Nos mudamos a Dossier Geopolítico

26 de junio de 2008

El Pensamiento Filosófico de Nimio de Anquín

Antropología y metafísica en de Anquín


Alberto Buela (*)

Ya lo hemos sostenido en varios trabajos anteriores[1] que el acceso al pensamiento filosófico de Nimio de Anquín se puede realizar desde dos perspectivas: O bien como lo hace Alberto Caturelli, un primerizo alumno suyo, y seguramente el máximo historiador de la filosofía argentina, que es estableciendo claramente una distinción entre dos períodos: el primero bajo la topología histórico metafísica de la Edad Media y uno segundo de marcado corte parmenídeo-hegeliano a partir de los años 60 donde establece una clara distinción entre razón y fe.

Otra aproximación al pensamiento anquiniano es la que proponemos nosotros y que consiste en acercarnos a través de los grandes temas que signaron su meditación: La relación entre analogía y participación, ser eterno y Dios creador, razón y fe, capax entis y capax Dei, etc.

De Anquín como buen filósofo y pensador hispanoamericano se destaca en el ensayo, un género menor para la conciencia europea que valora los tratados (sin aclarar que los tratados son, en general y mutatis mutandi, reproducciones continuadas unos de otros). Y De Anquín ha producido ensayos, muchos y variados. Algunos de singular valía. De esta colección de ensayos surgen sus dos libros en vida de él: Ente y Ser (1962) con prólogo del también cordobés Arturo García Astrada y Escritos Políticos(1972) prologado por el santafesino Máximo Chaparro, aquí presente.

Los tipos antropológicios

En esta meditación nos vamos a ocupar de la evolución del pensamiento anquiniano a través de sus grandes ensayos u opúsculos: Antropología de los tres hombres históricos (1951); Presencia de Santo Tomás en el pensamiento contemporáneo(1964) y De las dos inhabitaciones en el hombre (1972), último gran trabajo del maestro cordobés.

Grosso modo, ¿ qué primera conclusión podemos sacar de lectura de estos tres significativos trabajos?: Que de Anquín parte de la descripción de aquello que tiene a la vista: los tipos antropológicos del cristiano, del pagano, del judío, del burgués y del oriental. Y es a partir de esta tipología que va desbrozando todo su pensamiento. Es consecuente con su principio: “Quien filosofe genuinamente como americano, no tiene otra salida que el pensamiento elemental dirigido al ser objetivo existencial”. [2] Y el ser objetivo existencial que él ve(el hombre mira todas las cosas pero rara vez ve [3]) en forma inmediata son estos tipos antropológicos.

Y ¿por qué tomamos este parámetro para acercarnos al meollo de su pensamiento? En primer lugar porque en la secuencia de todos estos trabajos se plantea el problema metafísico de de Anquín, cual es la relación entre el ser de la metafísica y el Dios vivo de la gracia, y es el fondo natural de estos tipos humanos quien la pone de manifiesto. Y en segundo lugar porque fue aquí en la ciudad de Santa Fe, donde por primera vez desplegó, en el año de 1951, dicha teoría con su conferencia sobre Antropología de los tres hombres históricos. Y además, sesgadamente, quiere ser, en el fondo, un homenaje nuestro a esta ciudad que hoy nos recibe.

La descripción pormenorizada de los tipos antropológicos ha sido una constante en el pensamiento anquiniano, podríamos decir que el acceso al problema del ser lo realiza a través de relación entre estos distintos tipos humanos. Eso se encuentra ya in nuce en un breve artículo titulado Racismo nazi, racismo judío y linaje cristiano (1939) y recorre toda su producción intelectual hasta terminar en el último de sus trabajos Introducción antropológica (1979) meses antes de su fallecimiento. Vemos como este es el hilo conductor que recorre por cuarenta años su pensamiento filosófico.

Así, “el pensamiento elemental dirigido al ser objetivo existencial” está directamente orientado a estas tipologías antropológicas originarias.
Al nacer la tarea filosófica para de Anquín como para Aristóteles con un primer movimiento que es de ad-miración= darse cuenta=ad –mirare= Jaumaxw, este movimiento no es igual para todos, pues “unos miran en un estado de sorpresa alegre y optimista, otros no, sino con temor y aún con espanto; otros pueden quedar indiferentes: todo dependen del fondo natural de cada uno. Por eso se es como uno se despierta en la admiración”. [4]

La descripción al mejor estilo fenomenológico que realiza de Anquín de estos tipos antropológicos tiene su base y fundamento en el modo como en cada tipo humano se despierta la admiración, la que surge, a su vez, del fondo natural de cada tipología. Vemos como se cierra así el círculo hermenéutico del razonamiento anquiniano. De Anquín explicita así el condicionamiento existencial de cada filósofo. En esa misma línea lo van a seguir años después, seguramente sin haberlo leído ni conocido, filósofos como Josef Pieper y Alasdair MacIntyre cuando afirman: “Cuando filosofo, por ejemplo, sobre la muerte, no puedo hacer como si nunca nada de lo que, como creyente, naturalmente he oído y aprendido. Eso sería una soberana tontería”. [5] O “Pensamos a partir de una tradición determinada. Así pues, yo soy en gran parte lo que he heredado, un pasado específico que está presente en alguna medida en mi presente... me guste o no, lo reconozca o no, soy uno de los soportes de una tradición”.[6]
Todos ellos llevan en sus propuestas la desmitificación, la denuncia, la puesta en evidencia del condicionamiento natural que sufre todo filósofo a la hora de comenzar a filosofar.

El hombre griego

Es el tipo antropológico que se nos aparece pues en primer lugar porque sus orígenes no tienen datación “hay mucho de conjetura y en realidad poco se sabe de los orígenes de la Hélade....la lejanía infinita del tiempo facilita la concepción de la eternidad de los orígenes”.[7] El hombre griego mira el cosmos con alegría y optimismo. En su conciencia no hay “clamor tremendo” sino a lo más un cierto patetismo. Se mueve en un universo racional, sereno y sobre una naturaleza equilibrada y armónica. El esplendor y la luminosidad vinculados a la inteligibilidad. Por eso afirma de Anquín: “todo lo griego es inteligible y todo lo inteligible es griego”.[8] Nadie le ofrece “una tierra de promisión” sino que conquista la tierra por la espada de sus antepasados y el sudor de sus padres y abuelos. Cuando Anaxágoras estableció que el principio es el NouV = la inteligencia, Aristóteles afirmó que “apareció como un hombre cuerdo (racionalmente equilibrado) en medio de un coro de borrachos”. (Methaphisica, 984 b 15). La confianza segura en la potencia de la propia razón es un existencial del hombre griego el otro es la libertad, pero no entendida el modo del individualismo moderno sino “en situación”, en el marco de una comunidad que así lo sea. El griego necesita de la polis para existir plenamente. El hombre es un zoon politikon, que tuvo todo de sí, por sí y para sí. Es el hombre anquiniano denominado capax entis.

El hombre judío

Es el hombre cuyo fondo natural es de temor pues, contrariamente al griego, tuvo todo de Dios, por Dios y para Dios y lo rechazó. El carácter de pueblo elegido y predestinado ha hecho que su fe necesite siempre renovarse con la evidencia de signos exteriores. Las manifestaciones divinas a su favor( ej. las plagas contra Egipto, la división del Mar Rojo, etc.) crean en él una conciencia divina a partir de las evidencias exteriores. Carece de la profundidad de las riquezas espirituales adquiridas por el esfuerzo personal.
A la exterioridad como basamento de su fe se suma la infinita distancia entre Jehová y su pueblo, entre el Señor y su siervo, distancia que no permite ningún tipo de participación. El hombre es sólo un siervo que “con temor y temblor” en palabras de Abraham se vincula con el Dios implacable y terrible. Ese temor distante, ha afirmado Máximo Chaparro, hace que, en la vida cotidiana, viva “al otro”, como amenaza. Es el hombre anquiniano denominado Capax Dei. Cuando el hombre judío pierde el privilegio de entender la predestinación, en el momento axial del grito terrible de “Crucifícale, Crucifícale”(cap.81-27), pierde su capacidad de indagar por los misterios del ser, la filosofía no es su fuerte, y comienza a vivir una orgullosa carnalidad vacía. Su mesianismo sólo material, lo obliga a la posesión del oro y los bienes materiales.

El hombre cristiano

Es el hombre de Cristo que no es ya siervo sino creatura, esto es, hijo de Dios en tanto Verbo Encarnado. Que no se limita a ser una raza como el griego o el judío sino que es un linaje, que como es sabido es siempre espiritual. En este caso es del linaje de Cristo. Así lo confirma San Pablo en la epístola a los Gálatas: “Pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo estáis revestidos de Cristo. Y ya no hay ni judío ni griego; ni siervo ni libre; ni hombre ni mujer, porque todos sois uno en Cristo Jesús” ( 3;27-29). Al lado de griegos y judíos el cristiano va a formar un tertium genus, esto es, un nuevo género humano creado a partir de Cristo.
Así como el principio de la persona libre es griego y el principio del Dios creador es judío, ellos se anudan en el concepto de creatura que es lo específico del hombre cristiano. Y así como el siervo se somete y se subordina, teme pero no ama. La creatura obedece participando, porque existe un nexo entre ella y el Señor: el amor. El temor cedió en el cristiano a la caridad. Y esta es el amor de amistad con Dios y a través de Dios, de amistad con el prójimo. Es el hombre anquiniano denominado simplemente capax...que busca a Dios en una participación real [9]

El hombre moderno

Los elementos no asimilados de los dos tipos antropológicos del griego y del judío en la síntesis que es el hombre cristiano están en la raíz del hombre moderno quien está constituido además por los elementos residuales que buscan la emancipación de la tradición cristiana.

El burgués es el tipo antropológico del hombre moderno, su base natural son sólo las cosas y sus posesión. Intenta liberarse de la tradición cristiana para crearse una cosmovisión, la del self made man, para bastarse a sí mismo. Es el hombre laico que reemplazó la caridad por la filantropía, el amor a la Patria por el amor a la humanidad, el gobierno nacional y soberano por el gobierno mundial. Ya no necesita la fe viva de la Gracia porque la religión es para él como un gran naranjal donde cada uno toma la que le place o la crea a piacere.
La cultura nacida del tipo humano del burgués es la que hoy soportamos a través del hombre light o léger, sin convicciones ni principios, cuyo producto intelectual es un pensiero débole, presentado como único viable y políticamente correcto. Como observara agudamente Teodoro Haecker: “Estos últimos siglos ha sido de una filosofía particularista y fragmentaria, de un esfuerzo burgués para evitar y tapar las cosas y nociones más incómodas, es decir, las supremas. La decadencia del orden eterno y jerárquico consiste en dejar que lo bajo se enseñoree de lo alto”.[10] Así, al querer explicar lo superior por lo inferior, el darwinismo al venir a explicar al hombre por el mono, se constituyó en uno de los rasgos de la modernidad burguesa.
Este razonamiento es la antítesis de aquel antiguo adagio cristiano: que buen siervo si tuviera buen señor, donde lo inferior es explicado por la superior. Y éste último por el sentido del servicio.
Es el hombre anquiniano que podríamos denominar tanto homo oeconomicus dolaris como homo consumans.

El hombre oriental

Así como el primer movimiento del hombre griego ha sido de admiración, el del judío de temor, el del cristiano de amor, el del hombre oriental es de indiferencia. “ Y quien despierta con indiferencia asume una actitud pasiva y mira al contorno como si nada” [11].
Corresponde, en general, al hombre asiático y en particular al hinduista y budista como el más significativo de Asia. Y así como el griego, sin tener texto sagrados, se inspira en los Perí Physeos, el judío en los Salmos, el cristiano en los Evangelios, el oriental lo hace en los Upanishads.
El hombre asiático tiene el íntimo convencimiento de la necesidad de la redención por el dolor como pena inevitable que nace de esa culpa que es “el querer vivir”. El sentido de la vida se halla en la extinción del yo y la supresión de la realidad tal como se nos da. Su idea del ser está vinculada a la idea de vacío. “ Vemos como para el mundo oriental la realidad, las cosas y el hombre, para existir verdaderamente se tienen que convertir en el símbolo de lo que son. La magistral técnica espiritual de Oriente para extinguir la realidad y el sufrimiento nos es (merced al connubio entre el yoga, droga y el dinero) prácticamente desconocida, y poco y nada a influido sobre Occidente cuyos pueblos son históricamente hablando partidarios de un heroísmo activo que busca transformar el mundo y dominar la naturaleza” [12]. Corresponde al hombre anquiniano denominado capax resignationis.

La cuestión metafísica

El problema metafísico para de Anquín ha sido el poder resolver la relación, en la conciencia del hombre, de ahí que se ocupe antes que nada de los tipos antropológicos, entre el ser eterno producto del hombre griego y el Dios creador producto del hombre judío. Si es posible o no su conciliación, he aquí el problema.
En principio él va a sostener a lo largo de una vasta producción de cuarenta años, como mencionamos al comienzo, que entre el homo capax entis y el homo capax Dei no existió ni puede existir ninguna relación que no sea la de exclusión. Ni histórica ni filosóficamente el hombre griego tuvo tratos con el hombre judío. Son dos mundos que se han desarrollado paralelamente. Así afirma: “De lo que dice Jeager( en Geeks and Jews) parece establecido firmemente que el pensamiento griego auténtico, cuyo ciclo se cierra con Aristóteles, ignoró a los judíos”. [13]
Pero henos aquí que además de estos dos tipos antropológicos existe un tertium genus del que nos habla San Pablo: el hombre cristiano como síntesis superadora de ambos. Y entonces ¿habitan o inhabitan en la conciencia de este hombre el ser eterno y el Dios creador?
Esta pregunta no se puede responder desde la teoría de la analogía que fue un esfuerzo de la teología medieval para explicar la relación entre Dios y la creatura, pues lo que debemos explicar ahora es la relación entre el ser de la metafísica y el Dios creador en la conciencia del hombre y para ello tenemos, en palabras de de Anquín: “la gran palabra, símbolo para una conciliación, es paticipación”.[14]
Es que el Dios creador para el cristiano es de carácter agapístico y por ese carácter de amoroso no excluye del todo al ser eterno de la metafísica, no así el Dios creador omnipotente de los judíos que sí lo excluye absolutamente. Y concluye afirmando que “ bien puede darse una cohabitación cordial en el centro del alma cristiana informada por el anhelo agapístico, que reduzca a un mínimo la relación analógica” [15]

Llegados hasta acá, bien podríamos dar por terminada esta meditación, pero si queremos avanzar un poco sobre de Anquín estamos obligados a explicitar las idea de participación agapística e intentar mostrar la tensión interna de la misma.
En algún otro lugar [16] hemos sostenido que la unidad participativa es concebida como unidad en la diversidad de modo tal que la unidad no excluye la diversidad sino que logra que ambas se sirvan una de otra y no una contra otra como la piensan muchos pseudo filósofos hoy.

La idea de participación gira en torno a la unidad y la diferencia entre el ser y el ente. Así el ente es en tanto participa del ser, pues el ser es la plenitud de todo lo real. Además el ser como meollo de la realidad real no se puede definir porque no se puede delimitar y por lo tanto no se puede cuestionar lo que sea ser. Del ser participa todo ente, pero, y esto es importante, el ente no tiene partes del ser, de modo que el ente participa del ser no al tenerlo sino al serlo parcialmente cada uno en la medida de su jerarquía ontológica.[17] De modo tal que el ente es el que representa parcialmente al ser porque éste es lo más profundo del ente. Lo que todo ente tiene en común para ser lo que es. De este modo la unidad participativa preserva el derecho de lo múltiple y le permite su libre manifestación.

Ahora bien el ser del que participa todo ente, si bien tiene una realidad subsistente en tanto ipsum esse subsistens,(Dios) en los entes subsiste en la pluralidad de los mismos que participan de él. Es por ello que se habla no de la subsistencia sino de la inherencia del ser al ente. Así pues como el ser inhiere al ente, y con ello a lo múltiple, este último no es una copia sino que todo ente agota su plenitud de ser. Lo plural no es carencia de ser sino plenitud. El ser se transforma así en una unidad que libera la multiplicidad, a manera como la luz se relaciona con los cuerpos iluminados por ella.
Y ¿cómo el ente no solo participa formando parte sino que, mejor aún, es parte del Ser? Por el amor. El Dios trinitario es amor y por ende es comunicativo y difusivo. La pericwresiV , la circumincesión de las personas divinas no se puede explicar sino a partir y por el amor. Mientras tanto en el hombre como creatura, como tertius genus, la caridad reemplazó el viejo eros y se convirtió en ágape. Hay que apuntar que existe una la diferencia abismal entre ambos pues mientras el Eros griego es tanto creador como destructor y puede también vencer a lo que está por encima de él, esto no lo puede hacer el ágape o amor cristiano pues es no hay nada por sobre él.
Se produjo entonces un doble movimiento: Desde Dios que deja de ser “el egoísta lógico que se piensa a sí mismo” en la acertada caracterización de Max Scheler cuando caracteriza al dios(pensamiento que se piensa a sí mismo = h nohsiV nohsewV nohsiV) del libro Lambda de la Metafísica de la Aristóteles, para transformase en el Dios agapístico que al crear participa su divinidad a las creaturas [18]y otro: Desde el hombre, que al transformase en creatura participa no ya desde el temor de siervo, como ocurría con el viejo homo capax Dei al estilo de Abraham, sino desde el amor del hijo. Amor participativo cuya expresión máxima se da en el circuito hermenéutico que encierra la caridad, la virtud cristiana por excelencia, que va de Dios al hombre como creatura y del amor de amistad del hombre a Dios y que a través de Dios llega como amor al prójimo, que siempre es un próximo. Por aquello de que la caridad bien entendida empieza por casa. Llegamos así a la antigua caridad católica que siempre es concreta hic et illum, y no anónima como lo es la de la filantropía moderna.

Concluyendo; Hegel afirma una y otra vez, que nadie puede saltar sobre su tiempo, y de Anquín fue hijo de su tiempo, y muchos de los pensadores de su tiempo Gustavo Jung, Tomás Carlyle, Max Weber, Guillermo Francovich (Bolivia), Eduardo Spranger y tantos otros, han tenido como punto de apoyo, en esa época, la teoría de los tipos humanos, y de Anquín tuvo la suya, a partir de la cual desarrolló toda su filosofía. Claro está que es distinta de la de resto, pero ella es el basamento a partir del cual podemos establecer todo un hilo conductor para entender aquello que nos quiso decir. Eso es lo que hemos intentado exponer en esta meditación.



(*) Filósofo

[1] Buela, Alberto:“ Nimio de Anquín: entre el Ser y la Patria” , en Dios en el pensamiento hispano del siglo XX, Madrid, Ed. Sígueme, 2002, pp. 450 a 485. También, “El eón en Schmitt y de Anquín”, en Altar Mayor, N°83, Madrid, nov-dic. 2002.
[2] El ser visto desde América (1957)
[3] Derelicti sumus in mundo(1949)
[4] Presencia de Santo Tomás en el pensamiento contemporáneo (1963)
[5] Pieper, J: Sobre la filosofía y el fin de la historia, en revista Estudios N° 44, México, ITAM, primavera 1996
[6] MacIntyre; A: Tras la virtud, Barcelona, Ed. Crítica, 2001, p.273
[7] Antropología de los tres hombres históricos (1951)
[8] Presencia de Santo Tomás en el pensamiento contemporáneo (1963)
[9] Que es la historia,(1977) en Anuario de filosofía argentina y americana, Vil.5 Mendoza, 1988
[10] Haecker, Teodoro: El espíritu del hombre y la verdad, Ed. CEPA, Bs. As., 1950, p. 76
[11] Presencia de Santo Tomás ...... op.cit. p.7
[12] Buela, Alberto: La relación Oriente-Occidente en filosofía, en Internet, 2005
[13] Werner Jaeger y el cristianismo primitivo (1966)
[14] De las dos inhabitaciones en el hombre, Córdoba, Ed. Univ. Nacional de Córdoba, 1971, p.56
[15] op.cit. p. 57
[16] Buela, Alberto: Algo sobre metafísica (2005); Pluralismo y participación (2007) en Internet
[17] Y así lo afirma San Tomás: ens non totaliter est aliquid... proprie participare dictum (in Metaphysicam I, n.154).
[18] No nos resistimos a copiar una larga cita de don Nimio, quien sobre el tema afirma: “Dios no es tanto causa, cuanto principio, porque la causa es imperio, orden, mandamiento. Dios en la creación se comunica con sus creaturas por amor y así participa a ellas su divina esencia. Dios como poder significa soledad divina. Dios como creador no es concebible sino participando su divina esencia, porque el amor es esencialmente transitivo, si no es egoísmo, lo cual en Dios sería monstruoso pues sería el Solitario sin vida”, en “Qué es la historia” (1977).

24 de junio de 2008

Güemes y la Libertad de America del Sur

Artículo enviado por el miembro del CEES de Salta, Martín Miguel Güemes Arrubarrena, Secretario de la" Comisión Bicentenario 2006 2016" de salta, Argentina

Causas y consecuencias de la muerte de Güemes

por Martín Güemes (h)
En l820 el país de los argentinos se encuentra envuelto en la anarquía. La sublevación del Ejército del Norte en Arequito (Santa Fé), es la reacción del interior ante el centralismo porteño. La caída del Directorio tiene consecuencias institucionales: la falta de autoridades legítimas en las Provincias Unidas del Río de la Plata (cuya legitimidad emanaba del Congreso de Tucumán y de la Constitución de l8l9). Ante esta situación nacional, es Güemes el único que sostiene el peso de la guerra defensiva contra los realistas en el norte.
San Martín ante el cuadro de situación mencionado y ante la orden emitida por el Directorio de retroceder al Río de la Plata a sofocar a los anarquistas, convoca en Rancagua a sus oficiales para designar a sus jefes naturales y proseguir la campaña libertadora. Son elegidos: San Martín, General en Jefe del Ejército de los Andes en operaciones sobre el Perú, y Güemes, General en jefe del ejército de Avanzada sobre el Bajo Perú (actual Bolivia). Se abre a partir de esta resolución de los oficiales patriotas, la ofensiva de ejércitos convergentes sobre el centro del poder español: Lima. San Martín desembarca en el puerto de Paracas e inicia la campaña de puertos intermedios. La vanguardia del ejército de milicias - gauchas al mando de Güemes pasa a la ofensiva (3.l2.l820), la comanda el Coronel José Miguel Lanza, quien lleva precisas instrucciones de Güemes de como proceder sobre el terreno y en el trato con los pueblos al liberarlos del yugo español. La Vanguardia Güemesiana (1.000 hombres aproximadamente) combatió en las últimas batallas del continente suramericano, a las órdenes de San Martín, Bolívar y Sucre.
La retaguardia, el grueso del ejército Güemesiano (5.200 hombres), no podrá acompañar este avance, un complot cívico - militar integrado por aquellos sectores perjudicados por la guerra: los pudientes, estalla en el actual norte argentino. Estamos en el año 1821. Se crea la república de Tucumán, cuyo presidente es Bernabé Araoz; en Salta se produce la revolución del comercio organizada por los comerciantes unidos en una agrupación liberal que recibe la denominación de la Patria Nueva, en oposición al partido Güemesiano de la Patria Vieja. En Jujuy se mueven los mismos intereses. En combinación con la vanguardia española al mando del Gral. Pedro Antonio de Olañeta (jujeño por adopción y por lazos familiares relacionado con los intereses mineros del Alto Perú) la conspiración se ensancha. Manuel Eduardo Arias encabeza la reacción contra Güemes.
Todos ellos, los integrantes de la Patria Nueva (godos, absolutistas, comerciantes, criollos, liberales) querían patria sin gastar, teniendo que gastar, renunciaban a la patria al decir de Joaquín Castellanos. Su accionar culminará con la muerte de Güemes en la noche lloviznosa y fría, en que un Judas lo vende por dinero, como expresa Juan Carlos Dávalos. Este partido opositor a Güemes es una reacción a su sistema de guerra a muerte al invasor realista, su política de empréstitos forzosos. La soledad de su misión sanmartiniana lo obliga a exigir más y más cada día, cada año, procurando el esfuerzo final…
El 7 de Junio de 1821 fuerzas realistas al mando del Barbarucho Valdez conocedor de los caminos de los contrabandistas, guiados por Mariano Benítez (integrante de la Patria Nueva), ingresan en la ciudad de Salta. Güemes se encuentra en casa de su hermana Macacha (llamado por una misiva desleal) acompañado de su escolta de Infernales. Es sorprendido y herido de muerte luego de un enfrentamiento desesperado con tropas superiores en número (400 hombres). Logra huir al monte, hasta la Quebrada de la Horqueta. Luego de una larga agonía de l0 días, rodeado por sus gauchos y oficiales, muere el Domingo l7de Junio de 1821. No sin antes hacerle prometer al Cnel. Widt, su segundo en el mando, que a su muerte expulsarán al invasor realista del territorio salto-jujeño. Cumplirán con lo prometido, a pesar de los conciliadores locales. Criollos y gauchos cumplen con el mandato del Caudillo. Sin embargo las fuerzas salto - jujeñas están divididas… muerto Güemes se firma un armisticio con los españoles, en el cual se pacta que las fuerzas patriotas no pasarán de Humahuaca y las realistas de Tupiza. Nace así la Frontera Norte y la Constitución salteña de 1821 (9 de Agosto), es la conciliación para la libertad provinciana no para la independencia nacional.
San Martín en carta a OHiggins, de fecha 6.l1.l821, se queja amargamente: (…) los enemigos tratan de reunir las fuerzas que tienen en el Alto Perú, en Huamango y Jauja, que añadidas a las de Olañeta que se ha venido sobre Puno y las de Ramírez en las costas, me pueden prolongar la guerra de un modo infinito .El indigno armisticio de Salta ha hecho que todas las fuerzas caigan sobre mí...".
Su consecuencia mediata es la entrevista de Guayaquil entre Bolívar y San Martín. El tan mentado secreto de Guayaquil, comentado por la historia oficial, tiene una causa esencial: la necesidad de San Martín de aumentar sus fuerzas para concluir la guerra. La muerte de Güemes es causa esencial de la necesidad Sanmartiniana. Las conclusiones prácticas son notorias: la unificación del mando militar en uno de los dos libertadores. Bolívar (quien detenta mayor número de tropas) asume la responsabilidad de conducir la guerra y San Martín se aleja del escenario Suramericano.
La consecuencia inmediata de la muerte de Güemes es la prolongación de la guerra por cuatro años más y el desmembramiento del Alto Perú (con la consecuente formación de Bolivia a partir de l825). Nos dividíamos como nación para constituir países, en una acción centrífuga que nos debilitaba interna y externamente.
Bolívar y Sucre no pudieron o no quisieron evitar la disgregación del Alto Perú. Rivadavia abandonaba a su suerte a las Provincias Altoperuanas. El empréstito Baring Brothers es la culminación de esta situación. Es el origen de nuestra deuda eterna. Es la ley implantada por el vencedor oculto: el imperio Británico. Las logias masónicas cumplieron el plan propuesto por la dirigencia inglesa: dividir para reinar.
Epílogo para Suramericanos: La prolongación del esfuerzo regional - tras la muerte del Caudillo - el consiguiente costo en vidas y bienes, la disgregación territorial, es el punto de partida de la pobreza actual de nuestro Noroeste y de Bolivia. Ingresamos demorados, divididos y endeudados a la arena de la política mundial. Gran parte del siglo XIX fue de encierro y pobreza para el norte argentino, el actual norte chileno y el sur Boliviano. La casualidad no existe en la historia de los pueblos y de las naciones, existe la causalidad. El debe y haber de las cuentas públicas de la historia es la razón fundamental que puede explicarnos desde el ayer, los males de hoy. Las masas ignaras no son culpables del subdesarrollo.
Con la muerte de Belgrano (20.06.1820), de Güemes (17 de Junio de 1821), la renuncia y exilio de San Martín (1822) y la acción de la pequeña Gran logia que libertó a Bolivia entre 1823 y 1825, se frustra la posibilidad de concluir el Plan Sanmartiniano y de lograr la constitución de los Estados Unidos de la América del Sur.
Una historia común, una lengua que unifica nuestra alma y una religión aglutinante de nuestra fe, problemas afines, nos informan de la posibilidad de unidad regional y continental, que sin perder identidad nacional, nos permita afrontar los desafíos del Siglo XXI. Recordar es etimológica y existencialmente despertar lo que está dormido, el pensamiento y la acción del Gral. Martín Miguel de Güemes se encuentra en el subsuelo cultural de nuestra Patria Grande, volverlo a la conciencia del pueblo y de sus conductores, es proyectarnos a un destino común de unidad y de grandeza.

11 de junio de 2008

Aportes para la refexión Politica

KIRCHNER, EL PARTIDO JUSTICIALISTA Y EL PERONISMO

“Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, fue el apotegma con el que peronismo convoco hace mas de treinta años la voluntad de millones de argentinos mas allá de banderías partidarias, a la unidad nacional para un proyecto de emancipación y reconstrucción de la Nación, para alcanzar nuestro destino de Argentina Potencia, de frente a las asechanzas y desafíos que nos planteaba el año 2000, de encontrarnos “unidos o dominados”.
Desde ese momento histórico las banderas de justicia social, independencia económica, y soberanía política del peronismo pasaron a ser propiedad de todos los argentinos.
Los millones de compañeros peronistas que participamos con aciertos y errores pero sin especulaciones, de las luchas de esa epopeya nacional emancipadora, que fuimos derrotados sangrientamente por fuerzas armadas coloniales y minorías nativas reaccionarias al servicio del imperio, que ha pesar de todas las adversidades vividas no se ha quebrado nuestra voluntad, que no hemos vendido nuestra conciencia y las convicciones en aquellos principios, tenemos el derecho de preguntarnos y de exigir que nos expliquen, que tiene que ver el partido justicialista, el “ PJ” de hoy ( y de los últimos 20 años), con el peronismo.

Sin temores, ni eufemismo digo lo que muchos piensan y no se animan a decir: el PJ que preside Néstor Carlos Kischner, no explica, ni representa en filosofía, ideología y doctrina al peronismo; y esto viene siendo así desde épocas del menenismo.
El PJ, hoy es un artefacto político decadente, en vía de extinción, que ha sido vaciado de su ideología y de su proyecto nacional liberador , por una “dirigencia claudicante y acomodaticia” que en nombre del “pragmatismo” ha reemplazado aquélla por la ideología del capitalismo global : el liberalismo, al tiempo que ha desdibujado la histórica determinación del peronismo de autonomía e identidad nacional, principios y constantes indispensables para conformar un Modelo de país en el que cada argentino que ama a su patria se reconozca.
Hoy han transformado a un partido de mayorías nacionales , herramienta electoral del movimiento nacional y popular mas grande de la historia, en un partido de minorías, faccioso, sectario, provocador que hace de la confrontación una herramienta para dividir y fragmentar aun más a la sociedad, cuando el peronismo siempre hizo de la convocatoria a la coincidencia política, al acuerdo social y la concertación sin especulaciones las herramientas esenciales para poder trazar una política nacional al servicio de los intereses de la Nación y su pueblo.

El relanzamiento de un PJ kichsnerista, sin un debate de ideas clausurado desde los noventa, sin un pensamiento estratégico, es un recurso tardío que pretende tener bajo control a los peronistas y colocarlos en un apoyo sin criticas a las políticas de un gobierno que pierde imagen y poder de manera vertiginosa. Es la pretensión de legitimarse en el peronismo. Suponen que por una disciplina partidaria fundada en una lealtad nostálgica a una historia, a una simbología o a la invocación de “eslóganes huecos” los peronistas vamos a convalidar las decisiones lesivas al los intereses populares, que esta “elite gobernante” toma de espaldas de las mayorías. No se equivoquen muchachos, la lealtad peronista no es “seguidismo” a individuos o intereses oscuros y mezquinos, es un compromiso profundo e insobornable con sistema de valores, principios e ideas que componen el cuerpo doctrinario de la Nación, que nos permite distinguir donde está el interés nacional y quien lo defiende. Por supuesto que no lo hicieron los “muchachos menenistas”, ni lo hacen los “muchachos kichsneristas”.
Constantemente esta dirigencia política apela a la legalidad que les otorga el triunfo electoral para justificar que pueden hacer lo que quieren (aun en contra de lo que prometieron) e imponer sus decisiones al pueblo aunque lesionen su interés. Confunden la “legalidad” circunstancial que les otorga una democracia procedimental, con la verdadera legitimidad política que viene de la totalidad del pueblo, que va madurando día a día una mayor capacidad de intervención política que va mas allá de la sola participación en las urnas. El pueblo ya no se conforma con ser un mero convalidante de las decisiones de los gobiernos de turno, sino que hoy aspira a participar en forma activa a través de sus organizaciones en la elaboración de las decisiones que toma el estado. Esta es la diferencia angular entre la concepción política del peronismo y el liberalismo de “nuestra dirigencia”, sobre el pueblo y la soberanía popular.

Desde el consejo directivo del PJ (no podemos llamarlo conducción), una “dirigencia” desgastada, con un doble discurso que exaspera genera una gran confusión histórica e ideológica que busca dividir a la sociedad en bandos y enfrentarlos entre si, mientras oculta la cadena de intereses de los grupos concentrados y las minorías del privilegio. A los peronistas nos convocan apoyar el proyecto kirchnerista (el que nunca fue explicitado) y a defender el modelo del gobierno, “un modelo de acumulación, inclusión y redistribución de la riqueza”.

En todo esto hay una enorme dosis, por partes iguales, de ignorancia e hipocresía. Uno se pregunta quien, y para que acumula. Sin necesidad de ser muy perspicaz , todos sabemos que los están haciendo la gran diferencia ( y la vienen haciendo desde la época menenista), son las grandes transnacionales de los agronegocios( exportación de granos, venta de semillas, agrofertilizantes, agroquímicos, aceites, biocombustibles): Cargill, Dreyfus, Bunge y Borns, Adm, Monsanto, Bayer, Basf , Down, Syngenta, financistas internacionales, como George Soros ( dueño del banco Hipotecario, de empresas lácteas, y del mayor “pool” de siembra),algunos “nacionales” como el senador “oficialista” de la nación Roberto Urquia ( dueño de AGD, además de una aduana seca, concesionario de un ferrocarril y de un puerto), Gustavo Grobocopatel ( dueño del segundo “pool” de siembra, dueño de esta “tecnología”, que la replica en países como Venezuela de mano del gobierno), Sancor, Serenisima, junto a las transnacionales beneficiarias de las escandalosas privatizaciones del “ menenato”, como Telecom, Telefónica, Repsol YPF, Aerolíneas, las empresas extranjeras concesionarias del petróleo, gas, minerales, aeropuertos (Eurnekian) ferrocarriles, de servicios( como los peajes), los grandes multimedios como Clarín. Estos son los aliados y amigos de este gobierno. ¿Será porque son la nueva “burguesía nacional”?. Como consecuencia directa de esto, el otro actor que viene “acumulando” sin prisa pero sin pausa, es la “clase dirigente justicialista”, que se ha enriquecido de manera obscena, que no tienen forma de justificar los patrimonios personales que exhiben. Esta “dirigencia” traicionando sus convicciones (si es que las tuvieron) y al pueblo, han actuado con la representación política que este les ha dado, facilitando los negocios de aquellos genuinos representantes del capitalismo global y sus socios locales y se ha constituido en la nueva “oligarquía” argentina.

Esta es la dirigencia que fue funcional a Menem, le aprobó (dirán que por “disciplina partidaria”) las leyes mas aberrantes, que entregaron el patrimonio de la Nación configurando un nuevo estatuto del coloniaje. Como se han transformado en un elenco estable de la política, hoy son el nuevo gobierno “progresista” de la Argentina e integran (con alguna excepción) el consejo directivo del nuevo PJ.
Con el “doble discurso” que los caracteriza, denostan constantemente al neoliberalismo de la década del noventa, se constituyen en el cuerpo acusador de ese modelo y sus males. Sin embargo, pregunto, ¿porque no derogan la estructura jurídica, el cuerpo de leyes que dejo Menem, Dromi, Cavallo y compañía; porque no revisan las escandalosas privatizaciones; porque no revisan la oprobiosa deuda externa?

Porque el menenismo tiene un correlato hoy, y es el “progresismo de pizzería” que nos gobierna. Porque la matriz del modelo colonial no ha cambiado; lo que ha cambiado es la “gerencia” del modelo, ayer el menenismo, hoy el progresismo.

Son los responsables que el extraordinario crecimiento económico producto de la devaluación del 2002 no haya seguido otra lógica que los intereses de las inversiones del capitalismo global, y no la lógica del interés nacional. Esto ha generado el crecimiento de una sociedad desigual, no inclusiva, generadora de ruptura, violencia, discriminación. El producto es una sociedad fragmentada, que no genera lazos solidarios
Este modelo, con una dinámica propia que se hace incontrolable, va produciendo una escandalosa concentración de la riqueza. Hoy el 30% de la población se apodera del 65% de la renta nacional y el 10% más rico se gana 30 veces más que el 10% más pobre. Pensar que la “acumulación” producida por este modelo, se va ha derramar de forma “virtuosa” en el pueblo, es una perversión. Pensar con este modelo en la inclusión social es otro disparate. La pobreza crece de manera inocultable; y no me refiero a la pobreza extrema que es obvia, que llama la atención, sino también a la de aquellos que tienen un trabajo y que con gran esfuerzo apenas pueden orillar la marginalidad sin caer en ella. Hoy tener trabajo no es un salvoconducto para no caer en la pobreza.

Estos son claros indicadores de una inequitativa distribución de la riqueza, que solo se puede corregir si la pobreza se piensa en términos de desarrollo humano, deja de medirse por una línea fijada por un nivel de ingreso arbitrario medido estadísticamente y empieza a verse y a medirse también en términos de calidad de vida, de acceso a la cultura, a la educación, a la salud, al trabajo digno, a la vivienda digna, al esparcimiento, porque todos estos son derechos. Nos vamos a dar cuenta entonces que los pobres somos muchos más. Eva Perón decía que donde hay una necesidad hay un derecho conculcado. ¡Vaya! Quiere decir que en la Argentina de hoy hay fácil varias decenas de millones de derechos conculcados. Yo pienso de este modo porque soy peronista, no solo pienso también siento como tal.

Todo esto debe enfocarse como un problema de justicia social, bandera política que justifica históricamente el nombre de justicialismo. Yo les preguntaría a los muchachos de la cúpula de PJ como piensan resolver esta situación de injusticia, de flagrante desigualdad producida por una inequitativa distribución de la riqueza? Como piensan mejorar esa distribución tan anunciada? Con una orgía de subsidios de todo tipo, que disparan el espiral de la corrupción hacia la estratosfera (subsidios a los alimentos, al transporte, a los combustibles, que finalmente engordan el bolsillo de empresas y empresarios amigos del poder mientras los precios suben)? ¿Con la paradoja de subsidiar el consumo de productos básicos de la canasta familiar y a su vez grabarlo con el impuesto mas regresivo, el IVA? Con cientos de programas sociales (muchos de los cuales se financian con prestamos internacionales), que nutren “cajas políticas”, incrementan el patrimonio de algunos funcionarios y mejoran el nivel de vida de punteros políticos y “piqueteros oficiales”?. ¿Transformando al Estado en un gigantesco estado “asistencialista” que trata de corregir los efectos perversos de un modelo injusto que profundiza día a día nuestra dependencia del globalismo, acrecentando la desigualdad y la injusticia? ¿Acaso pretenden con el asistencialismo consolidar la pobreza, transformando a los pobres (víctimas sociales del modelo) en rehenes de un sistema político clientelar?

Los peronistas, en cambio, pensamos en un Estado de justicia, un Estado que administre la justicia social, nivelando las oprobiosas asimetrías entre los sectores sociales brindando a todos los argentinos una base de igualdad de oportunidades promoviendo la creación de trabajo decente pero con salarios dignos y justo. Un Estado que proteja a los más débiles, a través de la ayuda social (herramienta de la solidaridad) que promueva la movilidad social ascendente. Queremos superar las desigualdades igualando hacia arriba, no hacia abajo, proletarizando la sociedad.
Redistribuir la riqueza, significa, elevar significativamente el ingreso de los trabajadores. Porque el salario para que sea digno, debe alcanzar para satisfacer las demandas esenciales del ser humano, que no solo es comer, es también acceder a bienes culturales, al conocimiento, a la vivienda propia, a la educación, a la salud, al esparcimiento, única forma de alcanzar niveles adecuados de desarrollo humano, sino la inclusión social es un verso. La distribución de la riqueza en Argentina, no se hace con un salario medio para la canasta familiar de u$s 800 devaluados ($2.400), ajustado por pauta inflacionaria.

La distribución de la riqueza no se logra declamando a diario un discurso “progresista”; se consigue con una decisión política del gobierno, que garantice al trabajo igual participación en la renta nacional que el capital, como fue en los verdaderos gobiernos peronistas, en 1952 el 53% para el trabajo, en 1975 el 48% para el trabajo. Por eso siempre hubo un golpe militar que nos sacó del poder ¿no? ¿ Cuánto es hoy la participación del trabajo en este proceso de concentración económica?. Me van a responder que esto hoy no es posible, que no están dadas las circunstancias, que hay que resignarse.

Pasa que para realizar la justicia social en serio hay que tener independencia económica (y bolas) para que el Estado Nacional se apodere de la enorme renta que genera la venta de los “commoditis” de nuestros recursos naturales y alimentos (petróleo y derivados, minerales, granos, carnes) en esta situación “internacional favorable” como dicen, que hoy la disponen las grandes empresas extranjeras que giran hacia fuera sus utilidades sin ningún control. Renta que el Estado pueda volcarla hacia adentro del país con un sentido de justicia, invirtiendo en promover el desarrollo humano de nuestro pueblo, el desarrollo de tecnologías propias para agregar valor a nuestra producción, el desarrollo y expansión del conocimiento clave en esta nueva etapa del mundo, única manera derrotar a la pobreza. ¿Habrá llegado el momento de recrear la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes, que destruyo el menenismo, para que los argentinos volvamos a manejar el comercio exterior de granos y carnes y disponer de sus beneficios. ¿Argentina tiene hoy independencia económica?¿ Puede tenerla cuando mas allá del clásico doble discurso, nos enteramos que la deuda externa , se acuerdan , ha vuelto a superar los u$s 170.000 millones, nivel que tenia cuando dijeron que la habían arreglado?; cuando el país debe pagar este año compromisos solo por intereses de la deuda de u$s 6.100 millones que se succionan de las venas del país productivo, postergando y condenando a pueblos, provincias y regiones, cuando el FMI sigue monitoreando nuestra economía y es la referencia obligada a las que nos remiten los piases desarrollados ( club de Paris) previo a cualquier arreglo, a pesar de las criticas y el cacareado desendeudamiento, cuando seguimos contrayendo deuda con los organismos mundialistas de crédito.¿ Podemos ser independientes cuando nuestro crecimiento económico es determinado por el capital extranjero en función de sus inversiones en áreas de su interés, sin condiciones y sin control de sus utilidades. ( estado ausente) o cuando países desarrollados “amigos” nos imponen sus empresas para realizar emprendimientos no prioritarios, no decididos ni planificados por nosotros, de dudosa utilidad ( tren de alta velocidad, subterráneos.).

No existe independencia económica cuando el perfil productivo de país agro pastoril, exportador de granos, carne y subderivados, sin industrias de punta, nos es impuesto desde afuera desde 1955. Sin desconocer la importancia enorme del campo, es difícil hacer un país sustentable, solo sobre un modelo agropecuario de cara a los desafíos del mundo futuro. Mas aun con un modelo de soja transgenica que acentúa nuestra dependencia, porque concentra la producción con una explotación industrial a escala del campo, que expulsa chacareros, que destruye el arraigo a la tierra, que destruye la producción diversificada, que nos hace dependientes de las patentes de semillas genéticas y de agro tóxicos, que destruye y contamina nuestro ecosistema y que concentra la exportación en pocas manos.

Ocurre que para tener independencia económica, primero hay que ser soberanos, poseer soberanía política. Algo que la dirigencia “pejotista” ha olvidado, desde el momento que se transformaron en gerentes del globalismo y no respetan y desconocen la soberanía del pueblo y su participación organizada, único reaseguro de poder nacional frente al avance arrollador de aquel.

Esta es la dirigencia que en un “acto de supremo” de pragmatismo en los noventa compro a libro cerrado la teoría del “pensamiento único” y “el fin de las ideologías”. Por eso archivaron y enterraron el pensamiento político peronista porque sostiene con fuerza la autodeterminación de los pueblos y el antiimperialismo y procedieron a demoler y saquear el Estado Nacional, último vallado de la soberanía política del país.

Había que destruir el peronismo, desnaturalizándolo con el pretexto que había sido superado por la evolución de los tiempos, porque siendo el nacionalismo popular más evolucionado políticamente del continente, era y es una referencia insoslayable para los pueblos iberoamericanos en un proceso de emancipación e integración continental.

Esta dirigencia pejotista cumplió muy bien esta misión y cobró por ello. Hoy los vientos del “travestismo político” los ha llevado a los puertos del “progresismo y los derechos humanos”, que es el nuevo ropaje político (bien socialdemócrata) con el que se convalidan los emprendimientos del globalismo.
Pero ya no pueden proclamar, ni sostener en acciones el principio de soberanía política, ni aun en discursos mentirosos, porque al ser un valor popular muy fuerte inherente a la libertad y autodeterminación de los pueblos, es peligroso agitarlo y es contradictorio con su condición de agentes de la ideología global.

Un gobierno “nacional y popular” encima “progresista” ,si es realmente soberano, no puede : aprobar a libro cerrado en el congreso la ley antiterrorista que les remite George Busch y asumir en la ONU posiciones que son funcionales a la política agresiva de “guerra preventiva” de EEUU; ejercer una defensa pálida, poco convincente frente a los ilegítimos reclamos del imperio ingles sobre enormes extensiones de mar (mas allá de la zona de exclusión) islas del sur y Antártida y frente al estatuto de territorio europeo de ultramar que pretenden darle a las islas Malvinas, la Unión Europea e Inglaterra; permitir que empresas extranjeras que tienen permisos de explotación de recursos naturales en Malvinas y mar aledaño, otorgados por los ingleses sean las mismas que tienen explotaciones en territorio continental argentino.
No puede permitir la escandalosa extranjerización de tierras, (mas de 25 millones de hectáreas) sin una ley que lo impida o al menos que la limite.

No puede carecer de una POLÍTICA decidida de afirmación de nuestros derechos soberanos en el sur argentino, frontera “caliente” con Inglaterra, con una fuerte voluntad nacional movilizada.
Un gobierno que tardíamente se asume como peronista y su partido (PJ), no pueden no tener opinión (el que calla otorga) sobre el creciente despliegue militar norteamericano en el continente suramericano: instalación de bases militares en Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay; la continua presión sobre la Triple Frontera; la campaña de desestabilización permanente de la Republica de Venezuela, la campaña de desestabilización y “balcanización” de la Republica de Bolivia. Esta escalada político militar es conducida en forma centralizada por el Comando Sur de las Fuerzas Armadas Norteamericanas, que busca disimular con programas de ayuda humanitaria el desembarco y emplazamiento de los “marines”, y se apoya en la IV Flota Norteamericana del Caribe y el Atlántico Sur reinstalada recientemente con el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

¿Guardan silencio porque temen enojar a la embajada americana en Bs. As. la “meca” de los políticos argentinos? ¿O porque son funcionales a esa política? .Mientras el ubicuo y oportunista gobernador del Chaco y vicepresidente del PJ y dueño de un “pool” de siembra (según el diario Critica), ya ha firmado un acuerdo con el Comando Sur, para llevar un programa de ayuda humanitaria para los pobres y aborígenes de su provincia.
Cito estos datos que son objetivos y comprobables, para explicar porque el gobierno no tiene una política exterior objetibable, definida y soberana. Su política exterior es tibia, oportunista, ambigua, especulativa, hipócrita, gestual. La relación con Venezuela tiene que ver mas con la “billetera” de Chávez que con su política continental, con colocar amigos en la cadena de negocios energéticos, y arrimar empresarios cercanos al poder para que hagan negocios como Grobocopatel con la soja de la misma manera que con Techin (Roca) en Ecuador.
Y con Brasil no mucho más que sacar algunas ventajas de su gran mercado, sin realizar aportes importantes a la integración, sin articular al menos una asociación mas profunda con esta potencia emergente que nos arrastre en su expansión. Son objetivos menores y mezquinos para una verdadera política exterior.

Esto es así porque este gobierno no tiene un pensamiento estratégico, por ignorancia u omisión deliberada, que ubique a la Argentina en esta nueva reconfiguracion del mundo de hoy en nuevos bloques políticos y económicos y le marque con claridad un rumbo y un objetivo geopolítico que la inserte con una presencia fuerte, decidida, con identidad y protagonismo en el cono sur, que tenga relación con la rica historia del peronismo en este sentido.
El objetivo geopolítico de Argentina para realizar su destino debe ser integrar en un espacio histórico común junto a otros pueblos hermanos de la misma raíz iberoamericana, no un mercado comercial, sino una unidad política, económica, cultural y militar, con un sistema energético y de defensa común, sin EEUU.
La Unión Suramericana que ya esta en marcha Para esto es necesario consolidar, fortalecer prioritariamente el eje geopolítico, Brasil, Argentina y Venezuela.
Esta debería ser una política de Estado prioritaria para el gobierno, explicitada y concertada con todos los sectores de la sociedad sin dilaciones, transmitida con meridiana claridad al pueblo para que se movilice la voluntad nacional detrás de este objetivo, que es el objetivo estratégico prioritario de la Argentina, de cuyo logro depende en el futuro nuestra existencia como país sustentable y soberano.

El gobierno y el PJ poco o nada comunican de esto. Yo digo que quien transforma este objetivo en subalterno y secundario, quien lo desnaturaliza convirtiéndolo en un discurso vacío, quien no lo convierta en una política activa participando y esclareciendo al pueblo para movilizar su conciencia y voluntad, quien lo desdibuja y lo relativiza con actitudes tibias y ambiguas, quien lo oculta, quien desinforma, quien no lo encarna públicamente con decisión, es aquel que ha asumido la geopolítica del enemigo, EEUU.

Solamente una Argentina unida, con armonía social, con vigor institucional, político y económico puede avanzar en un proceso de integración continental.

Un país con una sociedad dividida, confundida, distraída en temas menores, debilitada en sus valores nacionales esenciales o enfrentada como hoy por un conflicto sectorial que ha tomado una dimensión injustificada e incomprensible, no puede hacer ninguna contribución seria al proceso de integración en marcha.
Todo lo dicho me afirma en la idea que el país es viable, sustentable solo si se funda en principios de justicia social, independencia económica y soberanía política. Principios que no se deben declamar, sino que se tienen que realizar en una acción mancomunada del gobierno, estado y el pueblo organizado. De no ser así estamos simulando la Nación.

Estas reflexiones las hago desde la amargura, la bronca, la rebeldía de ver como una banda de irresponsables improvisados, oportunistas, incapaces, ignorantes o con un designio oculto y nefasto, rifan este país haciendo un culto de la mentira y una institución del doble discurso.

Por eso le digo a Néstor Carlos Kirchner y al consejo del PJ que preside (coro de alcahuetes y genuflexos) que no expliquen sus conductas, ni justifiquen su apoyo a las decisiones y actos del gobierno desde el peronismo, sino que tengan las pelotas de hacerlo asumiendo públicamente la convicción “liberal” que tienen, socialdemócrata de unos, neodesarrollista de otros, mercantilista y mercenaria de algunos.
No lo hagan en nombre de Perón, de Evita, de los peronistas y de una historia rica en luchas y generosa en sangre que merece respeto. No lo hagan en nombre de nosotros porque es una perversión y una canallada. A los que están en el seguidismo del “proyecto kirchnerista” por interés, oportunismo o de buena fe engañados por la “liturgia peronista” que enarbola, les digo que después nadie podrá alegar en su defensa su propia estupidez o ignorancia.
A los millones de peronistas les digo que una Argentina justa, libre y soberana todavía es posible y merece el esfuerzo.
A los compañeros veteranos que abrazamos, sin especulaciones la lucha por la causa nacional desde jóvenes, les pido que redoblemos hoy nuestro esfuerzo y convoquemos a la voluntad y la conciencia de todos los argentinos por encima de banderías mezquinas; hagámoslo por la memoria de muchos compañeros que hoy no están y por el futuro de nuestros hijos.

A los compañeros jóvenes les digo que para tener una Argentina grande y un pueblo feliz deberán involucrase cada día mas con actitud militante, en la lucha política, entendiendo la política no como una “carrera de negocios”, sino como la mas alta expresión de la ética humana, que exige el sacrificio por el otro y un compromiso moral fuerte con la gente.

El maravilloso pueblo argentino del que somos parte, que desde 1976 ha sido perseguido, reprimido, engañado, utilizado, que se fue retirando, hoy comienza a volver con una conciencia nacional creciente y una decidida voluntad de intervenir en política
más allá de la participación en las urnas , para exigir cuentas por tanta mentira, hipocresía, entrega, y por tanto sufrimiento; es la hora del pueblo que retorna para hacer tronar el escarmiento.

Perón, el único estadista que tuvo Argentina, nos dejo la herencia mas valiosa, un pensamiento político que nos ha hecho hombres libres de mente y espíritu, y que aun hoy esta vigente. Aprovechémoslo.

Córdoba, Junio de 2008.-

Dr. Merched Antonio Mitre
Dirigente Peronista

Los Católicos y la participación en Política

Dilemas sobre la participación en democracia
Mario Meneghini

Muchos intelectuales católicos, en Europa y América, sostienen que la democracia –generalmente mencionada así, sin distingos, como si fuese un vocablo unívoco- conduce inevitablemente a la perversión en la sociedad donde existe; siendo moralmente ilícita cualquier participación en ese tipo de régimen. Consideramos necesario profundizar en este tema, pues da lugar a legítimos disensos, no sólo en los aspectos instrumentales de la acción política, sino también en la interpretación de los principios doctrinales. Por razones de espacio, los argumentos detallados de nuestra posición se encuentran en un blog[1], limitándonos en este artículo a resumir la conclusión.

Que la política contemporánea ofrece un panorama desolador nadie lo puede negar, pero ante este horizonte, consideramos que no basta con trabajar en el campo de la cultura, y criticar la realidad presente, esperando que se produzca un cambio positivo, puesto que: “El poder es la facultad de mover la realidad, y la idea no es capaz por sí misma de hacer tal cosa”[2].
Como se pregunta Gómez Pérez[3]: ¿qué hacer mientras tanto? Porque, si mientras damos el buen combate en el plano religioso e intelectual, nos abstenemos de actuar a través de las instituciones vigentes, “la política, que es un asunto humano de primera importancia, queda relegada al campo de lo casi pecaminoso y, de rechazo, el cristianismo se convierte en algo ya ultraterreno, cuando en realidad su dimensión trascendente no ahorra ahora sino que estimula la acción en las entrañas de la historia”.

Cuando se analizan cuestiones temporales, conviene recordar la afirmación de Fulvio Ramos[4], quien reflexionó sobre la democracia:
“Los cristianos sabemos que en la búsqueda de una recta ordenación social, las soluciones que se hallen serán siempre imperfectas como imperfecta es toda obra humana, y que el sumo bien y la suma perfección no son atributos humanos sino divinos, que sólo podremos alcanzar en la eterna bienaventuranza”.

En otro párrafo del mismo libro, al referirse Ramos a la enseñanza pontificia sobre las formas de gobierno y temas conexos, afirma: “Como ya expresamos, respecto de estas cuestiones tan contingentes y variables no caben las posturas dogmáticas. Lo que sí ha rechazado la Iglesia es el principio de la soberanía popular, el individualismo como base de la vida social y la democracia de masas que es su consecuencia”.

Precisamente, un problema, al abordar cuestiones políticas, es no precisar adecuadamente el límite entre lo doctrinal y lo prudencial. Por cierto que es lícito a todo católico opinar de acuerdo a su propio criterio en temas opinables, pero no en cuestiones que han sido definidas por la Doctrina Social de la Iglesia. Si se afirma, por ejemplo, “la intrínseca ilegitimidad de origen que posee todo gobierno democrático”[5], debe aclararse que se trata de una opinión, que no se basa en ningún pronunciamiento del Magisterio. Sorprende que personas inteligentes y honestas, crean que la acción cívica sólo se justifica cuando existen posibilidades de acceder al poder para aplicar íntegramente la sana doctrina.
Asumir una posición rigorista en temas de procedimiento, implica colocar a quien defiende la necesidad de actuar en la vida cívica, pese a las dificultades, en una situación casi herética, siendo que dicha participación ha sido insistentemente recomendada por los Papas.

El enfoque realista en materia política ha sido destacado por Joseph Ratzinger[6]:
“Ser sobrios y realizar lo que es posible en vez de exigir con ardor lo imposible ha sido siempre cosa difícil… El grito que reclama grandes hazañas tiene la vibración del moralismo; limitarse a lo posible parece, en cambio, una renuncia a la pasión moral, tiene el aspecto del pragmatismo de los mezquinos”.

Es cierto que, en determinadas circunstancias, el lícito negarse a participar activamente en política. Pero, la decisión de abstenerse, de manera permanente y en todas las instancias y niveles electorales, no puede fundamentarse en ningún documento pontificio. Pese a las objeciones que la Iglesia ha hecho al sufragio universal –método utilizado en casi todos los países- nunca ha afirmado que votar implique una falta; por el contrario, exhorta a votar como exigencia moral, según se indica taxativamente en el Catecismo de la Iglesia Católica (p. 2240), y en la Constitución Gaudium et Spes (p. 75).

Procurar el reemplazo de los procedimientos actuales de selección de gobernantes, constituye un noble esfuerzo, siempre que la alternativa propuesta sea factible y no una fórmula abstracta, para ser aplicada en un futuro indefinido. Sobre eso escribió Pablo VI: “La apelación a la utopía es con frecuencia un cómodo pretexto para quien desea rehuir las tareas concretas refugiándose en un mundo imaginario. Vivir en un futuro hipotético es una coartada fácil para deponer responsabilidades inmediatas”[7].

Para finalizar, nos estimulan a continuar el arduo camino de servir al bien común con los instrumentos disponibles, los consejos de Santo Tomás Moro[8], Patrono de los Gobernantes y Políticos:

-“Si no conseguís todo el bien que os proponéis, vuestros esfuerzos disminuirán por lo menos la intensidad del mal”.

-“La imposibilidad de suprimir enseguida prácticas inmorales y corregir defectos inveterados no vale como razón para renunciar a la función pública. El piloto no abandona su nave en la tempestad, porque no puede dominar los vientos”.


Córdoba (Argentina), junio 10 de 2008.-

[1] Para facilitar la lectura, hemos agrupado varios artículos en dos archivos, a los que puede accederse directamente desde este lugar:
a) Doctrina política de la Iglesia:

http://foroazulyblanco.blogspot.com/search/label/Doctrina%20pol%C3%ADtica%20de%20la%20Iglesia

b) Dilemas que plantea la acción política:

http://foroazulyblanco.blogspot.com/search/label/Dilemas%20de%20la%20acci%C3%B3n%20pol%C3%ADtica



[2] Guardini, Romano. “El poder”; Guadarrama, 1963, pág. 22.
[3] Gómez Pérez, Rafael. “Introducción a la política activa”; Editorial Magisterio Español, 1978, págs. 105/106.
[4] Ramos, Fulvio. “La Iglesia y la democracia”; Cruz y Fierro, 1984, págs. 200 y 183.
[5] Revista Cabildo, nº 74, editorial.
[6] “Cristianismo y política”; Revista Internacional Communio, julio-agosto de 1995.
[7] Carta Apostólica “Octogesima Adveniens”, p. 37.
[8] “Utopía”; Sopena Argentina, 1944, pág. 64.

16 de mayo de 2008

La Izquierda Europeista

La Izquierda Europea (hoy llamada Progresismo), analizada por un observador privilegiado, por el Argentino radicado en Madrid desde hace mas de 25 años, Eduardo Bonugli, colaborador del CeeS en el viejo Mundo.


LA IZQUIERDA PROGRE

Resulta arriesgado decir que la izquierda europea ha desaparecido. Más bien parece que ha evolucionado hasta mostrar hoy su cara más genuina. Las proclamadas revoluciones del siglo xx se compusieron de algunos brotes violentos contra la aristocracia, y de varias explosiones de fogueo contra el sistema. A seguir quedó mucho humo romántico, acompañado del típico folclore idealista de burgueses trasnochados que querían una revolución total. Eso sí, muy lejos de su tierra y que no le afectase su nivel de vida.

De todo ello salió abundante literatura y sobre todo mucho mito y leyenda. Europa tuvo 4 grandes dictadores en el siglo XX. A dos de ellos (Hitler y Musolini) tuvieron que ser los americanos en eliminarlos y los otros dos (Franco Y Salazar) se murieron de viejos. La izquierda, acomodada en los privilegios, y maniatada en la cobardía, jamás fue capaz de hacerles frente.-

Hoy, la izquierda está donde siempre: ricamente instalada en un micro clima sectario, de espaldas al pueblo, y manejando el poder desde los medios. Con semejante paisaje la derecha está contentísima y pronostica "tiempo bueno mejorando luego".-

Es verdad que los progres realizan planteos contra la xenofobia, que dicen luchar por los derechos de las mujeres, los gays, etc. Pero la realidad tiene un perfil diferente:

La lucha progre contra la xenofobia la centran exclusivamente en los emigrantes de los países ricos. Asumen así una simpática actitud tolerante y condescendiente sobre los extranjeros. Pura limosna sensiblera. Hablan de la integración de los gitanos pero mandan a sus hijos a colegios privados. Se rasgan las vestiduras por los derechos de los ecuatorianos en España pero les importa un pimiento la realidad del pueblo ecuatoriano. Entre bambalinas el imperialismo les aplaude.-

Su lucha por los derechos de las mujeres tiene una profunda carga de demagogia. Resaltan a la mujer triunfadora como aquella que va a trabajar en Helicóptero, o la que tiene un despacho de 250 metros en la 10ª planta de la gran avenida, o la otra, súper súper liberada, que hace el amor en los aseos de una avión. El resto de las mujeres no existe. La que trabaja de 8 a 5 de la tarde, que tiene 3 hijos y un marido del está enamorada, es la traidora de su gesta y por supuesto, la gran ausente en esta reivindicación. El ilusionante feminismo de los años 80 se ha transformado en una rentable parodia hembrista. Desde los medios agitan la lucha de sexos, tratan a los hombres como macacos y alientan a las mujeres al consumo exagerado. El gran capital se declara feliz.-

Su lucha contra la discriminación gay es una carátula. Presentaron la aprobación del matrimonio homosexual como la gran ley de todo el gobierno Socialista. Aunque justa y necesaria, fue de paupérrimo alcance. Se casaron el 3 por mil de los homosexuales y ya se divorciaron la mitad. La fundamental tarea de concienciar la sociedad sobre los verdaderos valores de la libertad individual ni siquiera fue abordada. Usaron el tema para justificar su ausencia en la solución de los grandes problemas del pueblo. Nunca arremetieron contra la explotación laboral de los jóvenes, por la gran carencia de la educación, la falta de salud pública y de justicia, las drogas y la violencia. El resultado es que hoy, una docena de maricones triunfan (...y dominan...), con sus payasadas, la televisión, mientras que la audiencia, sobrevenida a tolerante y moderna, aplaude tamaña pantomima. Entretanto, los cientos de miles de homosexuales de este país, personas sencillas y anónimas , siguen con la discriminación social de siempre y con su crónica falta de adaptación.-

Por otra parte, los progres demonizan la prostitución. Hacen carne de cañón del sector más débil del negocio del sexo y paradójicamente apuestan en la panacea de la publicidad erótica mediática. Las desgraciadas mujeres de la calle son perseguidas, tanto por la izquierda como por el feminismo con el ardor de la inquisición. Y desde el poder, los propios progres, les niegan una legislación que normalice su actividad, mientras que aplauden a su propia televisión por emitir películas pornos. Dice la doctrina progre que estos actores sí son "artistas que crean cultura". Así es el pensamiento liberal de los progresistas, mientras claman por el derecho al aborto y a la eutanasia, condenan a dos adultos porque acuerdan libremente tener las relaciones sexuales en la intimidad y en las condiciones que les parezcan. Los grandes inquisidores aplauden con las sotanas.-

En resumen, en los países donde gobierna la izquierda, hay un solo y único discurso monocorde, el del libre mercado, el de la libertad de expresión y el de la libertad de ideas. Por supuesto, el mercado libre pertenece al ultra capitalismo, la expresión es libre solo para los medios, y las ideas únicamente son válidas si provienen de los progres.-

No hay cataclismo, ni renuncia, ni fracaso, ni derrota del socialismo. Está donde siempre estuvo, en la punta de lanza del capitalismo, rompiendo las defensas de la verdadera resistencia que se anida en los (re) sentimientos populares.-

La crisis económica ha llegado para quedarse. Puede que a Europa se le haya ido el tren. Y es posible que aún quede por contar un penúltimo capítulo sobre una revuelta de los marginados. Pero, si ello se produce, habría que temer que no tenga nada de heroica ni romántica, más bien de desbocada e histérica.

Eduardo Bonugli
madrid, 17 de mayo de 2008

5 de mayo de 2008

Política Exterior III

La Militarización de las Relaciones Internacionales
Por Enrique Lacolla
http://www.enriquelacolla.com/sitio/index.php

La difusa dictadura de los medios masivos de comunicación, oculta o más bien disimula la naturaleza de las tendencias que más gravitan para decidir las líneas de acción estratégicas en el mundo de hoy. Todo parece reducirse a la lucha contra el “terrorismo” o el narcoterrorismo.
Con esta etiqueta, a la que con frecuencia se suele adosar una presunta lucha por los derechos humanos, el imperio norteamericano y sus aliados están militarizando las relaciones internacionales a una escala desconocida desde los tiempos previos a la segunda guerra mundial.

Los objetivos de esta política militar son ilimitados. Irak, Afganistán, Irán, son apenas los frentes de tormenta de un intento hegemónico de relieves mucho más vastos y que avanza como una apisonadora, más allá de los eventuales altibajos que puedan producirse en su marcha. Su propósito es el dominio del mundo para constreñirlo dentro de los patrones de una globalización concebida a la medida y a la conveniencia de las regiones desarrolladas del planeta.

Para conseguir esto es necesario destruir los núcleos de resistencia que puedan oponerse al proyecto económico del neoliberalismo o reducirlos a acomodarse a este, abdicando toda posibilidad de desarrollo independiente de parte de las naciones inconclusas. Una llave maestra para conseguir este objetivo es vaciar por dentro los Estados nacionales y fomentar su fragmentación, aprovechando las eventuales cesuras, las posibles grietas, que puedan determinar la fractura de su unidad. Hasta ahora, el más claro ejemplo de esta tendencia fue la partición de Yugoslavia, primer ensayo de esta táctica a partir del derrumbe del bloque del Este y del hasta entonces relativo equilibrio bipolar. Pero en estos momentos podría estar tocándonos el turno en América latina.

Estados Unidos y la Unión Europea colaboraron en la tarea de desarticular Yugoslavia, lo que dio lugar a una guerra sangrienta. Ese proceso culminó recientemente con la declaración unilateral de la independencia de la República de Kosovo, la sexta provincia de la ex Yugoslavia que proclama su separación de Serbia, hasta los años ’90 el factor aglutinante de una nación multiconfesional y multiétnica cuya existencia la convertía en un elemento ponderador del área geopolítica que se irradia desde los Balcanes.

El control de Kosovo por la alianza noratlántica tiene objetivos muy claros para la agenda geoestratégica de Estados Unidos. En primer término consiente un mejor control sobre los potenciales oleoductos y gasoductos que irían desde el Mar Caspio y el Medio Oriente hasta la Unión Europea, y el control de los corredores marítimos que vinculan a esta con el Mar Negro. Pero también protegerá la ruta del comercio de heroína, cuya producción se ha multiplicado a partir de la ocupación de Afganistán por Estados Unidos, según lo admiten los observadores de las Naciones Unidas.

Pues, aunque suene paradójico, tanto la CIA como los circuitos bancarios internacionales tienen interés en proteger ese tráfico al que condenan de labios para afuera. La CIA porque deriva de él grandes ganancias para financiar sus operaciones encubiertas, y los segundos porque con ellas aceitan el flujo de capitales.

Pero la gigantesca pinza que se diseña sobre el Medio Oriente desde el Asia central a los Balcanes, y que gravita en última instancia contra Rusia y China, tiene otras proyecciones, listas a ser activadas a fondo cuando sea necesario o cuando la situación sea propicia. En América latina tenemos mañana el referéndum autonomista de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, lanzado en forma ilegal por los secesionistas santacruceños, que arroja la sombra de la disgregación sobre ese país. Este asunto es gravísimo, y puede significar el punto de partida para una desestabilización sudamericana que ya quedó insinuada con la incursión colombiana contra un campamento de las Farc en Ecuador.

También hemos tenido, poco tiempo atrás, la declaración oficial de la reactivación de la Cuarta Flota estadounidense, consagrada a la “custodia” de las aguas del Mar Caribe.

Esta unidad de la Armada norteamericana había sido disuelta como una organización operativa después de la segunda guerra mundial, cuando había servido como estructura dirigida a combatir la acción de los submarinos alemanes en esas aguas. El poder estadounidense en esa zona siguió siendo abrumador, desde luego, como dieron cuenta las intervenciones en Guatemala, Santo Domingo y Panamá, por ejemplo. Para no hablar de la inminencia de una invasión a Cuba en ocasión de la crisis de los misiles en 1962. Pero ese poder de intervención era cosa sabida y que no requería de una pantalla ofensiva -disfrazada de defensiva- en esos lugares. Por mera presencia, Washington campaba por sus respetos.

La callada pero ascendente preocupación por el control de los recursos naturales no renovablespetróleo y agua, fundamentalmente-, el ascenso de un gobierno popular en Venezuela y las incipientes luchas latinoamericanas para escapar del abrazo de hierro de la globalización, han hecho sin embargo que el Imperio vuelva a mirar hacia el Sur con un talante más declaradamente agresivo. Los pretextos sobre los cuales se instala esa agresividad son el narcotráfico, el combate al terrorismo, los “derechos humanos” y, por qué no, un argüído respeto hacia los “pueblos originarios”. Esto es, el combate por un mundo más limpio y más democrático.

Cómo se compaginan estos objetivos con el sostenimiento y el fomento de gobiernos turbios como el albanés o regresivos como el de Arabia Saudita y las monarquías de los emiratos petroleros del Golfo; con el fogoneo de los separatismos, con el Plan Colombia y con las aspiraciones a controlar los recursos de la Amazonia, son misterios que no se aclaran.

Para ocultarlos bajo la nube de humo de la información desjerarquizada o del comentario superficial, están los monopolios de la comunicación.

Luchemos, pues, por ensanchar los espacios de la libertad de expresión que nos quedan. A partir de ellos se podrá ir fundando un proyecto de recuperación de nuestra propia identidad. Y, en consecuencia, de la formulación de nuestros propios objetivos en el mundo y en el tiempo.

26 de abril de 2008

Exposición de Helio Juagaribe del 20 de Nov. de 2003

Presentación: El trabajo que se expone a continuación es la síntesis de la conferencia que dictara el Prof. Dr. Helio Jaguaribe el día 20 de Noviembre de 2003 en el "Encuentro de Pensamiento Estratégico y Político Internacional" organizado por el Centro de Estudios Estratégicos Suramericano CEES.
Lic. Carlos Alberto Pereyra Mele

LOS RETOS FUTUROS DEL MERCOSUR

Argentina y Brasil: equilibrios en la cornisa de la historia

Helio Jaguaribe, el brillante pensador brasileño, disertó sobre los desafíos regionales.
SOCIOLOGO Y ABOGADO.

¿Qué pueden hacer países como Argentina y Brasil en las condiciones actuales del mundo?
Lo primero es tratar de comprender lo que está pasando en esta tercera ola globalizadora. La primera fue en el siglo XV como resultado de los descubrimientos marítimos y la revolución mercantil que modificó las formas de producción de la Edad Media. La segunda ola ocurrió con la Revolución Industrial y las transformaciones que produjeron, en los modos de producción, la electrificación y otras energías alternativas. Y ahora estamos viviendo la tercera, producto de los descubrimientos científicos de la primera mitad del siglo XX y de las innovaciones tecnológicas de la última década.

El brillante economista chileno Osvaldo Sunkel observó que las globalizaciones, inversamente de lo que pregona el neoliberalismo, acentúan enormemente las asimetrías. India y China, demuestra Sunkel, sufrieron con la primera globalización, y la relación entre Europa y Asia, que era de 1 a 1, pasó a ser de 2 a 1 a favor de los europeos. Después, la Revolución Industrial agredió las relaciones entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado llevando esa diferencia de 10 a 1. Ahora, si uno mide los ingresos per cápita de los países ricos y los pobres, esa brecha es de 60 a 1. Entonces es mentira que la globalización es buena para todos, ya que para algunos es pésima.

Hoy, con una globalización severamente agravada por el unilateralismo de Estados Unidos, el mundo se está dividiendo en cuatro niveles diferentes.

1. Nivel supremo. Supremacía absoluta (o casi) de EE.UU.

2. Nivel de elevada autodeterminación. Allí se encuentran sólo la Unión Europea y Japón.

3. Nivel que yo llamaría de resistencia. Ahí están China, India y Rusia, que tienen capacidad de limitar la interferencia de la globalización en su propio territorio. O sea tienen autodeterminación interna y muy limitada autodeterminación externa.

4. Nivel de dependencia. El resto de los países.

Argentina, Brasil y sus socios Uruguay y Paraguay, desde la construcción del MERCOSUR, tiene observables condiciones para subir del nivel de dependencia al de resistencia... siempre que se hagan las cosas apropiadamente. Es una oportunidad única que todavía nos ofrece la historia.

Veamos primero, brevemente, qué características tiene este imperio americano. A diferencia de los tradicionales, como el romano o el británico, el norteamericano no ocupa el territorio de los países dominados ni ejerce su hegemonía formalmente.

Tal vez la mejor analogía para comprender cómo funciona el sistema de dominación norteamericano sea la del campo gravitacional o campo magnético. A partir de poderosos mecanismos (de tipo económico, financiero, tecnológico), la metrópoli ejerce presiones tan poderosas sobre las áreas sometidas que éstas no pueden hacer otra cosa más que cumplir con lo que el imperio determina. ¿Para qué EE.UU. estaría interesado en meterse en la administración de las zonas dominadas si tiene la capacidad de condicionar poderosamente y estratégicamente sus conductas?

El imperio norteamericano aprendió algo de la última fase del colonialismo europeo: la administración directa de las provincias es cara. Y comprueba que, cuando está obligado a hacerlo, como ahora en Irak, paga un precio alto: es probable que a George W. Bush le cueste la reelección (para bien de EE.UU.).

En este escenario la convergencia de Argentina y Brasil es fundamental. ¿Por qué? A mi juicio hay dos alternativas.

a) El imperio se consolida y universaliza, o sea, se abre un período de larga duración de pax americana que no será eterno pero cuyo fin no vamos a ver ni nosotros ni nuestros descendientes

b) Otros centros de poder —China, Rusia— adquieren capacidad de equipolaridad en el siglo XXI. Yo preveo que lo segundo es altamente probable si China mantiene su extraordinaria tasa de desarrollo anual y si Rusia, un país con un nivel de educación y de cultura superior al promedio norteamericano, se recupera como pareciera que lo está haciendo. Su arsenal nuclear es un poco obsoleto pero todavía mata.

En este escenario multipolar, fascinante y extremadamente peligroso, Europa (convertida en la de los 25 y, quizás, en una Europa de los 30) no va a tener ninguna posibilidad de una fuerza política propia, porque las diferencias internas son demasiado grandes.
En la Unión Europea se formarán subsistemas políticos con marcadas diferenciaciones. Hoy ya existen dos: el subsistema atlántico, comandado por Inglaterra, y el subsistema europeísta, de la alianza franco-alemana, que tiene muchas chances de atraer a la Italia post Berlusconi y a la España post Aznar.

Pero volvamos a nuestros países y a intentar situarlos frente a este presente y a ese futuro. En el actual proceso de globalización y unilateralismo, ni Argentina ni Brasil están en condiciones de resistirse, aisladamente, a ser absorbidos por el sistema imperial norteamericano.

Si se consolida una alianza estratégica —y no sólo retórica— primero a nivel Mercosur y luego a nivel de Sudamérica para la formación de un poder económico, tecnológico y cultural (no un poder militar) podemos elevarnos del nivel de dependencia al de resistencia.

En el primer escenario, el de la pax americana, el haber logrado esta integración nos permitirá entrar en el imperio como una provincia de primera clase, detrás de los europeos, y no como las provincias africanas.

En el segundo, si hay un nuevo multilateralismo, la formación de un sistema sudamericano de cooperación basado en el núcleo duro del Mercosur, nos permitirá un nivel de interlocución internacional muy importante.

Esta semana en Miami, gracias a la coordinación argentino-brasileña, EE.UU. debió aceptar el llamado ALCA Light, que, en el fondo, es un Alka-Seltzer.

Pero ¡cuidado! hay puntos ineludibles. Primero: la única manera de que el ALCA Light sea tolerable es que a la hora de firmar quede garantizado un plazo razonable de permanencia de la tarifa externa común del Mercosur.

Segundo: hay que desterrar la idea de que "el país se va a ir desarrollando más adelante". Nuestro futuro depende de las condiciones internacionales que nos permitan hacer. Mientras tengamos espacios de permisibilidad internacional o actuamos rápidamente o ese espacio se cierra. Y se está cerrando por la globalización, por el unilateralismo. ¿Qué plazo nos reserva todavía la historia? ¿De qué plazo mínimo disponemos y necesitamos para lograr un tipo de desarrollo satisfactorio? Probablemente 20 años.

¿Cuáles son las condiciones necesarias? Por un lado una alianza argentino-brasileña seria. Con el neoliberalismo de los últimos años se convirtió en un sistema de intercambio de mercancías y eso es bueno, pero está lejos de ser lo que necesitamos.

Necesitamos una política industrial común que asigne una parte de la producción a Paraguay y a Uruguay, que nosotros compraremos.

Necesitamos una concepción macroeconómica competente para administrar los crecientes microconflictos que van a surgir en la región porque a mayor integración mayor número de conflictos a nivel micro. Necesitamos un sistema jurisdiccional. Hasta ahora cuando una firma brasileña entraba en conflicto con una argentina ¡tenían que resolver el problema los presidentes de las repúblicas! Tenemos que tener tribunales y una legislación transnacionales mercosuristas y someter nuestras firmas a esa jurisdicción. Establecer claramente a nivel constitucional la supremacía de la legislación mercosurista sobre la nacional.

Otro aspecto importantísimo es la relación entre el Mercosur y la comunidad andina. Tenemos que crear condiciones atractivas para que ellos quieran venir.

Ultima cosa: el neoliberalismo nos inmovilizó, de manera trágica a la Argentina y esterilizante a Brasil. Y la historia corre. Para conseguir estos objetivos necesitamos elevar significativamente nuestra tasa de ahorro. Tenemos que sustituir un modelo de equilibrio estático por un modelo de equilibrio dinámico.

Termino diciendo que estas cosas son posibilidades, no necesidades. Si seguimos con los conflictos internos, las antiguas rivalidades argentino-brasileñas, las peleas entre partidos, estamos perdidos. Si Argentina y Brasil no se unen y retoman el crecimiento social, la historia no nos dará ninguna chance. Si lo hacemos, tendremos un futuro extraordinario. Si no, vamos a convertirnos en segmentos indiferenciados del mercado internacional bajo control de multinacionales. Vamos a convertirnos en la basura de la historia.

Análisis:

La Inteligencia Estratégica de Brasil

Hemos tenido la grata experiencia de escuchar al sociólogo Helio Jaguaribe el 20.Nov.03 en Buenos Aires. Más que conferencia fue un Informe de Inteligencia Estratégica brindado por uno de los mejores cerebros de ese país, pero al mismo tiempo nos dé una idea del nivel con que trabaja Itamaraty y a su vez es respaldado por su Estado Mayor Conjunto. Escucharlo es la mejor prueba de que Argentina carece de clase dirigente.

Jaguaribe comenzó haciendo una reseña de cómo se llegó a la globalización y luego dividió a los grados de Poder Mundial en 4 categorías:

1er. Nivel: La Superpotencia Unipolar de EEUU.

2do. Nivel: El Bloque de Apoyo conformado por Europa Occidental y Japón, los países que componen el resto de la Trilateral Commission.

3er. Nivel: El Bloque de Resistencia conformado por China, India y Rusia.

4to. Nivel: El Bloque de los Inviables (a menos que cambien sus Estrategias). Argentina y Brasil se encuentran dentro del 4to. Bloque y solo unidos pueden ingresar al 3er. Bloque. Pero de quedarse en el 4to. Bloque, ambos perecerán como será el destino de cada nación del Tercer Mundo que no pueda acceder al Bloque de Resistencia.

Hoy el Imperio no funciona como lo hizo Roma, ni siquiera como el Imperio británico en India, en el sentido de construir sus colonias con un cierto grado de progreso en la infraestructura. Por el contrario, actúa más como un 'campo magnético' que perturba el funcionamiento interno de los Estados y no contribuye a su desarrollo. Es la forma más barata de colonizar y la razón por la cual los imperios europeos, luego de la 2da.. Guerra Mundial, pasaron del colonialismo al neo-colonialismo.

Un aporte de Helio Jaguaribe es el estudio de la combinación entre Economía y Cultura en los procesos de desarrollo nacional. Si bien es evidente su conocimiento del marxismo, también es indudable su rechazo a un marxismo vulgar que todo lo mide en términos económicos y, por otro lado como ejemplo, cita

Para ingresar a ese Bloque de Resistencia es necesario que se logre una determinada 'Velocidad de Despegue', (como los misiles que salen al Espacio). Esa Velocidad de Despegue se basa en dos factores: tasa de desarrollo y capacidad de ahorro interno.

Los países asiáticos, hace décadas que tienen una tasa superior mínima del 8% anual. China está cerca del 10%. De seguir así, aunque nadie puede asegurar cuanto tiempo seguirá en esta tasa, China alcanzará a EEUU en unas décadas.

A la competitividad China se le suma la pérdida de desarrollo industrial de EEUU. Con una economía de estas características, la salida del decadente es la política bélica y el arrasamiento de otras economías 'a punta de pistola'.

El otro factor que complementa la "Capacidad de Despegue" es la capacidad de ahorro interno. Pero acá nos encontramos con la resistencia de las élites que van a defender su capacidad de consumo a costa del desarrollo nacional. El caso más dramático quizás sea el de Africa con una capacidad de ahorro equivalente a Cero. No podrá salir adelante. En el otro extremo está China y muchos de los países de Lejano Oriente que le siguen. En China la capacidad de ahorro es del 30%.

En Brasil la capacidad de ahorro es del 8% y en Argentina del 6%. La capacidad mínima de ahorro requerida es del 25%. Aunque Jaguaribe no lo diga, es indudable que de implementarse una política tendiente a restringir el ahorro interno, habrá una dura lucha contra las élites que ahora disfrutan una capacidad de consumo similar a las de sus pares de Europa.

Resumiendo, esa "Capacidad de Despegue" es que Argentina y Brasil, luego el Mercosur ampliado, logre un crecimiento mínimo del 8% sostenido y una capacidad de ahorro del 25% para volcarla en desarrollo.

Otros dos elementos de la Capacidad de Despegue son el Nivel de Igualdad Social y la Masa Crítica de Industrias.

El piso mínimo a lograr es el nivel de igualdad social de España, a mitad de camino entre Alemania y Portugal, y la capacidad tecnológica de Italia, algo más bajo que Alemania-Francia.

El Desarrollo requiere una Masa Crítica de técnicos y científicos que provienen de una Clase Media, y cuando nos referimos a esta no es en el sentido de capacidad de consumo, como se mide en EEUU, sino en todo el entorno laboral y cultural necesario para el estudio, la investigación y desarrollo. La Desigualdad Social, producto de una estructura oligárquica que polariza entre una mínima elite consumidora y una masa en la miseria, asegura el estancamiento en un círculo vicioso que se retro-alimenta a sí mismo.

Al comenzar la Revolución Industrial, Inglaterra tenía una Masa Crítica de Clase Media, con sus técnicos, muy por encima de Francia y el resto del Continente. EEUU se cuidó de tener una clase media durante 90 años desde la revolución, hasta que pudo ingresar de lleno a la revolución industrial. La URSS y China dedicaron todos sus esfuerzos desde el comienzo para desarrollar esas Capas Medias de científicos y técnicos. A esa Capa Social de Científicos y Técnicos se puede llegar desde el capitalismo con contenido nacional o desde el socialismo.

Brasil tiene una Masa Crítica importante de Industria pero un alto nivel de Desigualdad Social. Por el contrario, Argentina tiene más Igualdad Social aunque en este momento se esté herrumbrando su Masa Crítica de Industria. Lo importante de Argentina es que de esa Capa Social, la generación que construyó la industria aún está con vida.

Un concepto que dejó en claro es que ya sería inviable tomar como objetivo a América Latina por los recientes Tratados de Libre Comercio, el NAFTA, el Plan Pueblo Panamá, etc. En ese sentido mucho del control de EEUU sobre los países de Centroamérica y el Caribe se ha vuelto irreversible. Lo factible es avanzar hacia la unión de América del Sur.

El factor Cultura es otro pilar sobre el que se asienta la Unidad. Jaguaribe dio como ejemplo a Gran Bretaña que económicamente está en Europa pero culturalmente en EEUU.

En el caso del choque cultural, la cultura anglo-americana es muy fuerte en valores pragmáticos, pero la cultura latina es más fuerte en valores principistas. De esta forma la cultura anglo-americana es como una lanza, que es fuerte cuando propone negocios, pero la cultura latina es como un escudo que es útil para salvar a los principios de los negocios. De todas las culturas latinas de América, la de Méjico es la más fuerte porque, estando al lado del gigante y luchando por sobrevivir, es la que más desarrolló su sentido de Identidad y lo ha logrado: no pudo ser absorbida e incluso se desarrolla dentro de EEUU.

El Frente Cultural en América del Sur se convertirá en los próximos años en un campo de lucha más importante que el económico.

Podríamos agregar algo a la advertencia que nos hizo al mencionar de pasada tanto al Conde Duque de Olivares como al Cardenal Richelieu: "Lo que Olivares supo y no pudo, y lo que Richelieu pudo".

Ambos fueron coetáneos hace ya casi 4 siglos. Ambos vivieron la encrucijada de reformar o no su reino, siendo la monarquía unificada de España-Portugal más fuerte que Francia. Pero las mezquindades internas de España, bien aprovechadas por Inglaterra, Holanda y Venecia, las que determinaron la osificación conservadora del Estado-Nación y su posterior decadencia. Por el contrario, Richelieu no vaciló y logró las reformas necesarias para que el Estado Nación de Francia se convirtiera en el Poder más fuerte de Europa a fines del siglo XVII.

Conde Duque de Olivares: en Argentina y Brasil se deben encarar las consecuencias de su fracaso.


Pese a los ingresos de ultramar, el Estado Nación de España estaba muy endeudado con los bancos de Génova y Venecia, en una guerra de desgaste en Flandes, con Inglaterra al acecho en sus rutas navales, y con fuertes compromisos en la Guerra de Alemania.

Era necesaria una fuerte reforma en lo bancario, lo impositivo, frenar el consumo suntuario, crear una 'capacidad de despegue del ahorro interno', del desarrollo de las manufacturas locales, la reforma militar destinada a lograr una milicia nacional. Todo eso fue frenado por la miopía de las oligarquías locales, España entró en la decadencia y Portugal logró su Secesión, para intentar salvar sus colonias de los holandeses, pero quedando como sub-imperio de Inglaterra.

Hoy Argentina y Brasil heredan los problemas que datan del Conde Duque de Olivares. Necesitan aumentar el ahorro interno, la capacidad tecnológica, el crecimiento económico, superar la deuda externa, la desigualdad social, la capacidad militar para defender sus recursos naturales. O se unen o desaparecen.

Jaguaribe advirtió contra el Plan Colombia como cabeza de playa de los anglo-americanos en América del Sur. Una vez posesionados de Colombia avanzarán al sur por los Andes y al Este por el Amazonas. La misión del Mercosur es reforzar al Estado colombiano para que se mantenga y pueda controlar la situación sin caer en manos de EEUU.

Esto se complementa con las declaraciones de Dirceu respecto a la defensa de Amazonia. Se necesita un Mercosur militar.

También explicó el ALCA 'light' firmado en Miami. Había dos posiciones: a) Argentina quería el choque frontal aunque ello nos alejase del Pacto Andino. b) Brasil quería la 'Aproximación indirecta', firmar de acuerdo en lo Secundario y de Forma, negando la firma en lo Principal y de Fondo. Al mismo tiempo mantener la relación con el Pacto Andino. El canciller Armiño es un hombre de guante de seda pero mano de hierro. En la próxima reunión del Mercosur en Montevideo vendrán todos los países del Pacto Andino, el resto de Sudamérica, pero no estará EEUU.

Antártida Suramericana

Propuesta del CeeS sobre el Continente Antártico

En la dirección electrónica siguiente: http://licpereyramele.ar.tripod.com./ASuramer.pdf, encontrara la propuesta de llevar la integración regional tambien al continente Blanco, siguiendo los conceptos Geopolíticos actuales que es el de la conformación de grandes espacios, en beneficio de los Pueblos Suramericanos. Esta publicado en un archivo PDF.

Lic. Carlos A. Pereyra Mele
CeeS Córdoba

20 de abril de 2008

Sociedad Argentina

Una pereza histórica

Por ENRIQUE LACOLLA

Argentina no termina de desprenderse de una mentalidad rentística que ya ha vivido y que requiere ser superada, para asumir las dificultades cada vez mayores que proyecta el presente.

La crisis generada por una amplia franja de los productores rurales desnuda falencias de la sociedad argentina que no residen estrictamente en la coyuntura actual, sino que engranan con una historia basada en el parasitismo de la clase oligárquica y en el contagio que padece una parte importante de las clases medias respecto de psicología derivada de la comprensión del mundo que tienen los patrones del cotarro agropecuario.
También pone de relieve el espíritu conspirativo que impregna a los sectores que históricamente se han adueñado de la parte sustancial de las rentas que brinda el país, empeñados en mantener un modelo de dependencia para ellos suntuario, no importa cuáles sean los costos que este imponga a la nación como conjunto.
La crisis desencadenada por las entidades agrarias, por último, pone asimismo en evidencia una crisis de representación de parte del Estado, que se ha ido vaciando, gradualmente, de fuerzas expresivas de la voluntad popular y que sólo tímidamente se anima a propiciar cambios que, en definitiva, atacan marginalmente el estado de cosas y dejan librado al azar del derrame de la renta agraria diferencial, la concreción de una activación industrial y de una reforma estructural para las cuales no dispone, aparentemente, de ningún diseño ni de una voluntad clara para articularlo. El cumplimiento de un programa de ese carácter, sin embargo, es lo único que puede poner al país a la escala de las naciones desarrolladas del mundo, permitiéndole cumplir el papel que le corresponde en el marco del bloque regional sudamericano que está diseñándose.

Escarceos con el golpe mediático

Pero entendámonos. Ante el lock out del campo propiciado por la Sociedad Rural y las transnacionales, que utilizan como fuerza de choque a los productores medianos y pequeños para instrumentar cortes de ruta, practicando una extorsión que no ha reparado en estrangular a las ciudades, no caben las medias tintas. Hay que estar en su contra de manera categórica. Detrás de esta movida hay fuerzas que, enfervorizadas por la falta de resistencia que creen detectar, impulsan al medio pelo (y no sólo al porteño), fogoneándolo a través de la televisión privada y el grueso de la prensa, en busca una reversión de las políticas tibiamente populares del actual gobierno y de un golpe institucional que derroque a la Presidenta o al menos la condicione, devolviendo las riendas de la economía a los personajes “fiables” que devastaron la nación durante la orgía neoliberal que fue de 1975 al 2002 y que se encuentran disponibles todavía.
Entendámonos. Estamos en presencia de un intento de golpe institucional, manipulado por los medios de prensa privados, tanto televisivos como impresos. Estos forman ya parte de un entramado de poder vinculado al sistema de dependencia por lazos indisolubles, y por estos días han hecho gala de una perversidad sólo comparable a la obscenidad desplegada por los medios venezolanos en los diversos envites, abiertamente golpistas, dirigidos contra Hugo Chávez.
La información que difundieron fue sesgada, dando una amplísima extensión a los puntos de vista de las entidades ruralistas y de la oposición, otorgando escasa cabida a las reflexiones en sentido contrario y degradando el punto de vista oficial con comentarios y esas muecas e inflexiones con que muchos comunicadores televisivos editorializan sin decir una palabra. La subdivisión de la pantalla del televisor en secciones que muestran en una parte un discurso de la jefa del Estado, y por otra la reacción de los productores del campo, es un recurso apenas legítimo. Lo que importa en ese momento es la palabra de quien la tiene; los comentarios y los juicios pueden venir después.
Pero se puede incluso consentir la difusión en directo de la palabra presidencial y el gesto de quienes la escuchan desde la vereda del frente, siempre y cuando se adecuen las proporciones. No es admisible que la Presidenta aparezca en un recuadro pequeño en el costado inferior de la pantalla, mientras el resto de la imagen esté dedicada a quienes la escuchan a distancia y expresan su disconformidad con gestos de mal humor o suficiencia. Se crea así una sensación de unanimidad que está lejos de ser auténtica, pues no toma en cuenta al humor de la enorme mayoría del público, que escucha el discurso desde posiciones distantes de las cámaras de televisión o al que estas evitan con cuidado.

Racismo
La televisión privada asimismo hizo hincapié, de una forma casi impúdica, en esa suerte de rencor difuso que recorre a buena parte de la clase media contra todo lo que huela a popular. Desde l955 quién escribe no recordaba una exteriorización del racismo subyacente que ciertos sectores nutren contra los “cabecitas negras”, los “gronchos” y los “crotos”, apelativos que tenían amplia difusión en los días de las ofensivas contra el primer peronismo. El término “croto”, por ejemplo, usado en estos días para definir a los camioneros liderados por Hugo Moyano de parte de un productor agropecuario y escupido por la televisión, me devolvió a la memoria el comentario estremecedor de un refugiado argentino en Chile después del fracaso de la sangrienta intentona terrorista del 16 de junio de 1955, afirmando que al gobierno nacional no le quedaban fuerzas, pues “la guardia crota de Perón había sido exterminada frente al Ministerio de Marina”.
Esos gruñidos de odio elemental testimonian las limitaciones que ha de enfrentar el país si no dispone, a nivel comunicacional, de los canales que hagan posible una contrapropaganda que apunte a destruir los lugares comunes que infectan nuestro conocimiento de la historia.

Nuestra sociedad requiere de debates, de debates abiertos y no condicionados por una fementida libertad de prensa que no es, como todos lo sabemos, sino libertad de empresa. No hay que confundir a esta con la libertad de expresión, que supone, por el contrario, la posibilidad de difundir ampliamente, en una palestra pública, no sólo las propias convicciones sino también el análisis y la contraposición, civilizados pero abiertos, de puntos de vista opuestos en torno de las temas clave que han ido conformando el desarrollo –o mejor dicho el subdesarrollo- de nuestro país.

La base agropecuaria sobre la que se fundó el crecimiento argentino desde 1880 hasta 1930, aproximadamente, se logró a partir del exterminio de las resistencias del interior y del predominio de Buenos Aires. Fue parte de una evolución distorsionada y enferma, estrechamente vinculada al capital británico, que engendró una mentalidad parasitaria de la cual nuestra dirigencia no se ha desprendido todavía. Esa concepción rentística de la vida argentina, que funcionó durante muchas décadas, hizo crisis en ocasión de la débacle de la economía mundial en 1929, pero duró lo suficiente como que contagiar a buena parte de la opinión pública y pervive hoy en sectores de las clases medias e inclusive de las menos favorecidas, que no atinan a tomar distancia del discurso alienante con que se la obsequia desde los medios de comunicación.

El primer peronismo intentó superar esa concepción, pero no terminó de desprenderse de la predisposición a creer en el milagro de la inagotable prodigalidad de nuestra geografía: la expresión “Dios es argentino”, quienquiera la haya acuñado, de alguna manera expresa esa difusa convicción, así como lo hace la predisposición a aceptar la conclusión de Helio Jaguaribe en el sentido de que “la Argentina está condenada al éxito”. Esa predisposición suele inducir a la renuncia a la lucha por el poder de parte de las fuerzas de raigambre popular, en la creencia de que, en uno u otro momento, las aguas volverán a correr naturalmente por su curso. Esta fue, tal vez, la razón por la cual la contrarrevolución de 1955 tuvo éxito.

Y bien, ni Dios es argentino ni la Argentina está condenada al éxito. No nos cubre ningún aura divina ni estamos condenados al éxito ni al desastre, sino que, parafraseando al general San Martín, seremos lo que sepamos ser. Para eso hacen falta capacidad de contraposición dialéctica y capacidad para intelegir cuáles han sido los vectores sobre los que se organizó nuestra nacionalidad, cuáles fueron los esfuerzos que intentaron modificar los parámetros a los que nos había condenado el parasitismo oligárquico y que se encuadraron dentro del reformismo capitalista de factura bonapartista del primer peronismo que, en las condiciones de la Argentina, equivalía a una revolución social, y cuáles son las opciones cuando, en un mundo donde la contrarrevolución neoliberal campea por sus fueros, un gobierno de orientación tibiamente nacional y latinoamericana se enfrenta al bloque reaccionario que nos empuja a la fijación en los viejos moldes, doblemente opresores porque ya no existe el espacio que consentía la relación privilegiada con las potencias imperiales.

A la concentración salvaje de la ganancia, para la cual nada es suficiente, hay que contraponer la decisión del pueblo en pro de una redistribución de esta. Pero para que este y otros desarrollos tengan lugar, hace falta, no tanto un empresariado industrial que es nacional sólo de palabra, vacilante e incapaz de entender dónde están sus propios intereses, sino un Estado fuerte, provisto de cuadros permanentes, habilitados con competencias intelectuales específicas, que sea capaz de elaborar y mantener a través del tiempo unas políticas de desarrollo fundadas en la comprensión de nuestra proyección geopolítica. Sólo la movilización de los estratos intelectuales y el apoyo del pueblo podrán dar sostén a ese proyecto. Para ello se hará necesario que estos sean atraídos y apoyados por un gobierno responsable y desasido de toda corrupción estructural.

No será fácil redondear este círculo virtuoso, pero esta es la única forma que tenemos para blindarnos contra los ataques que se avecinan en un mundo convulso y que requiere de una fuerte regionalización latinoamericana para enfrentarlos.