Nos mudamos a Dossier Geopolítico

26 de agosto de 2008

Fundamentalismo Indigenista nueva herramienta imperial de dominacion de Suramerica

Multiculturalismo o Interculturalismo

Alberto Buela (*)

Hace ya bastantes años que venimos combatiendo la idea del multiculturalismo como una categoría ideológica de dominación nacida desde los antropólogos culturales usamericanos por la cual se exalta a las minorías por el hecho de ser minorías en desmedro de las mayorías populares. Y de dominación porque lo que se busca con su utilización política es quebrar la idea de comunidad nacional en una multitud de minorías o grupos minoritarios, políticamente de más fácil manejo que un poder nacional centralizado.
Este multiculturalismo es el que tiene vigencia política en Bolivia, en estos últimos tiempos, con la sanción de una constitución con 36 naciones aborígenes. Así bajo la mascarada y el simulacro de defender los intereses postergados históricamente de los “originarios” se quiebra desde el ejecutivo la comunidad nacional boliviana. El Estado-nación creado por Sucre corre el riesgo de dejar de existir. A decir verdad tampoco les sirvió de mucho su existencia pues estos últimos doscientos años fueron de mayor explotación que los del período hispánico. Pero al menos, gracias al Estado-nación fueron reconocidos como tales, como bolivianos, en el orden internacional, que no es poco. ¿Cuál es la ventaja para Bolivia que le traen las tesis multiculturalistas?. Ninguna, sino por el contrario, será mucho mejor manejada por los intereses brasileños, chilenos, argentinos y de yanquilandia en la región al no existir un poder central de decisión nacional sino 36 “decisiones nacionales”. Un verdadero disparate.
Las tesis multiculturalistas también son aplicadas en Chile con la exaltación del pueblo mapuche con sus oficinas en Londres.(siempre detrás Inca-laperra como dice el Martín Fierro) Algo también en Argentina y Colombia. Mucho más en Ecuador y Venezuela.
En el fondo el multiculturalismo es una trampa, porque no consiste en un respeto verdadero por el otro. Hace como sí lo respetara pero en realidad no lo tiene en cuenta tal como es, sino más bien lo toma al otro por la caricatura de lo que es. Que el multiculturalismo es un instrumento del imperialismo lo pone de manifiesto Rodrigo Argulló cuando afirma: “En realidad el multiculturalismo apunta en su estadio final no a la coexistencia de culturas sino a su fusión en el seno de un Mercado global” .
Esta parodia respecto a la valoración del otro solo a través de su pintoresquismo y no en lo que verdaderamente es o existe, nos ha llevado a plantear la teoría del disenso según la cual proponemos “otro sentido” al actualmente vigente sobre las cosas y las acciones de los hombres. El disenso se torna peligroso para el pensamiento único y políticamente correcto, una de cuyas categorías es el multiculturalismo, dado que permite crear teoría crítica. Pues como afirmara ese gran filósofo suramericano que fue Alberto Wagner de Reyna: “Detrás del contenido lógico del disenso siempre hay una necesidad – axiológicamnete fundada en lo insobornable- de hacer vencer la verdad. Nada más lejos de él, que el parloteo- hablar por hablar y discutir por discutir- que la jovial disposición a un compromiso que no compromete a nada. Tal suele ser el tan celebrado consenso” .
El consenso y sus famosas “mesas de consenso” como instrumentos del multiculturalismo fundan lo que hemos denominado “falso diálogo”, es decir, un diálogo que comienza con el consenso como petición de principio, escondiendo de entrada nomás, las diferencias de las partes y de los intérpretes. Este disimulo, esta parodia ha malogrado las mejores iniciativas, porque ha partido siempre de “la parodia del otro” como lo es tomar “al otro” antes que nada como un igual. Ignorando que la única igualdad posible en un diálogo abierto y franco es la diferencia. Y esta se manifiesta siempre y de entrada en el disenso. Pretender definir “al otro” bajo el apotegma de “todos por igual” es ocultar su identidad en la categoría ideológico política del igualitarismo. Falsedad que se viene repitiendo desde la Revolución Francesa para acá en todos “los ismos”.
Al ser el consenso entendido por el progresismo como razón de causa eficiente y no como causa final a la cual llegar, se establece entonces por acuerdo de los grupos de poder o minorías. Es sabido que los pueblos no consensuan, ellos simplemente dicen qué y quiénes son en la historia del mundo. Y la lógica interna de las minorías es que la decisión se toma siempre antes que la deliberación, con lo que esta última se transforma en un simulacro más. Con justa razón ha afirmado ese gran pensador de la política que es Dalmacio Negro Pavón: “El consenso, como mito político, está al servicio de las oligarquías que se presentan como representantes de la sociedad”
El multiculturalismo se presenta como una idea fuerza para preservar la diversidad y la pluralidad del mundo bajo los principios de igualdad, tolerancia y democracia cuando en realidad lo que produce es algo totalmente distinto. Viene como caballo de Troya del imperialismo a quebrar las comunidades nacionales en múltiples tribus urbanas o rurales (Maffesoli dixit) que ya no serán contenidas por la pertenencia al Estado-nación sino sólo por el dios monotenísta del Mercado Global.
Así extraña a los pueblos de sus propias raíces pues entiende la identidad como la de todos por igual y la tolerancia no para evitar un mal mayor sino como “la demorada negación del otro” a través de la retórica del consenso (habla, habla que yo ya tomé la decisión) y la democracia como respeto al procedimiento jurídico político y no como poder al pueblo.

La mejor, mayor y más profunda respuesta al multiculturalismo ha nacido del filósofo cubano Raúl Fornet Betancourt, radicado hace muchos años en Alemania, con su trabajo Filosofía intercultural (México, 1994).
Allí nace por así decir el concepto de interculturalidad no tanto como oposición a multiculturalidad sino como afirmación del mestizaje hispanocriollo de lo que es América. Nosotros, los americanos, que somos muchas culturas al mismo tiempo no nos podemos identificar con una sola como pretende el multiculturalismo sino que vivimos varias culturas al mismo tiempo. De modo tal que nosotros vivimos entre culturas, una interculturalidad raigal. Pretender desgajarnos de estas muchas culturas que somos para exaltar una de entre ellas, como pretende el indigenismo multiculturalista, es extrañarnos de nosotros mismos. Así el interculturalismo encarna y representa al pluralismo cultural genuino porque muestra y respeta los múltiples aspectos que viven en nosotros mismos. A diferencia del multiculturalismo que nace y depende de un centro cultural interpretativo: Usamérica y el pensamiento único, “El interculturalismo, afirma Fornet, desecha y renuncia a operar con un solo modelo teórico-conceptual que sirva de paradigma interpretativo” .
Ya el término inter-culturalismo nos indica que nosotros vivimos “entre- culturas”, entre varias culturas y pretender definirnos o comprendernos por una sola de entre ellas es, en definitiva, no entendernos en lo que somos.
Pero también es cierto que nosotros, los americanos, no somos todas esas culturas acabadamente, no somos la “raza cósmica” como ingenuamente pretendía el gran Vasconcelos, somos o tenemos, análogamente, parte de esas culturas, de algunas más y de otras menos. Todo ello se plasmó luego de quinientos años en un tipo humano: el criollo, que no es ni tan español ni tan indio, según afirmaba Bolivar. El criollo bajo la forma del huaso, el gaucho, el llanero, el cholo, el colla, el montubio, el ladino, el boricua, el charro es la encarnación de este mundo intercultural de que hablamos aquí. El es en sí mismo la encarnación de una pluralidad cultural viviente. Es una cultura de síntesis que nos habla de un tipo humano de lo mejor que América ha dado.

Poéticamente esto lo expresaron Darío y Hernández cada uno a su modo:
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, oh Roosevelt, ser, Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y, pues contáis con todo, os falta una cosa: ¡Dios!
………………………………………………………………
Tiene el gaucho que aguantar
Hasta que lo trague el hoyo,
O hasta que venga un criollo
En esta tierra a mandar.
Y políticamente se ha encarnado el interculturalismo en hombres gobernantes como Eloy Alfaro (Ecuador), Juan José Arévalo (Guatemala), Getulio Vargas (Brasil), Perón (Argentina) Ovando y Candia (Bolivia), Natalicio González (Paraguay), Herrera (Uruguay), Balmaceda (Chile), López Michelsen (Colombia), Belaúnde (Perú), Cárdenas (México), Caraso (Costa Rica), Arnulfo Arias (Panamá) y hoy día Chávez(Venezuela) y Uribe (Colombia) más allá de sus diferencias ideológicas. Todos ellos, cada uno a su tiempo, han sabido responder desde el poder qué son ellos y los pueblos que gobiernan. Es que el ejercicio de la interculturalidad es una vivencia, no crea dudas, éstas nacen cuando se aplican modelos ideológico- políticos como sucede con el multiculturalismo para entender una realidad, la realidad nuestra y de nuestros pueblos, que escapa a sus categorías de interpretación.

(*) alberto.buela@gmail.com

1 Argulló, Rodrigo: “El progresismo, enfermedad terminal del izquierdismo” en revista El Manifiesto Nª 10, Barcelona, junio 2008.
2 Buela, Alberto: Teoría del disenso, Bs.As., Ed. Cultura et Labor, 2004
3 Wagner de Reyna, Alberto: “prólogo a Ensayos de Disenso”, Barcelona, Ed. Nueva República, 1999, p.5
4 Negro Pavón, Dalmacio: “Desmitificación del consenso político” en revista Razón Española Nª 145, Madrid, sep-oct. 2007, p.152
6 Fornet Betancourt, Raúl: Filosofía intercultural, México, Univ. Pontificia, 1994, p. 10

4 de agosto de 2008

Vladimir Putin fuerza cambios en el equilibrio de Poder

VLADIMIR PUTIN FUERZA CAMBIOS EN EL EQUILIBRIO DE PODER

REPLIEGUE ESTRATEGICO DEL IMPERIO
A UN REVALORIZADO “PATIO INTERIOR”


AMERICA DEL SUR ANTE UNA ENCRUCIJADA: “UNIDOS O DOMINADOS”

Alarmantes señales en Cercano y Medio Oriente: Israel amenaza, Irán anuncia “represalias devastadoras” – La ominosa sombra de un holocausto nuclear - Putin resucitó el poder militar ruso y junto con China pone límites al avance de las multinacionales sobre el Cáucaso – Irak y Afganistán aferran a los efectivos anglosajones – Moscú despliega un sofisticado armamento misilístico para enfrentar el poder naval de EE.UU. – Después de más de medio siglo Washington reinstala su IV Flota para cubrir su frente latinoamericano – El plan de la “Fortaleza Americana”: repliegue estratégico. – Los alimentos como nuevo factor de poder - Chávez se prepara para eventuales ataques por tierra y por agua – Brasil propone crear el Consejo Sudamericano de Defensa, mientras entrena fuerzas especiales en Vietnam – Argentina y Brasil encaran las producción de sistemas de armas: desde autos todo terreno para las fuerzas de tierra, hasta misiles - Sudamérica siente en su nuca el hálito del viejo colonialismo – Un convulsionado panorama replantea la dramática opción: “UNIDOS O DOMINADOS”

Sergio Cerón



El Corriere Della Sera –tal vez el más influyente diario italiano- publicó el domingo 20 de julio el comentario de Benny Moris, presunto analista de asuntos internacionales, de quien no se dan mayores precisiones, cuyo título “SOLO UN ATAQUE (EXITOSO) PUEDE EVITAR LA GUERRA”, ofrece mucha tela para abordar el acuciante tema del nuevo equilibrio de poder, de por sí, inestable, que se advierte en el mundo.
“Casi con certeza Israel desencadenará un ataque a los objetivos nucleares iraníes en los próximos cuatro a siete meses, y los gobiernos de Teherán y Washington deberán augurarse ardientemente que tal ataque acierte en el blanco, infligiendo por lo menos graves retrasos en la cadencia de producción del programa nuclear iraní, si no pudiera aniquilarlo completamente”
El por qué de esta afirmación pareciera explicarse de acuerdo a Morris con el argumento de que si el ataque fallara, Medio Oriente se precipitaría en una guerra, ya sea debido a una acción nuclear preventiva por parte de Israel, o en cambio de un choque nuclear apenas Irán se haya dotado de la bomba atómica. De producirse esta catastrófica situación –arguye- el seguro resultado sería la desestabilización traumática de Medio Oriente con gravísimas repercusiones políticas y militares en todo el planeta, sin contar los daños gravísimos a los abastecimientos de crudo de Occidente y la contaminación radioactiva de la atmósfera terrestre, además de los mares y los ríos.
Pero, si un ataque mediante armas convencionales de Israel no lograse eliminar o retardar significativamente, al menos, el programa iraní, entonces en un brevísimo lapso el conflicto entre ambos países se intensificaría de manera acelerada hasta desembocar, casi sin dudas, en una guerra nuclear.
Otras consideraciones del articulista:

Si Occidente no logra evitar el éxito de los objetivos de Irán, ese país logrará el “punto de no retorno”, o sea la producción de la bomba nuclear, en un lapso que oscilará entre uno y cuatro años.
Para evitar esta perspectiva, se debería apelar a un ataque aéreo combinado de Estados Unidos e Israel, mediante armas convencionales, a las instalaciones iraníes cuestionadas. Pero debido al lodazal en que se encuentran sus tropas en Irak y Afganistán, la opinión pública americana se muestra contraria a enredarse en nuevas aventuras bélicas con el Islam, de manera tal que esa posibilidad no se aprecia viable.
En consecuencia, queda en pie solamente Israel con su aviación, su marina y sus fuerzas especiales para ese ataque, que estaría previsto entre el 5 de noviembre de 2008 y el 19 de enero de 2009. Sin embargo, Morris reconoce que parece improbable que por sí solo ese país pueda lograr la destrucción total o retrasar sustancialmente el proyecto nuclear de sus adversarios.
Casi sin duda alguna, Teherán respondería con misiles balísticos propios y azuzará a Hezbollah y Hamas a apuntar sus arsenales contra el sur y el norte de Israel, activando además las redes terroristas musulmanas en todo el mundo para golpear simultáneamente objetivos israelíes y judíos (incluso estadounidenses), como vehículos, edificios y embajadas. El estado hebreo se vería sometido a la dramática elección de consentir que Irán fabrique la bomba atómica y confiar en una situación de equilibrio basado en la perspectiva de “destrucción mutua asegurada” como la que reinó entre la URSS y Estados Unidos durante la Guerra Fría.
Pero Jerusalén teme que una política de disuasión nuclear chocaría contra la mentalidad fundamentalista de los mullahs que gobiernan Irán, que dada la ancestral vocación de “martirio” de la secta chiita, podrían incitar a la población a aceptar el riesgo de una inmolación como precio para la destrucción de Israel.
De aquí, sugiere el analista político, la existencia de la probable decisión de un ataque nuclear israelí para borrar de la faz de la tierra las amenazantes instalaciones nucleares y convertir a Irán en “un desierto nuclear”.

Llama poderosamente la atención que un medio del prestigio del Corriere Della Sera, con la traducción de Rita Baldassarre, publique un comentario tan delirante y amenazador. ¿Es que la situación estratégica en Medio Oriente ha llegado a un grado tal de inestabilidad que las usinas de guerra psicológica apelan a un recurso alevoso, como la amenaza de desencadenar una acción apocalíptica como ésta?

CAMBIOS EN EL EQUILIBRIO DEL PODER

Los poderosos del mundo, que tienen en sus manos y sus conciencias el futuro de la humanidad pueden hacer cualquier cosa para fundamentar su toma de decisiones, menos apelar a las vieja frase “Después de mí el diluvio” o desafiar a la racionalidad, como los millonarios que creen poner a salvo sus vidas construyendo en sus mansiones la llamada “habitación del pánico”, si temen ser asaltados por hordas amenazantes.
Lo razonable es considerar la realidad y adecuarse a ella. Porque en ella encontraremos la única verdad.
¿Cuál es la realidad que podemos percibir en el equilibrio estratégico del mundo actual?
Que termina el reinado de los Estados Unidos como superpotencia hegemónica incontrastable. El mundo dejó de ser unipolar, como parecía serlo con la caída del “Muro de Berlín” Bastaron pocas décadas para que en el Oriente surgieran con enorme vitalidad nuevas potencias económicas, políticas y militares en constante ascenso, dotadas de capacidad nuclear, como China y la India y para que apareciera en la Federación Rusa, convertida en 1989 en las ruinas declinantes del otrora poderoso imperio soviético, un estadista de la talla de Vladimir Putin Quien se ha convertido, aparentemente, en el principal rival que se interpone en la preponderancia mundial del plutocrático Imperio Anglosajón.
Existen muchas señales de lo ocurrido, a veces ocultadas o incomprendidas. Podríamos comenzar nuestras reflexiones por cualquiera.
Por ejemplo. si el delirio de Benny Morris es un reflejo fiel de lo que pasa en los altos círculos israelíes, podemos conjeturar que la elite de Israel desconfía de la decisión o la capacidad de los Estados Unidos para proteger al país de las consecuencias de su política de enfrentamiento con el mundo musulmán, que lo rodea y lo amenaza.
Otra señal de los tiempos es la herida en el flanco del gobierno financiero mundial que supone la explosión de la burbuja inmobiliaria que hace estragos en Estados Unidos, se ha extendido rápidamente a España y amenaza hacerlo en el resto de Occidente. Unida a la disparada de los precios de la energía y de los recursos naturales, contribuye a poner en dudas la preponderancia futura del imperio cartaginés con sede en Nueva York y en Londres.
La amenaza cierta de la destrucción del medio ambiente hasta extremos demenciales por la voracidad de la política del consumismo inoculado en la cultura actual, se une a ese cuadro de situación intrincado y casi inabordable para una ecuánime ponderación.

EL PORQUE DE LA CUARTA FLOTA

“! Y de este modo, restablezco la IV Flota!”, manifestó al almirante Gary Roughead, el 12 de julio de 2008, rodeado por oficiales y suboficiales, una banda militar, políticos y familiares, una quincena de helicópteros de combate y una enorme bandera norteamericana al dar el toque final “ a una movida militar que preocupa a gobiernos de toda América Latina”, según apreció el corresponsal de La Nación, Hugo Alconada Mon, en la edición del domingo 13 de Julio.

El marino, Jefe de Operaciones Navales de su país, gestor intelectual del renacimiento de la unidad, explicó que su meta será “asegurar la seguridad en este mundo globalizado” y que para ello podrá estar “lista en todo momento para todo desafío. Por eso somos una Armada global”
“Otro almirante, James Stavridis que está a cargo del Comando Sur, resaltó luego con cautela, otros objetivos, más digeribles para los ojos recelosos de América Latina, como las “misiones humanitarias” Alconada Mon advirtió que se preocupó por subrayar que el buque insignia de la flamante flota será un inofensivo buque hospital, no un portaaviones, como podrían suponer algunos suspicaces
Las aclaraciones venían al cuento en función de que Fidel Castro acababa de alertar sobre “los planes imperialistas” de Estados Unidos y el Presidente Hugo Chávez denunciara un plan para quedarse con los recursos naturales de la región.
Un día antes de esta ceremonia, la Presidenta Cristina Kirchner pidió explicaciones a dos enviados de George W. Bush en su despacho oficial, sobre las intenciones norteamericanas. El subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shanon y el subsecretario del Tesoro, Brian O´Neill, intentaron tranquilizarla afirmando que todo se trataba de una nueva manera de organizar los barcos que ya existen en los mares internacionales del Caribe, del Atlántico y del Pacífico. Sin embargo, Shanon declaró que debió “asegurar que la armada no va a entrar en ningún río” y que “va a respetar los mares territoriales”, en una conferencia de prensa posterior a la entrevista.
No sabemos si la primera mandataria quedó satisfecha con las seguridades recibidas, ya que como habitante de Santa Cruz durante la guerra de Malvinas, seguramente recordaría el grado de respeto demostrado por los Estados Unidos al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), cuando abrió sus arsenales a Gran Bretaña, ante los apuros que pasaba la Task Force por la acción de la aviación argentina.
El presidente Hugo Chávez, que de ingenuo no tiene nada, prefirió apelar a otros recursos menos dudosos que la palabra de honor de los vecinos del Norte. El 6 de junio realizó un operativo estratégico militar en la isla La Orchila, en aguas territoriales venezolanas, donde quiso demostrar la capacidad defensiva de su país. Aviones de caza Sukhoi de origen ruso y una embarcación patrullera lanzaron misiles que impactaron con éxito en dos barcos a la deriva que sirvieron de blanco. Según datos oficiales se utilizaron los proyectiles aire-tierra KH-59 y KH-29, con alcance de 120 y 80 kilómetros respectivamente. En los últimos tres años Caracas concretó la compra a Rusia de 24 aviones Sukhoi y de unos 50 helicópteros por unos 2000 millones de dólares, además de 100.000 fusiles de asalto AK-103, similares a los que utilizan los efectivos rebeldes de Irak y Afganistán. En junio último confirmó la compra de misiles Top-ML a Rusia, para defender las instalaciones petroleras y estratégicas de Venezuela e eventuales ataques aéreos.
El 22 de julio, Chávez anunció en Moscú, donde visitó al Presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvedev, una abultada compra de armas de ese país y el cierre de convenios energéticos, a la vez que le propuso una alianza estratégica para defender la soberanía venezolana ante los últimos avances de los Estados Unidos en Iberoamérica. Desde su llegada al poder en 1998 ha denunciado planes de Washington para desestabilizar su gobierno y proyectar su control sobre la región mediante bases, como la de Manta, en Ecuador, que el mandatario de este país, Correa, cuestiona públicamente. Más aún, no vaciló en ofrecer a sus anfitriones la posibilidad de que los rusos instalen una guarnición militar en territorio venezolano: “Rusia tiene suficiente potencial como para garantizar su presencia en diferentes partes del mundo. Si las fuerzas armadas rusas quieren estar en Venezuela, serán recibidas calurosamente”, dijo en tono de desafío.

RECUERDOS DEL PASADO

Simultáneamente, en la capital rusa trascendió la supuesta afirmación de un alto funcionario, quien habría abogado por el envío de bombarderos de largo alcance a Cuba, en represalia por el escudo de misiles estadounidenses que se instalaría en Polonia y en la República Checa..
El diario Izvestia reconoció que esas discusiones existen y que los rumores circulantes tienen fundamento, pero que no se conoce una decisión formal al respecto. De todas maneras, el artículo periodístico reconoce que tanto el portamisiles supersónico Tupolev 180, capaz de lanzar misiles con ojivas nucleares, como el bombardero Tupolev-95MS, tienen suficiente autonomía de vuelo como para alcanzar el territorio de Cuba. El ministerio de Defensa ruso, sin embargo, relativizó la información que produjo suficiente revuelo en el Pentágono como para que el general Norton Schwartz, nominado para la jefatura del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, señalara que para Estados Unidos un hecho de ese alcance “se trataría de algo que pasa cierto límite, una línea roja” y agregara una firme advertencia: “Seguramente ofreceré el mejor consejo militar, que es que exhortamos a los rusos a no considerar esa posibilidad”.
Una declaración oficial del ministerio de Defensa ruso rechazó las publicaciones de Izvestia sobre el envío de bombarderos de largo alcance a Cuba, el día 24 de julio, y las calificó de “desinformación y una evidente noticia falsa publicada con algún fin específico”. Pero el jefe de las fuerzas misilísticas rusas, general Víctor Yesin, reveló que su país podría poner sobre sus misiles balísticos Topol M cabezas ultrasónicas, capaces de desprenderse y engañar a los sistemas antimisiles y, además, reactivar el programa para la realización de misiles balísticos orbitales, diseñados para evitar cualquier sistema de radar y alcanzar el territorio estadounidenses a través del Polo.
Por otra parte, en esos días los medios de prensa daban cuenta de la negativa del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de desprenderse de un abundante arsenal de misiles antiaéreos provistos por la ex Unión Soviética, a pesar de las reiteradas presiones del gobierno de Bush.
Coincidiendo en el tiempo, Brasil manifestaba su decisión de asumir en cierta medida el liderazgo político sudamericano, al proponer Ignacio Lula da Silva la constitución de un Consejo Sudamericano de Defensa, con prescindencia de otras naciones continentales ajenas a ella. Obviamente, el objetivo es no dejar que poder alguno se instale por las suyas en el “patio trasero” de la América anglosajona. Voceros militares brasileños manifestaban su preocupación por las apetencias de las grandes potencias con respecto a los recursos de la Amazonia y los periodistas recibían informaciones sobre la estrategia de su defensa, en la que se cuenta con la constitución de fuerzas especiales, aptas para la guerra en regiones selváticas, que ya reciben entrenamiento en Vietnam
Analistas políticos y militares estiman que el olvidado “patio trasero” del gigante yanqui está retomando cada vez mayor importancia. La superpotencia en declive parece obligada a encarar el repliegue de sus líneas avanzadas que cubren casi todo el planeta, mediante acciones bélicas concretas – Irak, Afganistán- operaciones encubiertas de sus agencias de inteligencia en apoyo de sectores aliados o cooptados y con el mantenimiento de bases aéreas, navales o terrestres en las que flamea la bandera de la república imperial.
Sin embargo, ni la moral interna de su pueblo ni la salud de su economía están en condiciones de continuar soportando los costos de semejante despliegue, sometido a hostigamiento permanente por grupos mayoritarios de la opinión mundial que reclaman un cambio urgente de estrategia.
Las fuentes de provisión de energía, materias primas y recursos naturales se están cerrando a los requerimientos yanquis - habituados a imponer las condiciones del mercado internacional - ante la competencia de las ávidas demandas de potencias ascendentes, como China e India, que suman más de la tercera parte de la humanidad por sí solas.
Las puertas que se están cerrando en Asia parecen obligar a los líderes norteamericanos a intentar la apertura de otras más cercanas a sus posibilidades reales: el viejo “patio trasero”, mucho menos dócil que hace pocas décadas, cuando predominaba la “política de seguridad” en plena Guerra Fría, es el objetivo para intentar la restauración del menguante predominio de la coalición anglosajona.

LAS BASES U.S.A. EN SUDAMERICA

En un trabajo del licenciado Carlos Alberto Pereyra Mele, publicado por el Centro de Estudios Estratégicos Suramericano, que analiza la situación del subcontinente, se da cuenta del sistema de bases norteamericanas instaladas en la región:
Colombia: bases aeronavales El Arauca, Tres Esquinas, Larandia y Puerto Leguizamón.
Control de Venezuela: bases Reina Beatriz (Curazao) y Hato
Ecuador: base aeronaval de Manta.
Perú: bases fluviales Iquitos y Nanay
Paraguay: base Mariscal Estigarribia
Argentina: las islas Malvinas como base de su socio estratégico, el Reino Unido de Gran Bretaña.

Los recursos naturales de la región, están bien rodeados y controlados; han sido mantenidos hasta este siglo como una zona de reserva que comienza a ponerse en actividad con el obvio propósito de servir a las naciones ricas de Occidente, deficitarias en petróleo, gas, energías no convencionales, alimentos, materias primas industriales, agua potable, fuentes de provisión de oxígeno (reservas forestales), minerías y otros de menor valor estratégico.
El análisis toma en consideración los planes del Comando Sur de los Estados Unidos difundidos en febrero de 2007 en el “Plan 2016 para las Américas” y menciona un trabajo del Dr. Juan G. Tokatlián. En él se sostiene que el Comando Sur asume el rol de procónsul, con responsabilidad desmesurada, como la de ser la organización líder entre todas las agencias del gobierno norteamericano para garantizar “la seguridad, la estabilidad y la prosperidad en toda América”.
El Lic. Pereyra Mele afirma que la política de balcanización del continente desde su independencia de España, “con las luchas de Argentina y Brasil por lograr una hegemonía, nos llevó a nuestra anulación, con una pérdida de tiempo y enfrentamientos que favorecieron los planes de expansión económica de EE.UU. y sus aliados en el continente”
“Para EE.UU., Hispanoamérica siempre fue su patio trasero, pero hoy los cambios mundiales vuelven a darnos una oportunidad de consolidar una unidad regional que nos permita tener la capacidad de limitar la interferencia de la globalización en nuestro propio territorio. Ello no será fácil en la medida que no reconozcamos fortalezas y debilidades de nuestro mundo ávido de recursos naturales. De allí la importancia de nuestro continente, que vuelve a tener gran vigencia.
Debemos ver a Suramérica como la isla continente, con 330 millones de habitantes, 50.000 km. de vías navegables, el 30% de las reservas de agua dulce del planeta, que posee todos los minerales estratégicos del siglo XXI con un área de 18 millones de kilómetros cuadrados, que es el doble de Europa y de los Estados Unidos. Es por ello que la América del Sur debe repensarse como una unidad geopolítica con sentido propio y así dar un paso importante para eliminar la actual fragmentación del continente. De manera que hacer extensiva la propuesta a la totalidad de Suramérica es un acto de prudencia, a la vez que de percepción estratégica”

VLADIMIR PUTIN, EL ESTADISTA

El Financial Times, en su edición de 12 de diciembre de 2005, reveló que cuando se le preguntó al Jefe del Estado Mayor Israelí, Daniel Halutz, hasta donde Israel estaba dispuesto a llegar para parar el programa de energía nuclear de Irán, contestó: “Dos mil kilómetros”
Trascendió, según el diario Times, de Londres (11/12/2005) que el entonces primer ministro Ariel Sharon había ordenado a sus fuerzas armadas preparar ataques aéreos sobre algunas zonas de Irán y que en fuentes vinculadas con el mando de las fuerzas especiales, se confirmó que se había anunciado disponibilidad “G” –el dispositivo superior- para llevar a cabo una operación. En apariencia se intentaría repetir, en otras condiciones y circunstancias, el bombardeo que destruyó en junio de 1981 el reactor nuclear Osirak, en Irak.
El 9 de julio de 2008, los medios de prensa del mundo titulaban sus despachos con el anuncio de que Irán había probado nueve misiles de mediano y largo alcance, entre ellos el Shahab-3, con capacidad para transportar a velocidad mach 2.1 una carga convencional de casi una tonelada o una ojiva nuclear o química, a una distancia de…dos mil kilómetros, lo que implica aptitud para alcanzar todo el espacio israelí y las bases norteamericanas del Golfo Pérsico. El jefe del sistema antimisilístico de Estados Unidos, general Henry Obering, reconoció que “Irán tiene la capacidad ahora mismo de alcanzar la mayor parte de Europa, hasta el Reino Unido. Simplemente no lo demostraron aún”
Los observadores internacionales se habían hecho eco el año anterior (29/05/2007) del ensayo efectuado por la Federación Rusa con un “misil intercontinental capaz de portar múltiples cabezas nucleares, diseñado específicamente para evadir sistemas de defensa como el que Washington planea instalar en Europa del Este” (La Nación, 30/05/2007).
El hecho “coincidió con una dura advertencia del presidente ruso, Vladimir Putin, que dijo que el despliegue del escudo norteamericano en Europa convertirá al continente en “un polvorín”.
A todo esto, prosiguió con el despliegue de su tecnología misilística de avanzada durante el último mes de julio. El 23, realizó una demostración concreta con un cohete de tipo intercontinental y otro de carácter táctico.
El disparo de la nueva arma estratégica, llamada RS-24, se efectuó desde la plataforma de lanzamiento de Plesetks, 800 kilómetros al norte de Moscú. El cohete impactó una hora después en la península de Kamchatka, a 5500 kilómetros del lugar. Rusia también realizó ese día ensayos preliminares de una nueva variante de misiles cruceros del tipo Iskander-M, que tienen un alcance de 300 kilómetros.
“A partir de hoy Rusia tiene nuevos misiles que son capaces de superar sistemas de defensa antimisiles existentes o futuros”, dijo Sergei Ivanov, viceprimer ministro de Rusia.
“Nuestros vecinos en el Sur y en el Este están adquiriendo misiles de corto y mediano alcance. Para nosotros significa una verdadera amenaza”, agregó.
Y aunque los cables informativos sostuvieron que no había aclarado “si se refería a Irán, Corea del Norte o China”, resulta obvio que precisamente esas tres naciones no figuran en el listado de las amenazas previstas por la inteligencia rusa. Más bien se trata de estados amigos o, eventualmente, aliados.
¿Hacia dónde, pues, podrían dirigirse las observaciones del viceprimer ministro? En primer lugar, y sin lugar a dudas, a Israel, que Putin considera el puñal regional apuntado al vientre blando de la estrategia de su país: el Cáucaso y sus ricos y codiciados yacimientos de petróleo y gas, donde las multinacionales energéticas pugnan por encontrar un reaseguro ante los riesgos que entraña el fundamentalismo árabe en el Medio Oriente.
Desde fines de 2005 a mediados del corriente año, mucha agua corrió bajo los puentes. Aunque los rumores de un ataque contra las instalaciones nucleares de Irán siguen poblando las páginas de los diarios y las pantallas de televisión, lo cierto es que aumentan las probabilidades de que no se desencadene. Lo que parecía probable entonces, hoy se torna una perspectiva más lejana, porque puede entrañar un holocausto nuclear que cosecharía sus víctimas en millones de seres humanos. Es casi imposible concebir la devastación de Irán y tal vez Siria y otros países árabes, sin pensar que el diminuto territorio israelí podría ser destruido a la vez con apenas un par de misiles dotados de una ojiva nuclear.
Las amenazas del presidente de Irán, en las que profetiza la eventual destrucción de Israel, en respuesta al peligro de una acción armada contra sus instalaciones, son tildadas de expresiones de carácter demencial por círculos occidentales. Sin embargo, viene al caso preguntar si la clerecía chiita, a pesar de la vieja cultura del martirio que impregna este sector del Islam, se sumaría a una supuesta vocación suicida del hombre que los mullahs colocaron en la jefatura de gobierno de esa nación. O si, en cambio, hay en sus palabras no sólo manifestaciones de odio, sino el propósito de ejercer una acción psicológica, basada en hechos reales y concretos, con la intención de evitar una hecatombe generalizada.

EL CAUCASO Y LA ESTRATEGIA RUSA

El 13 de septiembre de 2004, el presidente Putin anunció una profunda reforma política destinada a reforzar su autoridad y a concentrar en el Kremlin un poder equiparable al que existía durante la era soviética. Uno de los puntos fundamentales era la creación de una poderosa agencia de acción antiterrorista. Dijo entonces:
· “Los autores intelectuales y los que ejecutan ataques terroristas tienen como objetivo la desintegración del Estado y la división de Rusia.”
· “Necesitamos un organismo central capaz no sólo de enfrentar ataques terroristas, sino también de impedirlos, destruir a los criminales en sus escondites y, si fuese necesarios, en el extranjero”

Esas declaraciones fueron hechas después de una dramática serie de atentados atribuidos al terrorismo chechenio, el peor de los cuales fue la inicua masacre de niños y adultos en una escuela de Osetia del Norte en el Cáucaso. Putin tiene la convicción de que su país es objeto de ataques insertos en una estrategia destinada a presionar sobre su flanco sur, para provocar un enfrentamiento generalizado con las antiguas repúblicas islámicas soviéticas, algunas de las que flotan sobre un mar de hidrocarburos
Históricamente el Cáucaso ha sido la frontera caliente del poder ruso. Encerrado entre las naciones europeas occidentales, la presencia hacia Oriente de la India y China y las tundras heladas en el Norte, Moscú siempre tuvo como meta obsesiva de su geopolítica el acceso a los mares cálidos por su línea austral. A la importancia de quebrar ese aislamiento se unió, a partir del siglo pasado, la existencia de enormes yacimientos de petróleo y gas en la región del Cáucaso, fundamental palanca de poder político y económico.
Sin prisa y sin pausa, de manera metódica y prudente, el ex director de la KGB para Europa Oriental desarrolló una exitosa estrategia para reconstituir el poder de su país. Aunque seguramente no oyó hablar de Julio A. Roca, Putin habría aplaudido la astuta tesis de que “! Todo está bien, porque está muy mal!”, una manera criolla y campechana, en política en especial, de afirmar que, cuando el poder entra en crisis y todo parece perdido, llega la oportunidad para quien tenga la percepción y el ímpetu de apostar sus fichas, de hacer saltar la banca.
La anacrónica y corrupta burocracia soviética dejó de ser una “máquina de impedir” y a la par, el mundo ya no vió en Rusia el espectro de la revolución bolchevique. Gorbachov y Yeltsin, se encargaron de las funciones de desarmar el imperio soviético y abrir las puertas de la economía, por la que entraron impetuosamente las mafias internas y las empresas multinacionales especulativas.
El nuevo líder organizó su poder interno, reconstruyó las fuerzas armadas, la estructura industrial y las empresas de desarrollo bélico de tecnología de punta. A la vez, facilitó a las multinacionales energéticas la reorganización del sistema de producción petrolera y gasífera y la apertura de suculentos mercados occidentales. Los estudiosos de la “era Putin” subrayan que éste jugó sus cartas como el mejor jugador de póker, escondiendo sus objetivos y mimetizándose en la imagen de debilidad y decadencia que emanaba de la desmembrada ex Unión Soviética, convertida en la más modesta y tolerable Federación Rusa. Al mismo tiempo aprovechó la arrogante presunción de los gobernantes y teóricos capitalistas, preparados para repartirse un mundo que, Fujiyama mediante, entraba en la dorada etapa del “final de la historia”. Nada podría oponerse a la era de un gobierno mundial plutocrático, gestado al abrigo del proceso de la globalización. A pesar de todo, desde Moscú se percibía claramente que se generaban formidables polos de poder económico, político, espiritual y también militar. El crecimiento vertiginoso del gigante chino, el acelerado desarrollo de la India convertida en gran potencia emergente, la movilización de los sectores más rebeldes y combativos del Islam, la serena, pero contundente cátedra del Vaticano –donde Juan Pablo II, con su consejero y colaborador Joseph Ratzinger fustigaban al capitalismo salvaje con nombres y apellidos (recordar el Simposio de Economistas presidido por el actual Benedicto XVI, en el que denunció la acción norteamericana para copar a América Latina y destruir a la Iglesia Católica, con el liderazgo de Teodoro Roosevelt a fines del siglo XIX y de la familia Rockefeller, durante el siglo XX) y la reacción multitudinaria de las masas populares en las naciones de Europa y América, anticipaban la debilidad real del Imperio Anglosajón y sus socios menores.
Cuando la coalición anglosajona se empantanó en Irak y comenzó a enfrentar la contraofensiva de los talibanes en Afganistán, la presión sobre el Cáucaso bajó en intensidad y actualmente la mayor preocupación de la estrategia norteamericana es evitar que el fundamentalismo musulmán logre derrotar a las menguadas fuerzas occidentales y a los señores de la guerra tribales, prestos a pasar de bando en cuanto huelan de donde proviene el.aroma de su conveniencia. No es de extrañar que Barak Obama haya asumido como una de las prioridades para los Estados Unidos reforzar con urgencia ese frente, desplazando los efectivos que propone retirar de Irak, a pesar de la escasa confianza que despierta el gobierno títere de Bagdad. El candidato demócrata se ha expresado abiertamente como partidario de Israel y, de ser consagrado presidente en Noviembre, se encontrará en la encrucijada que le plantea el belicoso estado judío. ¿En qué medida permitiría Estados Unidos una guerra con Irán, conociendo claramente que la mayoría chiita en el ejército irakí puede pasar en cualquier momento a apuntar sus armas contra los soldados de la coalición occidental y que, el tembladeral afgano torna concebible la suposición de que el régimen militar de Pakistán sea derrocado por los efectivos de Al Qaeda. Osama Ben Laden y sus lugartenientes tienen montado su Estado Mayor en las inexpugnables montañas de la frontera de esta nación con Afganistán.
Occidente, presumiblemente, no puede contar con el apoyo de la India, a la que Rusia abastece de armas y transfiere tecnología bélica de última generación, para mantener a raya a su vecino y enemigo histórico, con el que sostiene una contienda armada permanente por el control de Cachemira.
No sería demasiado insensato, después de la experiencia que ha vivido el mundo con los desatinos de la política exterior del gobierno de George W. Bush, suponer que el balance estratégico en Asia se inclina a favor de Rusia y su aliada China.

LA JUGADA MAESTRA DE PUTIN

La privatización de las empresas estatales propiciada por Gorbachov y Yeltsin colocó bajo control de especuladores aventureros a gran parte de la industria del gas y del petróleo ruso asentada en las ex repúblicas musulmanes del Cáucaso. El control de las empresa Yukos, adquirida por 200 millones de dólares por Mikhail Khodorkovsky, cuyo valor real oscilaba en los 14 mil millones de esa moneda, amenazaba la soberanía rusa en ese campo, al pretender éste transferir su control accionario a la EXXON MOBIL, la mayor petrolera estadounidense
A fines de 2003, mientras intentaba huir vía Vladivostok en su jet privado, fue detenido durante una parada de reabastecimiento, acusado de siete cargos, entre ellos fraude y evasión fiscal, por fuerzas de seguridad rusas
Con esta movida Putin no sólo logró por vía expeditiva retomar para el estado ruso el control de la producción energética, sino que envió un claro mensaje a especuladores y agentes de intereses foráneos.
Durante más de una década las multinacionales petroleras realizaron “joint ventures” con las ex repúblicas soviéticas islámicas que bordean el Mar Caspio. El propósito, al parecer, era bombear crudo barato a través de Turquía a los mercados occidentales, para lo cual Yukos era de vital importancia: controlaba los dos tercios de los estratégicos oleoductos de Rusia. Simultáneamente Moscú dio claras señales de que estaba dispuesto a desplegar su propia estrategia frente a la creciente presencia yanqui en una región que considera históricamente parte de su influencia.
El líder ruso comenzó a asumir ante el mundo un rol más definido de estadista y estratego. Ante declaraciones pública del primer ministro israeí Ariel Sharon, sobre la capacidad de su país de apelar a misiles de largo alcance en momentos en que Corea del Norte protagonizaba un episodio confrontativo con Occidente y hacía gala de su capacidad nuclear, recordó en un discurso que Rusia disponía en sus arsenales de una significativa reserva de cohetes intercontinental SS-19, que nunca se habían desplegado anteriormente y no figuraban en el inventario de los acuerdos de desnuclearización firmados oportunamente con los Estados Unidos.
A este panorama nuevo signado por el protagonismo de una gran potencia ascendente, se sumaban otros hechos que los observadores militares de diversos orígenes acordaron particular significación.
En septiembre de 2002, se realizaron en la codiciada región del Mar Caspio las mayores y más espectaculares maniobras militares de la historia rusa, que Putin enmarcó en “la lucha contra el terrorismo”, pretexto muy usado por Estados Unidos para justificar sus acciones militares en distintos puntos del planeta. Más de 10.000 soldados rusos, efectivos armenios y observadores griegos, decenas de buques y aviones, lanzamiento de misiles y un vehículo anfibio novedoso, conocido como “dragón del Caspio”, participaron en ellas. El portavoz de la cartera de Relaciones Exteriores de Moscú, Alexandr Yacovenko declaró que un ejercicio de tales características “nunca ha sido tan importante como ahora por la proximidad de Afganistán”
Ivanov supervisó los ejercicios desde el buque insignia de la Flotilla del mar Caspio, el guardacostas “Tatarstán” y visitó la plataforma petrolífera autopropulsada Astra, donde se realizaron simulacros “contra un ataque terrorista”

COMO DISUADIR A ISRAEL
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Con el propósito de disuadir a Israel de apelar a su armamento atómico para dirimir su conflicto con el mundo musulmán - según fuentes de inteligencia europeas -Rusia habría desplegado sus más avanzados misiles de crucero, con capacidad de portar ojivas nucleares en bases móviles situadas en Siria e Irán., a la vez que dotó a ambos países de sistemas de defensa antiaérea, con lanzamisiles de corto alcance. Damasco habría incorporado a sus arsenales los sistemas Strelets (Arcabucero), a pesar del pedido del entonces primer ministro Ariel Sharon de no vender a los árabes ese armamento.
Pero lo que más preocupaba a los israelíes era la presunta existencia de un arma mucho más poderosa en las cercanías de su frontera.
Desde camiones tripulados por efectivos rusos, de común acuerdo con los gobiernos de esos dos países, podrían ser lanzados en caso necesario cohetes P270 Moskit (Mosquito) (en el código de la OTAN se lo identifica como SS-N-22 “Sunburn”, “Quemadura de Sol”) . Este proyectil, que puede ser disparado desde rampas instaladas en buques, aviones y plataformas autotransportadas, vuela a velocidad mach 2.1, con capacidad para llegar en tres minutos desde Damasco a Israel. Actualmente está siendo sustituido por el misil “ONIX”, con alcance de 200 kilómetros; puede volar a una altitud de apenas 15 metros del suelo para burlar los radares, a velocidad estimada en el rango de mach 3. En virtud de esa velocidad, carga de combustible, peso y capacidad para transportar casi una tonelada de explosivos convencionales, se considera que está en condiciones de hundir a una nave de guerra de gran porte, inclusive portaaviones. Con lo cual, torna innecesario el uso de armas atómicas y la consecuencia represalia nuclear de un eventual contendiente.
Su propósito original fue enfrentar a los buques enemigos en los mares Báltico y Negro y en el Oçéano Pacífico y, asimismo, defender las costas rusas contra asaltos anfibios.
Desde 2001 las flotas de Rusia y China en el Pacífico tienen en dotación al misil “Moskit”, con el objetivo de servir como elemento de equilibrio frente al enorme potencial de la flota norteamericana. En Septiembre de 2003 el destructor chino “Fushou” disparó uno de estos proyectiles, con ojiva de práctica, que impactó con sorprendente precisión en un navío localizado a más de 60 millas náuticas del punto de lanzamiento.
El 24 de Octubre de ese año, Putin abrió una nueva base aérea rusa en Kant, Kyrgyzstan, dotada de aviones Sukois 27, provistos de lanzadores de misiles, a apenas 20 millas de la base que EE.UU. arrendó en Manas para apoyar supuestamente acciones antiterroristas en Afganistán. Los chinos, por su parte, instalaron sus propios Sukhoi 27 en el campo de aviación de Kashi, cercana a la frontera de aquel país. Todo indica que el movimiento tuvo como propósito delimitar los límites de acceso norteamericano a esa región estratégica.
China, la gran potencia emergente de fines del siglo XX, definitivamente consolidada como tal en lo que va del tercer milenio, se ha convertido en uno de los principalísimos protagonistas de la geopolítica mundial. Su formidable tasa de desarrollo económico ha despertado un voraz apetito por el petróleo y su demanda está transformando el mercado energético, el medio ambiente y la política del mundo. Las compras chinas a la OPEP ayudaron a los países productores de petróleo a incrementar el valor del barril a límites inimaginables hasta hace muy poco tiempo. La crisis energética, a la que se suma en la actualidad la de los alimentos, modifica de manera sustancial el cuadro de situación del poder mundial Los pragmáticos chinos no tienen problemas ideológicos con Occidente – sus dirigentes se guían por el dicho “No me importa de qué color sea el gato, sino que cace ratones” – pero sí en cambio en cuanto se refiere a la estrategia de control de los recursos.
El país oriental está expuesto en Medio Oriente, fuente de la mitad de sus importaciones de hidrocarburos, ya que depende cada vez más de las flotas estadounidenses que custodian y controlan los envíos de los suministros energéticos en todo el mundo. Recuerda, por otra parte, que el presidente Franklin Roosevelt, al estrangular el acceso del Imperio de Japón a las materias primas, en particular los combustibles y minerales, prácticamente forzó su participación en la Segunda Guerra. No tenía sino otra opción: replegar sus avanzadas en toda el Asia, incluyendo a China, y aceptar su desaparición como potencia.
Apelando a su pragmatismo, los gobernantes de Beijing concluyeron que les quedaba una sola vía: dejar atrás las viejas disputas con los eslavos por los hitos fronterizos y anudar una alianza estratégica con Moscú. Encontraron un cálido eco en Vladimir Putin, que se apresuró a ofrecer el petróleo ruso del Caspio como fuente de abastecimiento y transferir tecnología bélica de avanzada. Sobre esas bases se asientan los fundamentos de una reformulación de la estrategia mundial.
Aferrado Estados Unidos en Oriente Medio por la lucha de sus tropas contra los grupos radicalizados del Islam en Irak y Afganistán y relativizada la capacidad de Israel para lanzar su poderío – incluyendo su arsenal nuclear - contra sus vecinos, el Imperio Anglosajón está dispuesto, según todo comienza a señalar, a encarar una estrategia de contingencia: preparar un eventual repliegue de sus .líneas. Se menciona la presunta existencia de un plan denominado “Fortaleza América”, consistente en revalorizar su menospreciado “patio trasero”, al sur de la frontera con México, particularmente Sudamérica. Desde donde se afrontaría con mayor tranquilidad la crisis militar, económica, financiera y política que amenaza al capitalismo neoliberal.
¿Con cuáles bases? El subcontinente es el mayor reservorio de energía, minerales y alimentos al alcance de las apetencias anglosajonas, recursos de alto valor estratégico que influyen decididamente en la lucha por la hegemonía mundial en una coyuntura histórica en la que la tradicional usina de inteligencia estratégica de Occidente, el Consejo de Relaciones Internacionales, acepta por boca de varios de sus máximos conductores el fin de la hegemonía unipolar norteamericana.
La estructura de poder del sistema internacional puede ser reconfigurada por el costo y el acceso a la energía, los metales y los alimentos.

CONSEJO SUDAMERICANO DE DEFENSA

El diario La Nación del 28 de julio publicó un brillante análisis de Juan Gabriel Tokatlián con el sugestivo título de “Defensa: otra política para el subcontinente”, que debería ser de lectura obligatoria para los políticos argentinos, perdidos en una maraña de hechos que, vistos con perspectiva histórica, a lo sumo pueden ser calificados de anecdóticos.
Mientras tanto, de los grandes lineamientos estratégicos del país nadie se ocupa, salvo los pocos estudiosos, cuyos análisis a duras apenas alcanzan a trascender cuando logran superar la barrera del silencio general.
Tokatlián, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés, plantea que los países sudamericanos se enfrentan a las consecuencias del cambio estratégico que se precipita en las relaciones de poder. Y señala que la propuesta brasileña se produce “en un momento complejo para la región en el que se combinan fuerzas endógenas que son fuente de más fragmentación y fenómenos exógenos que son generadores de mayor incertidumbre”
El autor no señala específicamente el origen de dichas fuerzas, pero parece obvio que por un lado apunta a las sugestivas movilizaciones de sectores opositores a los gobiernos que en mayor o menos grado, desde Venezuela a Chile, adhieren a una política de autonomía frente a la presencia de los intereses de los Estados Unidos y, por el otro, a los acontecimientos que marcan un descenso de la capacidad estratégica, en todos sus sentidos, de la coalición anglosajona en el mundo.
No debemos descartar que Tokatlián advierta los signos de un eventual repliegue hacia nuestro subcontinente, convertido en zona amurallada a fin de utilizar todos sus recursos para capear el temporal y preparar una posible contraofensiva.
Para comprender el momento que vive el planeta es importante saber que los promotores de la inteligencia estratégica de los Estados Unidos se nuclean en diversas instituciones, de las cuales la de mayor influencia y poder es el Consejo de Relaciones Internacionales, más conocido por la sigla CFR. Su director Richard Harris, en abril de este año anticipó su percepción de que “la era unipolar, una época de dominio estadounidense sin precedente, se acabó” Opinión compartida por la mayoría de los analistas del mundo.
Sin embargo una de las usinas estratégicas que contribuyeron a alimentar las lucubraciones geopolíticas de la presidencia Bush, es la agrupación de los asesores de los grupos dirigentes tejanos que bajo la denominación de Stratford, señalaron rumbos a la política exterior del país, tanto en materia militar como diplomática. Encabezados por los representantes de las multinacionales petroleras, jugaron sus cartas al dominio de los hidrocarburos de Medio Oriente, convencidos de que una demostración contundente de poderío en Irak, pondría en orden a toda la región. Los resultados los hemos analizado en este mismo trabajo, donde tratamos de explicarnos el por qué de un perceptible inicio de repliegue de la coalición occidental.
En el interin, como consecuencia de diversas causas que deben ser motivo de otro abordaje analítico –entre las más notorias el aumento exponencial de la demanda y, tal vez, su utilización como nuevo factor de poder – aparece la crisis alimentaria.
Hace pocos años atrás, en plena fiebre especulativa que fatalmente debería conducir a una explosión de la burbuja financiera inflada por la locura de los operadores bursátiles de todo tipo, George Soros – uno de los mayores beneficiarios de esa vorágine – modificó repentinamente su derrotero y anunció al mundo que había llegado la hora de desprenderse del papelerío y volver cuanto antes a invertir en bienes tangibles: ladrillos, tierras, producción agropecuaria e industrias de productos durables. Ni corto ni perezoso, llegó a los países periféricos, con los portafolios colmados de dólares, moneda que él mismo veía en tren de desmoronarse. En la Argentina se apropió de enormes extensiones de campos y se convirtió a través de sus empresas, en uno de los mayores inversores en bienes inmobiliarios.
Mientras tanto, como lo hacía Noam Chomsky - intelectual cuyo pensamiento de izquierda influye en la juventud universitaria estadounidense - Soros profetizaba la declinación del imperio americano,
Lo que ninguno de ellos pareció prever es la reconfiguración del sistema internacional de poder, no solamente por el control de las fuentes energéticas, sino por los recursos mineros y, en especial los hasta entonces poco valorados alimentos, como activo estratégico.
La tesis de los hombres de Stratford se basa en el control de los recursos naturales como fuente de poder sustitutiva y más decisiva que la energía. Para ellos “el precio de los alimentos es más fundamental para la estabilidad política que el precio del petróleo”. Y añaden que cuando se interrumpe el abasto de los alimentos, “las poblaciones sufren hambruna y luego se rebelan, entonces los gobiernos se encuentran sacudidos en sus entrañas”
Esta última aseveración da lugar a que, más allá de la torpeza con que manejó el gobierno Kirchner el conflicto con el “campo”, meditemos cuidadosamente el inesperado protagonismo que una agobiadora campaña mediática otorgó a dirigentes casi desconocidos por la opinión pública y elevara a la categoría de héroe nacional a un personaje menor, lindante con el anonimato, Alfredo de Angeli, sobre el que todas las cámaras de televisión del país mantuvieron un ojo obsesivo. Debemos reconocerle, sin embargo, que fue una eficaz polea de transmisión de consignas que apuntaban en definitiva, si no a la defenestración de Cristina Fernández de la primera magistratura, sí en cambio a crear a su gestión circunstancias que condicionaran su posible intención de regular, desde el Estado, el manejo de un nuevo factor de poder internacional que ahora está reservado a las naciones ricas.
El destino de América del Sur - “En el año 2000 estaremos unidos o dominados” – depende de que sea posible que las naciones de la región puedan armar un frente común, superando las peculiaridades ideológicas. Para así enfrentar el desafío de las naciones centrales dispuestas, por lo visto, a atrasar las agujas del reloj hasta los tiempos de la era colonial, con mucho mayor sutileza y astucia que las empleadas por las compañías de mercaderes ingleses y holandeses que construyeron en el siglo XVI un imperio voraz y despiadado en el Lejano Oriente en nombre de la libertad de comercio.
George Bernard Shaw, el gran dramaturgo irlandés, militante ideológico de la Sociedad Fabiana, una colateral del laborismo inglés, caracterizó el espíritu de la potencia británica con esta frase: “Nunca se encontrará un inglés que no tenga razón. Todo lo hace por principios, te guerrea por principios patrióticos, te roba por principios de comercio, te esclaviza por principios imperiales, te oprime por principios de fuerza, sostiene a su rey por principios de lealtad y lo decapita por principios republicanos”
Ese espíritu es el que rige la acción de los grupos más reaccionarios de los actuales dirigentes de Estados Unidos y Gran Bretaña, cuya asociación ha sido definida por politicólogos europeos como el Imperio Anglosajón.
La necesidad de preparar el terreno, hace posible encontrar una explicación a la sucesión de acontecimientos destinados a remover a los gobiernos sudamericanos que no ofrezcan un margen de total seguridad para el eventual repliegue de las posiciones de avanzada en el Cercano y Medio Oriente, prácticamente excluidas del espacio estratégico del Pacífico.
Para mencionar algunos sucesos sugestivos:

El golpe de Estado que depuso a Hugo Chávez, frustrado por sus partidarios que lo repusieron en el poder con apoyo popular.
El bombardeo por “fuerzas especiales” y armas de alta sofisticación del reducto de las FARC situado en territorio de Ecuador. No sólo destruyó su objetivo con altísima eficacia, sino que es muy probable que encerrara una advertencia para el presidente ecuatoriano Correa, quien insiste en reclamar el retiro de los norteamericanos de la base de Manta, situada en su país.
El movimiento secesionista de varios departamentos de Bolivia, precisamente en las zonas ricas en energía y con potencialidad para la producción de alimentos, alentado por la maquinaria mediática internacional.
La movida de Jorge Batlle, apoyada por el actual presidente uruguayo Tabaré Vázquez y por la inercia de la diplomacia argentina, para violar el acuerdo del Río Uruguay y alentar la instalación de plantas productoras de pasta celulósica con destino a sumarle valor agregado en Europa, mediante una industrialización negada a los sudamericanos.
La prolongada huelga de los estudiantes chilenos contra Michele Bachelet, mandataria caracterizada por su estilo prudente y cauteloso de gobernar.
La sorpresiva declaración de guerra sin tregua del campo argentino, con la reaparición en primer plano político y de popularidad de la Sociedad Rural, encarnada en la figura del elegante Luciano Miguens, que se dio el lujo de presentarse vestido de manera informal y hasta en mangas de camisa ante los atentos y persistentes lentes de las filmadoras televisivas.
Esos y otros síntomas que tal vez se nos escapen, explican la voz de alerta que parte de Ytamarati y explican la convocatoria de Lula de Silva para organizar un sistema de defensa exclusivamente sudamericano, sin ingerencia de otros adherentes u observadores extra-región.
En su trabajo Tokatlián estima que “la iniciativa brasileña es de enorme importancia para la Argentina, un país que necesita recuperar y reconstruir poder. Para lo cual resulta imperativo buscar amigos y socios; profundizar el multilateralismo como medio y como fin, y ser muy competente y flexible”
A su juicio Brasil es nuestro mejor socio estratégico, porque seremos relevantes e influyentes con Brasil y no por operar contra Brasil. No implica aceptar una dependencia del país vecino, sino actuar en conjunto para aportar un liderazgo múltiple en el área y contener una eventual tentación indebida de hegemonía por parte de Brasilia.
En apoyo de la opinión expresada sobre una política de cooperación, conviene señalar que ambos países han desarrollado un proyecto conjunto de vehículo militar todo terreno, tipo Hummer, denominado El Gaucho, cuya producción en serie ha comenzado. Pero lo más importante, desde un aspecto estratégico, es la mutua cooperación en materia de tecnología espacial. Los técnicos de INVAP, en base a su experiencia en satélites científicos, están trabajando sobre un sistema de navegación inercial que servirá para guiar hacia posiciones predeterminadas a un cohete sonda brasileño VS-30. Nuestro país, a la par, ha probado con éxito un prototipo de cohete, Tronador I, a partir del cual se trabaja en una versión más avanzada. El Tronador II podrá colocar una carga de 200 kg. a una altura de 400 km. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) encabeza el operativo, en el que participan CITEFA (Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas) y universidades nacionales. El 8 de junio de 2007 una resolución oficial destinó el presupuesto para que la empresa VENG (Vehículo Espacial de Nueva Generación), sociedad de capitales privados y públicos controlada por la CONAE, asuma la gerenciación de la iniciativa. En lugar de usar combustible sólido, como el misil Condor II, desactivado durante el mandato de Carlos Menem por presión de Gran Bretaña y Estados Unidos, utilizará propulsante líquido, una tecnología más apropiada. Usará hidrocina, como componente base, cuya producción exigió reactivar las instalaciones de la planta piloto de Falda del Carmen, en Córdoba.
En realidad la propuesta de alianza que analiza Tokatlián revive el antecedente del Pacto del ABC, promovido durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, quien convocó al Brasil de Getulio Vargas y al Chile del general Carlos Ibáñez del Campo a encarar una alianza similar hace más de medio siglo, para contener los avances excesivos de influencia norteamericana en la región.
El lunes 4 de Agosto Cristina Kirchner recibió a Luis Inacio Lula da Silva, acompañado por una comitiva integrada por 300 empresarios de su país y se esperaba el arribo de Hugo Chávez, sometido a una agenda muy ajustada. Los medios periodísticos argentinos insinuaron que, en gran medida, la reunión tenía como propósito reforzar la imagen de la mandataria, sometida a una agotadora presión opositora encabezada por los ruralistas. Como “otro de los temas que podrían incluirse en el cónclave” - La Nación “dixit” – figuraba la decisión de los Estados Unidos de reactivar la IV Flota del Comando Sur. Por supuesto toda la problemática estratégica que plantea el tema en cuestión ha sido silenciada por los sagaces comentaristas políticos que padecemos. Nadie sospecha siquiera que podría estar en gestación el pacto ABV – Argentina, Brasil, Venezuela – que sería el motor de la unidad sudamericana soñada por Perón.
Si la Argentina considera conveniente su integración al Consejo Sudamericano de Defensa, Tokatlián propone afirmar un conjunto de principios:

Buenos Aires podría exigir que quede perfectamente en claro que la defensa del área se podrá garantizar en el marco de los estados existentes; la partición o la secesión no deben ser avaladas.
El organismo regional debe ser concebido “bajo los supuestos de gradualidad, operatividad y credibilidad”, lo que implica avanzar paso a paso, con prudencia y persistencia, a fin de consolidar la confianza de pueblos y gobernantes
El gobierno argentino debiera promover que la estructura del CSAD contemple tres miembros por cada país: un representante de la Presidencia, otro de la Cancillería y uno del ministerio de Defensa. Hoy es inconcebible segmentar la política exterior y la política de defensa.
Para afianzar la confianza recíproca de los miembros, es necesario que todos los países, como lo han hecho la Argentina y Chile, expliciten por medio de una suerte de Libro Blanco de la defensa sus gastos militares.
Una de las metas principales debe ser el diagnóstico sobre eventuales fricciones en la zona, para lo que Tokatlián propone la creación de un Centro de Prevención y Resolución de Conflictos, que podría establecerse en un país andino, un Observatorio Geopolítico Global, con asiento en el Cono Sur y de un Instituto de Altos Estudios Ambientales con sede en Brasil.
Resulta clave que el CSAD estimule ejercicios militares conjuntos subzonales y regionales, a fin de colocar a Estados Unidos “a suficiente distancia y de eludir su oferta de ayuda por vía de la recientemente redesplegada IV Flota”
Sería conveniente crear una Escuela de Entrenamiento Sudamericana, en la que los militares reciban formación complementaria de la que obtienen en cada nación.
Por último propone la constitución de un comité encargado de redactar un tratado sudamericano de defensa, en reemplazo del virtualmente difunto TIAR (Tratado Interamericano de Defensa Recíproca).

Aunque el estilo académico propio del autor debe necesariamente no ingresar en el terreno polémico que sí permite el análisis periodístico, parece claro que se encamina a considerar como un hecho probable la decisión estratégica de los Estados Unidos de afianzar su retaguardia y reorganizar sus fuerzas en función de los cambios que ha sufrido el tablero de poder en el mundo.

CONCLUSIONES

La máxima prioridad estratégica para los países de la América del Sur es cómo encarar el evidente repliegue de los Estados Unidos hacia su retaguardia, donde podría satisfacer muchas de sus necesidades en materia de recursos naturales como de restauración de su influencia ideológica, económica y militar.
Obviamente los intereses del Imperio Anglosajón colisionan con la bisecular aspiración de los iberoamericanos de conquistar su total y definitiva soberanía. Una meta inconclusa que había sido incorporada a la Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816, cuando se proclamó que las Provincias Unidas del Río de la Plata se proponían liberarse de la corona española y de “toda otra dominación extranjera”
La lucha continúa, con la percepción de que la presión de las viejas potencias coloniales, bajo otro rostro, pero con los similares intereses que en el siglo XIX, puede asumir en estos momentos un sesgo imperativo.
La España de la dinastía borbónica, tradicional y secular aliada de Gran Bretaña, a la que podrían sumarse los gobiernos de Sarkozy y Merkel, se muestra propensa a secundar esos planes. Aunque la dependencia angustiosa de Europa Occidental de la energía rusa es un problema grave a resolver.
Vladimir Putin se levanta como el gran estratega que se propone constituir, en base a alianzas con China, Irán, Siria y otros países que, como la India, aunque pueda ser reticentes ante la influencia de Moscú en el Medio y Lejano Oriente, temen mucho más la de los grandes intereses multinacionales que desde hace siglos, con distinta imagen pública, los hicieron víctimas de su rapacidad.
Restablecido el viejo orgullo eslavo, modernizado su arsenal tecnológico militar,
que no vacila en transferir a sus aliados eventuales, ha logrado que se torne probable la existencia de un equilibrio bélico que neutralice el protagonismo regional de Israel y ponga en duda la capacidad de Estados Unidos de utilizar sin vacilaciones su flota.
Recordando la vieja teoría de Sir Halfod Mackinder, pareciera que las “naciones terrestres”, con Rusia y China a la cabeza, tienen supremacía estratégica sobre las “naciones marítimas”, cuya expresión más evidente son los Estados Unidos, por su enorme potencia, y Gran Bretaña, por su vieja tradición.
La creación de los misiles antinaves modificó, a partir de la Guerra de Malvinas, el futuro de la guerra aeronaval. Si la Argentina hubiera dispuesto de una veintena de Exocet más, con seguridad la Task Force que estuvo a punto de ser batida por la obsoleta, pero heroicamente peligrosa aviación argentina, hubiera regresado vencida a su punto de partida.
Los misiles rusos Moskit y Onix, multiplican en velocidad, alcance y capacidad de carga explosiva, sin mencionar eventuales ojivas nucleares, a los ya superados Exocet e, incluso a los subsónicos Harpoon, en dotación en EE.UU. e Israel,
El surgimiento de los alimentos como un factor de poder similar e incluso superior a la energía, crea nuevas consideraciones estratégicas y determina que las grandes potencias se vean obligadas a asegurarse su control. Los analistas de política exterior de alto nivel intelectual, militares y catedráticos, anuncian la finalización de la unipolaridad de poder representada por la potencia norteamericana, y la necesidad de encarar como posible opción una ordenada retirada estratégica de sus fuerzas terrestres, expuestas en Asia a una eventual debacle tipo Vietnam.
A partir de ese momento, surgió en fuentes reservadas, pero verosímiles, la versión de la existencia de la denominada operación “Fortaleza América”. Las naciones marítimas se replegarían en nuestro continente, donde la mayor reserva de recursos es Iberoamérica, en particular en la región sureña.
De ahí que hace tiempo, bajo el pretexto de la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico, Washington, con la ayuda de Londres, haya desplegado una serie de bases militares que ponen en riesgo la total soberanía de los países donde están asentadas. La más poderosa es la Falkland, en manos inglesas. Londres, para asegurarse su capacidad de acción, logró que EE-UU. forzara la colaboración del ex presidente Carlos Menem para entregar las unidades del cohete Condor II, con capacidad de carga de 500 kilos y alcance de 1200 kilómetros, con la complicidad española, que recibió la carga en sus puertos y la derivó a bases norteamericanas.
Es explicable, pues, que Brasil haya lanzado la iniciativa de crear un Consejo Sudamericano de Defensa y que, en conjunto con nuestro país, se haya iniciado la construcción de sistemas de armas para transporte de fuerzas de tierra y misiles espaciales. Venezuela, por su parte, se nutre de tecnología rusa para armar milicias colaterales a su Ejército de Línea y contar con misiles transportables en unidades marítimas y en los aviones Sukhoi de que ya dispone, además de instalar fábricas de armas con el asesoramiento de Moscú.
Nada de esto es casual ni desdeñable para construir un cuadro de situación.
El viejo “Unidos o Dominados” del general Juan Perón, asume plena vigencia.


Agosto de 2008

29 de julio de 2008

CeeS Córdoba en Internet

Desde ahora podrán escuchar por Internet la sección de Geopolítica Suramericana, que desde hace varios años vengo desarrollando dentro del espacio que me brinda el Periodista Norberto Ganci, en su programa: "El Club de la Pluma". Difundido en directo por la Red Nacional de Medios Alternativos ( www.rnma.org.ar ), todos los martes de 14hs. a 16 hs., programa que se emite por Radio Universidad Tecnológica de Córdoba, y los lunes, miércoles y viernes de 9 a 13 hs. los programas ya emitidos en el siguiente link: http://elclubdelapluma.listen2myradio.com.-

Cordialmente



Lic. Carlos Pereyra Mele
Analista Político especialista en
Geopolítica Suramericana

5 de julio de 2008

Hacia el Bicentenario 1806 - 2016

9 de Julio de 2008 hacia el Bicentenario

La proximidad del Bicentenario de la Independencia argentina ha puesto a muchos sectores de la sociedad en acción, con el objetivo de que la fecha que acaecerá el 9 de Julio de 2016 no sólo resulte un hito del paso de este pueblo por el tiempo, sino que, sobre todo, sirva para la reflexión, el repaso de nuestra historia y el alumbramiento de ideas para la proyección de nuestra sociedad. Ideas que nos ayuden a marcar el rumbo por el que andaremos en nuestro tercer siglo de existencia.

Y, como la necesidad de pensar y repensarnos es intensa y demandante, la sociedad y fundamentalmente la Escuela tiene que llevar adelante una serie de actividades para compartir el intento de alumbrar el sendero que habremos de recorrer después de cumplir 200 años.

Es que, si queremos saludar a nuestro pasado, a nuestro porvenir y a las ganas de mirar el mundo desde esta ventana, si queremos entendernos, explicarnos, el Bicentenario nos da una oportunidad. Perdidos y hasta náufragos en el mar del presente, la historia es a veces una balsa y la esperanza de la orilla. Oigamos nuestras propias voces: todas. De eso se trata.

Hoy como ayer pareciera que la historia vuelve a repetirse. El Congreso de 1816, fue convocado cuando la Santa Alianza promovía en Europa la restauración monárquica y combatía los movimientos liberales y democráticos. Comenzó en Tucumán, una ciudad del interior, por el creciente disgusto de los pueblos frente a Buenos Aires. Desde la supresión de la Junta Grande por el Primer Triunvirato en 1811 hasta el Directorio de Alvear, la conducción porteña había impuesto sus criterios centralistas, desconociendo las tendencias confederales de la mayoría de esos pueblos. Las provincias fueron convocadas para reunirse en Tucumán y enviaron sus diputados. Estuvieron incluidas algunas del Alto Perú, por entonces en manos realistas, pero se excluyeron Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y la Banda Oriental, por diferencias políticas. Entre los congresistas, predominaba el sentimiento antiporteño. Las sesiones comenzaron el 24 de marzo de 1816.

También el País era otro El Distrito de Buenos Aires tenia alrededor de 130000 habitantes, Córdoba 220000 habitantes y el norte de Tucumán hasta el Alto Perú 590000 para que entendamos la importancia económica, poblacional y fundamentalmente política del Norte de nuestro País para esos años de lucha.

Mientras los Diputados Porteños traían instrucciones como la de soberanía popular o de la libertad de prensa, Córdoba, en cambio les instruía a sus diputados que declaran la Independencia y que se invitaran a la Provincia Oriental y al Paraguay a integrar el mismo, los de Cuyo a declarar la Independencia. Como vemos, una idea de integración y no de secesión como es la que se impuso desde el Centralismo Porteño.

No era momento para tibios. En el norte del continente, Bolívar había sido derrotado. Chile estaba nuevamente en manos de los realistas. Los españoles amenazaban Salta y Jujuy y serían contenidos por las guerrillas de Güemes. Para empeorarlo todo, Fernando VII había recuperado el trono de España y se preparaba una gran expedición cuyo destino sería el Río de la Plata. La Banda Oriental estaba virtualmente ocupada por los portugueses. En ese momento crítico los argentinos decidimos declararnos independientes. Fue un gran compromiso, el rechazo valiente de una realidad adversa. Era empezar la primera navegación de un país independiente, sin atender las borrascas ni los riesgos. “Un acto de coraje”. Y en contra de las fuertes corrientes Monárquicas que pretendían un Gobierno regido por un descendiente de un Inca o la Hermana del Rey de España la Regente Carlota de Borbón o de los sectores que pretendían que Inglaterra reemplazara a la Corona Española.

El máximo promotor de la idea de la declaración de la independencia fue sin dudas el padre de la Patria, José de San Martín. El se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite de Buenos Aires que ya estaban negociando tanto con España como con Inglaterra.

Escribió San Martín a Tomás Godoy Cruz, diciendo lo siguiente:

"¿Hasta cuando esperamos declarar nuestra independencia?¿No le parece a Ud. una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón y cocarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos?

Así el 9 de Julio de 1816 el Congreso declarará: Nos, los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli.

Y el 19 de Julio reúnen en sesión secreta y amplían un párrafo del Acta de la Independencia: donde dice “una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli”, agregan la frase “y de toda otra dominación extranjera”. La propuesta es del diputado Pedro Medrano, abogado nacido en Montevideo (Banda Oriental). El texto se jura 48 horas después. Es mas, se hacen traducciones en quechua y aymara, los idiomas aborígenes del Norte.

Luego la Historia ya no será la misma. El Norte resistirá 8 invasiones realistas desde el Alto Perú: la última será en el año de 1822. Allí los pueblos salteños, tucumanos, jujeños y de la actual Bolivia con nulo apoyo de Buenos Aires, dejarán 1/3 de la población asesinada por el invasor, enormes perdidas materiales, los pueblos de cuyo y Córdoba del Tucumán serán participes de la expedición San martiniana en la liberación de Chile y Perú. Miles de gauchos, negros, mulatos e indios serán de la epopeya, olvidados por “la historia oficial” como las mujeres que participaron peleando codo a codo con sus hombres y fueron milicianas. Doña Juana Arzurduy, o doña Magdalena (Macacha) Güemes de Tejada y el apenas recordado héroe nacional Martín Miguel de Güemes, que sin él, la revolución no se hubiera consolidado

Hoy a 8 años de celebrar el bicentenario, nosotros, el pueblo argentino, debemos, mirarnos en esos hombres y mujeres y prepararnos para transitar este siglo XXI en la idea de consolidar la identidad nacional y tener un nuevo proyecto que nos unifique dentro de la patria grande que es nuestra Sudamérica ante una globalización que nos intenta dominar, es la forma de dar continuidad a nuestro destino histórico.-

CORDOBA 9 DE JULIO DE 2008

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele
licpereyramele@gmail.com

3 de julio de 2008

Este artículo del Filósofo Argentino Alberto Buela, es esclarecedor en estos momentos digamos de confusión generalizada en nuestra sociedad, tan atosigada por eslóganes sin contenidos y luchas sectoriales que son armadas por el poder real y evitando pensar en los intereses del país como un todo. Carlos Pereyra Mele - Córdoba Julio de 2008.




Ni izquierda ni derecha: pensamiento popular

POR ALBERTO BUELA (*)

El lúcido pensador italiano Marcello Veneziani comienza un bello artículo sobre el antiglobalismo con la siguiente observación: "Si te fijas en ellos, los anti-G8 son la izquierda en movimiento: anarquistas, marxistas, radicales,católicos rebeldes o progresistas, pacifistas, verdes, revolucionarios. Centros sociales, monos blancos, banderas rojas. Con el complemento iconográfico de Marcos y del Ché Guevara. Luego te das cuenta de que ninguno de ellos pone en discusión el Dogma Global, la interdependencia de los pueblos y de las culturas, el melting pot y la sociedad multirracial, el fin de las patrias. Son internacionalistas,humanitarios, ecumenistas, globalistas. Es más: cuanto más extremistas y violentos son, más internacionalistas y antitradicionales resultan". (1)
Se da cuenta que la oposición desde la izquierda a la globalización es sólo una postura que se agota en una manifestación. Seattle, Génova, Nueva York, Porto Alegre, pero no pasa nada, "el mundo sigue andando" como decía Discepolín.Es que la política del "progresismo" como ha observado agudamente el filósofo, también italiano Massimo Cacciari, ordena los problemas pero no los resuelve. (2)
De esto mismo se percata el sociólogo marxista más significativo de Iberoamérica, HeinzDieterich Steffan (3) quien en un reciente artículo señala: "Si la tarea actual de todo individuo anticapitalista es, por lo tanto, absolutamente clara: ¿Por qué 'la izquierda' y sus intelectuales no la encaran? ¿Por qué repiten en foro tras foro la misma letanía sobre la maldad del neoliberalismo y se contentan con sus ritualizadas propuestas terapeúticas inspiradas en Keynes,Tobin y Stiglitz? ¿Por qué no convierten la realidad capitalista en objeto de transformación antisistémica, en lugar de mantenerla como muro de lamentaciones?" (2)
El fracaso rotundo de la izquierda, hoy rebautizada "progresismo", es que, además de no haber elaborado, deglutido sería el término exacto, la derrota del "socialismo real" con la implosión soviética y la caída del Muro, no reelaboró sus categorías de lectura, y se quedó anclado al mundo categorial de Marx, Engels, Lenín, Rosa Luxemburgo y eventualmente Trotsky,haciendo arqueología política.
Lo más significativo del siglo XX, la escuela neomarxista de Frankfurt, luego de los esfuerzos de Adorno, Apel, Cohen y Marcuse, termina con el publicitado Habermas y su teoría del consenso (sin percatarse que el consenso siempre ha sido de los poderosos entre sí) y sus discípulos aventajados James Bohman y Leo Avritzer con su teoría de la democracia deliberativa o "chamuyera", que como un nuevo nominalismo pretende arreglar las injusticias políticas, económicas y sociales con palabras. Conversando en una especie de asambleísmo permanente.
Si la izquierda está liquidada ¿qué queda de la derecha? ¿Se puede esperar algo de ella?
De la derecha clásica, tanto del nacionalismo orgánico o integral al estilo de Charles Maurras, como del fascista de Mussolini o del católico de Oliveira Salazar no queda nada. Sólo trabajos de investigación históricos y pequeños grupos políticos sin peso en sus sociedades respectivas.
Eso sí, queda como derecha el neo conservadorismo estadounidense y los gobiernos que le son afines. Y de esta derecha liberal, la única que existe con peso político, solo se puede esperar que las cosas empeoren para la salud y el bienestar de los pueblos.
Si esto es así, denunciamos una vez más de entre las cientos de veces que lo hemos intentado mostrar, que la dicotomía izquierda-derecha es estrecha, por no decir falsa, para encarar una lectura adecuada de la realidad.
Hoy situarse a la izquierda o a la derecha es no situarse, es colocarse en un no-lugar, sobre todo para el pensador (rechazo de plano el término intelectual) que pretende elaborar un pensamiento crítico. Y el único método que hoy puede crear pensamiento crítico es el disenso. Disenso no sólo con el pensamiento único y políticamente correcto sino también y sobre todo, con el orden constituido, con el statu quovigente.
El disenso es estructuralmente una categoría del pensamiento popular, en tanto que el consenso, como vimos, es una apropiación de la izquierda progresista para lograr la democracia deliberarativa que tiene mucho de ilustrada, y también,aunque en otro sentido, propiedad del liberalismo como acuerdo de los que deciden, de los poderosos (G8, Davos, FMI, Comisión trilateral, Bildelbergers,etc.).
El disenso que se manifiesta como negación tiene distinto sentido en el pensamiento popular que en el culto. En este último, regido por la lógica de la afirmación, la negación niega la existencia de algo o alguien, en tanto que en el pensamiento popular lo que se niega no es la existencia de algo o alguien,sino su vigencia. La vigencia puede ser entendida como validez, como sentido. (5)
El disenso niega el monopolio de la productividad de sentido a los grupos o lobbies de poder, para reservarla al pueblo en su conjunto, más allá de la partidocracia política
La alternativa hoy es situarse más allá de la izquierda y la derecha. Consiste en pensar a partir de un arraigo, de nuestro geniusloci dijera Virgilio. Y no un arraigo cualquiera sino desde las identidades nacionales, que conforman las ecúmenes culturales o regiones que constituyen hoy el mundo. Con esto vamos más allá incluso de la idea de estado-nación, en vías de agotamiento, para sumergirnos en la idea política de gran espacio y cultural de ecúmene.
Desde estas grandes regiones es desde donde es lícito y eficaz plantearse el enfrentamiento a la globalización o americanización del mundo. Hacerlo como pretende el progresismo desde el humanismo internacional de los derechos humanos, o desde el ecumenismo religioso como ingenuamente pretenden algunos cristianos, es hacerlo desde un universalismo más. Con el agravante que su contenido encierra un aspecto de loable, pero vacuo, inverosímil y no eficaz a la hora del enfrentamiento político.
Pero este enfrentamiento se está dando igual, a pesar de la falencia de los pensadores en no poder elaborarlo aún, a través del surgimiento de los diferentes populismos, que más allá de los reparos que presentan a cualquier espíritu crítico, están cambiando, como observa Robert de Herte (4) las categorías de lectura. Así la oposición entre burgueses y proletarios de la izquierda clásica va siendo reemplazada por la de Pueblo vs. Oligarquías, sobre todo financieras y las de izquierda y derecha por la de justicia y seguridad.
Así,mientras que desde la izquierda progresista la crítica a la globalización queda limitada a la no extensión de sus beneficios económicos a la humanidad sino sólo a unos pocos. Porque la izquierda, por su carácter internacionalista no puede denunciar el efecto de desarraigo sobre las culturas tradicionales y sobre las identidades de los pueblos. Su denuncia se transforma así, en un reclamo formal para que la globalización vaya unida a los derechos humanos.
En cambio, es desde los movimientos populares que se realiza la oposición real a las oligarquías transnacionales. Es desde las tradiciones nacionales de los pueblos donde mejor se muestra la oposición a la sociedad global sin raíces, a ese imperialismo desterritorializado del que hablan Hardt y Negri. Es desde la actitud no conformista que se rechaza la imposición de un pensamiento único y de una sociedad uniforme, y se denuncia la globalización como un mal en sí mismo.
Es que el pensamiento popular, si es tal, piensa desde sus propias raíces, no tienen un saber libresco o ilustrado. Piensa desde una tradición que es la única forma de pensar genuinamente según Alasdair MacIntyre (6), dado que "una tradición viva es una discusión históricamente desarrollada y socialmente encarnada". Por lo que les resulta imposible a los pueblos y a los hombres que los encarnan situarse fuera de su tradición. Cuando lo hacen se desnaturalizan, dejan de ser lo que son. Son ya otra cosa.

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1.-El antiglobalismo de derecha. Marcello Veneziani (1955) periodista del Giornale ydel Menssaggero y colaborador con la RAI , es autor de varios ensayos entre los que se destacan: La rivoluzione conservatrice in Italia (1994),Porcesso all´Occidente (1990) y L´Antinovecento (1996). Podemosinscribirlo dentro de la corriente de pensamiento no-conformista.
2.- MassimoCacciari (1944). Filósofo, diputado del PC y Alcalde de Venecia hasta 1993.Autor de varios ensayos: L´Angelonecesario (1986), Dell´Inicio(1990), Dran: Meridianos de la decisiónen el pensamiento contemporáneo (1992), Geo-filosofíadell´Europa (1995). Pensador disidente de la izquierda europea.
3.-La bancarrota de la izquierda ysus intelectuales (31-3-04). Heinz Dieterich Steffan, es sociólogo yprofesor en la UNAM de Méjico y columnista del diario El Universal. Predicador itinerante en todoslos países de Nuestra América de un nuevo proyecto histórico del marxismo. Esautor de una treintena de libros entre los que se destacan: El fin del capitalismo global (1999) y La crisis de los intelectuales en AméricaLatina (2003).
4.-Robert de Hertees el seudónimo de Alain de Benoist (1943). Editor de las revistas Eléments y Krisis y autor deinnumerables trabajos entre los que cabe recordar Vu du droite(1977), Orientationspour des années décisives(1982), L´empireintérieur(1995), Au-dela des droitsde l´homme(2004). Es el más significativo pensador de una corriente de pensamiento noconformista, alternativa y antiigualitarista en donde se destacan, entre otros,Guillaume Faye, Robert Steuckers, Julien Freund, Alessandro Campi, ClaudeKarnoouh, Tarmo Kunnas, Thomas Molnar, Domminique Venner, Pierre Vial, JavierEsparza, Giorgio Locchi, etc.
5.- Sobre la relación entrepensamiento popular y negación puede consultarse con provecho el libro La negación en el pensamiento popular (1975)del filósofo argentino Rodolfo Kusch (1922-1979), así como nuestrotrabajo: Papeles de un seminario sobreG.R.Kusch(2000). Entre los no pocos filósofos originales que ha dado la Argentina (Taborda, deAnquín, Guerrero, Cossio, Rougés) Gunther Rodolfo Kusch ocupa un destacadolugar. No sólo por la originalidad de sus planteamientos filosóficos sinoademás porque los mismos han generado toda una corriente de pensamiento através de la denominada filosofía de la liberación en su rama popular
6.-Alasdaire MacIntyre(1929) es un filósofo escocés que vive y enseña en los Estados Unidos y que sedestacó por su crítica a la situación moral, política y social creada por elneoliberalismo Sus trabajos son el basamento de todo el pensamientocomunitarista norteamericano. Sus libros más destacados son: After Virtue (1981), WhoseJustice? Which Rationality? (1988), Threerival versions of moral enquiry (1990)..


(*) Filósofo argentino.

2 de julio de 2008

Para reflexionar el momento

El conflicto entre el gobierno y el campo

Cien días y algo más del conflicto entre el gobierno y el “campo”, han hecho de este fenómeno un hecho social de envergadura.
El conflicto lejos de ser un problema sectorial, se ha transformado en un hecho que involucra al conjunto de nuestra sociedad.
La especulación financiera y el aumento de la demanda de alimentos de nuevos mercados elevaron por encima del precio estimado, las principales oleaginosas. Por su parte, la variación del monto de las retenciones a las exportaciones, expresan que juntamente a la disputa por la renta diferencial agropecuaria, está en juego nuevas configuraciones políticas que dan cuenta de una transformación social que ya existía.

El nuevo reparto de áreas de influencia por parte de las grandes empresas transnacionales, la incorporación de nuevas tecnologías a la producción agropecuaria, la reorientación de los tipos de cultivos según los tipos de suelo, genera nuevos sujetos sociales o redimensionan los existentes. Desde el rentista, los pooles de siembre, los fondos de inversión, los contratistas, los grandes productores de soja, los pequeños y medianos productores diversificados, etc, etc.

El desarrollo económico está signado en esta hora por una nueva fase en la concentración de la producción y el control centralizado del capital. Este desafío para el sistema económico, no pasa solo por la necesidad de concentrar la tierra en unas pocas manos, sino por el control de la producción de semillas, las patentes, los fertilizantes, el trasporte, acopio y venta al mercado internacional de granos y productos industrializados (aceites, carnes, etc.)

Ahora bien, entendemos que la modificación del valor de las retenciones al agro, marcan una ruptura en las reglas del juego político y de las alianzas del gobierno con los grandes grupos concentrados exportadores
No es como se piensa vulgarmente, sino que la modificación de las retenciones se llevó a cabo a los efectos de sostener la alianza con las multinacionales exportadoras. Esta falacia, genera espurios alineamientos y una gran manipulación de los diferentes actores sociales que obliga a la gran mayoría de la población a estar de un lado y del otro, cuando el problema por resolver es otro.

El gobierno en lugar de hacerse cargo del problema, le transfiere el problema a la sociedad, incrementando la escala del conflicto y permitiendo la incorporación a la disputa de otros protagonistas.

Desde el 23 de junio, el gobierno acorralado lleva el problema al Congreso, gana tiempo y no resuelve la situación de base
Si las retenciones móviles generaron una lectura falaz de la realidad, los alineamientos políticos en función del conflicto son antinómicos, por tanto las soluciones no serán equitativas. No habrá solución
La realidad exige en primer lugar conocerla, exige nuevos registros empíricos que den cuenta de los cambios en la base económica y social de nuestro país, de lo contrario estaremos discutiendo según la imagen que nos presentan los medios de comunicación o los funcionarios con intenciones menores.

Si tomamos por ejemplo un informe del Ateneo Arturo Jauretche: del total de la explotaciones agropecuarias el 9,8% tiene más de 1 000 Ha, concentrando el 78% de la superficie agropecuaria
El resto de las explotaciones, 90,2% tienen una superficie menor a 1 000 Ha, concentrando el 22% de la superficie. De este conjunto el 58% tiene menos de 100 Ha (2%) de la superficie.
Esta información si bien nos muestra el grado de concentración de la tierra, poco nos dice de los sujetos sociales que actúan sobre el ella, ya sea porque son propietarios, arrendatarios, contratistas, trabajadores o inversores.

Según la ONCCA[1], tenemos que los productores que extraen de 1 a 60 toneladas de granos son 30 583, con un volumen de producción total de 1,83 mill de Tn.
De 61 a 150 Tn existen registrados 17 442 con 2,62 Mill de Tn
De 151 a 300 Tn hay 11 200 productores, con un volumen de 3,36 Mill de Tn
De 300 a 450 Tn, tenemos 4960 productores con 2,32 Mill de Tn
De 451 a 600 Tn, tenemos 2714 productores con 1,63 Mill de Tn
De 601 a 1500 Tn tenemos 4 999 productores con 7,50 Mill de Tn
Más de 1500 Tn, son 2817 productores con 27,83 Mill de Tn

Quedarían por fuera de este esquema aquellos productores que no se encuentran inscriptos o bien que trabajan en negro
Ambos cuadros nos muestran que la concentración de la tierra va de la mano con el aumento de la escala y de la productividad en el trabajo, medido por el volumen de la producción

Si consideramos acertada la proposición que nos dice que el momento actual es un momento en donde la economía necesita concentrarse por las presiones y demandas externas y por la misma lógica del sistema capitalista, tenemos que unos 50 000 productores están sobrando o bien son un obstáculo para el necesario aumento de la productividad. O que por ejemplo, la gran mayoría de las explotaciones de menos de 100 Ha, o con una escala menor a 300 o 400 Tn de producción, son presionadas para sumarse a los grandes productores de granos o pooles de siembra por diferentes mecanismos. Esa es la cuestión

El problema se complejiza, ya que no solamente es un proceso que involucra a parcelas de tierra, rinde o volumen de producción, sino a población que directamente e indirectamente vive de la actividad agropecuaria, como lo demuestra la protesta social en el interior que excede a la de los productores directos
¿Por qué decimos que se necesitan nuevos registros empíricos?
Porque en los últimos años en el campo se han generalizado algunos procesos que han cambiado la fisonomía social, económica y cultural de gran parte de la Argentina. Estos procesos se dan en todas las regiones geográficas con sus características particulares.

Segmentos que figuran registrados como pequeños productores son en realidad rentistas. Arriendan sus campos, tanto a pooles de siembra, como a otros productores mayores. También existen segmentos de productores que se hacen cargo de sus campos y prestan servicios con sus maquinarias a otros campos vecinos. Existen también los contratistas que solo cuentan con maquinaria agrícola y fondos de inversión que controlan las explotaciones, transfiriendo solamente un porcentaje de las ganancias a los productores o dueños de los campos.

Los trabajadores del campo prácticamente ni se nombraron en este conflicto
Tenemos también que junto a las grandes exportadoras de granos, aparecen los acopiadores y transportistas que influyen en los precios, según las distancias que existen a los puertos de embarque
Están los proveedores de semillas e insumos que en general coinciden con las grandes multinacionales y por último el Gobierno central, los gobiernos provinciales y algunas intendencias.

La información sistemática general que existe poco dice de estos procesos económicos y sociales que han transformado la Argentina, y que tampoco se reflejan en el sistema de representación política. Ni los partidos políticos ni el Congreso están expresando esta transformación
Por eso la protesta social, genera quiebres heterogéneos en la estructura de los partidos, cuyos representantes electos no siempre son elegidos de las bases, ni siquiera entienden ni conocen el país en el que viven.

Las retenciones existieron en la Argentina históricamente en diferentes momentos y con gobierno de distinto color político. En esta oportunidad, el conflicto por las retenciones móviles no son una expresión de las contradicciones entre el sector concentrado del campo inscripto en la SRA contra el mercado interno en pos de una industrialización nacional.
Es más bien expresión de la consolidación de un sujeto transnacional que controla el acopio y la exportación de granos conjuntamente al control de la producción de insumos, patentes, etc; y que ha tenido como socio principal a los diferentes gobiernos.

En este sentido la UCR no es más la expresión del capitalismo agrario y de los profesionales y comerciantes de las ciudades, ni el PJ es la expresión de una industrialización nacional en donde las FFAA fueron el garante. Los intereses del capital financiero transnacional tiñeron todas las dimensiones de la vida argentina. Ni la estructura económica es la misma, ni la sociedad. Es casi imposible que las formas políticas puedan permanecer en pié, ni las alianzas que otrora signaron la historia argentina.
Los gobiernos llegan al ejercicio de la gestión con un discurso que nada tiene que ver con los intereses que representan. Situación que no se ve hasta la emergencia del conflicto social, como el del campo.
Este conflicto muestra ni más ni menos la no correspondencia entre Economía-Sociedad y Política

El incipiente lockaut se convirtió sobre todo –entre los días 14 al 17 de junio-, en una protesta social generalizada que trascendió el marco de la convocatoria de las cuatro entidades del agro más representativas. La movilización del 18 de junio lanzada por el gobierno no equilibró el quiebre producido en la sociedad argentina. Al paro de las entidades agropecuarias, se incrementó el paro de los transportistas, comerciantes y trabajadores de los servicios en el interior, como ciertas fracciones de las capas medias urbanas de varias ciudades. Algunas ramas de la industria ya estaban suspendiendo obreros, mientras se profundizaba el desabastecimiento de productos de primera necesidad y de combustibles.

Sin más chance para encubrir la derrota política, el gobierno envía al Parlamento un ante-proyecto de ley que en nada cambia los términos del intercambio. El tratamiento en el Congreso del conflicto no hace más que corroborar con mayor crudeza las fisuras reales que generó este enfrentamiento con el campo. Fisuras que alcanzaron a los Gobernadores, intendentes y ahora diputados y senadores.
Ni hablar de los cuadros políticos de las segundas y terceras líneas y de la militancia en general

El gobierno nacional ha decidido generalizar el conflicto transfiriendo a la sociedad la solución, cuando en realidad es rompiendo hacia arriba en donde está la solución
¿Cuál es la alianza de base que el gobierno elige sostener?
¿Centraliza el control de las exportaciones desde el Estado o rompe hacia abajo proletarizando a miles de productores agropecuarios?

Lic. Carlos El Chino Fernández
Junio de 2008



[1] Oficina Nacional de control del comercio agropecuario. Datos publicados por Clarín el 22 de junio de 2008