Nos mudamos a Dossier Geopolítico

22 de junio de 2009

Irán y la Geopolítica Internacional



Advertencia de Beijing a EE.UU. respecto a Irán
M K Bhadrakumar Asia Times Online 22-06-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

China ha roto el silencio sobre la situación que se desarrolla en Irán. Sucede ante el trasfondo de un cambio discernible en la postura de Washington hacia los acontecimientos políticos en ese país.


China Daily, de propiedad gubernamental, publicó el jueves su principal comentario editorial con el título “Por la paz en Irán.” Viene entre informes en los medios occidentales de que el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanyani está movilizando el clero de Qom para presionar al Consejo de Guardianes – y, luego, al Supremo Líder Ali Jamenei – para anular la elección presidencial del viernes que otorgó a Mahmud Ahmadineyad otro período de cuatro años.
Beijing teme una inminente confrontación y aconseja a Obama que se adhiera a la promesa hecha en su discurso del Cairo de no repetir errores de la política de EE.UU. en Oriente Próximo como el derrocamiento del gobierno elegido de Mohammed Mosaddeq en Irán en 1953. Beijing también advierte que no se deje que el genio de la impaciencia popular salga de la botella en una región extremadamente volátil a punto de estallar. Teherán vivió el viernes su sexto día de masivas protestas de partidarios de Mir Hossein Mousavi, a quien dicen le fue arrebatada la victoria.

Paralelo con Tailandia
Mientras tanto, el enviado especial de China para Oriente Próximo, Wu Sike, partió el sábado a un amplio viaje de quince días de duración por la región (que, significativamente, será completado con consultas en Moscú) para sondear la temperatura política en capitales tan variadas como el Cairo y Tel Aviv. Amman y Damasco, y Beirut y Ramala.
Beijing también hizo una declaración cuando se programó para el martes una sustantiva reunión bilateral entre el presidente Hu Jintao y Ahmadineyad al margen de la reunión en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO) en Ekaterimburgo, Rusia.
Es concebible que Hu haya discutido la situación en Irán con su homólogo ruso, Dmitry Medvedev, durante su visita oficial a Moscú que tuvo lugar después de la cumbre de la SCO. Anteriormente, Moscú saludó la reelección de Ahmadineyad. Tanto China como Rusia detestan las revoluciones “de color”, especialmente cuando involucran algo tan desconcertante como Twitter, que Moscú presenció hace algunos meses en Moldavia y que cae muy mal respecto a la estrategia intervencionista global de EE.UU.


China anticipó la reacción contra la victoria de Ahmadineyad. El lunes, el periódico Global Times citó al ex embajador chino en Irán, Hua Liming, diciendo que la situación iraní volverá a la normalidad sólo si se llega a un acuerdo negociado entre los “principales centros del poder político… Pero, si no, es posible que se repita la reciente agitación en Tailandia.” Es bastante revelador que el veterano diplomático chino haya hecho un paralelo con Tailandia.
Sin embargo, Hua subrayó que Ahmadineyad goza de popularidad y que tiene “mucho apoyo en ese país nacionalista porque tiene el valor de expresar su propia opinión y se atreve a realizar sus políticas.” El consenso de la opinión de la comunidad académica china es también que la reelección de Ahmadineyad será una “prueba” para Obama.


Por lo tanto, el editorial de China Daily del jueves tiene la naturaleza de un llamado al gobierno de Obama para que no arruine su nueva política en Oriente Próximo, que se desarrolla bien, a través de acciones impetuosas. Significativamente, el editorial mantuvo la autenticidad de la victoria electoral de Ahmadineyad: “Ganar o perder son dos caras de una moneda electoral. Algunos candidatos son menos inclinados a aceptar la derrota.”
El periódico señaló que un sondeo de la opinión pública previo a la elección, realizado por el Washington Post, mostró que Ahmadineyad tenía una ventaja de 2 a 1 contra su rival más cercano, y algunos sondeos de opinión en Irán también indicaron más o menos lo mismo, mientras que, en realidad “ganó la elección por un margen inferior. Por lo tanto, las afirmaciones de la oposición contra Ahmadineyad son un poco sorprendentes.”


El editorial advierte: “Los intentos por impulsar la así llamada revolución de color hacia el caos serán muy peligrosos. Un Irán desestabilizado no es de interés para nadie si queremos mantener la paz y la estabilidad en Oriente Próximo, y en el mundo en general.” Recordó explícitamente que la “intervención de la Guerra Fría en Irán” de EE.UU. llevó a que la relación entre EE.UU. e Irán fuera difícil, “en la cual presidentes de EE.UU. trataron de meter su nariz en los asuntos internos de Irán.”

Teocracia contra republicanismo


Beijing comprende muy bien la política revolucionaria de Irán. China fue uno de los pocos países que acogieron calurosamente a Ruhollah Jomeini como presidente (en 1981 y 1989). Al contrario, India, que profesa vínculos “civilizacionales” con Irán, se mostró mucho más confusa sobre el legado revolucionario de Irán como para ser capaz de estimar correctamente los instintos políticos de Jamenei a favor del republicanismo. La mayor parte de las elites indias ni siquiera saben que Jamenei estudió como joven en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú.
Sea como sea, la reunión de Hu y Ahmadineyad en Ekaterimburgo del martes mostró una vez más que Beijing tiene una idea muy clara sobre el va y viene de la política iraní. Sin duda, Hu acordó a Ahmadineyad su pleno honor como interlocutor estimado por Beijing.

Los medios chinos han seguido de cerca la trayectoria de la reacción de EE.UU. ante la situación en Irán, especialmente la “revolución Twitter”, que pone Beijing en guardia sobre las intenciones de EE.UU. Existen indicaciones de que el establishment de EE.UU. ha comenzado a interferir en la política iraní. El campo de Rafsanyani siempre mantiene líneas abiertas hacia Occidente. Teniéndolo todo en cuenta, se ve un grado de sincronización que tiene que ver con la ruta de la “revolución Twitter” de EE.UU, las negociaciones de Rafsanyani con el clero conservador en Qom y la actitud de desafío poco característica de Mousavi.


Obama enfrenta múltiples desafíos. Por una parte, como informó el jueves Helene Cooper de The New York Times, las continuas protestas callejeras en Teherán están envalentonando a un cuerpo de conservadores (favorables a Israel) en Washington para que exijan que Obama tome una “posición más visible de apoyo a los manifestantes.” Pero por otro lado, un cambio de régimen retrasaría inevitablemente el esperado acercamiento directo entre EE.UU. e Irán y afectaría el estrecho calendario de Obama para asegurar que las negociaciones cobren ímpetu para fines de año, mientras las centrífugas de Irán en sus instalaciones nucleares siguen girando.

También, una estructura fragmentada del poder en Teherán resultará ser poco efectiva en la ayuda a que EE.UU. estabilice Afganistán. No obstante, altos funcionarios del gobierno como el vicepresidente Joseph Biden y la secretaria de estado Hillary Clinton quisieran que EE.UU. “usara un tono más fuerte” en la turbulencia iraní. Cooper informó que hacen presión sobre Obama en el sentido de que podría correr riesgo de “salir al lado equivocado de la historia en un momento potencialmente transformador en Irán.”

Una reacción termidoriana


Sin duda, la turbulencia tiene un lado intelectual. Ya que Obama es uno de los pocos políticos dotados de intelectualidad y un agudo sentido de la historia sabe lo que está en juego es un intento bien orquestado del establishment clerical de la línea dura para echar marcha atrás los dolorosos cuatro años de proceso zigzagueante hacia el republicanismo en Irán.
Mousavi es el afable testaferro de los mulás, que temen que otros cuatro años de Ahmadineyad afectarían sus intereses creados. Ahmadineyad ya ha comenzado a marginar al clero de las prebendas del poder y de los sitios más atractivos de la economía iraní, especialmente la industria petrolera.

La lucha entre los mulás mundanos (en alianza con el bazar) y los republicanos es tan antigua como la revolución iraní de 1979, donde los fedayín del proscrito partido Tudeh (cuadros comunistas) fueron los partidarios originales de la revolución, pero los clérigos usurparon el liderazgo. Las pasiones políticas altamente artificiosas provocadas por la crisis de los rehenes con EE.UU. de 444 días de duración ayudaron a los astutos clérigos chiíes a escenificar la reacción termidoriana y a aislar a la dirigencia revolucionaria progresista. Irónicamente, EE.UU. figura de nuevo como un protagonista clave en la dialéctica de Irán – aunque no como rehén.
El imam Jomeini tenía cuidado con los mulás iraníes y creó el Cuerpo de los Guardias Revolucionarias Iraníes como fuerza independiente para asegurarse de que los mulás no secuestraran la revolución. Del mismo modo, su preferencia era que el gobierno fuera dirigido por no-clérigos. En los primeros años de la revolución, las conspiraciones tramadas por el triunvirato Beheshti-Rafsanjani-Rajai que organizó la salida del presidente secularista de izquierda, Bani Sadr (protegido de Jomeini), tuvieron la agenda de establecer un Estado teocrático de un solo partido. Son viñetas de la historia revolucionaria de Irán que podrían haber eludido a la comprensión intelectual de un George W Bush, pero Obama debe estar al tanto respecto a la tortuosidad de la política de Rafsanyani.


Si el putsch de Rafsanyani tuviera éxito, Irán se parecería en el mejor de los casos a un puesto avanzado decadente del Golfo Pérsico “pro-occidental.” ¿Sería durable un régimen dudoso? Más importante, ¿es lo que Obama desea ver como destino para al pueblo iraní? La calle árabe también está mirando. Irán es una excepción en el mundo musulmán donde el pueblo ha sido empoderado. Las multitudes de pobres de Irán, que forman la base de apoyo de Ahmadineyad detestan el establishment corrupto y venal de los clérigos. Ni siquiera ocultan su odio visceral a la familia Rafsanyani.


Por desgracia, la clase política en Washington no tiene la menor idea del mundo bizantino del clero iraní. Azuzada por el lobby israelí, está obsesionada por el “cambio de régimen”. La tentación será organizar una “revolución de color”. Pero la consecuencia será mucho peor de lo que ha conseguido en Ucrania. Irán es un poder regional y los escombros caerán por doquier. EE.UU. no tiene actualmente ni la influencia ni la fuerza vital para detener el flujo de lava de una erupción volcánica provocada por una revolución de color que podría llegar más allá de las fronteras de Irán.


El Embajador M K Bhadrakumar fue diplomático de carrera del Servicio Exterior de la India. Entre los puestos desempeñados figuran los ejercidos en la Unión Soviética, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía.

21 de junio de 2009

El Espacio Suramericano


Construcción de un gran espacio suramericano


Alberto Buela (*)

En estos días que venimos recibiendo varias solicitudes del extranjero sobre la integración suramericana (investigadores brasileños como Julia Nassif Souza de la revista de Sociología la Univ. de San Pablo, de nuestro traductor al ruso Vladislav Gulevich entre otros) nos parece adecuado realizar algunas precisiones fundamentales sobre el tema. Sobre todo en el desenmascaramiento de los intereses reales que mueven la geopolítica brasilera, desde siempre ambivalente.

En primer lugar nosotros proponemos dejar de hablar de integración, concepto que forma parte de lo políticamente correcto, para hablar de construcción de un gran espacio geopolítico autocentrado económicamente y políticamente soberano. La categoría de integración es un engaña pichanga ad usum becarios. Luego de 18 años desde el Tratado de Asunción de 1991 al presente, el Mercosur resultó ser sólo el instrumento de integración de las burguesías comerciales de Sao Paulo y Buenos Aires, y nada más. La construcción de un gran espacio supone una voluntad de poder que se enfrente y recorte los poderes mundiales actuales en tanto que la idea de integración implica sumarse a las ventajas relativas de la globalización. O hablamos en términos geopolíticos de construcción de un gran espacio o callamos.


En segundo lugar hay que dejar de hablar de América Latina que es un concepto que indica una rémora colonial franco-inglesa – ni los aborígenes son latinos ni los criollos lo somos- para hablar de Iberoamérica o de la América Indoibérica y así incorporar sin tapujos al Brasil. El latino americanismo es un concepto vago y estéril, ha sostenido con razón don Helio Jaguaribe. Geopolíticamente hablando, esto es, desde un realismo político, se debe hablar de Suramérica (Sud- América es un galicismo inadmisible a esta altura de la historia americana), pues México y Centroamérica son dominios consolidados de la potencia imperial talasocrática.

En tercer lugar la construcción es solo posible si podemos asegurar un heartland suramericano protegido por las líneas de tensión geopolíticas cuyos vértices tendrían que ser Buenos Aires, Brasilia, Caracas y Lima o Quito o Bogotá. Este último vértice es indistinto aunque hoy es preferible Bogotá. Esto es lo que hemos denominado “teoría del rombo” que venimos defendiendo desde hace una década.

En cuarto lugar aquellos que tienen y pueden aportar más, aporten más, pues si no se da una relación de reciprocidad no hay construcción de un gran espacio en Suramérica. Este es el principio fundante de todo gran espacio geopolítico, pues si uno de los miembros aporta todo se transforma en un imperio subregional y si todos aportan por igual es una ficción política. No tiene miras de realización.

Si, hipotéticamente, se tuvieran en cuenta estas cuatro instancias que proponemos habría que eliminar, finalmente, los presupuestos histórico-políticos de los miembros que la integran comenzando por el mayor aportante, que en este caso es Brasil con casi 200 millones de habitantes y el 38% del PBI de la región.

Y acá salta la liebre. Y aquí aparece la cuestión fundamental. ¿Quiere Brasil la construcción de un gran espacio autocentrado económicamente y políticamente soberano en Suramérica?
Todo indica que no, pero todo aparece como que sí. En apariencias Itamaraty a todos los proyectos dice que sí, pero en realidad obra en concreto rechazándolos. Su alianza principal es con los Estados Unidos como socio privilegiado, relación que lo ha transformado hoy día en gendarme de la región. Su asociación secundaria es con cualquiera de los países suramericanos. Esta distinción entre aliado y socio es fundamental para poder llegar a comprender en parte, a barruntar, cuales son los intereses profundos que mueven a Itamaraty. Brasil es aliado de USA y socio de Argentina o Venezuela o Uruguay.

Nos explicamos con un ejemplo: El Banco del Sur (también podríamos hablar de la integración militar, del la Comunidad suramericana de naciones, del Unasur, de los corredores bioceánicos, del gasoducto transamazónico, de la navegación de los ríos interiores de la América del Sur, etc.).

El Banco del Sur arrancaría con un capital inicial de 7.000 millones de dólares, la controversia respecto del aporte de los países accionistas impulsores de la idea radica que unos, como Brasil o Paraguay, proponen hacer aportes menores del orden de los 300 millones y otros como Ecuador, Venezuela y Argentina proponen aportes significativos. En una palabra, unos quieren que el Banco del Sur nazca chico y otro piensan en términos de grandeza.
La contradicciones surgen con las declaraciones de Guido Mantega, ministro de hacienda del Brasil, quien sostuvo que:“ la prioridad del Banco del sur será financiar proyectos de infraestructura, logística y energía” y recordó que “sólo el Banco de Desarrollo de Brasil tiene 120.000 millones de dólares para financiar al sector productivo de su país, en tanto que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene sólo 100 millones de dólares para toda la región”.
¿Qué pretende entonces la intelligensia brasileña, crear un banco pobre esterilizando otra idea que puede servir para liberarnos, como lo hizo con la Comunidad Suramericana de naciones invitando a Surinam y Guyana, o sea, Holanda e Inglaterra a participar?
Esta idea del Banco del Sur, hay que decirlo con todas las letras la lanzó Chávez y le mostró sus beneficios a Kirchner, quien honesta y cabalmente la aceptó.
Brasil se sumó como se suma a todos los intentos de integración suramericana, no por su vocación integradora, sino porque Itamaraty (la cancillería brasileña: Su verdadero poder nacional) no descansa en su ambición de dominio. Y así, si los proyectos o ideas que se lanzan benefician su política permanente de “extensión al oeste” los apoya, de lo contrario los esteriliza, pero nunca los rechaza, pues su rechazo generaría una resistencia que no tiene por qué crear.
Esto hay que saberlo y nuestros gobiernos hispanoamericanos deberían alguna vez hacerlo notar. Brasil, a través de su cancillería Itamaraty, interpuso, interpone e interpondrá todos los recursos a su alcance para impedir la integración norte-sur o sur-norte de Suramérica, de modo tal que si hay algo que no desea ni quiere es la relación Caracas-Buenos Aires, y el Banco del Sur abona y refuerza esta integración.
Hace ya más de un siglo y a partir de los trabajos de don Tulio Jaguaribe, el padre de Helio Jaguaribe, el sociólogo que más influencia en el poder del Brasil ha tenido en estos últimos veinte años, los gobiernos de Argentina y Venezuela están solicitando al de Brasil avanzar en los trabajos para la integración fluvial del Suramérica sobre todo en la vinculación entre los ríos Paraguay –Guaporé a través del dragado de los ríos Alegre y Aguapey, atravesando la laguna Rebeca y el riacho Barbados y su respuesta siempre ha sido una dilación continuada.

Vemos como el Banco del Sur nos llevó a consideraciones que hacen al riñón de la geopolítica suramericana, a tratar de llamar a las cosas por su nombre y a correr el velo de las intenciones ocultas. El Banco del Sur es estrictamente hablando una idea metapolítica, pues va más allá de la limitación política partidaria y local para instalarse como categoría de condicionamiento de la acción política concreta futura del gran espacio suramericano.
Mientras tanto los seis países que inicialmente constituirían el Banco del Sur tienen presos 164.000 millones de dólares, en Bancos de USA y Europa, esto es, diez veces más de los créditos que recibimos con condicionamientos de todo tipo, durante el 2006.

El Banco del Sur si naciera grande se transformaría automáticamente en la expresión financiera de la Unión Suramericana lo que le permitiría negociar como bloque y no aisladamente con los poderes internacionales. La consecuencia natural del un Banco del Sur pensado en términos de grandeza sería la implantación de una moneda única tal como se propuso en la reunión del Mercosur, aquella a la que asistió Nelson Mandela, realizada en Ushuaia en 1999 y dilatada por Brasil sine die.
Es que Itamaraty no quiere una negociación en bloque, con una moneda única, con los poderes mundiales sino que desea negociar con Brasil como bloque con los poderes internacionales, esta es la madre del borrego. Quien no vea esto, mira sin ver.
Este ejemplo que hemos puesto es emblemático pues muestra como Itamaraty apoya y socaba al mismo tiempo un mismo proyecto. Nuestras cancillerías no se dan cuenta o no lo hacen notar, nuestros políticos menos pues pasan su vida en problemas internos y vuelos de cabotaje, ni qué decir de nuestros dirigentes sociales y culturales embelezados en un “latinoamericanismo” vacuo y falto de contenido.

En la construcción del gran espacio suramericano Brasil es Alemania y Argentina es Austria, pero la sumatoria de Venezuela, Perú y sobre todo Colombia equilibra la balanza. Hoy, a mediados del 2009, esta última opción, la opción Colombia es de singular importancia. Y si algún tonto de estos que nunca faltan pues stultorum infinitus est numerus nos dijera que es imposible, solo nos cabe responderle es conditio sine qua non en la construcción de un gran espacio suramericano reemplazar las criterios ideológicos por las relaciones geopolíticas o mejor aún: Metapolíticas.

La relación geopolítica de Argentina tiene que ser forzosamente con Brasil, pero para ello debe privilegiar las relaciones geopolíticas con Venezuela y Colombia más allá de los criterios ideológicos. Brasil tiene una gran ventaja sobre Argentina, su mayor potencial económico y militar pero al mismo tiempo tiene una desventaja geopolítica en la región, no puede tener ningún otro aliado de peso, sólo puede tener socios circunstanciales, pero Argentina si tuviera política exterior propia, sí que puede tener aliados. Y esta es la gran diferencia que juega a nuestro favor.

Socios históricos del Brasil lo han sido el Paraguay, Chile y Ecuador pero nunca llegaron a la categoría de aliados. Esta categoría es la que se quiso plasmar en el Tratado de Asunción con Argentina, pero no pasó de una asociación comercial. Así están las tensiones geopolíticas hoy en la América del Sur.




CEES (Centro de estudios estratégicos suramericanos) CGT
Dirección postal: Casilla 3198 (1000) Buenos Aires

18 de junio de 2009

Nuevo Orden Económico Mundial

¿Defunción del G-7 y nacimiento del BRIC?

Alfredo Jalife-Rahme La Jornada 18-06-2009

Esperábamos una "divisa BRIC" (Ver Bajo la Lupa 7, 10 y 14/6/09) y los magos del nuevo orden multipolar, el presidente ruso Dimitri Medvediev y su homólogo chino Hu Jintao, se sacaron de la manga "la divisa del Grupo Shanghai" (Shanghai Cooperation Organization: SCO, por sus siglas en inglés) que "apoyó la propuesta rusa de usar las divisas nacionales en sus intercambios, así como introducir una moneda común del grupo" (RIA Novosti, 16/6/09).

¿Se creó la "divisa del Grupo Shanghai"? Esta nueva divisa, que proponemos sea llamada "divisa Shanghai", será, según RIA Novosti, "similar a la unidad monetaria europea, que fue usada hasta la introducción del euro en 1999".
El hexapartita Grupo Shanghai (con "observadores" de enorme peso como India, Irán y Pakistán, además de Mongolia) fustigó "la presente estructura del sistema mundial de divisas, dominado por el dólar como la principal divisa de reserva global, lo cual se encuentra lejos de lo ideal", y consideró que "la aparición de nuevas divisas de reservas era inevitable (sic)".

Dmitri Medvediev, el anfitrión estrella, arremetió contra la unipolaridad del dólar antes, durante y después de las Cumbres Shanghai y BRIC: "el presente conjunto de divisas de reserva y la principal divisa de reserva, el dólar, han fracasado en funcionar como debieran", y propulsó el "rublo como divisa de reserva en el futuro cercano".

La cumbre Shanghai se acopló a la cumbre del BRIC: las dos grandes potencias euroasiáticas globales, Rusia y China, optaron por levantar la puja de la reforma del caduco orden financiero mundial mediante el Grupo Shanghai, en lugar de la cumbre del BRIC. Esta sutileza no es menor, ya que Brasil e India (miembros del BRIC) no pertenecen al Grupo Shanghai (aunque Nueva Delhi figure como "observador").

La transmutación operada en la misma ciudad de Yekaterinburg pareciera haber optado por la "divisa Shanghai", bajo la protección nuclear de una agrupación más cohesiva que lleva ocho años de edificación, en lugar de la "divisa BRIC" que hubiera tomado mucho mayor tiempo implementar.

Tampoco se debe soslayar el traslape funcional que existe entre el Grupo Shanghai, añejo de ocho años, con el recién entronizado BRIC, precisamente a través de sus dos miembros comunes: Rusia y China.

La cumbre cuatripartita del BRIC, donde sorpresivamente brilló el tema energético, que supuestamente correspondía al Grupo Shanghai en exclusiva, "apoyó el diálogo energético y su estímulo", así como "el empuje de las inversiones en dicho sector" y "la coordinación y cooperación entre productores y consumidores, incluidos los países de tránsito, con el fin de reducir la incertidumbre y asegurar la estabilidad y continuidad".

El BRIC se pronunció por la "diversificación de los recursos energéticos y el abastecimiento de productos energéticos, que incluya la energía renovable". También apoyó sutilmente la incorporación de India y Brasil como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y anunció que su segunda cumbre se llevará a cabo el año entrante en Brasil, lanzado así a la estratósfera geoeconómica.

El periódico oficioso chino People’s Daily (16/6/09) no oculta el cambio de paradigma global que se escenificó en Yekaterinburg: "una crisis económica grave implica la reconfiguración del mapa económico global y un nuevo orden en la moderna historia mundial; sin embargo, esto es absolutamente (¡súper sic!) inevitable e independiente de la voluntad humana. Frente al deterioro de la presente crisis financiera, la situación parece mejor para los países del BRIC y el papel que jugarán en la economía global. Así, existen bases para que los analistas predigan que las economías emergentes del BRIC probablemente asuman el liderazgo para salir de la recesión económica global".

+ Una cosa quedó clara en Yekaterinburg: el BRIC, una agrupación geoeconómica de reciente nacimiento oficial, es probable que de ahora en adelante funcione bajo la sombra militar del Grupo Shanghai. En términos pulcramente geoeconómicos el BRIC se volvió el primer competidor global, si no el sustituto, del agónico G-7.

Horas antes de la cumbre del BRIC, Arkady Dvorkovich, principal asesor económico de Dimitri Medvediev, anticipó la voluntad de Rusia de "invertir parte de sus reservas monetarias en bonos emitidos por Brasil, China e India" (Ap, 16/6/09).
Rusia y China, atoradas en la trampa global del dólar (y su irresponsable impresión de billetes que subsidia su belicismo planetario), buscan desesperadamente diversificar sus cuantiosas reservas en otro tipo de instrumentos financieros, por lo que Arkady Dvorkovich propuso "revisar la manera en que se valoran las obligaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI)" y exhortó a que "el rublo, el yuan y el oro (¡extra-súper-sic!) formen parte de una categoría revisada de monedas", con el fin de "formar la valoración de los Derechos Especiales de Giro (SDR, por sus siglas en inglés)", que representan la unidad monetaria contable del FMI.

Actualmente los SDR reflejan el viejo orden monetario mundial mediante una canasta de divisas en la que predomina el dólar, al unísono del euro, el yen nipón y la libra esterlina, lo cual es una enorme aberración.

La cúpula rusa ha emitido señales encontradas para iniciar las exequias formales del dólar, mientras Dvorkovich se encarga de diluir el ímpetu de su jefe Dimitri Medvediev, quien ha encabezado con China y Brasil el fin de la hegemonía del dólar: "existe un entendimiento (sic) de que la última cosa que necesitamos ahora son turbulencias en los mercados financieros", por lo que "nadie desea la ruina (¡súper sic!) del dólar, incluyéndonos a nosotros" (The Economic Times, 16/6/09).

A nuestro juicio, las cuantiosas reservas del BRIC –paradójicamente en dólares y prácticamente 40 por ciento de las reservas totales de las divisas mundiales– poseen la capacidad letal para sepultar al dólar, pero al precio quizá de su propio suicidio, ya que no existe todavía una divisa alterna. Y ésta representa precisamente la gran tarea conjunta tanto del Grupo hexapartita de Shanghai como del cuatripartita del BRIC.

Con antelación a la cumbre del BRIC, el canciller brasileño Celso Amorim sentenció que "el G-8 está muerto" y comentó "que el BRIC tendrá mayor influencia global que algunos países del mismo G-8 en la presente situación económica" (Xinhua, 15/6/09). Habría que corregir respetuosamente al visionario canciller brasileño, ya que la verdadera defunción sucede ya en el seno del G-7 (sin Rusia) que en el G-8 (con Rusia).

Quiérase o no, Rusia se convirtió en la bisagra de transición del viejo orden financiero internacional, mediante su incrustación en el moribundo G-8, al incipiente nuevo orden financiero global como uno de los líderes del cuatripartita BRIC y del hexapartita Grupo Shanghai.
Infografia realizada por la Agencia Rusa de Noticias Ria Novosti (http://sp.rian.ru/infografia/20090617/122013950.html)

11 de junio de 2009

El Nuevo Orden Geopolítico Mundial por Tiberio GRAZIANI


LA REGIONALIZACIÓN DE LOS MERCADOS COMO FACTOR DE INTEGRACIÓN GEOPOLÍTICA


Tiberio Graziani*

En los últimos años los procesos de fragmentación (balcanización) del espacio global y de mundialización de los mercados nacionales o regionales han contribuido, sinérgicamente, a sustentar la hegemonía del mayor actor global, los Estados Unidos de América, y, consecuentemente, de los grupos de presión que se expresan a través de su dirigencia. Sin embargo, la actual crisis económico-financiera del sistema “occidental” y la regionalización estructural de algunos mercados ( América meridional, Eurasia), que parecen sustanciar la reordenación del planeta en grandes espacios geopolíticos (multipolarismo), aceleran el declive de la “nación necesaria” y se oponen a los procesos de mundialización. El proceso de mundialización, que gira en torno al principio de la interdependencia económica, podría ser sustituido, a medio plazo, por un proceso de regionalización de base continental, centrado en el principio de complementariedad.


Mundialización, fragmentación territorial e interdependencia económica

En la introducción a la ponderosa compilación “L’espace mondial: fractures ou interdépendances?”, los editores P. Dallenne y A. Nonjon (1) proponen, como clave de lectura principal para la comprensión del complejo fenómeno conocido como mundialización (2) (o globalización, según la terminología en uso en el área cultural anglosajona), el análisis geoeconómico, con la declarada finalidad de “éviter l’arbitraire de toute prospective géopolitique”.

Pasando por alto aquí toda polémica referente a la geopolítica, tal y como se deduce de la cita que acabamos de reproducir, consideramos que el análisis geoeconómico – cuyo campo de investigación está constituido por el estudio de las estrategias económico-comerciales y financieras de los Estados, de las grandes empresas industriales, de las organizaciones internacionales (como por ejemplo la ONU, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional) – tiene el indudable mérito de ayudarnos en la valoración de las tendencias macroeconómicas, y a veces microeconómicas, que influyen, corroboran o subyacen a algunas conductas típicamente geopolíticas (3).

Las variables económicas, de hecho, si son estudiadas cuidadosamente a nivel planetario y fuera de todo esquema ideológico o historicista, permiten comprender de manera más acabada algunas praxis geopolíticas y trazar mejor los probables órdenes mundiales futuros; además, su estudio tiene el valor de desvelar el peso ( y las estrategias) de algunos importantes grupos de presión económico-financieros en la influencia sobre las decisiones de gobiernos nacionales y en la desestabilización del eqilibrio político y social de zonas completas del Planeta, evidentemente, en beneficio de sus propios intereses y de los gobiernos que apoyan. Sólo por poner un ejemplo, todo el mundo conoce la influencia que el complejo militar-industrial estadounidense, en estrecha conexión con el lobby del petróleo (4), ha ejercido en las decisiones estratégicas de la “guerra al terrorismo” –que aún perdura – emprendida a escala global, después del 11 de septiembre de 2001, por la Administración Bush (5). Como, por otro lado, todo el mundo sabe, aunque sólo sea por dar otro ejemplo, la función desempeñada por las potentes ONG’s, dirigidas por el financiero “filántropo” George Soros, en la desestabilización de la ex Yugoslavia (6), en la perturbación del “exterior próximo” de Rusia (Bielorrusia y Ucrania), en algunas áreas críticas del continente eurasiático (Chechenia, Georgia, Osetia, Kirguistán, Myanmar, Tíbet, etc.).


Más precisamente, con respecto a las estrechas relaciones entre las políticas económicas de los EEUU y el proceso de mundialización, Jacques Sapir escribe que « lo que se llama “mundialización” en el lenguaje corriente es, en realidad, la combinación de dos procesos. El primero es el de la extensión mundial del capitalismo en su forma industrial en las regiones que no había tocado todavía. El segundo, que en gran medida es la aplicación de la política americana, corresponde a una política voluntarista de apertura financiera y comercial. » (7).

Considerando los Estados como entidades asimilables a las grandes empresas, es posible describir el espacio global como un vasto campo de fuerzas que estructuran el mundo en espacios dominantes y en periferias más o menos integradas económicamente. Tal descripción de las entidades estatales y de su función con respecto a las relaciones con el espacio y el poder, a las estrategias para la adquisición de la supremacía comercial y tecnológica (dos elementos característicos de la mundialización contemporánea) nos lleva a considerar que el actual proceso de mundialización está atravesando una profunda crisis, ya que las actividades económicas, comerciales y financieras parecen organizarse cada vez más según bases regionales y dimensiones continentales.

Desde un punto de vista político, es decir, de la soberanía, observamos que el regionalismo comercial, esto es, la integración regional sobre bases económico-comerciales y financieras –llevada a cabo mediante instrumentos como la cooperación interestatal, la zona de libre intercambio, la unión de aduanas, el mercado común, la unión monetaria –expresa un importante valor geopolítico, pudiendo constituir un volante para la unificación política del área específica.

Esta evolución de los procesos económicos en sentido regional y continental puede ser interpretada como una respuesta, en el plano económico y social, a los desequilibrios que el proceso de mundialización ha supuesto en los últimos años en vastas áreas del Planeta. Tal proceso , vale la pena recordarlo, ha provocado ( y sigue provocando) la ulterior fragmentación de la soberanía territorial de algunos espacios concretos del globo convertidos en entidades estatales extremadamente frágiles, haciendo muy dificultosa su gobernabilidad, en beneficio del sistema occidental; en beneficio, por tanto, de una escasísima parte de la población mundial, cuando no de pocas y particulares élites. La formación de grandes espacios económicamente autosuficientes y políticamente soberanos –a partir de la consolidación/integración de los ya existentes, entre los cuales se encuentran Rusia, China, India en el hemisferio septentrional y Brasil y Argentina en el meridional –constituiría, en cambio, un elemento de mayor estabilidad social y política para todo el Planeta. Otro elemento que es preciso subrayar con fuerza acerca de la globalización es que esta, procediendo hacia la uniformización mundial de las costumbres y de las producciones, tiende a nivelar las especificidades culturales de los pueblos, asimilándolas, además, en una lógica neocolonial, a los “valores” occidentales.

En referencia al proceso de mundialización, constatamos con P. Dallenne y A. Nonjon, que se remiten a la lección de Jacques Ténier (8), que “la integración regional se combina con [aquel] en una dialéctica de refuerzo/oposición” (9)
La integración regional refuerza los mecanismos mundializadores cuando inserta a regiones enteras en el mercado global, apelando al principio de interdependencia económica, y se opone a esos mismos mecanismos, cuando, en cambio, por oportunidades políticas y/o necesidades geopolíticas, integra a áreas enteras en una lógica que aquí definimos de autosuficiencia o complementariedad, sustrayéndolas, por tanto, al proceso de mundialización.
La integración regional, entonces, presenta, a ojos del analista, un carácter híbrido. En el ámbito de esta relación trataremos de analizar cómo tal peculiaridad se manifiesta en dos áreas del Planeta: Sudamérica y Eurasia y cómo se relaciona con los procesos de mundialización, fragmentación e integración de los espacios geopolíticos.


Hemisferio occidental: el caso de la América meridional

Consideremos en primer lugar el caso de la América meridional y cómo las dos lógicas opuestas, de refuerzo y oposición al proceso de mundialización, podrán contribuir a influir en los futuros escenarios geopolíticos de todo el área.
Por un lado, constatamos que los EEUU tratan de agregar desde hace mucho tiempo a los Países de América central y meridional en el ámbito de redes económico-comerciales (ALENA/NAFTA, ALCA/FTTA) y de cooperación militar (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), con el evidente fin de mantener su propia hegemonía sobre todo el hemisferio occidental, siguiendo la estela de la tradición inaugurada por el presidente Monroe en 1823. La realización de tales redes implica la fragmentación territorial y la despotenciación de las soberanías nacionales de toda la América meridional. Generalmente la fragmentación y la despontenciación de las soberanías nacionales son ejecutadas mediante la despolitización de las clases dirigentes de los Países objeto de la integración económico-comercial, o, siguiendo las reglas del soft power (10), a través de la cooptación directa, y a menudo temporal, de algunas oligarquías locales seleccionadas (políticas, culturales, económicas) en los mecanismos de la economía y de la finanza mundiales, o, más burda y drásticamente, con la desestabilización política y económica de las zonas de interés, valiéndose de preexistentes tensiones endógenas, o creando artificialmente otras nuevas.

“Atomizar” la soberanía territorial en entidades estatales débiles e interdependientes es la condición esencial para que los EEUU y las grandes compañías puedan llevar a cabo una integración coherente con el proceso de mundialización –precisamente según los principios de la interdependencia económica –de todo el subcontinente, o bien un control total de este.
Por tanto, obstaculizar todo posible ensamblaje entre los actores regionales que pueda ser susceptible de tener consecuencias políticas propedéuticas para la constitución de un probable espacio geopolíticamte cohesionado, o de algún modo económicamente autosuficiente, en tal marco, resulta para los defensores (y controladores) del “libre mercado” un imperativo esencial; este imperativo determinará, muy probablemente, la estrategia que Washington tendrá que adoptar en los próximos años, con el fin de mantener sus propias prerrogativas sobre lo que era su antiguo “patio trasero”.

Por otro lado, tenemos, en cambio, el constante tejido de acuerdos y relaciones entre los diversos Países sudamericanos, principalmente entre Argentina y Brasil, entre Venezuela y Bolivia, entre Venezuela y Brasil, para la constitución de oportunas redes regionales dirigidas a liberar todo el subcontinente de la tutela (económica y militar) estadounidense. Para algunos analistas y hombres políticos de la América meridional, entre quienes se encuentran los brasileños Samuel Pinheiro Guimarães (11) y Luiz Moniz Bandeira (12), y los argentinos Alberto Buela y Félix Peña, este tipo de integración regional (Mercosur, ALBA, Comunidad andina, etc.) — que los partidarios del neoliberalismo llaman “bloques regionales” para evidenciar su función negativa con respecto a los procesos de mundialización (13) –podría constituir uno de los puntos de partida para la unificación monetaria y geopolítica de todo el subcontinente americano. En este sentido, recordemos que, a partir de octubre de 2008, Brasil y Argentina adoptarán, para sus intercambios, el Sistema de Pago en Moneda Local (SML) en lugar del dólar estadounidense. La adopción del SML es un primer paso hacia la integración monetaria de toda la región sudamericana.
Por tanto, parece que el principio de interdependencia económica –elemento esencial del proceso de mundialización –está siendo sustituido por el de complementariedad.
La tensión que genera la contraposición entre la constitución de un espacio meridional económica (y coherentemente) unificado y la comprensible resistencia de los EEUU determinará, con toda verosimilitud, el futuro geopolítico de todo el hemisferio occidental.
Observemos que algunos analistas estadounidenses, muy conscientes del declive de su País, como por ejemplo Robert A. Pastor, consideran que para superar el actual momento crítico, Washington debe asumir “un enfoque continental (a continental approach)” con una North American Community, que debería incluir a Canadá, los Estados Unidos y Méjico (14).


Hemisferio oriental: el caso de Eurasia


En el caso de Eurasia la cuestión es un poco más compleja. Aquí intervienen, de hecho, algunos factores geoestratégicos importantes que condicionan, a partir del hundimiento de la Unión Soviética, las praxis geopolíticas y geoeconómicas de los EEUU y de algunos lobbies interesados en los inmensos recursos de la masa eurasiática. Desde un punto de vista geoestratégico, observemos, sintéticamente, que Washington está obligado a:

- mantener la parte occidental de Eurasia (la Europa propiamente dicha) como cabeza de puente para controlar a Rusia y Oriente Próximo;
- perturbar algunas áreas asiáticas, principalmente la zona caucásica y el arco del Himalaya con la finalidad de condicionar a Moscú y Nueva Delhi y llevar a término el proyecto del “Gran Oriente Medio”;
- tratar de fragmentat el territorio de la República Popular China en al menos cuatro áreas: Tíbet, Xinjiang, Mongolia interior y China centro-oriental;
- mantener, finalmente, a Japón (la parte oriental de la masa eurasiática), como cabeza de puente especular a Europa, para controlar a Rusia y China, los dos pulmones de Eurasia.

Tal situación parece, a medio y largo plazo, insostenible para Washington. El amplio espectro de actividades destinadas a sostener su expansionismo debe, de hecho, saldar cuentas con la evidente crisis económica-financiera que aflige, actualmente, su estado de salud interna. Además, la ex hiperpotencia debe tomar nota de la gestación de un sistema multipolar articulado sobre grandes espacios continentales, que afectan tanto al Norte como al Sur del planeta: un espacio muy diferenciado, pero, por oportunidades políticas, económicas y de seguridad colectiva, bastante cohesionado, representado, en el hemisferio septentrional, por los acuerdos ruso-chino-indios y otro, en ciertos aspectos más homogéneo, en el hemisferio meridional, constituido por las nuevas relaciones entre Argentina y Brasil.

En el pasado reciente, según Jacques Sapir, « un punto central de la estrategia hegemónica de los Estados unidos después de 1991 era la conjugación de una política de debilitamiento de Rusia para que esta no pudiera jamás volver a ser el competidor global que fue la URSS, con una integración de este país en los marcos de la política americana. La apuesta política del debilitamiento era evidente. En cuanto a la integración, debía prevenir toda posible alianza de Rusia y China, con el riesgo para los Estados Unidos de ver las capacidades técnicas en el dominio militar de la primera asociarse al dinamismo económico previsible de la segunda» (15).

Atrapado entre las necesidades de orden geoestratégico, como pesada herencia de su “momento unipolar” (16), y los imperativos impuestos por los procesos de mundialización de los mercados, Washington debe revisar profundamente su propia función de potencia global. Recientemente, Condoleeza Rice, en su ensayo publicado en Foreign Affairs, la revista de estudios internacionales del Council on Foreign Relations, parece haber registrado implícitamente la actual debilidad de Washington, sosteniendo, con sentido realista (pese a la retórica “misionera” y “civilizadora” que recorre su escrito), que los EEUU deben tener “aliados permanentes” (permanent allies) (17).

Por cuanto respecta a Europa, la potencia norteamericana, en acuerdo con su socio especial (special partner), Gran Bretaña, en un breve arco temporal, ha logrado llevar hacia sus posiciones no sólo a los gobiernos de la parte oriental (Países Bálticos, Ucrania, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Hungría y Rumania), es decir, la Nueva Europa, según la acepción del ex ministro de Defensa estadounidense, Rumsfeld, sino sobre todo a Francia y Alemania. La Unión Europea, controlada por los tandem de los atlanticist modernizers Merkel-Steinmeier, Sarkozy-Kouchner y Brown-Milliband, en realidad, no es “europea”, sino “atlántica”. Esta Europa, confeccionada por las cancillerías de Londres, París, Berlín y Washington, lejos de reforzar el carácter unitario político del propio espacio, parece cada vez más inclinada a deshacerse a lo largo de tres líneas de fractura principales: Europa continental (Alemania y Francia), la Nueva Europa (Europa oriental), y la Unión euromediterránea. En relación a los procesos de mundialización, la integración euromediterránea de los atlanticist Sarkozy y Merkel, en lugar de constituir un “bloque regional” mediterráneo (18), tiene la finalidad de despolitizar a las clases dirigentes de los Países árabes, cooptándolas en los mecanismos del mercado y de la finanza mundiales, aumentando así el grado de interdependencia económica de estos países con la economía mundial y, sobre todo, de impedir a la Turquía de Erdogan –interesada en intensificar las relaciones con Moscú y Teherán (19) – que evolucione como un autónomo e importante agente de decisiones en el Mediterráneo y en Oriente Próximo y Medio (20). Esta nueva Europa “tripartita” (y, por tanto, todavía más débil) entra en la actual estrategia transatlántica estadounidense que, destinada a limitar los daños de la Administración Bush en el área medioriental, necesita refortalecer sus relaciones con Europa como “socio político”, pero, al mismo tiempo, no puede correr el riesgo de que este socio sea, incluso sólo en potencia, mínimamente independiente. Una Europa débilmente transatlántica podría, de hecho, repensar su propia función fuera del contexto “occidental” americanocéntrico, acercándose a Rusia e intensificando sus relaciones con China e India – sobre bases de complementariedad y no de interdependencia económica –y, por cuanto se refiere al hemisferio occidental, con los Países del Mercosur.

En referencia a las “zonas de crisis” (área transcaucásica, Oriente próximo y Oriente medio y el arco del Himalaya), los procesos de mundialización proceden a través de una bien ideada estrategia de perturbación, destinada a debiltarlas ulteriormente en el plano político y social (Afganistán, Irak, Pakistán, Myanmar), y de préstamos “excepcionales” a las organizaciones y/o entidades estatales que parece que se ponen en marcha hacia la construcción de sociedades democráticas (21) y aceptan, por tanto, las reglas del libre mercado (véase el caso de Georgia, Azerbayán y Uzbekistán).

Con respecto al espacio chino-indio, el proceso de mundialización no parece que se desarrolle según lo que habían previsto los análisis macroeconómicos y financieros. Las decisiones en materia económica de los gobiernos de Pekín y Nueva Delhi, aunque diferentes, de hecho, parece que prefiguran, en los próximos años, la creación de un sistema integrado de las economías de los dos colosos asiáticos, a partir de las inversiones chinas para el desarrollo de las infraestructuras indias, y por el apoyo indio al sector chino de los servicios y de la información, necesitado de las tecnologías informáticas para desarrollar ulteriormente el orden económico nacional. En sustancia, parece prefigurarse un auténtico “bloque regional”. Se preve que, al cabo de dos o tres años, los intercambios comerciales entre los dos países alcancen el umbral de los cincuenta mil millones de dólares. Además, es preciso considerar que las necesidades energéticas de los dos Países asiáticos –China e India importan del exterior, respectivamente, el 70% y el 40% del petróleo que consumen –imponen a sus gobiernos políticas eurasiáticas, es decir, el establecimiento de fuertes acuerdos económicos con Rusia e Irán (socios complementarios), y “sudamericanos” (acuerdos con Brasil y Venezuela): todos ellos socios a los que Washington no parece querer en exceso. El reciente choque (julio de 2008) entre EEUU, China e India, acaecido en el ámbito de las negociaciones sobre el comercio global referente a los productos agrícolas, parece que responde a ese contexto más general. En tal contexto podría caber también la reunión del Big Five (Brasil, India, China, Méjico y Sudáfrica), que tuvo lugar en Sapporo, en paralelo a la cumbre del G8 ( Hokkaido, 7-9 julio de 2008).

Además, los acuerdos chino-indios podrían favorecer una nueva relación entre Pekín y Tokio. Los dos antagonistas históricos, de hecho, en el contexto de una integración económica comercial de toda la región oriental de Asia, podrían encontrar puntos de conveniencia política para la estructuración de un sistema multipolar. También en este caso el principio de la interdependencia económica sería sustituido por el de la complementariedad. Si eso llegase a suceder, el declive de los EEUU como potencia global sería imparable y veloz.

Para tal potencial amenaza, los EEUU, en este momento particular de crisis económico-financiera y de crecimiento de China e India, necesitan revisar profundamente su posición también con Japón, de modo especular a su política transatlántica con Europa, ya sea por obvios motivos estratégicos, o por motivaciones vinculadas a su expansionismo económico. Brzezinski, considerando que las nuevas realidades políticas globales parecen indicar el declive de “Occidente”, considera que la “Comunidad atlántica tiene que mostrarse abierta a una mayor participación por parte de los países no europeos” (22). El ex consejero de Carter preve una función de Japón ( y también de Corea del Sur) en el ámbito de la OTAN, con el fin de que Tokio esté aún más ligado a los intereses nacionales de los EEUU.

Conclusiones
De todo lo que hemos considerado brevemente más arriba se deduce que el fenómeno de la regionalización de los mercados en los dos hemisferios del Planeta, hasta hace no mucho tiempo estrictamente coherente con el proceso de mundialización y, sobre todo, orgánico a las doctrinas geopolíticas de dominio mundial que perseguían los EEUU en las últimas décadas, parece que se desarrolla cada vez más en un sentido grancontinental y, por tanto, contribuye, a medio plazo, a la integración geopolítica de grandes espacios autosuficientes. El principio mundializador y mundialista de la interdependencia económica a escala planetaria parece, además, que es sustituido por el de complementariedad, como nueva base para integrar, a escala continental, las diversas economías en el respeto de las especificidades y de las tradiciones culturales de las poblaciones del Planeta.
Por tanto, el siglo XXI estará marcado, en el plano geoeconómico, por la tensión que se instaurará entre los procesos de mundialización y los procesos orientados a la construcción de grandes espacios continentales, económicamente complementarios.

* Cofundador del IEMASVO [Istituto Enrico Mattei di Alti Studi per il Vicino e Medio Oriente, ha sido su vicepresidente (2007-2008)].
Docente de geopolítica en el IEMASVO, da seminarios y cursos de geopolítica en algunas universidades y centros de investigación y análisis.
Docente del Istituto per il Commercio Estero (ICE – Ministerio de Asuntos Exteriores italiano), hasta ahora ha dado cursos en varias partes del mundo como Uzbekistán, Argentina, India, China, Libia.
Dirige “Eurasia. Rivista di studi geopolitici” y la colección “Quaderni di geopolitica” (Edizioni all’insegna del Veltro), Parma, Italia.

direzione@eurasia-rivista.org
http://www.eurasia-rivista.org/


1. Pierre Dallenne, Alain Nonjon (editores), L’espace mondial: fractures ou interdépendence? Un panorama géoéconomique, in L’espace mondial: fractures ou interdépendances?, Ellipses, Paris 2005, pp. 11-23.
2. Aymeric Chaupadre, François Thual, Dictionnaire de géopolitique, Ellipses, Paris 1999, pp.551-555.
3. Sobre las relaciones entre geopolítica y geoeconomía, nos remitimos a Pascal Lorot (editor), Introduction à la géoéconomie, Economica, Paris 1999.
4. Franco Cardini, Astrea e i Titani. Le lobbies americane alla conquista del mondo, Editori Laterza, Roma-Bari 2003. Sobre el papel de los lobbies, véase también John J. Mearsheimer, Stephen M. Walt, La Israel lobby e la politica estera americana, Mondadori, Milano 2007. (Hay versión española, El lobby israelí, Taurus, 2007)
5. A tal respecto recordamos que el proceso de remilitarización de la política estadounidense comienza durante la crisis financiera del bienio 1997-1998. A principios de 1997 se funda el think-tank necon PNAC (The Project for the New American Century). Los miembros de esta organización, que incluye a personajes influyentes como Donald Rumsfeld, envían, el 26 de enero de 1998, una carta al entonces presidente Clinton sobre la oportunidad de emprender acciones militares contra Irak; el infome Rumsfeld, referente a la amenaza de un ataque con misiles balísitcos contra los Estados Unidos, es de julio de 1998 (http://www.fas.org/irp/threat/missile/rumsfeld/toc.htm ).
6. Yves Bataille, Il futuro geopolitico della Serbia, en Y. Bataille, A. De Rienzo, S. Vernole, La lotta per il Kosovo, Edizioni all’insegna del Veltro, Parma 2007. Y. Bataille, "Rivoluzione arancione" in Ucraina, tentativi USA in Eurasia e Banana Chiquita, www.eurasia-rivista.org, 25 de enero de 2005.
7. Jacques Sapir, Le nouveau XXI siécle, Paris, 2008, p. 63-64.
8. Jacques Ténier, Intégrations régionales et mondialisation. Complémentarité ou contradiction, La Documentation française, Paris 2003.
9. Pierre Dallenne, Alain Nonjon, op. cit., p. 12.
10. Joseph Nye, Soft Power, Einaudi, Torino 2005.
11. Samuel Pinheiro Guimarães, Le sfide dell’integrazione sudamericana, www.eurasia-rivista.org, 8 julio de 2008.
12. Luiz Moniz Bandeira (entrevista a), Unasur: un sistema efficace per evitare la subordinazione dell’America del Sud, www.eurasia-rivista.org, 28 de mayo de 2008.
13. El proceso de integración de la América indiolatina es sostenido por China y Rusia, que, representando al “amigo lejano”, son percibidas por los gobiernos de Caracas, Buenos Aires y Brasilia como mucho más fiables que los “vecinos” norteamericanos.
14. Robert A. Pastor, The Future of North America, Replacing a Bad Neighbor Policy, Foreign Affairs, July-August 2008, vol. 87, n. 4, p. 84-98.
15. Jacques Sapir, Le nouveau XXI siécle, Paris, 2008, p. 113.
16. Richard Hass, The Age on Nonpolarity. What Will Follow U.S. Dominance, Foreign Affairs, vol. 87, n. 3, May-June 2008, pp. 44-56
17. Condoleezza Rice, Rethinking the National Interest. American Realism for a New World, Foreign Affairs, July-August 2008, vol. 87, n. 4, p. 7.
18. En este sentido, es interesante leer lo que escribe el contraalmirante Jean Dufourcq, hoy jefe de la Oficina de Investigaciosn del Colegio de defensa de la OTAN en Roma, en Pour une solidarité stratégique euro-maghrébine, Géoéconomique, n. 42, été 2007, Choiseul, Paris 2007. El autor, pese a sostener que “le fait régional est un trésor de la planète à proteger au nom de la diversité génétique de celle-ci” (p.74), considera, sin embargo, que el porvenir común (la communauté de destin et d’interest euro-maghrébine) debe ser favorecido por “l’apparition d’une formule de laicité tolérant”: en otras palabras, se evidencia la función hegemónica de la cultura occidental con respcto a la arabo-islámica y a la islámica.
19. Aldo Braccio, Russia e Turchia: aumenta la collaborazione, y, del mismo autor, Turchia e Iran: un laboratorio per l’intesa contro gli scenari di guerra, respectivamente en www.eurasia-rivista.org, 5 de junio de 2008 y 24 de julio de 2008.
20. La reciente crisis georgiana nuevamente ha llamado la atención de los observadores sobre la importancia de los Dardanelos. Véase Fabio Mini, Prove di battaglia oltre lo stretto dei Dardanelli, La Repubblica, 27 agosto 2008, p. 2.
21. Francis Fukuyama, State Building. Governance and World Order in the Twenty-First Century, Profile Books Ltd, Great Britain 2005.
22. Zbigniew Brzezinski, L’ultima chance, Salerno editrice, Roma 2008, p. 150.


(trad. Javier Estrada)

6 de junio de 2009

Cuba y el Papel de la OEA




Breve análisis, sobre el tema Cuba y OEA que periódico Jornal do Brasil, me publica en el día de la fecha en su sección Internacional C.P.M.

Cuba e o papel da OEA hoje
Carlos Pereyra Mele

ANALISTA POLÍTICO

Comentamos oportunamente os resultados da V Cúpula das Américas, onde a Obamania, que vive o mundo, apresentou suas propostas para o continente americano, com o qual busca melhorar as relações e trata de esquecer a anterior administração de neoconservadores. Agora, a reunião de chanceleres da OEA.

Resolveu-se por "unanimidade" a reincorporação de Cuba ao sistema pan-americano, do qual havia sido expulsa por decisão dos EUA em 1962. Assim como se expulsou Cuba sem mediar diálogo algum, reincorpora-se a ilha também sem diálogo bilateral.

Cuba deixou de mostrar seu escasso interesse em participar de um organismo que a condenou e agora a convida a se reintegrar "sem condições". A verdade é que Cuba vê um presente grego nesse convite para fazer parte de um organismo criado pela diplomacia pan-americana dos EUA para os tempos da Guerra Fria – e baseada na Doutrina Monroe da "América para os americanos".

Agora, quilômetros de tinta se escreveram sobre a decisão, que a esta altura tem sua discussão reduzida a pequenos grupos anticastristas refugiados em Miami e financiados pela CIA.

Devemos elevar-nos sobre os sofismas e mitos. Cuba nunca foi um perigo para os EUA, mas sim um "argumento" para que Washington estabelecesse todo um sistema político econômico em nosso continente, com a desculpa de combater o comunismo dos Castro.

A pergunta que nos devemos fazer hoje em dia, nós latino-americanos, é qual o papel de organismos criados para os tempos da Guerra Fria, que não refletem mais o peso de países como Brasil, Peru, Chile e Argentina. Não serve a nossos interesses regionais e de integração continental. E aí está o presente grego do qual falava Cuba.

Devemos discutir a utilidade da OEA que, recordemos, não serviu para solucionar conflito entre Equador e Colômbia, por exemplo.

E os EUA, por outro lado, insiste em refortalecer esse organismo para não perder influência sobre novos jogadores como China e Rússia, e defender seus interesses.

Sábado, 06 de Junho de 2009 - 00:00

http://jbonline.terra.com.br/leiajb/noticias/2009/06/06/internacional/cuba_e_o_papel_da_oea_hoje.asp
Articulo en Español:
Cuba y la OEA Hoy

Lo comentamos oportunamente sobre los resultados de la V Cumbre de las Américas realizada en Puerto España, donde la Obama manía, que vive el mundo de este tiempo, presento sus nuevas políticas para el continente americano la cual se basa en mejorar las relaciones con la región y tratar de hacer olvidar la anterior administración de los neoconservadores con sus ejes de mal y del bien, sus guerras preventivas, etc., en ella el presidente Obama para granjearse y demostrar los nuevos vientos de cambios que vienen con su administración acicateado por una gigantesca crisis económica financiera sin precedente de la republica imperial que conduce. Ofreció una rama de olivo a un icono de la “resistencia” contra el imperialismo yanqui como fue la de flexibilizar el bloqueo con la isla de Cuba, conducida por los hermanos Castro Ruz.

Ahora en la reunión de cancilleres de la OEA que se esta realizando en San Pedro Sula (Honduras). Resolvió por “unanimidad”, la reincorporación de Cuba al sistema panamericano, del cual había sido expulsado por decisión de EE.UU. en 1962, y para ratificar estos nuevos vientos que corren en la diplomacia Norteamericana para nuestro continente con el aval de su Secretaria de Estado Hilary Clinton todos los presentes invitan a Cuba a reincorporarse nuevamente a la OEA. "Esto es un cambio de fondo, un acto propio de un estadista", dijo el responsable para América latina del Departamento de Estado, Thomas Shannon. Así como se la expulso a Cuba, sin mediar dialogo, se la reincorpora también sin dialogo bilateral.
Cuba ha dejado trascender su escaso interés de participar de un organismo que la condeno y ahora la invita a reintegrarse “sin condiciones”. La verdad es que Cuba ve un presente griego en esta invitación a participar de un organismo creado por la diplomacia panamericanista de USA para los tiempos de la guerra fría ( y basada en la Doctrina Monroe de América para los Americanos), y declaro: "Cuba no ha pedido ni quiere regresar a la OEA, llena de una historia tenebrosa y entreguista, pero reconoce el valor político, el simbolismo y la rebeldía que entraña esta decisión impulsada por los Gobiernos populares de América Latina", dijeron el miércoles las autoridades en un comunicado leído en televisión. Según el Gobierno de Raúl Castro, en la cumbre de la OEA, celebrada en San Pedro Sula (Honduras), hubo "presiones, condicionamientos y maniobras de Estados Unidos", pero al final se impuso "la fuerza formidable de la América Latina que está naciendo" e "hizo posible el desagravio, la rectificación histórica, la condena implícita al oprobioso pasado".

Ahora kilómetros de tinta se escribirán tantos de detractores de esta decisión que a esta altura de los tiempos se reduce a unos pequeños grupos de anticastrista refugiados en Miami y financiados por la CIA y de apologistas del régimen cubano que lo consideraran un triunfo moral sobre el “imperio”, que fue derrotado por la resistencia popular cubana. Pero debemos elevarnos sobre los sofismas y los mitos, Cuba nunca fue un peligro para EE.UU., pero si fue el “argumento” para que Estados Unidos estableciera todo un sistema político económico en nuestro continente con la excusa de combatir el castro comunismo, es mas los americanos al sur de México, sufrimos la aplicación de la llamada Doctrina de Seguridad Nacional, basada en la lucha contra ese “enemigo” que amenazaba las democracias occidentales y cristianas en las Américas (con la herramienta de las dictaduras militares). Seguramente estas definiciones causaran malestar en distintos sectores políticos afines al régimen cubano (especialmente en los llamados progresistas hoy en día). Pero ello es la realidad que es la única verdad.

La pregunta que nos debemos hacer hoy en día los latinos Americanos es si organismos creados para los tiempos de la Guerra Fría, que además no reflejan el peso de Países como Brasil, Perú, Chile, Argentina, etc. Pues en su estructura valen lo mismos, los votos de islotes escasamente poblados y con ninguna importancia económica como Trinidad y Tobago y muchas otras ex colonias inglesas y Holandesas del caribe. Nos sirve a nuestros intereses regionales y de integración continental. Allí esta el presente griego del que hablaba y en ese marco es que debemos discutir la utilidad de la OEA, que recordemos no sirvió para solucionar el conflicto entre Ecuador y Colombia y que si fue solucionado por el Grupo Río o mas recientemente cuando la UNASUR defendió al presidente Morales de los embates de los separatistas que estaban llevando el caos a Bolivia, Y que decir cuando la OEA debió haber aplicado el tratado del TIAR para defender a Argentina de la agresión del imperio Ingles.

Por ello no debemos equivocarnos los latinoamericanos en estos tiempos nuevos, de cambios doctrinarios y de nuevas realidades geopolíticas mundiales, que se están conformando hacia un nuevo mundo multipolar. EE.UU. insiste en refortalecer a este organismo: la OEA para no perder influencia en el Continente sabedores de la presencia de nuevos jugadores que la están desplazando como son China y Rusia y la aparición de países emergentes que le disputara su hegemonía y serán competidores tanto de sus interese económicos como políticos, por ello insiste en relanzar a la OEA como su espada diplomática para defender sus intereses.

Claves Económicas Mundiales




Con notable precisión, el presidente de la Federación Rusa, Dmitri Anatólievich Medvédev, abordó la coyuntura económico-financiera global, en su discurso de inauguración del Foro Económico de San Petersburgo, el Davos ruso. Hasta ahora, ninguno de los líderes del G-8 había sido tan explícito en la descripción de los cambios que se avecinan en las relaciones entre las naciones.


Medvédev: "Habrá una reformulación de las divisas de reserva, del FMI y de los modelos de mercado"

SAN PETERSBURGO. Tengo la gran satisfacción de saludarlos en este foro. Confío en que año tras año nuestro foro habrá de adquirir nuevos rasgos y fortalecerá su autoridad. Antes que nada y con toda franqueza quisiera agradecerles a todos los presentes, a todos los que acordaron intervenir en las discusiones.

El foro actual, por supuesto, es absolutamente especial. Transcurre en una época muy difícil, puede ser en uno de los períodos más dramáticos del desarrollo de la economía mundial, y todo esto conforma el correspondiente entorno, crea los correspondientes estados de ánimo.

En este año, por desgracia, también el clima ha trastabillado. Pero, puede ser que sea este el clima que corresponda a los ánimos económicos. Vamos a confiar en que en el curso del trabajo del foro la lluvia cesará, el viento amainará y el sol va a brillar más que hoy a la mañana.

Por la evaluación de la mayoría de los expertos, nos encontramos en el pico de la crisis global, en el medio de la recesión más profunda de las últimas décadas. Recordaré que discutimos el tema de la crisis ya en el anterior foro.

Aquellos de quienes hoy asisten y que tomaron parte en el pasado foro, recordarán esto. Dijimos que la existente arquitectura internacional de regulación no estaba capacitada para impedir los escenarios negativos del desarrollo de las economías, advertimos sobre la posibilidad de escenarios desfavorables sin precedentes en el desenvolvimiento de la vida económica.

Por desgracia estos pronósticos se realizaron. Tras la crisis financiera siguió la abrupta disminución de la producción, el significativo crecimiento del desempleo, la caída de los ingresos y del nivel de vida de centenares de millones de personas.

En aras a la objetividad hay que decir que en las últimas semanas que precedieron al foro, en los mercados financieros fundamentales comenzaron a observarse determinados síntomas de animación, lo que dio fundamento como mínimo a una serie de analistas para decir que el fondo de la crisis se había alcanzado y que la fase más dura se acerca a su culminación y no está lejano el comienzo del resurgimiento.

Pero, según lo veo, es demasiado temprano para descorchar el champagne. No en vano alguno de los economistas señaló que la crisis financiera es una planta de muchos años y mucha vida.

Ahora son populares las reflexiones sobre la similitud de la dinámica de la economía mundial, el desarrollo de esta misma crisis, a determinadas letras y se recuerdan letras –si nos referimos al alfabeto latino, como L, V, U, W, pero más importante que las letras, por supuesto, son las cifras que arrastra tras sí la crisis.

El volumen de problemas en expresión dineraria se mide por billones, además independientemente de la divisa líder a la que nos refiramos, y estos billones habrá que gastarlos. Lo más desagradable es que los gastos serán sufridos por todos. Pero ya hoy se pueden extraer algunas conclusiones de lo ocurrido, de lo pasado.

En primer lugar, nadie ha podido recluirse de la crisis realmente global. Las comunicaciones actuales, las tecnologías financieras modernas condicionaron la increíble velocidad con que se desarrolló la crisis, y condicionaron la increíble rapidez con que se difundió a todos los países.
Como única isla de estabilidad, sobre la cual se han hecho muchas reflexiones, ha quedado, posiblemente, la Antártida. La conclusión es evidente: sólo podremos salir de esta crisis como resultado de acciones conjuntas. Y para la exitosa resolución de los problemas surgidos son necesarios un intenso intercambio de información, un elevado nivel de coordinación y nuestras acciones conjuntas.

En segundo lugar, aquellos que debían pronosticar los acontecimientos y contribuir a la coordinación, resultaron inadecuados para la profundidad de la crisis, resultaron poco ágiles, poco flexibles, lentos. Las organizaciones financieras internacional (y hay que decirlo directamente, aquí no hay nada de qué avergonzarse) no pudieron cumplir sus funciones, sobre lo que fue directamente dicho, sin doble sentido, en el curso de los últimos grandes acontecimientos internacionales, como los recientes dos encuentros, las dos cumbres de las grandes economías mundiales, la “veintena”.

Además, nos convencimos de lo correcto de nuestro análisis de las tendencias económicas mundiales aún antes de la crisis, del análisis de la estructura de la economía mundial. La unipolaridad artificialmente soportada y la preservación del monopolio de los segmentos claves de la economía mundial fueron las causas fundamentales de la crisis.

Un polo de consumo que se financiaba a cuenta del déficit y correspondientemente, de la acumulación de deudas, una divisas de reserva alguna vez potente y un sistema dominante en el mundo de evaluación de activos y de riesgos. Como resultado disminuyó la calidad de la regulación, la fundamentación de las evaluaciones (y de las evaluaciones de la política macroeconómica inclusive) en general. Como resultado, no se logró impedir la crisis global.

Sin embargo y pese a tan pesimistas conclusiones, quisiera referirme a otra cosa. Al parecer, el peor escenario del desarrollo de los acontecimientos por ahora pudimos evitarlo antes que nada debido a la actual disposición de los estados, de los gobiernos de distintos países de actuar más acorde que lo que existió con anterioridad. Puede ser, actuar con un acuerdo sin precedentes si tomamos en cuenta toda la historia económica. Para discutir estas cuestiones ya se reunió dos veces la “veintena” de las economías más potentes.

Por supuesto, hasta el total acuerdo y la adopción de resoluciones generales absolutamente concretas todavía no se llegó pero el progreso es aquí evidente: se han creado algunos institutos que permiten mantener un diálogo abierto tomando en cuenta los intereses de todos los participantes claves para la elaboración de resoluciones mutuamente favorables. Antes que nada podría aquí mencionar el Consejo para la Estabilidad Financiera, que hoy reúne a todas las veinte economías líderes. Calculamos que pronto va a trabajar a plena potencia.

Ahora quisiera enumerar las direcciones básicas por las que nosotros consideramos imprescindible avanzar en los meses próximos, en el tiempo más cercano.

Primero. Es preciso acordar el orden de elaboración de los nuevos estándares de regulación de los mercados e institutos financieros.

Sí, aquí será preciso pasar entre dos extremos:

> entre la conservación de los sistemas ya conformados y

> el súbito reforzamiento del papel de la regulación.

Si el primer camino, el camino de la conservación, se hace muy atractivo (esto puede ocurrir, especialmente cuando transcurra la fase aguda de la crisis), en este caso al fin de cuentas será el camino directo a una nueva crisis.

El segundo camino inevitablemente acarreará un esencial retraso del desarrollo económico incluso en el período de estabilidad, si nosotros reforzamos en exceso todos los botones, todas las palancas de la regulación. A propósito, esto hoy atañe no sólo a la regulación, sino también a los impuestos.

Hoy muchos países adoptan la decisión de aumentarlos, como mínimo para eludir un excesivo déficit presupuestario, pero al fin de cuenta eso habrá que pagarlo con ritmos más bajos de la economía mundial en general. Las decisiones que nosotros adoptemos, es un hecho evidente por lo visto, habrá que buscarlas antes que nada en el plano del restablecimiento de la confianza mutua.

Se nos requiere no un enorme masivo de algunas nuevas normas internacionales, sino reglas efectivas y transparentes de juego, que creen la motivación hacia acciones racionales entre todos: desde los habituales participantes del mercado hasta los reguladores, acciones que aseguren un crecimiento estable y no lo impidan, y las correspondientes normas que reglamenten tales acciones.

Hoy ya se lleva a cabo un trabajo en el plano de expertos sobre estas cuestiones y ella deberá culminar con la convocatoria a una conferencia internacional para aprobar los enfoques elaborados.

Y yo, a propósito, quisiera confirmar la invitación hecha el año pasado a realizar una conferencia de este tipo en Rusia para discutir no ya los enfoques conceptuales sino, puede ser, propuestas plenamente concretas.

Lo segundo que es imprescindible hacer, es llevar a la práctica las decisiones de los “veinte” en cuanto a la reformulación de las organizaciones financieras internacionales.

Aquí (y esta es nuestra firme posición) no es posible limitarse a cambios cosméticos, pese a lo que quisieran algunos estados e inclusive, puede ser las propias organizaciones financieras internacionales. Esto, al fin de cuentas, deben ser institutos financieros conceptualmente nuevos, donde no exista la dominación de determinados sujetos políticos, motivaciones políticas o dominación de determinados estados, o de determinados países.

Además de estos institutos, si analizamos esto con extrema atención, simplemente nadie puede cumplir las funciones de pronóstico temprano de los fenómenos críticos, la coordinación de la política macroeconómica a escala de toda la comunidad mundial y cumplir las funciones de contralor sobre el funcionamiento del sistema internacional de divisas.
Precisamente por esto estamos interesados en que una reforma de este tipo se produzca con éxito y realmente no se limite a ese tipo de cambios cosméticos, al deseo de pintar algo sin cambiar nada en esencia.

¡Estimados colegas! Si miramos al futuro, nos es necesario intentar responder a una serie de cuestiones que inquietan hoy a todo el mundo.
Estas cuestiones ahora se plantean en la agenda y ellas, en esencia, están señaladas en las consignas del foro.

¿Cuáles son estas cuestiones? Son simple cuestiones que hoy preocupan a todos, simples y al mismo tiempo muy complejas.

¿Cuánto valdrá el petróleo? ¿Cómo asegurar la estabilidad del mercado energético?

Aquí, está claro, no hay otro camino a excepción de la interacción de los productores y los consumidores, la realización coordinada de una política energética, además sobre la base de acuerdos que comprometan judicialmente.

Nuestras propuestas sobre los nuevos marcos legales de la cooperación energética internacional ya han sido enviadas a todos nuestros socios.
Calculamos que estas iniciativas habrán de ser recibidas positivamente y el trabajo conjunto culmine con la adopción de acuerdos internacionales mutuamente ventajosos, con la elaboración de nuevas normas de cooperación energética o con la corrección de los convenios energéticos existentes, pero con tal corrección que tenga en cuenta la intranquilidad que evidencian los más distintos países.

No hace mucho tuve que analizar este tema. Considero que el problema básico de la regulación en este campo no está en la carencia de normas sino en que estas normas, por desgracia, presentan un carácter unilateral.
Necesitamos crear reglas universales que convengan a todos. En caso contrario estas normas no se cumplirán. Y en lugar de un orden normal obtendremos crisis y desorganización en el campo energético y esto no debemos permitirlo.

La segunda cuestión reside en el modelo por el que se desarrollarán las relaciones de mercado, si los gobiernos estarán en condiciones de cumplir sus promesas, si los bancos centrales podrán cumplir sus funciones, renunciarán estos y los otros de los actuales métodos bastante más activos, a veces severos de intervención estatal, incluida la intervención estatal dirigida a la defensa de los propios mercados, o los estados todavía van a ser por largo tiempo factores claves de las relaciones de mercado, de todos los procesos económicos. Esto, al fin de cuentas, es lo que ocurre con nuestras economías, cuál será el paradigma económico de desarrollo en el siglo XXI. Estas cuestiones son complejas y confío en que podremos expresarnos sobre estos problemas.

En cualquier caso quisiera decir que el proteccionismo en condiciones de la economía global, sean cuales fueran las consideraciones por las que se explique, es apenas un modo de esconder los problemas hacia adentro y no de curarlos. En cuanto al acceso a la propiedad estatal, su utilización más intensiva en la mayoría de los sectores de la economía, debe ser considerada como, seguramente, un medio inevitable pero de corto plazo para la resolución de las cuestiones.

Con esto, por otra parte, tampoco es un enfoque conceptualmente justo el considerar como dañinas todas las decisiones que fueron adoptadas a fines del año pasado o comenzando de mitad de ese año. Lo que fue hecho en el período de desarrollo de la crisis, en su fase más aguda resultaba y resultó apenas un pequeño complemento para el enorme masivo de proteccionismo, e incluso de intervención estatal que se acumuló en el período anterior.

Es decir en este sentido nada sobrenatural ocurrió. Un tema para el futuro: qué ocurrirá más adelante. Por supuesto, habrá que trabajar en este problema en forma compleja, sin limitarse simplemente a resonantes consignas políticas.

Otro problema clave que nos preocupa hoy es la estabilidad del funcionamiento del sistema mundial de divisas. La estabilidad del funcionamiento, la estabilidad de la existencia de este sistema están determinadas por las reservas de divisas. Varias veces reflexionamos sobre la existencia de una tendencia objetiva que consiste en la necesidad de crear nuevas divisas de reserva.

En esta situación muchos países pasan de las conversaciones a acciones plenamente concretas. Se trata del Asia Sudoriental, de América Latina, se eleva también el papel de nuestra divisa nacional en los cálculos de negocios con una serie de países.

Pienso que prácticamente todos concuerdan en que la fuerza del euro o la presencia del euro en calidad de divisa de reserva en grado significativo alivió las consecuencias de la crisis global para muchos países europeos.
Las decisiones que ahora se adoptan para la creación de fondos anticrisis (nosotros, dicho sea de paso, también tomamos estas decisiones y próximamente ellas serán aprobadas en el marco de la unión integradora de la Comunidad Económica Euroasiática), las decisiones adoptadas para aumentar los recursos del Fondo Monetario Internacional, evidentemente acarrearán también transformaciones en la fuerza relativa de las divisas.
Como resultado de estas acciones surge la elevación del papel de los instrumentos especiales de divisa, tales como los derechos especiales de giro del FMI. La estructura de esta original, puede decirse, y ya supranacional divisa, tomando en cuenta el peso creciente de las divisas regionales en los cálculos interregionales, por lo visto, habrá de cambiar en forma gradual.

No vale la pena adelantarse pero, seguramente, es uno de los ejemplos del camino por el cual puede ir la humanidad en la creación de tal análogo de la divisa supranacional. Corresponde evaluar complementariamente el papel potencial del oro en el sistema de divisas global, sobre lo que hoy se habla suficientemente con interpretaciones y propuestas absolutamente diferentes.

En condiciones cuando la realización de los intereses económicos de los emitentes de divisas de reserva inciden en directo sobre el estado de la economía mundial, sería erróneo eludir la discusión de estas cuestiones y nosotros lo hemos planteado directamente en el curso de la última cumbre de los “veinte” que transcurrió en Londres.

Aquellos países que emiten hoy divisas de reserva son especialmente responsables por la política macroeconómica que lleven a cabo. Los países que por ahora no tienen sus divisas nacionales de reserva, en determinada situación pueden ser sencillamente rehenes de la política macroeconómica de los estados que emiten divisas de reserva y esto no debemos olvidarlo. Todos podemos, al fin y al cabo, ser rehenes de esta situación nada sencilla.

Y las prevalencia determinadas por la fuerza de las divisas de reserva, las ventajas para concretos estados o grupos de estados deben compadecerse con un elevado grado de coordinación en este ámbito y con una mayor responsabilidad por las decisiones adoptadas.

Comprendemos también que ninguna divisa de reserva puede ser creada virtualmente, es imposible designar una divisa nacional como de reserva. Por eso nuestra tarea, tengo en cuenta la tarea de la Federación Rusa, consiste en hacer del rublo un medio más atractivo, cómodo y seguro de cálculo para nuestras compañías, para nuestros vecinos, para todos los que quieran utilizarlo en sus cálculos.

¡Respetados damas y caballeros!

Rusia no eludió, y por comprensibles causas no podía eludir la actual crisis en función de su carácter global. Más que eso, hay que reconocerlo que muchas de sus tendencias resultaron para nosotros incluso más agudas. Esto está vinculado con las evidentes carencias en la estructura de la economía rusa, cuya superación en los últimos años, durante el período de reformas, por desgracia, no pudimos efectuar.

Tengo en cuenta la comprensible y mentada dominación en la estructura de nuestra exportación, así como en los mercados financieros de aquellas empresas que se ocupan sólo de la extracción de materia prima. Se reflejó también el que como consecuencia de la falta del llamado “largo” dinero en la economía, de la insuficiente profundidad de los mercados financieros y de la continua y elevada inflación nuestro sistema financiero hasta ahora se encuentra en un estadio relativamente temprano de su desarrollo.

Pese a ello durante los últimos meses conseguimos estabilizar la situación en el ámbito financiero, ir o pasar, digamos, puede que por la menos dramática variante del desarrollo de los acontecimientos. Se prestó apoyo al sector real. Una gran atención se presta ahora al desarrollo del pequeño emprendimiento.

Por supuesto, algunas resoluciones se adoptan de manera bastante complicada y algunas decisiones crearon significativos problemas. Esto se refiere antes que nada a las decisiones del Banco Central sobre la dinámica del curso de divisas. Muchos países se enfocaron en la abrupta reducción de los cursos de las divisas nacionales. El Banco de Rusia prefirió otro escenario: el gradual.

Yo considero que esta decisión fue absolutamente correcta. Aseguramos el trabajo estable del sistema de pagos y, puede ser, lo que no es menos importante, incluso más importante, impedimos la extracción masiva de los depósitos dinerarios de los bancos, evitamos, de tal modo, la caída general del curso del rublo.

La situación actual en el mercado financiero habla de la adecuación de las medidas adoptadas. A propósito sea dicho, la reducción que ayer, por tercera vez, de las tasas de refinanciamiento realizó el Banco de Rusia brindan la esperanza sobre la consecuente reducción de las tasas de crédito, en lo que hoy tan necesitada está nuestra industria, todos los consumidores de servicios financieros.

Quisiera subrayar especialmente que para mi como Presidente la prioridad absoluta en las medidas anticrisis está, naturalmente, en la defensa social de la gente. A esto le hemos conferido y vamos a conferir una atención primordial. Pero no vamos a limitarnos sólo al otorgamiento de ayuda monetaria directa.

Lo más importante ahora es crear las condiciones para elevar la calificación de nuestros ciudadanos, para su reeducación, en casos imprescindibles para el cambio de especialidad. Cada persona deben comprender una cosa bastante simple: hoy es preciso ser más móvil, incluso ir al cambio del género de ocupación e incluso del lugar de residencia para asegurar el confort para su familia y la educación para sus niños. Esta es responsabilidad no sólo del Estado, esta es responsabilidad de cada uno de nosotros.

El año pasado hablé de que a la estrategia de nuestro desarrollo a largo plazo, a la concepción de las llamadas cuatro “I” (institutos, infraestructura, innovaciones, inversiones) es preciso añadirle otro elemento: el intelecto. Hoy quisiera decir algo más sobre esto.

Nuestra tarea al día de hoy es formar una economía intelectual, si se quiere inteligente y la correspondiente sociedad en su totalidad. Esto incluye una calidad de vida significativamente más elevada y el predominio en la sociedad de la clase media, la capacidad de cambiar rápidamente y reaccionar rápidamente ante un mundo cambiante.

Hoy nos es críticamente imprescindible contar con una clase empresaria activa, que trabaje en condiciones de competencia y que conforme en los países desarrollados la base del éxito económico. Este es, precisamente, el éxito en la modernización que quisiéramos ver en la práctica dentro de algunos años.

Una economía en la que existan otros procesos, que esté infestada por la corrupción y en la que predomine una burocracia ineficiente no podrá crear tal modernización.

Alguna vez un investigador de la historia de Rusia escribió que en el siglo XVIII, ya en el siglo XVIII, el estado crecía junto con la sociedad y se devoró esta sociedad en pedazos. Este es un escenario bien conocido pero demasiado pesado y hay que excluirlo.

La dirección más importante para nosotros es el fortalecimiento y la elevación de la calidad del trabajo del sistema financiero nacional al fin de cuentas y la creación en Moscú de un fuerte centro financiero internacional. Esta tarea, dicho sea de paso, pese a la crisis nadie la dejó de lado. Es más, la crisis de alguna manera como mínimo la hizo más actual.

Señalaré que las resoluciones recientemente adoptadas sobre reformas al sistema de pensión habrán de contribuir a la formación de un sistema a largo plazo de recursos financieros imprescindibles para el propio sistema financiero y para la estructura financiera.

En una proyección a corto plazo para nosotros, lo mismo que para los demás países, el desafío más serio en este ámbito es la limpieza de los balances de los denominados archivos “malos”. No pienso que para Rusia hoy sea óptima la concentración de tales activos en un banco denominado “malo” o “tóxico”, aunque en algunos países esta idea comenzó a llevar a cabo. Veremos qué es lo que obtienen.

Pero nosotros vamos a adoptar otros instrumentos para resolver esta tarea, entre ellos sencillamente contribuir al fortalecimiento de los bancos con el depósito en ellos de medios estatales en casos imprescindibles, de medios estatales en su capital, así como a disminuir los riesgos a cuenta de utilizar mecanismos que soporten no solo a los bancos sino a los propios tomadores de créditos.

Hoy estamos pensando no sólo en cómo salir de la crisis en los plazos más cortos. Debemos salir de la crisis con una economía renovada, más fuerte. En este sentido el respaldo que se presta hoy a determinadas empresas debe ser condicionada por la utilización de tecnologías de punta, por la elevación de la eficiencia energética, de la productividad del trabajo, por la elaboración de producción de la más elevada calidad según los estándares más avanzados.

Los acontecimientos de los últimos meses del período de crisis con toda evidencia testimonian que hemos retrasado demasiado la resolución de estas tareas. Si nosotros, en esencia, vamos simplemente a soportar la crisis, entonces perderemos años y al fin de cuentas resultaremos ante otra crisis, puede ser incluso más dramática que la que ahora sufrimos.

¡Estimados colegas, estimados huéspedes del foro!

En quienes hoy toman decisiones yace la responsabilidad de hacer la economía global más sana y estable, menos vulnerable ante los riesgos globales. La actual crisis indudablemente conducirá a la reformulación del mundo. Y yo pienso que esto para todos los aquí presentes en una conclusión evidente.

Como resultado de ello cambiarán los líderes del desarrollo económico, los modelos de conducta en el ámbito económico, los modelos de funcionamiento de los propios mercados económicos. Y los nuevos modelos que serán creados en los próximos años tendrán aún que atravesar pruebas de solidez y demostrar su eficiencia.

Por supuesto, cualquier crisis es una desilusión. Pero quisiera concluir con que cualquier crisis no debe someter a dudas el valor intrínseco de la libertad y de los valores democráticos, culturales y económicos requeridos por la Humanidad contemporánea, valores que surgieron en una muy difícil lucha y que fueron conquistados por todos nosotros en el curso de los siglos.

1 de junio de 2009

Entrevista realizada por la APM Agencia Periodista del Mercosur


Escenarios
Algunas cuestiones de geopolítica
Los sistemas defensivos en Sudamérica

Brasil y Venezuela son los principales países que están potenciando su Defensa en la región. Destinan recursos para desarrollar nuevas tecnologías que les sean útiles para futuras e hipotéticas agresiones bélicas.


Por Diego Hernán Córdoba Desde la Redacción de APM
31052009

Son muy pocos los países con conciencia geopolítica y de Defensa en Latinoamérica. Sólo Brasil, Chile, Venezuela y Colombia (salvando diferencias) desde hace años están potenciando sus sistemas y complejos de Defensa, a los cuales destina recursos económicos para el desarrollo de nuevas tecnologías.En el periodo 2004-2007, con 894 millones de dólares, Colombia es el país de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) con el más alto presupuesto en materia de compras de armas y equipos (en este caso a Estados Unidos). Luego se ubican Chile con 762 millones de dólares y Brasil 566 millones de dólares.

Carlos Alberto Pereyra Mele, Licenciado en Ciencia Política, Analista Político especialista en Geopolítica y Geoestratégia y Miembro del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos, en una entrevista exclusiva para APM, explicó la importancia que tiene para un país el complemento del poder económico con el poder militar. “Es una relación natural, -explica Pereyra Mele- a mayor poder económico de una nación o grupo de naciones, mayor será su sistema de defensa. Que es mucho más amplio que lo militar: inteligencia, defensa de los ejes claves de su desarrollo, investigación de nuevas tecnologías, más el rédito económico que da la venta de equipamiento militar y la dependencia de los países compradores de los mismos”.


En el caso de Colombia su enorme inversión en la obtención de armamentos bélicos se debe al afamado Plan Colombia. Desde tiempos de la administración Clinton se registra una total dependencia a los programas en materia de defensa que organiza y administra los Estados Unidos desde el Comando Sur. (Ver: “¿Este es el Plan Colombia?”. APM 09/03/2008)Al respecto Pereyra Mele señala: “Colombia es una nación en guerra civil y lamentablemente esta anulada por ese conflicto. El gobierno es político, económico y militarmente dependiente de Estados Unidos. Es la gran debilidad en el norte de nuestro continente ya que Colombia es la única nación sudamericana bioceanica”. Por otro lado, el país que está tomando la delantera en casi todas las áreas: económica, política, tecnológica de la región es Brasil.

El proyecto más ambicioso es el de construir un submarino nuclear con aportes de tecnología francesa. Esta nave será la primera con estas características en Latinoamérica. El convenio que firmó el presidente brasileño Luis Inácio Lula Da Silva, a fines del año pasado, con el presidente frases, Nicolas Sarkozy tendría una inversión de 8.000 millones de dólares. Además de la construcción de medio centenar de helicópteros, un astillero militar, una base naval y la compra de cuatro submarinos convencionales. El submarino a propulsión nuclear sería lanzado en el año 2020, y su misión sería la de proteger los importantes yacimientos de petróleo del mar brasileño, junto con el resto de la flota.


A esto, Pereyra Mele sostiene que “en América del Sur se esta arraigando la idea de que la defensa del subcontinente se debe desarrollar sin la injerencia de terceros extra continentales y en ese camino esta direccionado el esfuerzo brasilero de conjugar una junta de defensa regional”. (Ver: “Otro avance en la integración regional”. APM 16/03/2009)“Es más, -agrega Pereyra Mele- las experiencias recientes nos muestran los buenos resultados cuando los países de la región reaccionan en conjunto para frenar una causa bélica como en marzo del año pasado (cuando sucedió la matanza de el segundo de las FARC en territorio ecuatoriano). Serenando la escala de Colombia, Ecuador y Venezuela por la acción del Grupo Río, o más recientemente cuando el UNASUR, reunida en Chile, apoyo enfáticamente a Bolivia contra los separatistas de la media luna Boliviana”.


La proyecto estadounidense: el Comando Sur

El Comando Sur, conocido también por siglas USSOUTHCOM (Special Operations Command South), se ha convertido en un símbolo de la ingerencia estadounidense en la región.Entre los propósitos de este comando, con sede en Miami y subsede en Puerto Rico, financiado por el Departamento de Defensa del país del norte, está la realización de operaciones y ejercicios de entrenamiento conjuntos de fuerzas militares estadounidenses y latinoamericanas.Más de 50.000 militares estadounidenses son enviados cada año a América Latina y el Caribe para efectuar alrededor de tres mil misiones de entrenamientos, maniobras y “juegos de guerra” como parte del nuevo diseño de contrainsurgencia regional.

Con respecto a lo expuesto, Pereyra Mele le comentó a APM que “el sistema del Comando Sur es en la practica una especie de Vicecónsul de lo que fuera el antiguo Imperio Romano, que controla con sus legiones las zonas que son de su interés y defiende los interese económicos y políticos de Estados Unidos”.Además, Pereyra Mele señaló: “por ello el sistema de Comando Sur no sirve como modelo a los países sudamericanos, es mucho más practico una especie de OTAN regional sin tener socios fuera del continente.

Y eso sólo se logra venciendo las trabas que se ponen para la integración continental”.“Hay un largo trecho -reflexiona Pereyra Mele- para caminar y no libre de tropiezos y conflictos, pero será un camino propio sin ‘guías doctrinales’, externas, que no sirven y que no nos sirvieron jamás. Sólo recordemos el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), se tendría que haber aplicado por la invasión al continente de una flota Inglesa en Malvinas”, sentenció el entrevistado.

El TIAR es un pacto de defensa mutua interamericano firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro. Según el artículo 3.1: “en caso de un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de las partes contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inminente de legítima defensa individual o colectiva”.Sin embargo, cuando Argentina, durante la Guerra de Malvinas, solicitó la aplicación de esta norma, Washington hizo oídos sordos y se dedicó a ayudar a su eterno aliado: Gran Bretaña.


Las importancias de un sistema de defensa y pensamiento geopolítico


Uno de los principales puntos de la campaña de Barack Obama para lograr la presidencia fue la reducción del gasto militar. Sin embargo, el presidente estadounidense el jueves 9 de abril pidió al Congreso de Estados Unidos 83.400 millones de dólares en fondos extra para financiar las aventuras bélicas en Irak y Afganistán este año.En la carta que le mando Obama a Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representante, solicitó a los congresistas aprobar su petición con rapidez ya que “los talibanes están resurgiendo y Al Qaeda amenaza a Estados Unidos desde sus refugios en la frontera afgano-paquistaní”. (Ver: “Afganistán: la clave del Gran Juego del petróleo”. APM 09/03/2009)

Otro punto que debe tenerse en cuenta en esta estrategia estadounidense es la decisión de aumentar la presencia de tropas de la OTAN en Afganistán y en el Este Europeo, más el reciente acuerdo con Francia para integrar la OTAN. "Cuando Francia y Estados Unidos actúan conjuntamente, el futuro es más radiante", ha señalado este año Obama. Esto nos lleva a suponer que este esfuerzo presupuestario no se discute por más que la crisis económica mundial golpea fuertemente a todos los Países. Las guerras futuras gozan de muy buena salud.


Siguiendo esta línea, Pereyra Mele añadió: “rotos los paradigmas globalizantes de un desarrollo a perpetuidad de las naciones con el neoliberalismos, se vuelve en estos tiempos a reforzar la idea de los Estados naciones y dentro de esas estructuras el papel del sector defensa vuelve a tomar fuerte impulso”.Además agregó: “hoy podemos ver que el mundo no es menos violento y que no permite errores. Los principales países de la región que están modernizando sus sistemas de defensa son: Brasil, en lo terrestre la defensa de la amazonía, en el aire el control de su gigantesco espacio y en el mar la defensa de sus inmensos recursos naturales y para ello quiere tener submarinos nucleares”.“Venezuela -completó Pereyra Mele- por su necesidad de no ser dependiente del armamento estadounidense que a transformados a sus armas en obsoletas. Para ello busca nuevos proveedores como Rusia y China con traspaso de tecnología. Chile es la gran incógnita ya que en el aire, mar y tierra a adquirido material e instalado bases en el sur donde hay paso bioceánico”.


Finalmente, el rol del sector defensa vuelve a tomar fuerte impulso para algunos países latinoamericanos. Pronosticando, la necesidad de tener un fuerte desarrollo de tecnologías propias para lidiar con las hipótesis de conflicto del Siglo XXI: alimentos, agua, energía y la atención de regiones escasamente pobladas pero altamente productivas.