense ha declarado una suerte de guerra de facto al proyecto latinoamericano de erigirse en una suerte de bloque regional.

Esto implica la puesta en práctica, dirigidos esta vez sin tapujos contra Suramérica, de los mecanismos que vienen definiendo la política estadounidense para el resto del mundo a partir de 1991. En este esquema, el debilitamiento de los competidores potenciales de la hegemonía norteamericana es un dato fundamental y se activa a partir de dos principios básicos. Uno es la agresión física directa contra factores que pueden obstaculizar el acceso a los recursos estratégicos –casos de Irak o Afganistán- y otro es el cerco de los principales adversarios y la división o el fomento de los particularismos étnicos o confesionales latentes en sus sociedades. La explosión de la ex Yugoslavia, la atracción de los países del ex bloque del Este al cuadro de la Unión Europea e incluso de la Otan, que empuja a Rusia hacia los Urales y al mismo tiempo diluye la composición nuclear de la UE como factor independiente ahogando a Francia y a Alemania en un puzzle asociativo donde tomar decisiones comunes se torna más difícil; el fomento de los nacionalismos de campanario en el Cáucaso y el Tíbet, son muestra de que Washington entiende a adherir al viejo principio del memorándum Crowe que en enero de 1907 determinó la planificación de la política exterior británica de cara al siglo XX: “la estructura y no el motivo es lo que determina la estabilidad”–es decir, el mantenimiento del estatus quo que favorece a la o las potencias dominantes. (2)

Esto significa que, aun en el caso de que el rival potencial no tenga disposiciones agresivas, su poderío creciente debe ser neutralizado para impedir que ese aumento se constituya, objetivamente, en un pendant, en un contrapeso para la influencia de la potencia que se quiere hegemónica. En este sentido China es el principal enemigo, seguida por Rusia, porque ambas compondrían el bloque euroasiático que más poderosamente podría gravitar en el mundo y contrabalancear o incluso desbancar el poderío de Estados Unidos y de los otros países que conforman la tríada dominante en el presente. Es decir, el Japón y la Unión Europea. Se trata de una descarnada lucha por el poder, que no tiene mucho que ver con las ideologías.

Objetivo: América latina

¿Y qué tiene que ver América latina con todo esto?, se preguntará el lector. Pues tiene que ver, y mucho, pues ingresa en la categoría de reservorio de recursos estratégicos esenciales para el mantenimiento de la hegemonía norteña durante el presente siglo y porque su constitución en Nación unitaria la erigiría en un factor que podría mover sus piezas de acuerdo a un criterio independiente en un mundo donde las tensiones seguirán aumentando.

A partir del golpe en Honduras y del beneplácito del gobierno colombiano presidido por Álvaro Uribe en el sentido de conceder siete bases estadounidenses en su territorio (la cháchara en torno de que se trata de bases colombianas en donde “se admitirá a las fuerzas” norteamericanas para combatir el narcoterrorismo es un flaco pretexto); de la reactivación de la IV Flota estadounidense en disposición de operar en el Caribe y el Atlántico sur de acuerdo a las directivas del Southcom, y del putsch en Honduras, a partir de estos datos, decimos, se hace evidente que los tiempos se están acortando y que Estados Unidos está listo para volver al “monroísmo”. Es decir, a la práctica de la Doctrina Monroe que en 1823 sentenció que América debía ser para los “americanos”. O sea para los “usamericanos”, toda vez que la potencia norteña se apropió del patronímico inspirado en el nombre del navegante y cartógrafo italiano al servicio de España, Américo Vespucio, con el cual se bautizara a las tierras descubiertas por Cristóbal Colón.

La resistencia contra el reforzamiento de esta tendencia, de parte de los gobiernos iberoamericanos no acaba de superar el estadio declarativo. Brasil, es cierto, se permitió una interesante jugada al permitir o más bien propiciar que su embajada en Tegucigalpa alojase al presidente Zelaya a su vuelta a Honduras, pero el gobierno norteamericano, a pesar de su aparente repudio al golpe de Estado en ese país, permaneció impertérrito y hoy el mandatario depuesto ve pasar los días desde una ventana de la representación diplomática, sin que la situación se mueva un ápice.

Si Washington desea, como desea efectivamente, desarticular lo que a sus ojos son las veleidades autonomistas de América latina, debe lidiar en primer término no sólo contra quienes hoy más con mayor estridencia la proclaman, sino contra quienes detentan los recursos y disponen de una potencia centrípeta capaz de nuclear, a la corta o a la larga, a los países del área.

El más obvio de los objetivos para comenzar la ofensiva es Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez Frías encarna una combinación de factores sociales cuya coalición siempre ha inquietado sobremanera a Washington: un jefe carismático y populista apoyado en las masas y sustentado por un ejército donde prepondera un ala nacionalista. Pero más allá está Brasil, una incógnita para propios y extraños, pero que podría ser “ayudado” a plegarse al diktat estadounidense a través de políticas que conjuguen la oferta del “bastón y la zanahoria”. Es decir, del halago y el castigo, simultáneamente.

Las vías para una agresión contra la revolución bolivariana hace rato que están trazadas y la aparición de las bases norteamericanas en Colombia les dan el sustento práctico que necesitan. De acuerdo a una reciente nota de Heinz Dieterich, las opciones instrumentales que se ofrecen para tornarlas operativas son varias y aplicables de acuerdo a la gradación que pueda imprimirse al conflicto, a saber:

1) El incremento de la oposición interna al gobierno a través de los canales mediáticos y aprovechando el fuerte rechazo que inspira Chávez a más o menos un 40 por ciento de la población, en busca de una derrota electoral del partido bolivariano en las elecciones del año que viene y del 2012. Esta vía es la menos cruenta, pero podría ser incentivada por medio de:

2) El fomento de bandas paramilitares que comprometan al ejército venezolano en acciones de guerrilla en la frontera con Colombia, donde esos grupos encontrarían protección del ejército colombiano a su vez cubierto por el paraguas de la aviación y los efectivos norteamericanos aposentados en ese país. El desgaste y la humillación que suscitaría este escenario reforzaría a los elementos que dentro de las fuerzas armadas venezolanas no confían en Chávez y podrían tentarlos a derrocar al mandatario y terminar con la experiencia bolivariana.

3) Si eso no sucede, un choque abierto con los colombianos sostenidos por la panoplia norteamericana suscitaría a su vez la aparición de un tercer escenario, el de una guerra convencional y abierta con Colombia, de proyección de veras catastrófica, prácticamente imposible de ganar dada la presencia norteamericana y que significaría la liquidación del proceso chavista y un escarmiento para el resto de América latina. Más allá de las secuelas insurgentes y contrainsurgentes que un episodio de esas características arrastraría consigo.

Por otra parte, un documento oficial de la fuerza aérea norteamericana reproducido en forma parcial por el licenciado Carlos Pereyra Mele en su trabajo “Construyendo un enemigo a medida”, expresa que la base de Palanquero (en Colombia) “garantiza la oportunidad para conducir operaciones de espectro completo por toda América del Sur. El documento expresa asimismo que “Estableciendo una Localidad de Cooperación en Seguridad (CSL) en Palanquero…, su desarrollo nos dará una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y la estabilidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales”. La base de Palanquero, por otra parte, “también incrementará nuestra capacidad para conducir operaciones de inteligencia, espionaje y reconocimiento…, mejorará las relaciones con socios… y aumentará nuestras capacidades para librar una guerra expedita”.

Todo un programa. Pero el objetivo último de esta compleja construcción no puede ser sólo Venezuela. Resulta obvio que apunta al conjunto del subcontinente y en primer término a Brasil que, en tanto miembro prominente del club de potencias mundiales emergentes e integrante del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) podría ejercer un poder de imantación muy serio en el hemisferio sur, a poco que acuerde sus políticas con Argentina, el socio con más recursos potenciales, con una inserción geográfica poderosa y vocero natural de los países que hablan castellano frente a un Brasil que habla portugués, otra de las variables idiomáticas que dividen al foco cultural significado por la península ibérica. Principal referente esta, en definitiva, de una civilización indoeuropea que constituye uno de los fenómenos más originales y eventualmente más progresivos en un siglo de signado por la inevitabilidad del mestizaje a escala universal.

Brasil y Argentina, con la Amazonia y con las reservas hídricas y minerales que detentan, más su potencial tecnológico e intelectual que, aunque todavía coartado, es grande, son un objetivo primario del activismo preventivo que el imperialismo está en condiciones de poner en práctica para adecuarse a los principios del memorándum Crowe: se tratará de frenar la articulación de una estructura de poder que, aunque esté en buena disposición para entenderse con Estados Unidos, supone, objetivamente, la posibilidad de que se constituya en un alternativa capaz de escapar a las reglas de sumisión que se exigen desde arriba y apta para elaborar una estrategia autónoma, dirigida a dominar sus recursos y a hacerse un lugar en los asuntos mundiales por propia gravitación.

La presión norteamericana sobre Suramérica puede, pues, darse por descontada. Y estos países tienen mucho que andar para elaborar una política común, tanto en materia diplomática como de defensa, capaz de desalentar los intentos de ingerencia movilizados desde el Norte. La guerra relámpago lanzada por Estados Unidos en estos días a través del golpe en Honduras y de la radicación de las bases militares en Colombia no ha encontrado todavía una respuesta clara de parte de los gobiernos suramericanos involucrados en un curso diferente al propuesto por Estados Unidos. Ha habido declaraciones, sí, pero ninguna sintonía definida acerca de cómo enfrentar con expedientes prácticos el activismo norteamericano en la región.

Suponer que estos países podrán autovertebrarse sometiéndose a la doctrina Monroe recocinada, es una entelequia. Semejante posición sólo dejará espacio para un discurso genéricamente antiimperialista que apenas podrá disimular la sumisión. Por otra parte, imaginar que se puede ganar tiempo a fin de ir construyendo una correlación de fuerzas menos desequilibrada para enfrentar a Estados Unidos antes de encararlo con franqueza, es con probabilidad ilusorio. El Imperio no tiene tiempo que perder y sólo moderando sus apetitos y su voluntad de poder podría acomodarse a un tren de acción más ponderado y que mida de forma racional las relaciones con el Sur. Si esto fuera así sería maravilloso. Pero atendiendo a los datos de la historia es improbable que ello suceda.

Resta la opción aparentemente más difícil, pero que tal vez sea la más sana y realizable, si se quiere poner a estos países de veras de pie. Semejante opción pasa por la formación de un frente militar integrado por Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia, con activo apoyo argentino, para erigir un elemento capaz de frenar cualquier aventura en gran escala emprendida contra Venezuela o la Amazonia. (3) Sí, suena a política ficción. Pero semejante construcción supondría un factor disuasorio de marca mayor y encendería todas las alarmas en la opinión pública norteamericana (factor que no conviene descuidar) dados la inmediatez y los lazos que existen entre la parte norte y la parte sur del hemisferio.

Como es natural cualquier experimento integrador de este tipo, o incluso su insinuación, no podrá actuarse sin un trabajo en profundidad para acabar con las desigualdades sociales en nuestra porción del continente. Si dijimos más arriba que el ordenamiento mundial hacia el cual se está yendo es una descarnada lucha por el poder en la cual poco tienen que ver las ideologías, es evidente sin embargo que ninguna construcción asentada sobre una base real de poderío podrá erigirse sin la abolición de la configuración económica y cultural dependiente, promovida por una casta dominante que vive en simbiosis con el imperialismo y que ha determinado la ruta por la que han circulado estos países desde su nacimiento. No es posible que la exclusión social sea la pauta por la que se gobiernan los países en crecimiento. La profundización de la democracia, por lo tanto, la liberación de este concepto de las excrecencias declamatorias con las que se lo ha rodeado y una participación activa de las masas en la orientación del poder son condición sine qua non para el logro de un objetivo unificador.

Estas no son metas para mañana. Dado el paso cansino de nuestros países –roto de cuando en cuando por arrebatos de energía que concitaron represiones feroces- las elaboraciones teóricas respecto al tema de la lucha por la integración tendían a postergar su resolución para después de que se hubiesen acumulado las reservas de conciencia necesarias para comprender nuestra realidad y para lidiar con este tipo de proyecto. Pero los tiempos se han acelerado. El mundo va hacia un nuevo ordenamiento que estará presidido, al menos en una primera instancia, por el caos. Tomar conciencia de nuestra situación no puede separarse ya de laborar de manera concreta para modificarla. Los países de Iberoamérica se enfrentan a una batalla cultural, mediática, social y productiva que sea capaz de erigir las defensas intelectuales y también militares para que, detrás de ellas, pueda surgir esa “nueva y gloriosa Nación” que el himno postuló como inevitable para sentar la situación de Latinoamérica en el mundo.



1) No es bueno jugar con las teorías conspirativas de la historia, pero a veces la tentación es irresistible o, mejor dicho, inevitable. El reciente e inexplicable apagón que dejó a más de la mitad de Brasil a oscuras, ¿no pudo estar vinculado a un ataque cibernético? ¿Quién dispondría de los instrumentos idóneos para lanzarlo si no son los servicios de inteligencia de una superpotencia? ¿No habrá sido una manera extorsiva de advertir al gobierno brasileño acerca de la fragilidad de su infraestructura energética en vísperas de la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos previstos para el 2017?

2) Para una exposición más precisa de este tema es útil apelar a Henry Kissinger, quien lo describe con cierto detenimiento en su libro La diplomacia, edición 1996 del Fondo de Cultura Económica, páginas 187 a 189.

3) Desde luego, no se trataría de librar una guerra abierta (all out war) con Estados Unidos, sino de sembrar de obstáculos y problemas el camino hacia ese tipo de conflicto, que a no dudar levantaría múltiples resistencias en el mundo entero.
(*) Enrique Lacolla es un escritor y periodista argentino. Fue docente de Historia del Cine en la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba durante 30 años. Publicó libros sobre cine y realidad política. Fue separado de su puesto de periodista en La Voz del Interior del Grupo Clarín, durante el bloqueo patronal agropecuario en Argentina de 2008.

20 de noviembre de 2009

20 de Noviembre día de la Soberanía Argentina





COMBATE DE LA VUELTA DE OBLIGADO

En 1845 la Confederación Argentina, gobernada por Juan Manuel de Rosas, sufrió la alevosa agresión militar de las dos principales potencias de la época: Gran Bretaña y Francia, que venían cebadas de sendas apropiaciones coloniales en China y Argelia. Contaban con el apoyo explícito del bando unitario emigrado a Montevideo y el de Fructuoso Rivera, que había derrocado en esa ciudad al gobierno legítimo de Oribe. Este, a su vez, sitiaba la ciudad por tierra y, desde hacía meses, por el río lo hacía la flota del viejo y glorioso almirante Brown. Los europeos también especulaban con el apoyo eficaz del Imperio del Brasil, interesado en la Mesopotamia y en la Banda Oriental. Por su parte, los Estados Unidos de Norteamérica, que ya habían proclamado la doctrina Monroe, la dejaron de lado para otras oportunidades más propicias: estaban demasiado ocupados en la anexión del estado mejicano de Texas.

La flota anglo-francesa primero ocupó Montevideo, exigió la libre navegación de los ríos interiores argentinos, y se apoderó mediante su artillería de grueso calibre –sin previa declaración de guerra- de la débil escuadra de Brown, quien le escribió a Rosas: “Tal agravio demandaba imperiosamente el sacrificio de la vida con honor, y sólo la subordinación a las supremas órdenes de V.E. para evitar aglomeración de incidentes que complicasen las circunstancias, pudo resolver al que firma a arriar un pabellón que durante treinta y tres años de continuos triunfos ha sostenido con toda dignidad en las aguas del Plata”. La enseña azul y blanca de los buques argentinos fue reemplazada por la francesa o inglesa, y todos sus marinos apresados. El mando de la escuadra apoderada se le otorgó al aventurero mercenario Italiano José Garibaldi.

Después de recurrir a la última ratio, las potencias imperiales se dispusieron a internar el Paraná y el Uruguay, declararon el bloqueo de todos los puertos, apresaron los barcos mercantes y se prepararon a ocupar los puntos dominantes del litoral argentino. La unidad de Garibaldi cañoneó, incendió, arruinó, tomó por asalto y saqueó la Colonia del Sacramento, luego tomó la isla Martín García, por el río Uruguay atacó al pueblo puramente comercial y desguarnecido de Gualeguaychú, saqueándolo durante dos días, a Paysandú, donde fueron rechazados, igual que en Concordia.

Pero a pesar de los atropellos, depredaciones y crueldades, la intervención no podía ocupar los puntos guarnecidos regularmente por la Confederación. Es así que las potencias resolvieron que sus escuadras combinadas forzasen a cañonazos el paso del Paraná hasta llegar y tomar a Corrientes, a fin de dominar ese gran río. Hasta entonces sólo se habían producido actos de fuerza para intimidar al gobernante nativo, método con el que en otros países habían obtenido amplias concesiones. Pero aquí y ahora, iba a comenzar la verdadera guerra.

Salvo el puñado de doctores emigrados, todo el país acompañó a Rosas en la lucha donde se comprometía la honra y la integridad nacional. Los gobernadores, las legislaturas del interior, los héroes militares de las campañas por la independencia, los hombres principales y acaudalados, los gauchos que podían manejar un fusil, los representantes diplomáticos acreditados en Buenos Aires, todos ratificaron de un modo inequívoco ese apoyo. Igual que la prensa de toda América y la de la propia Europa.

El brigadier general don Juan Manuel de Rosas se convirtió así en el representante armado de la independencia que alcanzaron con tanto sacrificio las naciones sudamericanas, y del principio republicano que miraban con desprecio las monarquías signatarias de la Santa Alianza. Era el consenso unánime manifestado de un modo elocuente el que así lo comprendía en toda la nación y en toda la patria grande. Era la bandera del río del Juramento y de los Andes que tremolaba en manos de los mismos que se habían batido en Salta, Chacabuco, Maipú y Lima. Era el padre de la patria, el Libertador don José de San Martín, ofreciendo sus servicios a Rosas, en defensa de la independencia amenazada. Y para que ningún eco de gloria faltase en ese concierto del patriotismo y del honor, la lira del autor del himno nacional llamaba así al sentimiento generoso de los argentinos:

Se interpone ambicioso el extranjero,
su ley pretende al argentino dar,
y abusa de sus naves superiores
para hollar nuestra patria y su bandera,
y fuerzas sobre fuerzas aglomera
que avisan la intención de conquistar.

Morir antes, heroicos argentinos,
que de la libertad caiga este templo:
¡daremos a la América alto ejemplo
que enseñe a defender la libert
ad!

[...]
(Vicente López y Planes, Oda patriótica federal recitada en el teatro de la Victoria la noche del 5 de noviembre de 1845).

En la costa norte de Buenos Aires, a unos 160 kilómetros de la Capital, poco más allá de San Pedro, el río Paraná forma un recodo que se conoce como la Vuelta de Obligado. A esa altura el río tiene unos setecientos metros de ancho, y por ahí debía pasar necesariamente la flota extranjera para llegar a Corrientes. En ese lugar levantó sus principales baterías el general Lucio Mansilla, jefe del departamento del Norte, miliciano de la reconquista con Liniers, oficial de la campaña oriental con Artigas, comandante del ejército de los Andes con San Martín, de Maipú y la campaña del sur de Chile con Las Heras, héroe de la guerra con Brasil, un probado veterano de la Independencia con dotes singulares para sacar ventajas de cualquier situación de armas.

Sin embargo, carecía de los recursos naturales para desenvolver esas cualidades: es el momento en que el águila enjaulada tiende inútilmente sus alas y devora el espacio con los ojos. Hizo lo que pudo para conseguir esos recursos –municiones de artillería e infantería para las dotaciones completas-, pero éstos nunca llegaron. Mucho patriotismo y pocas municiones.

Mansilla montó cuatro baterías en la costa firme: la denominada Restaurador Rosas mandada por Alvaro Alzogaray, la General Brown por Eduardo Brown, el hijo del almirante, la General Mansilla por Felipe Palacios, y la Manuelita por Juan Bautista Thorne. Eran servidas por un total de ciento sesenta artilleros y otros sesenta de reserva, parapetados tras merlones de tierra pisada entre cajones. Guarnecían las cuatro baterías quinientos milicianos de infantería al mando de Ramón Rodríguez y otra cantidad similar, con varios cañones, en los espacios entre ellas. De reserva, apostados en un monte, seiscientos infantes y dos escuadrones de caballería al mando de José Cortina. Detrás de ellos, unos trescientos vecinos de San Pedro, Baradero, San Antonio de Areco y San Nicolás, reunidos a último momento. La custodia del general, setenta hombres al mando de Cruz Cañete.

En la orilla, en un mogote aislado, estaban apoyadas unas anclas, a las que se asieron tres gruesas cadenas que atravesaban el río hasta la orilla opuesta, donde quedaron sujetadas a un bergantín armado con seis cañones al mando de Tomás Graig, estribor con frente al enemigo. Las cadenas se corrían sobre las proas, cubiertas y popas de veinticuatro buques desmantelados, hundidos y fondeados en línea. Con esto se propuso Mansilla mostrar a los anglo-franceses que el pasaje del río no era libre, y obligarlos a batirse si intentaban pasarlo.

La flota enemigo fondeó dos millas más abajo y durante dos días ambas fuerzas hicieron reconocimientos e intercambiaron algunos disparos de cañón. A las ocho y media de la mañana del 20 de noviembre de 1845 avanzaron sobre las baterías de Obligado once buques enemigos con noventa y nueve cañones de grueso calibre, de los cuales treinta y cinco eran Paixhans, de bala con espoleta y explosivos, acreditados por los estragos que habían hecho en los bombardeos de Méjico. Media hora después rompieron sus fuegos. La banda del batallón Patricios hizo oír el himno nacional. Mansilla, de pie sobre el merlón de la batería Restaurador Rosas invitó a los soldados a dar el tradicional grito de ¡viva la patria! Y a su voz arrogante y entusiasta, el cañón de la patria lo ilumina con sus primeros fogonazos. Otra media hora después y el combate se generaliza, entrando todos los buques en acción. Los pechos de los soldados argentinos sienten por primera vez la lluvia de bala y metralla, pero sin embargo las baterías de tierra ponen fuera de combate dos bergantines ingleses.

Al mediodía Mansilla comunica a Rosas que el enemigo no ha podido acercarse a la línea de atajo, pero que dada su superioridad, cree que lo harán, porque a él le faltan las municiones para impedirlo. Efectivamente, pocos minutos después el capitán Tomás Graig, comandante del bergantín argentino Republicano, que sostenía esa línea de atajo, quema su último cartucho. Cuando pide más municiones a tierra y le responden que ya no hay, hace volar su buque para no entregárselo al enemigo, y va con sus soldados a tomar el puesto de honor en las baterías de la derecha. Los buques de la alianza imperial avanzan hasta la línea de atajo, sufriendo todos los fuegos de las baterías. Como un volcán arrojando serpientes de fuego en todas direcciones, el agua cubierta de nubes de pólvora quemada, entre estrépitos de muerte, el Paraná se convierte en un infierno.

En lugar prominente de este cuadro está Mansilla; y su esfuerzo prodigioso, y su vida que respeta la metralla, y su espíritu, pendiente de una probabilidad halagüeña, concentrados en ese punto del río Paraná, donde se juegan el derecho y la honra de la patria que él defiende. Hay un momento en que esa probabilidad parece sonreírle: es cuando los cañones de las baterías hacen retroceder algunos buques, ponen fuera de combate algún otro y apagan los fuegos de varios cañones enemigos. Pero simultáneamente una lancha con un contingente inglés logra cortar las cadenas y hacer pasar del otro lado algunos buques.

A las cuatro de la tarde Alzogaray, con casi todos sus artilleros muertos, quema en su cañón el último cartucho. La batería de Thorne es un castillo incendiado. Allí se sienten las convulsiones estupendas del huracán que ilumina con sus rayos una vez más la vida y que a poco fulmina la muerte entre sus ondas. El estampido del cañón sacude la robusta organización del veterano de Brown. El mismo Thorne dirige las balsas y los cañones, que hacen estragos al enemigo. Se fractura un brazo y se golpea la cabeza, de tal manera que perderá el oído para siempre. Desde entonces sus viejos compañeros le llamarán el sordo de Obligado.

Después de ocho horas de bombardeo incesante, los patriotas se quedan completamente sin municiones. Mientras los cañones de los buques enemigos siguen disparando, se lanza la infantería de desembarco sobre las diezmadas fuerzas argentinas. Mansilla se pone a la cabeza y manda calar bayonetas. Al adelantarse, es derribado por la metalla en el estómago y queda fuera de combate. El coronel Ramón Rodríguez lleva otra carga con los Patricios y repele al enemigo; pero éste finalmente logra controlar el campo. Los europeos contaron ciento cincuenta bajas en la Vuelta de Obligado y sus mejores buques quedaron bastante averiados. Los argentinos sufrieron seiscientos cincuenta hombres fuera de combate y perdieron dieciocho cañones. Durante casi ocho horas, no se dejó de hacer fuego de parte a parte. Fue un brillante hecho de armas para ambos bandos.

La victoria que alcanzaron los anglo-franceses resultó pírrica; quizás confiaron demasiado en lo que aseguraban los emigrados unitarios, su prensa y sus libros: que ante su presencia en las costas, los pueblos “sacudirían el yugo de Rosas y harían causa común con ellos”. Forzaron el pasaje del río y tal vez podrían dominarlo, pero supieron que no podrían avanzar tierra adentro, ya que se sublevarían contra ellos todas las fibras de un pueblo viril atacado en sus hogares.

El desengaño de los aliados fue tan grande, como impotente de ahí en más la prédica de los emigrados. Y después de Obligado, todos en la Confederación se pusieron sin reservas al servicio de la patria y de los principios que Rosas sostenía, ancianos de las luchas de la Independencia, gauchos viejos de la edad de oro, opositores y muchos unitarios conspicuos, como el coronel Martiniano Chilavert, el artillero más científico de la época. Pero además en toda América y en Europa se consideró a Rosas como el único jefe americano que había resistido las violencias y agresiones de las dos mayores potencias mundiales. Desde entonces será llamado “el grande hombre de la América”.

Es que en un recodo del Paraná, un 20 de noviembre de 1845, la entereza del general Lucio Mansilla, rigiendo el sentimiento nacional, en lucha desigual con los poderes más fuertes de la Tierra, supo grabar con sangre que no se borra los derechos indestructibles del honor y de la gloria de la nación. Por eso se ha instituido al 20 de noviembre como el Día de la Soberanía.

El combate de la Vuelta de Obligado se difundió, en ese momento, por todo el mundo, y ni siquiera los más acérrimos atacantes de Rosas, en Europa, pudieron dejar de elogiar el valeroso proceder de Mansilla y sus hombres. San Martín comentaría en Francia “… los interventores habrán visto.., que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca”.

En nuestro Museo de Historia Nacional hay una bandera que tomada por los ingleses en la Batalla de Obligado, fue devuelta a la Nación. Pero la historia de esta devolución es tan emotiva como desconocida y esta nota lo que pretende es narrarla no con el fervor que cualquier argentino desearía, sino con un documento que 40 años más tarde, escribiera uno de los Comandantes de la Fuerza Invasora el Almirante Sullivan, el que el 26 de octubre de 1883, - ya anciano - se presentó al Consulado Argentino en Londres para devolver una Gran Bandera Argentina.

El documento expresaba: “En la batalla de Obligado en el Paraná el 20 de octubre de 1845 un oficial que mandaba la batería principal (era la Manuelita) causó la admiración de los oficiales ingleses que estábamos más cerca de él, por la manera con que animaba a sus hombres y los mantenía al pie de los cañones durante un fuerte fuego cruzado bajo el cual esa batería estaba expuesta. Por más de 6 horas expuso su cuerpo entero. Por prisioneros heridos supimos después que era el Coronel Ramón Rodríguez del Regimiento de Patricios de Buenos Aires.

Cuando los artilleros fueron muertos, hizo maniobrar los cañones con los soldados de infantería y él mismo ponía la puntería. Cuando el combate estuvo terminado habían perdido 500 hombres entre muertos y heridos de los 800 que él comandaba. Cuando nuestras fuerzas desembarcaron a la tarde y tomaron la batería, con los restos de su fuerza se puso a retaguardia, bajo el fuego cruzado de todos los buques que estaban detrás de la batería, defendiéndola con armas blancas. La bandera de la batería fue arriada por uno de los hombres de mi mando y me fue dada por el oficial inglés de mayor rango. Al ser arriada cayó sobre algunos cuerpos de los caídos y fue manchada con su sangre.

Quiero restituir al Coronel Rodríguez si vive, o sino al Regimiento de Patricios de Buenos Aires si aún existe la bandera bajo la cual y en noble defensa de su Patria cayeran tantos de los que en aquella época lo componían. Si el Coronel Rodríguez ha muerto y si el Regimiento de Patricios no existe, yo pediría que cualquiera de los miembros sobrevivientes de su familia que la acepten en recuerdo suyo y de las muy bravas conductas de él, de sus oficiales y de sus soldados en Obligado. Los que luchamos contra él y habíamos presenciado su abnegación y bravura tuvimos grande y sincero placer al saber que habían salido ileso hasta el fin de la acción”.

Después de Obligado

Después de la cruenta acción de Obligado, tras los barcos de guerra esperaba en el Ibicuy un convoy compuesto de 92 mercantes, de los cuales solo 50 siguieron la navegación rumbo al norte; el resto, visto los riesgos del viaje, prefirió regresar a Montevideo. Al pasar frente a Obligado, fueron nuevamente atacados por una artillería volante dirigida hábilmente por Thorne, que provocó daños de consideración en la mayoría de las unidades. Lo mismo cuando trataban de pasar frente a las barrancas de Tonelero y Acevedo; ya restablecido, el propio Mansilla dirigió aquí la ofensiva, haciendo certero blanco en los buques de guerra que iban a la vanguardia.

El río es ancho en ese paraje, y pudo eludirse sin mayores problemas el ataque argentino. Pero nuestros defensores se desplazan con increíble agilidad, neutralizando con bravura las ventajas materiales del adversario. En San Lorenzo, a la vera del campo histórico del primer combate de San Martín en América, disimuladas entre altas malezas sobre el río, ubicó Mansilla sus baterías, dispuesto a acosar hasta el escarmiento a los intrusos. Al paso de las naves mercantes se iza de improviso la bandera argentina y todas nuestras piezas disparan simultáneamente un fuego que sembró pánico en el río y una confusión tremenda, dando unos barcos contra otros, “sin que apenas un solo buque saliera sin recibir un balazo”, según informa Inglefield al almirantazgo. Perdieron los aliados cincuenta hombres y dos más de sus navíos de guerra, el “Dolphin” y el “Expeditive”, resultaron muy seriamente dañados.

Al fin llegaron a Corrientes, única provincia cuyo gobierno no respondía a Buenos Aires. Esperaban poder vender la carga que transportaban las naves mercantes, pero la guerra había sumido en una gran pobreza a los pueblos del interior, de modo que el aspecto comercial se vio signado por un rotundo fracaso. Y había que volver a desandar el río, cosa que preocupaba seriamente a los otrora orgullosos marinos. Resolvieron pedir refuerzos a Montevideo. A ese efecto despacharon al “Gorgón”, pero no pudo pasar por el Tonelero. Después de tratar de sostener el nutrido fuego que se le hacía desde tierra, tuvo que regresar y refugiarse averiado en Esquina. Nuestros artilleros, con una habilidad increíble, atando sus baterías a la cincha de fuertes caballos, seguían a las naves del enemigo, que casi no podía creer en semejante asedio.

Los refuerzos pedidos no llegaban, y la escuadra anglo-francesa, tan castigada ya, no se atrevía a emprender el regreso sin el auxilio de otras naves de apoyo. Se despachó entonces la corbeta “Philomel”, atacada también en el camino, pero que logró llegar a destino. Desde Montevideo zarpan entonces los vapores ingleses “Harpa” y “Lizard”. Pero en el Quebracho, el “Lizard” quedó tan descalabrado que –prácticamente- no serviría ya de protección. En el parte correspondiente, el teniente Tylden dice que “el enemigo volteó nuestra pieza del castillo de proa, y su terrible fuego de metralla, que cribó el barco de proa a popa, me obligó a ordenar a oficiales y tripulación que bajasen”. También hubo de refugiarse en Esquina. Había recibido 35 balas de cañón.

Medio año pasó desde la acción de la Vuelta de Obligado, hasta que, después de muchas indecisiones y de grandes pérdidas, el convoy extranjero se atreve a regresar: 40 barcos mercantes y 12 de guerra, aunque dos de ellos, por lo menos, fuera de combate.

El honor correspondió esta vez al Quebracho: fue donde se libró un encuentro definitivo. Allí instaló mansilla diecisiete cañones, mientras 600 soldados de infantería respaldaban esa fuerza contra un eventual desembarco, m160s de 150 carabineros, complementados con piquetes del batallón de Patricios, al mando del mayor Virto; en el centro, Thorne mandaba dos baterías y dos compañías de infantería, y hacia el otro extremo el batallón Santa Coloma, al mando de este jefe. Cuando los buques de guerra enfilaron a las baterías de la Confederación, el general Mansilla, después de gritar “¡Viva la soberana independencia argentina!”, dio la orden de fuego. El enemigo pretendía defender el paso de los buques mercantes, entreteniendo a nuestras baterías, pero fracasó en su propósito.

La altura en que se encontraban los cañones criollos los hizo inaccesibles para la pesada artillería aliada; en cambio, el desconcierto en el río no pudo ser mayor. Algunos barcos vararon, en su tentativa de huir, y todos sufrieron las implacables descargas de nuestras piezas. El teniente Proctor, en su comunicado el capitán Hotham, le dice así: “El fuego fue sostenido con gran determinación; fuimos perseguidos por artillería volante y considerable número de tropas que cubrían las márgenes haciendo un vivo fuego de fusilería. El “Harpy” está bastante destruido: tiene muchos balazos en el casco, chimeneas y cofas”. Hotham, a su vez, acompañando la nómina de muertos y heridos ingleses y franceses en el Quebracho, confiesa al final, sobriamente: “Los buques han sufrido mucho”. Pero el regreso del convoy, maltrecho, disminuido (en El Quebracho se perdieron muchos barcos, incendiados, varados, hundidos), provocó sordo malestar en los comerciantes de Montevideo, que se prometían pingües utilidades con transacciones de gran volumen.




Se termina la intervención de las Fuerzas navales anglo-francesas, y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas: "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta".

A lo que el Restaurador de las Leyes les haría pagar con un buen precio ganado, "en honores y de laureles":

- El fin del Bloqueo Naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.
- Devolver la Flota Argentina capturada.
- Devolver la Isla Martín García.
- Saludar la Bandera Argentina con 21 cañonazos, por parte de cada una de las Flotas intervinientes.
- Reconocer la Soberanía Argentina y la NO navegación de los ríos interiores
.

Finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa. Las potencias europeas alejan la posibilidad de la ingerencia del Imperio del Brasil.

Es el momento del máximo poder interno y de la admiración de los pueblos de América y de Europa, hacia el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas.

Fuentes


www.lagazeta.com.ar
www.revisionistas.com.ar
Montero, Héctor - 20 de Noviembre.
Saldías, Adolfo – Investigación Histórica.
Sidoli, Osvaldo Carlos - Las naves argentinas que participaron del combate de la Vuelta de Obligado.

17 de noviembre de 2009

La estratégia de las bases en Colombia


CONSTRUYENDO UN “ENEMIGO A MEDIDA”

Por Lic. Carlos A. Pereyra Mele



En la última semana, se conocieron los alcances del acuerdo que firmaran Estados Unidos y Colombia, sobre la instalación de bases militares, que son motivos de preocupación continental. Al mismo tiempo se ha profundizado la conflictividad en la frontera colombiana- venezolana.

Para comprender lo que se esta desarrollando en nuestro continente debemos establecer algunos hitos previos para comprenderlos. Los Estados Unidos con la desaparición (implosión) de la Unión Soviética en 1989, se encontró sin el “enemigo clásico” que había forjado para la cual construyo una serie de doctrinas y estrategias para contenerlo y destruirlo el fin de ese “enemigo” lo encontró sin una política estratégica alternativa para sustituir a ese enemigo y seguir manteniendo su innegable superioridad militar tecnológica.

Sus tanques de ideas (think tank), comenzaron a gestar los nuevos objetivos estratégicos y de seguridad nacional para mantener su hegemonía y control planetario logrado. De las ideas fuerzas que de allí surgieron, el gobierno de Estados Unidos y su complejo militar e intelectual adopto la opción estratégica que planteo en 1997 lo que se conoce como: “Proyecto para una nueva centuria americana” (PNAC en ingles), concretamente es: “el siglo XXI, es el siglo americano”. Estados Unidos había alcanzado el cenit del poder mundial y dirigía el proceso de globalización asimétrica que impuso, sus planificadores conocedores de la historia que acarrea esa posición nunca estable y con la cual se inicia el proceso de declinación. Establecieron los fundamentos de cómo mantener esa posición y para ello recurrieron a nuevos paradigmas como son: elegir un enemigo, pero fundamentalmente: interferir en el desarrollo de los posibles competidores, incentivando las causas que puedan debilitarlos (divisiones, separatismos, conflictos étnicos, sociales o religiosos, etc.), esta es la teoría que desarrollo el geopolítico polaco-norteamericano Brzezinski (hombre de la trilateral y asesor del presidente Obama), y para concretar estos planes tienen que converger todos los esfuerzos en la creación de un enemigo que reemplace al soviético, y allí el papel del complejo intelectual yanqui fue determinante, ya que fijo sus líneas en la doctrina que desarrollo el prof. de ciencias políticas Samuel Huntington que aporto al nuevo enemigo con su tesis del “choque de civilizaciones”. A partir de ello Estados Unidos creo nuevos “enemigos” desplazando al del fenecido del este por el enemigo del sur y luego estableció un listado de estados canallas o eje del mal (Libia, Irán, Corea del Norte, Servia e Irak).

Llamativamente el proceso que se profundiza a partir del 11 de septiembre con el ataque “terrorista” a Nueva York y del que no participan ninguno de los elegidos como eje del mal, pero que si comprometían a varios países “aliados” de USA en este ataque, como lo es Arabia Saudita (los atacantes eran saudíes, así como su jefe Bin Laden) y Paquistán (a través de sus servicios de inteligencia que actúan independiente de quien gobierne en Islamabad, este ultimo pais potencia nuclear regional). Demuestra la certificación de la aplicación de estos nuevos paradigmas.

Como todo plan, el proyecto del S XXI siglo americano, empezó a tener sus contradicciones y problemas que no habían sido contemplados. Y varios fueron y son esos problemas que describiremos rápidamente, el principal fue que por el mismo efecto de la globalización que se impuso, resultaría en el resurgimiento de antiguas potencias: China y Rusia y de nuevas potencias emergentes: Brasil e India, que en la actualidad se los identifica como el BRIC una estructura que no es confiable para los estrategas de Washington, y que les compiten por el control de los recursos a nivel global.
También se sobrevaloro el gran desarrollo tecnológico de su súper complejo militar industrial, y que con ello bastaría para “atemorizar, aterrorizar y aniquilar” a esos enemigos elegidos por su debilidad, la realidad de las durísimas condiciones de los dos conflictos en que esta enfrascado Estados Unidos con resultado final dudoso, para las pretensiones Norteamericanas y de sus aliados, que en la practica no contemplaron las experiencias militares de la guerra de Corea y de Vietnam o de los bombardeos masivos sobre la Europa ocupada en la segunda guerra mundial que no lograron el resultado buscado sino al contrario alimento mas la resistencia de las poblaciones civiles bombardeados.
Hoy la parálisis del pantano Iraquí y las pérdidas territoriales en Afganistán (conocido este como la tumba de los imperios: pues allí fueron derrotados los ingleses y los soviéticos), pone al descubierto las debilidades de la idea de la superioridad basada en el fetiche tecnológico únicamente (que fue muy útil para vencer a ejércitos del tercer mundo), pero que no puede derrotar a poblaciones que consideran al ocupante como un invasor y no un libertador, y que este invasor además comete el error de imponer a gobiernos títeres y corruptos, que solamente se sostienen por la fuerzas de las armas norteamericanas o de la Otan en el caso del Afganistán.


También escapo de toda planificación global, la crisis financiera económica que desarrollo “el sistema” con base en los bancos de Estados Unidos y Europeos, crisis que esta lejos de salir por mas tranquilizadores mensajes que se transmitan por los medios de comunicación masivos que dominan, y que además pone en duda como seguir sosteniendo el impresionante déficit creado para sostener bancos y guerras que están lejos de considerarse victoriosas.

Todo esto nos debe introducir en el análisis de lo que esta ocurriendo en nuestro continente suramericano, a América central y del sur, se nos aplico la globalización asimétrica, con el “Consenso de Washington”, con las graves consecuencias socio económicas que conocemos y que para poder llevarla a cabo se impuso un sistema político administrado por una “Vulgata política” (Vulgata entendida por la mediocridad de clases dirigentes sin pensamiento estratégico propio, simples administradores de conflictos que además no pueden resolverlos) y que estas “clases” necesariamente deben aplicar una “democracia de baja intensidad” o sea procedimental pero no participativa ni inclusiva, para mantenerse en el poder, allí debemos encontrar las claves de las crisis políticas recurrentes en América.

A causa de lo descrito, empezaron a desarrollarse bolsones de resistencia que obligaron a varios piases suramericanos a transitar por caminos no “convencionales” y diferenciarse de los que se les había planificado para cada uno de ellos. Esto condujo a la creación de nuevos esquemas y espacios que se opusieron al proyecto homogenizador que ya describimos, estructuras como el: ALBA, MERCOSUR, Grupo Río, UNASUR, Consejo de Defensa Suramericano, Banco del Sur, etc. Fueron y son las consecuencia, de la resistencia a la globalización en nuestra región, evidentemente que dentro de este esquema lo que mas le preocupa a Estados Unidos, es el crecimiento de Brasil que lo pone en el camino de ser un competidor directo en la región de ellos, y de allí las luces amarillas encendidas entre los planificadores del norte.


Y en este marco conceptual debemos empezar a comprender los recientes despliegues militares de USA en Colombia (pais que perfectamente se le podría aplicar la teoría de estado fallido, pais que no controla su espacio y no pude garantizar los derechos y las obligaciones a todos sus ciudadanos). Lamentablemente un pais de la importancia de Colombia arrastrada por su dirigencia política a esta aventura militarista es riesgoso y peligroso, pues por ser el eslabón más débil es utilizado por los planificadores de USA para América del sur, puede ser la herramienta optima para impedir y paralizar los difíciles pasos que se están dando en el continente para unirse y desarrollarse como un Espacio Continental Industrial, que es la tendencia mundial actual, que confronta con un mundo global dominado por USA.

Se ha lanzado a circular por los medios masivos de comunicación en América, la idea de que existe una “carrera armamentista”, una falacia insostenible, los principales organismos mundiales que monitorean el gasto y la inversión en el mundo destacan que el nuestro, es el continente que menos gastos realiza en armamentos. El gasto militar de la región en 2008 (34.070 millones de dólares) equivale al 2,6% del gasto mundial, que encabezó Estados Unidos, con 607.000 millones de dólares deficitarios de su presupuesto. Según el estudio anual del Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).
La pregunta que realmente nos deberíamos hacer los suramericanos, para dejar las cosas bien en claro es: ¿quien en nuestro continente posee?: portaviones nucleares, submarinos nucleares, bases militares en todo el mundo (mas de 850), satélites militares, tiene una historia nefasta de intervenciones y atropellos a la soberanías (incluyendo los apoyos a golpes de estado) en América, y que además cuenta con arsenales de armas de destrucción masivas como: bombas atómicas, biológicas, químicas, etc. La respuesta tiene una sola respuesta: los Estados Unidos de Norteamérica, entonces cual es el peligro o amenaza a su seguridad nacional que puede provenir de nuestra región, la única respuesta lógica es que EE.UU. aplica su teoría en nuestro continente: eligiendo un enemigo débil (Venezuela) y tratar de impedir la consolidación de una potencia emergente (Brasil) que ponga en juego su superioridad actual. Y por ello decimos que se esta construyendo un enemigo a medida, seguramente veremos incrementarse los conflictos internos en el continente y que los mismos puedan llevarnos a causas bellis que terminen militarizando todo conflicto político.

Para ilustrar al lector, analizaremos muy sintéticamente algunos artículos del acuerdo colombo estadounidense, para la instalación de las nuevas bases y así ratificaremos la matriz de lo que venimos sosteniendo.

El tratado en cuestión se llama: “Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América.

Y que demuestra en sus articulados principales la perdida de la escasa soberanía que detenta o que le quedaba al estado “cuasi fallido de Colombia”, el acuerdo contiene un preámbulo y XXV artículos, es importante aclarar que la Republica de Colombia ha pedido asistencia militar a Estados Unidos desde 1952, lo cual demuestra la larga situación de inestabilidad que vive dicha republica y que después de 57 años de profundizar esa relación no ha logrado estabilizar la republica. Son cinco las bases de la Fuerza Aérea y la Armada en el país que incorpora el acuerdo: Apiay, Malambo, Palanquero, Cartagena y Bahía de Málaga. Las bases harían parte de la nueva “arquitectura del teatro”, como ha llamado el Comando Sur a la extensa red de facilidades y funciones militares en América Latina y el Caribe.
Con el argumento “legal” de la lucha contra el narcotráfico o narcoterrorismo como mejor le gusta decir a los estrategas de estados unidos, se hace el presente acuerdo, base esta, solamente argumental, ya que en 10 años de la aplicación del famoso “Plan Colombia” inaugurado por el presidente Clinton para combatir la producción y venta de cocaína, los resultados podemos afirmar a esta altura que no se lograron, y que la misma se “perdió” ya que los grandes carteles se reorganizaron en minicarteles y la producción se amplio y se diversifico incorporando la heroína y el opio a la “oferta” de los minicarteles colombianos.

Para no agotar al lector nos reduciremos a los artículos más trascendentes del mismo y las consecuencias de los mismos.

Articulo VII del Status de los integrantes de las bases:
“Colombia otorgará al personal de los Estados Unidos y a las personas a cargo los privilegios, exenciones e inmunidades otorgadas al personal administrativo y técnico de una misión diplomática, bajo la Convención de Viena.(…) personal de los Estados Unidos y sus personas a cargo, que sean sospechosos de una actividad criminal en Colombia y los entregarán a las autoridades diplomáticas o militares apropiadas de los Estados Unidos en el menor tiempo posible.(…)

Articulo IX: Documentación para entrar, salir o viajar
El (….) personal registrará sus entradas y salidas del territorio colombiano, con la debida documentación de identidad (militar o civil) expedida por los Estados Unidos, sin la necesidad de presentar pasaporte o visa. El personal civil y las personas a cargo que no sean titulares de pasaporte de los Estados Unidos podrán ingresar con visa de cortesía.(….) Colombia facilitarán los procedimientos de migración para la entrada y salida sin demora de Colombia del personal de los Estados Unidos, las personas a cargo, los contratistas de los Estados Unidos, los empleados de los contratistas de los Estados Unidos y los observadores aéreos que entren o salgan de Colombia para llevar a cabo actividades en el marco del presente Acuerdo
.
Articulo X Importación, exportación, adquisición y utilización de bienes y fondos
(….) presentarán las declaraciones de aduanas de los bienes importados o exportados para las actividades que se lleven a cabo en el marco del presente Acuerdo, los cuales obtendrán el levante automático, en virtud del cual no serán objeto de inspección

Articulo XII Contrataciones
(….)Los Estados Unidos podrán adjudicar contratos a cualquier oferente y llevar a cabo obras de construcción y otros servicios con su propio personal. De conformidad con la política de los Estados Unidos de que el procedimiento de solicitud de contrato sea abierto.

Artículo XIV Facilitación administrativa
(….) en el marco del presente Acuerdo, recibirán de las autoridades colombianas toda la colaboración necesaria con respecto a la tramitación sin demora de todos los procedimientos administrativos.

Artículo XVI Seguridad
(….)Las Partes Operativas desarrollarán protocolos y establecerán responsabilidades para la seguridad, acceso y uso de las instalaciones, y equipos para los cuales los Estados Unidos requieren medidas de seguridad especiales.

Artículo XVII Licencias de conducción, matrículas, seguros de vehículos y licencias profesionales
(….)las autoridades colombianas aceptarán la validez, sin exámenes ni cobros, de las licencias o permisos de conducción de vehículos, buques o aeronaves expedidos por las autoridades competentes de los Estados Unidos al personal de los Estados Unidos, los contratistas de los Estados Unidos y los empleados de los contratistas de los Estados Unidos, que se encuentren temporalmente presentes en Colombia.

Artículo XXII Facilitación de los observadores aéreos
(…) las autoridades de los Estados Unidos facilitarán la estadía de los observadores aéreos de terceros países en las instalaciones y ubicaciones convenidas

Como podemos apreciar en la simple lectura de estos párrafos de algunos de los artículos del mencionado acuerdo, la “libertad” que disponen los efectivos norteamericanos no solo es amplísima, sino que incorpora a militares, contratistas y civiles norteamericanos que operan en las bases. Aquí debemos abrir un interrogante, desde la gestión Bush, Estados Unidos procedió también a una especie de “privatización” de la guerra, contando el pentágono con fabulosas cifras para pagar a esta nueva versión guerrera de los perros de la guerra o sea los mercenarios, que ahora operan como “contratistas de seguridad” como la famosa empresa “BlackWater” quien ya anuncio su decisión de expandir en Latinoamérica sus servicios y negocios, estos “expertos en seguridad” tiene amplia libertad de operaciones ya que no tienen que ceñirse a las leyes ni siquiera de los estados unidos, recordemos su accionar en Irak donde las denuncias de torturas y asesinatos acompañan permanentemente a esta “empresa”.

Otro tema no menor es el ingreso de materiales y salida de los mismos de Colombia sin las “inspecciones” de las autoridades aduaneras (¿ocurrirá como durante la guerra de Vietnam que los aviones Hércules que regresaban a estados unidos transportaban toneladas de heroína y opio del sudoeste asiático?).

Otra característica de este acuerdo que oportunamente fueron rechazados por Brasil y Argentina para realizar maniobras conjuntas de sus fuerzas armadas en sus territorios con Estados Unidos es el carácter de “personal diplomático” que se les otorga a los participantes del acuerdo y por esa razón cualquier acción criminal de esos efectivos no puede ser juzgado en territorio colombiano y no se les puede aplicar las leyes penales de Colombia sino juzgados por las leyes y tribunales norteamericanos (recordemos los “juicios” en Estados Unidos a los torturadores de Abu Gahabi -Irak-, que concluyeron sin condena a los culpables y que estos fueran descubiertas por las fotos de los celulares que se enviaban los responsables y no por las investigaciones de las autoridades del penal en cuestión)

Es evidente que Colombia entro definitivamente en la era del “realismo periférico” que desarrollo el argentino Carlos Escude, (nueva teoría de la dependencia a favor del primer mundo) autor de las nefastas “relaciones carnales” en la década Menemista, ahora a Colombia la teoría de Estado Fallido le encaja perfectamente.

Pero queremos profundizar más los nuevos riesgos que acompañan a este acuerdo firmado por 10 años y prorrogable por otros 10. Pues estamos en presencia de un plan estratégico del Pentágono y del Comando sur que supera a cualquier administración gubernamental estadounidense (las cuales duran 4 años).

En el propio sitio de la Cancilleria de Colombia se publico que a partir de ahora los aviones de USA podrán usar todos los aeropuertos civiles de Colombia, esto también lo aseguro el Sr. Uribe a la prensa. Barranquilla, San Andrés y Cartagena (Caribe, norte), Bogotá (centro), Cali (sur), Medellín (noroeste) y Bucaramanga (este). Habrá personal extranjero en tierra en estos aeropuertos (para abastecer de combustible y en algunos casos revisión técnica).

Y, un documento oficial de la fuerza aérea norteamericana nos indica las verdaderas intenciones de las bases en Colombia, este informe es clarísimo: pues indica que la utilización de las bases no son solo para combatir el narcotráfico en el territorio colombiano, y que ese punto es secundario, ya que considera que la base de Palanquero: “garantiza la oportunidad para conducir operaciones de espectro completo por toda América del Sur”. Esto hecha por tierra las declaraciones del Sr. Presidente Uribe que su acuerdo con Estados Unidos no afectaría a sus vecinos.
El documento en cuestión dice taxativamente:… Estableciendo una Localidad de Cooperación en Seguridad (CSL) en Palanquero apoyará la Estrategia de Postura del Teatro del Comando Combatiente (COCOM) y demostrará nuestro compromiso con la relación con Colombia. El desarrollo de este CSL nos da una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales…

Es evidente que si se tienen que preocupar los vecinos, ya que están, como venimos sosteniendo construyendo un “enemigo” que a la postre no le resulte difícil destruir pero fundamentalmente el punto mayor de esta estrategia es impedir el desarrollo y el despegue de Brasil, llevándole situaciones de instabilidad en su frontera y también si es preciso agudizar los conflictos internos de la misma. Reciente mente un ex ministro de defensa de Colombia amenazaba a su pais vecino que tras la firma del tratado con Estados Unidos diciendo: los días de Chávez están contados. También en las últimas horas se conocieron declaraciones de la cancilleria brasilera, de que Brasil debe modificar su relación con EE.UU. por la implementación de las bases.
Esto nos debe preocupar a todos los latinoamericanos, ya que el argumento de la lucha contra el narcotráfico como vemos es pueril (estados unidos con el 5% de la población mundial consume el 60% de la producción mundial de drogas y podemos apreciar el escaso éxito en la lucha contra la misma en ese pais)

Y como oportunamente ya se afirmo, el Comando sur con sede en Florida que este año aumento su presencia continental con la reactivación de la IV Flota, actúa como el procónsul imperial con amplísimas facultades que se exceden a sus aspectos militares, y por ello los objetivos declarados sobre la Base de Palanquero, nos debe poner en estado de alerta, ya que el mismo documento de la fuerza aérea norteamericana explicita sus funciones:… “también incrementará nuestra capacidad para conducir operaciones de Inteligencia, Espionaje y Reconocimiento (ISR), mejorará el alcance global, apoyará los requisitos de logística, mejorará las relaciones con socios, mejorará la cooperación de teatros de seguridad y aumentará nuestras capacidades de realizar una guerra expedita.

En un mundo en fuertes luchas por imponer el multilateralismo contra el unipolarismo estadounidense, se entiende estos pasos adoptados por la Republica Imperial, para asegurarse su supremacía global, ya que ve peligrar seriamente su hegemonía y mucho más después de su descalabro económico financiero. EE.UU. va perdiendo terreno en lo económico con la presencia de China en Suramérica que ya lo desplazo como socio comercial principal de Brasil, mas las fuertes inversiones Chinas que esta realizando en varios países del continente, otra preocupación mas de los estrategas del norte es la aparición del otro miembro del BRIC, Rusia en el continente, y por ello los medios de comunicación afines a la republica imperial lo presentan como el proveedor de armas de los gobiernos anti-norteamericanos, cuando en realidad Rusia es un jugador económico y geopolítico en nuestro continente, y todo ello le deteriora el poder que tradicionalmente tubo en la región.

De allí la preocupación de EE.UU. y su accionar para frenar o revertir estos acontecimientos que lo debilitan. Y también es un reconocimiento de nuestra importancia como sudamericanos en el nuevo orden mundial a establecerse, en especial Argentina y Brasil (el eje o núcleo duro de América del sur, ambas naciones integran el G20), que están destinados a ser la cabeza visible del continente con medidas y estrategias convenientes para frenar esta ofensiva imperial y resistir los embates del mismo, sin caer en las provocaciones que seguramente se desarrollaran a partir de nuestras debilidades y contradicciones, seria también muy ingenuo olvidar las lecciones de la historia que nos indica que cuando los imperios declinan su poder es cuando mas agresivos y destructores se vuelven, El periodista Enrique lacolla escribió sobre esta actitud de USA: Todos los movimientos del Imperio después de la caída del Muro apuntan a una exacerbación de sus rasgos más rapaces. No sólo en el plano económico sino también el militar. Los atentados del 11/S suministraron el pretexto ideal (¿demasiado ideal, quizá?) para desatar una fuerza bélica largamente retenida: las invasiones a Irak y Afganistán, la desestabilización de áreas claves como los países del Asia central para sustraerlos del influjo ruso, la agitación en el Tibet, los oscuros manejos en Pakistán, los síntomas de una reactivación de las ingerencias norteamericanas en América latina, parecen estar dirigidos al sostén de un poder global más allá de cualquiera de sus propias problemas internos y a cercar y si es necesario destruir a los adversarios que pueden disputarle el control de las reservas naturales del planeta, factor determinante para la consolidación o la precarización de un poder hegemónico.

La respuesta de los países Iberoamericanos debe ser profundizar las alianzas e integración del continente, ya que nuestra fortaleza fundamental esta en el control de nuestros recursos naturales renovables y no renovables y plantarnos como un nuevo espacio continental industrial como los que se están consolidando en el mundo, como son el caso del: Nafta, UE, Grupo de Shangai, etc., para nosotros solo una insoburdinación fundante continental nos permitirá ser parte de la historia del siglo XXI, la historia nos vuelve a poner a poner ante una decisión irreversible como hace 200 años cuando decidimos dejar de ser colonia europea.-


Lic. Carlos A. Pereyra Mele
CeeS Córdoba

Noviembre de 2009

Fuentes:

Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica
Editorial Biblos 2009

BlackWater:
http://www.radiocable.com/mayor-ejercito-mercenarios-al-descubierto654.html

Zbigniew Brzezinski:
http://es.wikipedia.org/wiki/Zbigniew_Brzezinski

Samuel Phillips Huntington:
http://es.wikipedia.org/wiki/Samuel_Phillips_Huntington

Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América. http://web.presidencia.gov.co/sp/2009/noviembre/03/acuerdo.pdf

DOCUMENTO OFICIAL DE LA FUERZA AÉREA DE EEUU
http://www.centrodealerta.org/documentos_desclasificados/original_in_english_air_for.pdf

El reingreso a la Historia, Enrique lacolla: http://www.enriquelacolla.com/sitio/notas.php?id=158

16 de noviembre de 2009

Alberto Methol Ferré -1931 + 2009 -


ADIOS AL MAESTRO

Por Marcelo Gullo



Estaba en Buenos Aires cuando a las 8 de la mañana del día miércoles 11 de noviembre, mi amigo, Hugo Manini, me avisó que mi gran maestro, Alberto Methol Ferré, se estaba muriendo en un hospital de Montevideo, que le quedaban apenas días, o tal vez, horas, de vida. No pude contener el llanto y lloré. Lloré, desconsoladamente. Un sentimiento de impotencia y desesperación embargó mi alma al no poder cruzar el Río de la Plata para despedirme de uno de las personas que más he amado en mi vida.


No era difícil amar al maestro pues, él era, en sí mismo, fruto del amor - sus padres lo quisieron y lo amaron siempre - y él, vivió amando. Methol amó siempre, amo a sus padres, amó la vida, amó a sus amigos, amó a sus discípulos, y amó a Dios, sobre todas las cosas. Methol representa el triunfo del amor, del sacrificio y de la alegría. “Sin sacrificio no hay triunfo” me repetía siempre, con cariño, “pero, - me advertía luego- sin alegría, no hay victoria”.

Alberto Methol Ferré nació en Montevideo el 31 de marzo de 1931. Cariñosamente sus padres lo llamaban “Tucho”, un apodo cariñoso que lo acompañó toda su vida. La historia de Methol fue la historia de un niño tartamudo que, rodeado del amor de sus padres, sin perder jamás la esperanza, viviendo siempre alegremente, pudo superar ese problema y convertirse, ya entrado los años, en el más grande orador de la América Latina. “Usted va a hablar Methol” - le dijo en sus mocedades el gerente del puerto de Montevideo -“pero como los profetas cuando tenga algo muy trascendente que comunicar”. Y, pasados los años, Methol habló. Habló incansablemente, hasta su último aliento. Y habló siempre - alegre y apasionadamente - de sus dos grandes amores: La Iglesia (a la cual el llamaba siempre la “Santa Madre”) y América Latina. Alguna vez, un amigo lo calificó del “Hegel de los cabecitas negras”, “del Hegel suramericano”, quizás sería más apropiado decir que fue el Sócrates del Río de la Plata, el Sócrates de la América del Sur.

Methol, retomando el camino de José Enrique Rodó, de Manuel Ugarte, de José Vasconcelos, de García Calderón y de Rufino Blanco Fombona –cuando sus palabras ya habían sido olvidadas y sepultadas- nos recordó y nos enseñó que la verdadera Patria era la Patria Grande.

Una, y mil veces, Methol nos recordó el pensamiento de Rodó cuando este afirmaba, que “Patria es, para los hispanoamericanos, la América española. Dentro del sentimiento de patria cabe el sentimiento de adhesión, no menos natural e indestructible, a la provincia, a la comarca; y provincias, regiones y comarcas de aquella patria nuestra, son las naciones en que ella, políticamente, se divide…La unidad política que consagre y encarne esa unidad moral –el sueño de Bolívar- , es aún un sueño cuya realidad no verán las generaciones hoy vivas. ¡Qué importa! Italia, no era sólo la expresión geográfica de Metternich, antes de que la constituyeran en expresión política la espada de Garibaldi y el apostolado de Mazzini.”

Una, y mil veces, Methol nos recordó el pensamiento de Vasconcelos cuando éste afirmaba que: “La civilización no se improvisa ni se trunca, ni puede hacerse partir del papel de una constitución política; se deriva siempre de una larga, de una secular preparación y depuración de elementos que se trasmiten y se combinan desde los comienzos de la Historia. Por eso, resulta tan torpe hacer comenzar nuestro patriotismo con el grito de independencia del Padre Hidalgo, o con la conspiración de Quito; o con las hazañas de Bolívar, pues si no lo arraigamos en Cauhtemoc y en Atahualpa, no tendrá sostén, y al mismo tiempo es necesario remontarlo a su fuente hispánica y educarlo en las enseñanzas que debemos derivar de las derrotas, que son también nuestras, de las derrotas de la Invencible y Trafalgar.

Una, y mil veces, Methol nos recordó el pensamiento de Blanco Fombona cuando este afirmaba: “Los yanquis son para nosotros peores que nadie por su cercanía: son el lobo en el aprisco.”

Una, y mil veces, Methol nos recordó el pensamiento de Ugarte, cuando este afirmaba: “A todos estos países no los separa ningún antagonismo fundamental: Nuestro territorio fraccionado presenta, a pesar de todo, más unidad que muchas naciones de Europa. Entre las dos repúblicas más opuestas de la América Latina hay menos diferencias y menos hostilidad que entre dos provincias de España o dos estados de Austria. Nuestras divisiones son puramente políticas y, por lo tanto, convencionales. Los antagonismos, si los hay, datan, apenas, de algunos años y más que entre pueblos, son entre los gobiernos. De modo que no habría obstáculo serio para la fraternidad y la coordinación de países que marchan por el mismo camino y hacia el mismo ideal. Sólo los Estados Unidos del Sur pueden contrabalancear, en fuerza, los del Norte”.

A las izquierdas, nunca le gustó que Methol fuese un hijo intelectual de Rodó y Vasconcelos, y a las derechas, nunca les gustó que fuese el hermano intelectual de Abelardo Ramos. Claro, Methol iba más allá de las derechas y de las izquierdas, porque Methol era “pochista”, porque Methol era también un hijo intelectual de Perón, al que Methol, en su estilo tan coloquial, cargado de cariño y admiración, gustaba llamar “el Pocho”. “¿Que clase de pochistas son ustedes- gritaba Methol con esa voz de trueno que tenía cuando se enojaba, interpelando al pejotismo-, que se han olvidado lo fundamental del pensamiento del Pocho?” Todavía recuerdo el fuego de sus ojos y su voz de trueno cuando denunciaba el abandono, por parte de la mayoría de la dirigencia peronista, del pensamiento estratégico de Perón. Methol estaba entrañablemente unido al peronismo. Había nacido a la militancia política siendo uno más en las grandes manifestaciones que el viejo caudillo oriental, Herrera, convocaba para oponerse a la instalación de las bases militares norteamericanas en el Uruguay. Bases que estaban destinadas a intimidar a la Argentina peronista. Conviene recordar que durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos trató de convencer al Brasil de que bombardeara Buenos Aires. Aviones norteamericanos, piloteados por norteamericanos, pero pintados con los colores del Brasil, bombardearían la capital Argentina, a cambio, el Brasil recibiría la Mesopotamia. Felizmente, el destino de Brasil estaba conducido por el gaucho Getulio Vargas quien se negó, rotundamente, a que el Brasil se prestara a aquella terrible infamia. Fue por aquellos días en que Methol conoció el pensamiento de Perón y en que comprendió, por siempre, que la unidad de la América Latina requería como condición previa la unidad de la América del Sur y que la condición sine qua non de la unidad de la América del Sur, era la unidad argentino brasileña. Fue entonces que fundó la primera revista “Nexo” porque el Uruguay que había sido “Banda Oriental” o provincia “Cisplatina”, “debía ser” el nexo de la unidad entre Argentina y Brasil.

Duró poco tiempo aquella primera revista “Nexo”, en la cual, junto a Methol, estaba ese gran patriota e historiador latinoamericano que fuera Washington Reyes Abadie. Fueron ellos, grandes e inseparables amigos. Data también, de aquellos tiempos, la entrañable amistad de Methol con Ramos. Grande fue el asombro del marxista Ramos cuando luego de la publicación de su primer libro “América Latina, un país” recibiera una carta del católico Methol felicitándolo por la publicación del libro. Se conocieron entonces, y fueron amigos inseparables, hasta el final de la vida de Ramos.

Importa destacar también, que fue en 1955 a raíz de la derrocamiento de Perón por a revolución fusiladora que don Arturo Jauretche se exilia en Montevideo y que, el joven Methol, siempre ávido por aprender, acudió al encuentro del maestro. Don Arturo lo adoptó como a un hijo. Eran años en que la historia corría de prisa. Vendría luego la Revolución cubana y su enorme influjo sobre la juventud latinoamericana. Methol escribía, por entonces, en la revista “Vísperas”, y sintió la necesidad de evitar el “holocausto”. Alzó su voz, entonces, para advertir que la juventud estaba siendo conducida a un “sacrificio inútil”, dado que, en América del Sur, los movimientos guerrilleros jamás podrían derrotar a los ejércitos regulares. Que la política de la muerte conducía a la muerte de toda política. Salvó la vida de cuanto muchachos pudo. Entre ellas la de su querido sobrino. Una orgía de violencia y de terror, ensangrentó, entonces, la América Latina toda. Methol trabajaba en el puerto de Montevideo y al producirse la interrupción del orden constitucional en Uruguay, no dudó un minuto en denunciar al golpe cisplatino y cipayo. Expulsado del puerto y sin trabajo, la Providencia lo condujo al CELAM. Fueron los años más felices de su vida. Recorrió una y otra vez, la América Latina toda. Se enfrentó intelectualmente a Gutiérrez y a su “Teología de la Liberación”. Derrotó a ambos. Años más tarde, sin embargo, no le temblaría el pulso a Methol para denunciar, que la derrota de la “Teología de la Liberación”, había servido, lamentablemente, para que los sectores más retrógrados del catolicismo se olvidaran de los pobres. Methol, durante los años en que trabajo en el CELAM, desarrolló un gran pensamiento teológico. Pocos saben que fue Methol, el autor intelectual de la parte sustancial del determinante y trascendente “Documento de Puebla”. A él, tampoco le gustaba decirlo. Pero hay que decirlo, porque la Iglesia está en deuda con Methol. Si las Universidades Católicas no fueron capaces, en vida de Methol, de otorgarle el doctorado honoris causa, que por la potencia intelectual que aportó a la “Santa Madre”, merecía largamente, sería un acto de justicia que lo haga ahora, hoy, post morten. Ojalá así sea, aunque lo dudamos mucho, pues la mayoría de esas universidades están infectadas del virus liberal y desconocen la obra del más grande pensador católico latinoamericano del siglo XX.

Methol, el “Cid Campeador de la América del Sur”, fue una especie de gladiador intelectual que en cada batalla se jugaba la vida. Era asombroso su desprecio por lo que algunos llaman la “prudencia intelectual” - consistente en medir las palabras para no ofender al César de turno - Methol, amaba más la verdad, que la prudencia. Su vida fue una lucha por la reconquista de la unidad de la América Latina. En los últimos años, le “dolía” la Argentina. Él, que gustaba presentarse como un “argentino oriental” repetía constantemente, con gran congoja, “la Argentina está dormida, atontada y todos la necesitamos porque sin Argentina no hay integración sino hegemonía”. Hace exactamente un año, estábamos en el jardín de mi casa y ahora, retrospectivamente, me doy cuenta que nos estaba dictando su testamento político, que nos estaba indicando las nuevas batallas que deberíamos afrontar. El objetivo estratégico era el mismo de siempre: la construcción del Estado Continente Suramericano, para que podamos incorporarnos, por fin, a la historia, como protagonistas y no como sirvientes pero, la batalla táctica pasaba por derrotar al “porteñaje neorivadaviano” que propone ahora la alianza con el Brasil, pero una alianza de espaldas a nuestros hermanos hispanoamericanos. Lo veo caminando por el jardín, repitiéndome, una y otra vez, “El porteñaje no quiere ser aliado del Brasil, tiene vocación de sirvienta, quiere ser súcubo del Brasil para dominar hacia adentro, no le importa la suerte de Salta, de Formosa, del Chaco o de Jujuy como no le importa la suerte de Bolivia, el Paraguay o el Uruguay”. Le alcanzaba también el tiempo para ayudarla a mi hija, María Inés, a hacer la tarea escolar, y para brindarle su afecto a mis hijos Juan Carlos y Antonio. Claro porque Methol amaba y brindaba su amor a los que lo rodeaban. Volvía luego a describir cruelmente la realidad de una Argentina que, luego de la muerte de Perón, había perdido - según Methol - su espíritu de grandeza, pero su discurso no tenía dejo alguno de desesperanza. Estaba seguro que nada de lo que decía era en vano. Estaba seguro de que algún día, miles de latinoamericanos, harían realidad el sueño de San Martín, de Bolívar, de Artigas, de Rodó, de Ugarte y de Perón. Un “sueño” que era, también, el suyo. Estaba seguro que al final del camino, Dios lo esperaba. Hoy, su alma ya está con Dios. Nosotros, que fuimos sus amigos, compañeros y discípulos trabajaremos con alegría para entregarle el único regalo que él, desde el cielo, espera de nosotros: la unidad de la América del Sur, la reconstrucción de la Patria Grande. Si así no lo hiciésemos, que Dios, la Patria y el querido “Tucho”, desde el cielo, nos lo demanden.