Nos mudamos a Dossier Geopolítico

6 de enero de 2010

TENDREMOS QUE LUCHAR PARA SOBREVIVIR por Jorge Rulli



No es bueno el balance que podemos hacer de este fin de año del 2009 y de los comienzos y previsiones del 2010. En todo caso, creo que, tal como nos lo dice Leonardo Boff, en uno de sus últimos escritos, deberíamos comprender que estamos entrando en un período de tinieblas, que Copenhague es un corte, acerca del cuál, habrá siempre un antes y un después, y que, ese después de Copenhague es y será, de manera inevitable, una época de oscuridades, de mucho dolor para la humanidad y a la vez, de mayor insensatez y de extravíos. Hemos superado en mucho los 350 ppm de dióxido de carbono en la atmósfera, medida que establece los niveles aceptables para la vida sobre el planeta, pero quienes gobiernan el mundo continúan con sus planes de crecimiento, sintiéndose eternos e invulnerables, a la vez que siguen siendo sordos ante los reclamos por la vida. Aquí entre nosotros, aún festejamos masivamente la inconciencia colectiva del Rally, mientras como fruto malsano de la ignorancia de unos y de la voracidad insaciable de los otros, se desploman uno detrás de otros, los ecosistemas, en una secuencia imprevisible. Tomemos conciencia que ayer fue Tartagal, hoy es la ría de Ingeniero White en Bahía Blanca, veamos también a San Antonio de Areco y aledaños bajo las inundaciones del río Areco, veamos a Patagones en el extremo sur de la provincia de Buenos Aires totalmente desertizado, veamos al Chaco inundado en parte y otra parte bajo implacable sequía, veamos a Córdoba por fin, bajo los incendios y desmontes, con los suelos en el aire por las voladuras, y ni hablar de San Luis, de Salta, de Jujuy, de Formosa, todos espacios arrasados por la estulticia de las dirigencias y por la compulsión arrolladora de un empresariado dispuesto a sacrificar la gallina de los huevos de oro y el Planeta. El Estado mientras tanto, generalmente ausente, dejando hacer, cuando no, comprometido en políticas públicas tanto o más aterradoras, que aquellas que las mismas empresas podrían llevar adelante.



Nos encontramos enfrentando las propuestas avasallantes de un sistema global que practica el darwinismo social militarizado, en especial para tener control sobre las últimas fuentes de energías fósiles. Esas propuestas del sistema global, pretenden centrarse actualmente, en un modo de salir de la crisis financiera e inmobiliaria, un modo que les permita recuperar la confianza de la opinión pública y en particular de los consumidores, al menos en aquellas zonas que no han sido previstas como sacrificables, sino destinadas para un exacerbado consumismo. Esas nuevas políticas nos proponen ahora mercados certificados, negocios verdes y responsabilidad social empresarial, mientras se relegan al olvido otras crisis, supuestamente menos importantes, tales como la crisis ecológica y la crisis del cambio climático, para destacarse la suprema necesidad de recuperar la confianza en los mercados globales.



Nos enfrentamos, por otra parte, en el propio campo de los movimientos sociales y de la izquierda, a los residuos de pensamientos de épocas anteriores, pensamientos que reflejaron otras luchas, luchas derrotadas cuando no, gravemente fracasadas, luchas que son parte de un anterior paradigma. Me refiero al marxismo por supuesto, y más precisamente al marxismo leninismo que, sorprendentemente y para nuestra vergüenza como americanos, dijo el compañero Evo en Copenhague, posibilitaría una visión científica del mundo. Preguntémonos qué ha quedado de esos paquetes de ideas que conformaban los discursos de los años sesenta y setenta. Ha quedado, además de una dirigencia conversa y absolutamente funcional por izquierda al capitalismo global, ha quedado tan solo entre la militancia, un modo pesado y chato de razonar, un modo secuencial y predeterminado, que no nos ayuda a comprender las crecientes complejidades de la Globalización, sino que, por lo contrario, nos lo impide. Ha quedado de aquellos pensamientos, una búsqueda obsesiva de las contradicciones principales y de los sujetos que, supuestamente, hacen la historia, búsqueda que suele terminar de manera patética, como cuando confunden las empresas transnacionalizadas con la burguesía nacional o como, cuando necesitados de un sujeto, suplantan a la hoy inexistente clase obrera industrial, por los pueblos originarios... Ha quedado también, un rescoldo de pertinaz eurocentrismo, la idea de la escala y del crecimiento. Ha quedado el culto al progreso ilimitado, de cuando aún, en el pensamiento socialista, no se imaginaba que el planeta le pondría un límite terminante a esos mitos del siglo XVIII. De esa manera tenemos hoy, entre otras variantes, un marxismo de mercado, ignorante de la ecología y de los necesarios enraizamientos del hombre americano, un marxismo de mercado que se inspira en la nueva China globalizada, por más que levante la wipala indígena y decore las paredes de sus maquilas con los retratos del Che o las pinturas de Tupac Amaru…



De esa misma manera, el nuevo capitalismo global se sirve de sus grandes ONG, y de sus fundaciones de maquillaje verde, organizadas como AVINA para ocultar los crímenes producidos en el mundo por el amianto, y cuyo inspirador Stephan Schmidheiny se encuentra procesado por ellos en Italia, mientras sus funcionarios menores en la Argentina, han presidido rigurosamente durante los últimos años, las principales manifestaciones sociales, más concretamente la de los chicos del Pueblo y las de la CTA. La trampa montada es terrible y resulta difícil escapar de ella, al menos resulta más que difícil, imposible, si no somos capaces de considerar el salir de los términos que se nos imponen, si no somos capaces de replantearnos las categorías de pensamiento en que fuimos domesticados, si no somos capaces de priorizar el gran tema de lo nacional y de la comprensión de los modelos de la dependencia, a las cuestiones sociales y a la jungla de iniquidades y de humillaciones cotidianas, que suelen atraparnos.



Ahora y luego que el gobernador Hermes Binner y el intendente Miguel Lifschitz, ambos socialistas, en un acto que abomina de todo respeto por la propia investidura, inauguraran el último congreso de AAPRESID, durante el pasado mes de agosto, en la ciudad de Rosario, tenemos ahora en marcha el intento de convocar desde esas posiciones a favor de la modernidad y del modelo colonial biotecnológico, a un entendimiento de los sectores partidarios que se oponen a la megaminería. Que se pueda generar una coalición de intereses antimineros que a la vez sean partidarios de la sojización o al menos indiferentes al modelo impuesto del Agronegocio, seria, además de una posibilidad muy cierta, en sectores habitualmente denominados de izquierda, otro mal chiste de argentinos. La revista Forbes ha premiado a Monsanto eligiéndola como la empresa del año 2009, en la Argentina para la extrema complicidad del grueso de su dirigencia, basta y sobra con el silencio… Un silencio que no es precisamente, el de los inocentes...



A propósito de ello, nos preguntamos por el rol asumido por la filosofía en la Argentina del siglo XXI cuando vemos que nada menos que Tomás Abraham cerró el congreso de los pooles sojeros de la Argentina con una disertación sobre el “ecoprogreso”. En una página de explícito “peronismo” ruralista con olor a Roundup, página respaldada por el Momo Venegas, el mismo Tomás Abraham y luego de su esfuerzo de pensar filosofía en el shopping Alto Rosario, junto a los socialistas, los grobo, más todos los sojeros argentinos, el rabino Sergio Bergman y otras celebridades, nos hace saber qué: “Estoy todo el tiempo pensando ese misterio insondable que se llama Argentina, que es un problema que los escolásticos no tuvieron, y eso que tuvieron sus problemas… Lo que les falta a los filósofos nacionales e internacionales es hacer periodismo. Pero como yo lo entiendo, que es pensar la actualidad. Muchos dicen que todo el mundo es una catástrofe, que todos nos vamos a morir de hambre, que el imperio va a arrasar con todo, pero les falta el día a día. Hoy, pensar es eso”. Hasta allí Tomás Abraham. Supongo que a nosotros también nos falta ese saber vivir el día a día, que sería el modo de vivir actualmente de ciertos filósofos. Con el día a día, parece que las amenazas que penden sobre la humanidad desaparecerían y las cosas volverían a ser apacibles... Realmente, este modo de ser filosóficos que poco y nada tiene que ver con la preocupación y el desgarramiento del pensar, al menos para nosotros, se parece bastante al escapismo, a la drogodependencia o acaso a la más deleznable puesta a precio de la humana capacidad de utilizar el pensamiento…



Lamentablemente, el modelo de los agronegocios y de la sojización, tanto como la ganadería intensiva de corral de engorde, compulsivas ambas tanto como consecuencia de los subsidios estatales, como por las más variadas políticas públicas que las favorecen, cuanto por los precios internacionales de los mercados globales, parecen haber sido aceptadas, sin mayores objeciones, como obligado destino nacional, por el grueso del espectro político argentino. Más allá de la corrupción y del cansancio, hay otras tragedias aún no escritas, en la generación que nos gobierna. Ha ocultado sus sueños, sus fracasos y sus traiciones de ayer bajo la cama, y los revive senilmente durante los veranos, cuando marcha a la isla para recordar dónde alguna vez se entrenaba para la revolución, y hoy en cambio, se interna para rejuvenecerse. Pero la carne joven pagada en buenos dólares, no basta para redimirlos de sus pesadillas y el tiempo siempre es implacable. En realidad, se trata de una generación de mutilados de la ecología. No sé si acaso por su modo de arribar a ese marxismo de manual con el que los introdujeron a la mística de la revolución armada, con esa Marta Harnecker que, todavía ocupa cargos en las desventuras del gobierno venezolano. Son o acaso devinieron, amorales de todo sentimiento ambiental, no pueden comprendernos ni tampoco lo intentan. Viven un presente sin futuro, sin mañana, confían en que las tecnologías resuelvan los problemas que le dejarán a sus hijos, al menos se consuelan con esos pensamientos cuando se miran al espejo. No quieren escucharnos, porque si lo hicieran tomarían conciencia que en verdad son monstruos, lo son sin lugar a dudas desde la perspectiva de las tres ecologías de Félix Guattari. Son sencillamente pequeños ecocidas, que no hacen más daño porque no pueden... En el currículo de cualquiera de ellos, imprescindible para ser hoy un alto funcionario en nuestro país, pareciera estar el haber sido de la “Fede”, haberse alzado en armas contra el gobierno de Perón, ya sea desde el PRT ERP o desde Montoneros, ser de confianza de alguna de las corporaciones que reclutan en la izquierda progresista, o provenir de los almácigos de jóvenes que alimentan la responsabilidad social empresarial y las ONG ambientalistas. Esas son por otra parte, prácticas similares en toda la América Latina.



El Planeta Tierra, vive un período de intensas transformaciones técnico-científicas como contrapartida de las cuales se han engendrado fenómenos de desequilibrio ecológico que amenazan, a corto plazo, si no se le pone remedio, la implantación de la vida sobre su superficie. Paralelamente a estas conmociones, los modos de vida humanos, individuales y colectivos, evolucionan en el sentido de un progresivo deterioro. Las redes de parentesco tienden a reducirse al mínimo, la vida doméstica está gangrenada por el consumo «mass-mediático», la vida conyugal y familiar se en- cuentra a menudo «cosificada» por una especie de estandarización de los comporta- mientos, las relaciones de vecindad quedan generalmente reducidas a su más pobre expresión... La relación de la subjetividad con su exterioridad ya sea social, animal, vegetal, cósmica se ve así comprometida en una especie de movimiento general de implosión y de infantilización regresiva. La alteridad tiende a perder toda aspereza. El turismo, por ejemplo, se resume con frecuencia a un viaje in situ en el seno de las mismas redundancias de imágenes y de comportamiento. Las formaciones políticas y las instancias ejecutivas se muestran totalmente incapaces de aprehender esta problemática en el conjunto de sus implicaciones. Aunque recientemente hayan inicia do una toma de conciencia parcial de los peligros más llamativos que amenazan el entorno natural de nuestras sociedades, en general se limitan a abordar el campo de la contaminación industrial, pero exclusivamente desde una perspectiva tecnocrática, cuando en realidad sólo una articulación ético-política que yo llamo ecosofía entre los tres registros ecológicos, el del medio ambiente, el de las relaciones sociales y el de la subjetividad humana, sería susceptible de clarificar convenientemente estas cuestiones”.



Lo anterior, lo dijo Félix Guattari en 1990, y desde entonces, su libro “Las tres ecologías” ha sido reeditado muchas veces. Aunque no podamos dejar de continuar reclamando conciencia ambiental y demandando conducta de nuestros necios gobernantes, tal vez sea tarde, para reclamar cambios que puedan detener los procesos desatados como consecuencia de la combinación empresarial de las ciencias con las tecnologías, y ello en el marco de las sociedades urbano industriales. Sería mejor quizá, que comprometamos nuestros mayores esfuerzos en prepararnos y organizarnos para lo que muchos llaman el post colapso, situación que, en realidad no es algo parecido al Apocalipsis que ocurrirá alguna vez. En realidad los cambios ya han comenzado y resultan evidentes. Se trata una vez más como tantas veces en la historia, de que tendremos que luchar para sobrevivir.



Jorge Eduardo Rulli


Rulli fue un dirigente histórico de la "resistencia peronista"


y en la actualidad dirige el Grupo de Reflexión Rural


http://horizontesurblog.blogspot.com/


http://www.grr.org.ar/


¿Bimonetarismo en la Argentina?



RESPONSABILIDAD PENAL POR USO DE LAS RESERVAS PARA EL PAGO DE LA DEUDA



CARTA DOCUMENTO


AL Sr. Presidente del BANCO CENTRAL Lic. MARTIN REDRADO



De nuestra consideración:


Si bien este texto lleva por razones operativas sólo mi firma, declaro que su contenido se encuentra avalado por Ricardo Monner Sans –Presidente de la Asociación Civil Anticorrupción y abogado- y Francisco Javier Llorens –experto estudioso de la economía argentina. Con ellos hemos hecho el 28 pdo. una denuncia ante la justicia penal federal recaída en el Juzgado Federal Nº 3 del Dr. Rafecas, Fiscalia Nº 5 del Dr. Comparatore, que lleva el nº 16.188/09. Con motivo de haberme ya ratificado, el Fiscal actuante ha requerido medidas que se encuentran en trámite.

El proceso aludido se funda en los aspectos penales de DNU 2010, e involucra al Ministro de Economía Dr. Amado Boudou, y también a los Sres. directores del Banco Central de la República Argentina, los asesores legales de dicha institución y a usted personalmente, si llegan a consentir sin oponer reparos con la maniobra criminosa que se encuentra de por medio. A partir de esta Carta Documento esa entidad ni quienes la dirigen no podrán alegar ignorancia del contenido y alcances de la denuncia, cuyo texto despacho por via internet en forma paralela a la dirección presidencia@bcra.gov.ar.


En dicha presentación demostramos que el DNU 2010 esconde un grave ardid, porque el mismo no se limita solamente a crear el Fondo del Bicentenario, disponiendo de u$s 6.559 millones, o sea 14 % de las reservas existentes, como se afirma ante la opinión pública, sino que por su intermedio el PEN podría llegar a disponer de casi el 40 % de ellas.

Y si ya de por sí es sumamente grave este manotazo efectuado sobre las reservas del BCRA, lo es mucho más si se considera que de convalidarse el DNU 2010, el mismo podría efectuarse con total desprejuicio de los efectos monetarios de esa medida. Se culminaría así con el desquiciamiento o dinamitación de la arquitectura monetaria sobre la que está erigida el BCRA. Esta destrucción se llevó a cabo últimamente, mediante el dictado de tres DNU que no tuvieron la más mínima discusión en el Congreso, salvo su forzado consentimiento:


· El DNU 401/03 de Duhalde, Remes Lenicov y otros, que autorizó al BCRA a emitir deuda, lo que le estaba enteramente prohibido hasta ese momento. Cabe que apuntar que la deuda pública que agobia a Argentina, tuvo su origen en la deuda contraída por el BCRA en los `80. En tal sentido en 1992 el ex presidente de esa institución Roque Fernández reconoció públicamente que las perdidas del BCRA hasta ese momento, eran equivalentes a la deuda publica renegociada simultáneamente. Por eso se le prohibió contraerla, pero la historia parece querer volver a repetirse.

· El DNU 1599/05 de Kirchner, Miceli y otros, que cambió el sentido de la “libre disponibilidad” de las reservas destinadas a cubrir la base monetaria, y autorizó a la par a pagar con reservas la deuda de organismos multilaterales de crédito. Este cambio del sentido es trascendente, porque de esa manera a partir de allí se pueden considerar como reservas de la base monetaria, a las que no son de libre disponibilidad, como son las reservas que son contrapartida de las Lebac y Nobac. Pero al menos en este DNU se estableció como limitación, que las reservas podían utilizarse “siempre que resulte un efecto monetario neutro…”.



· El DNU 2010, firmado por Kirchner, Boudou y otros. Que autoriza a pagar cualquier deuda pública con reservas, incluida la deuda en pesos, al mismo tiempo que releva enteramente al BCRA de considerar los efectos monetarios de esos pagos.


La historia de nuestro país y del mundo enseña que en economía se puede hacer cualquier cosa, menos no pagar las consecuencias. Para evaluar las posibles consecuencias no puede soslayarse un dato fundamental de la realidad económica argentina: la existencia (o subsistencia) de una economía bimonetaria. En Argentina hay una notable cantidad de bienes que se tasan y se cobran en dólares, siendo esta la moneda de referencia, de intercambio, y de atesoramiento.

El BCRA prohíbe las cuasimonedas emitidas por los estados provinciales, con el argumento que detenta el monopolio de la soberanía monetaria, y el monopolio de la creación y regulación de la moneda. Sin embargo consiente reverencialmente con la circulación de la cuasimoneda dólar emitida por los Estados Unidos, que circula libremente y a la vista de todos, en negocios de medianos para arriba. Y además con su intervención en el Mercado Unico y Libre de Cambio, el BCRA se compromete a entregar dólares a la cotización que fija diariamente, como un remedo de la tablita de Martínez de Hoz, y de la convertibilidad.

Esta situación de bimonetarismo, consentida por el gobierno y por el BCRA, es en cierta manera una forma de permanecer aún, o no haber sabido salir de la convertibilidad. Que dolarizó malamente la mente de los argentinos, y terminó aun peor en el año 2001. Conforme la ley de Gresham, la moneda mala circula y la buena se atesora. Y esta circulación de una moneda de valor paralela, explica la baja monetización en pesos, el bajo multiplicador bancario, y la baja capacidad de crédito que existe en Argentina.

En tal sentido, en el actual sistema de total libertad cambiaria, tipo de cambio administrado, y mentes dolarizadas, las reservas en divisas se han convertido en el respaldo para la creación y esterilización de la base monetaria; por ello no pude disponerse libremente de las reservas en divisas, sin considerar los efectos monetarios que pudiera acarrear, y las incertidumbres consecuentes.

Emitir moneda para comprar divisas, esterilizarla con las Lebac y Nobac, y trascartón ceder estas divisas al Tesoro, quedándose el BCRA con la deuda a corto plazo de la Lebac y Nobac, supone un gravísimo acto de desadministración monetaria por parte del BCRA, al ceder el instrumento de esterilización de la moneda (venta de dólares) y quedarse solo con el instrumento de emisión de moneda (pago de las Lebac y Nobac). En la práctica es volver al emisionismo y bimonetarismo que llevó al país a las gravísimas crisis financieras de 1980, 1989-90, y del 2001. Que no solo destruyeron la economía del país, sino que justificaron la implantación de experiencias desastrosas, como la llevada adelante por el ex Presidente Menem y Domingo Cavallo.

A esta altura resulta indudable que el bimonetarismo como el que insiste practicar Argentina es insostenible, ya que toda corrida cambiaría conlleva también una corrida bancaria. Ante esto el BCRA, además de desprenderse de los dólares, solo tiene dos opciones. Asistir al sistema financiero, alimentando así la corrida cambiaria y agravando el problema. O no asistirlo y hacer que los bancos cierren sus puertas, transformando así un grave problema financiero en un gravísimo problema socioeconómico, como sucedió en el 2001.

Ante esta perspectiva, corroborada por la historia financiera del país desde sus inicios, y especialmente en los últimos treinta años, el disponer medidas que desaprensivamente enerven o debiliten ese esquema bimonetario, como se intenta hacer con el DNU 2010, es un acto no solo demencial, sino criminal, con dolo eventual, cargo que se debe hacer extensivo a todos los que convaliden y consientan con esa medida. Y es además la forma más directa de ir al FMI, que es el único que ante esas situaciones puede ser prestamista de divisas de última instancia, como sucedió tantas veces en nuestro negro, reciente, y oprobioso pasado económico.

Lo saludo atentamente.


Mario Cafiero (Diputado MC)

5 de enero de 2010

CEPRID (*)



AGENCIAS ESTADOUNIDENSES DE PENETRACIÓN IMPERIAL






El Libertador Simón Bolívar, en 1829, en su profética Carta de Guayaquil advertía: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para sembrar de miseria a América Latina en nombre de la libertad”, la democracia, los derechos humanos. Estos principios que pertenecen a los pueblos han sido manipulados groseramente por el imperio para desestabilizar naciones y Estados, derrocar gobiernos en verdad democráticos y progresistas y reemplazarlos con dictaduras militares crueles y sanguinarias, fascistas e inhumanas.



Los documentos desclasificados demuestran hasta la saciedad que Estados Unidos se ha especializado en planificar y ejecutar golpes de Estado, asesinatos, encarcelamientos y torturas, desapariciones forzadas de líderes políticos, sindicales, sociales, intelectuales, ya sea directamente o a través de sus agencias oficiales como la USAID, DEA o CIA, Comando Sur, o por intermedio de un sinnúmero de Organizaciones no Gubernamentales (ONGs) y entre ellas el National Endowment for Democracy (NED), el Instituto Republicano Internacional (IRI) o el Instituto Demócrata Nacional (NDI), sin que faltes las organizaciones religiosas como los Testigos de Jehová, las sectas protestantes “evangelizadoras” y otras organizaciones como los Cuerpos de Paz vinculados a la CIA o Care y Caritas de apariencia inocente y humanista. Si se agregan los sistemas financieros como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco (Mundial B.M.) o Banco Interamericano de Desarrollo (BID) encargados de la dominación económica, se completaría, de alguna manera, el mapa de penetración imperial en nuestras patrias, inclusive perpetrada con organizaciones que se dicen defensoras de los derechos humanos como la Human Righs Foundation.



Es que violar los derechos humanos, provocar genocidios, imponer bloqueos siniestros, asegurar que combate al narcotráfico, desatar guerras imperiales en la ex Yugoslavia, en Irak o Afganistán, burlarse de elementales principios del Derecho Internacional y aparecer ante los ojos del mundo como guardián de las libertades, derechos humanos y democracias es un gran negocio para la potencia imperial que también se especializó en engañar y mentir a los pueblos.



A más de sus agencias oficiales y no gubernamentales, Estados Unidos posee los recursos económicos, tecnológicos, fuerzas militares, aparatos de inteligencia y entre ellos la CIA y DEA para ejecutar todo tipo de operaciones criminales desde la clandestinidad.



Entre las agencias de penetración imperial, la CIA fundada en el año de 1947 por el presidente Harry Truman, se ha convertido en la agencia de espionaje más terrorífica, nefasta y todopoderosa que ha sembrado de muerte, destrucción y desolación en todos los pueblos de nuestra América Latina. La CIA es el brazo ejecutor de la política injerencista y criminal de Estados Unidos que, desde la Declaración de su Independencia, se propuso dominar a América Latina “en nombre de la libertad” y el disparate llamado “destino manifiesto”.



El profesor venezolano, Samuel Moncada, al analizar las relaciones entre los Estados Unidos de Norteamérica y América Latina, sostiene que, lamentablemente, se reprodujeron las relaciones entre las Repúblicas herederas de los ingleses y las Repúblicas herederas de los españoles. Eso ha marcado la relación entre los Estados Unidos y la América Latina. Explica que eso hace que el director de la CIA haya afirmado que él preveía, en los próximos meses, problemas en su patio trasero, es que los Estados Unidos de Obama siguen viendo a América Latina como su patio trasero y al Caribe como su lago particular. La CIA obedece el mandato de la clase gobernante, de la “clase superior” estadounidense heredera del “destino manifiesto” que en apariencia promovía la igualdad del género humano, pero sólo para los anglosajones que nacieran dentro de los Estados Unidos; los que eran mujeres o negros, o nacían fuera de los Estados Unidos, no pertenecían a ese género humano del que habla la Declaración de Independencia norteamericana, sostiene Moncada.



Estados Unidos nace cono una República, pero sobre la base de un monstruoso genocidio: la liquidación de los pueblos indígenas de Norteamérica y la apropiación y anexión de territorios españoles como Luisiana o Florida. Las guerras de la independencia de nuestras patrias fueron una oportunidad para que Estados Unidos se aproveche de ellas y se apropie de territorios y deudas de guerra. Además, Estados Unidos siempre tuvo la intención de anexar a Cuba y por eso se opuso a su independencia en 1825. Este es el origen del odio a la Revolución Cubana que proclamó la independencia y la soberanía sobre los deseos yanquis.



Estados Unidos se opuso a la independencia de Haití porque nunca iba a reconocer a una República fundada por esclavos negros y sabotearon al Congreso Anfictiónico de Panamá para impedir la creación de la unión de las Repúblicas latinoamericanas que hubiese sido la resistencia competitiva a la llamada unión norteamericana.



En 1823, el presidente James Monroe de Estados Unidos plantea la famosa “doctrina Monroe” con la que sostiene que Estados Unidos no iba a permitir que ningún otro poder imperial ingrese a territorio americano. Afirmó simplemente: "América para los americanos". Es decir: América para los Estados Unidos de Norteamérica. Desde siempre, Estados Unidos vieron a América Latina como países habitados por pueblos inferiores, anárquicos y necesitados de un gobierno anglosajón estadounidense que imponga disciplina para que permita un mejor uso del mercado cautivo y una rápida y adecuada depredación de los recursos naturales, humanos, y de las materias primas estratégicas “para el crecimiento, y asegurar, también, una poderosa especie obligatoria de venta, para que le compren sus productos manufacturados”.



En sus campañas guerreristas, depredadoras y expansionistas, en 1845 la mitad del territorio de México le fue despojado, arrebatado, por medio de la guerra de usurpación cometida por los Estados Unidos de Norteamérica: Texas, Arizona, Nuevo México, California, Nevada, Oregon, fueron territorio mexicano.



Buena parte de la prosperidad de Estados Unidos se hizo sobre la expansión de su frontera, sobre la usurpación y la conquista de los territorios de los pueblos indígenas y sobre la usurpación y la conquista de territorios de pueblos y naciones latinoamericanas independientes, afirma Moncada.



El Siglo XX fue el siglo de la expansión imperial de los Estados Unidos. Invadieron decenas de países de América Latina: México, Nicaragua, Cuba varias veces, República Dominicana, Haití, Panamá varias veces, le quitan Panamá a Colombia en 1903.



“Y en los años 50 aparece un nuevo elemento: la guerra fría. El componente de la guerra fría hace que los Estados Unidos, ahora ya, no nada más, se aseguren los recursos estratégicos o los mercados cautivos, sino el control político a través de dictaduras militares, y aparece la internacional de las espadas, y casi toda América Latina se cubre de dictaduras militares apoyadas, precisamente, por el Gobierno de los Estados Unidos” En 1954, la CIA se inaugura en América Latina derrocando al Presidente Jacobo Árbenz y “toda América Latina estaba sumida en una guerra contra el comunismo, pero el comunismo era cualquiera que pidiera igualdad racial, que pidiera distribución de las tierras, que pidiera igualdad en el salario. Los obreros bananeros, los trabajadores bananeros en Colombia, que fueron arrasados, masacrados, lo que pedían era agua potable para trabajar, y eso era comunismo, quien pidiera agua potable era comunista”. Esta es la ideología de dominación política por la que Latinoamérica ha pagado con millares de muertos, desaparecidos, ejecuciones extrajudiciales, torturas, cárceles, sabotajes, terrorismo.



CIA, DEA, FBI, USAID, NED, y decenas o centenas de agencias norteamericanas han intervenido en toda clase atropellos y siembra de muerte y terror en nuestras patrias.



¿Quién podría negar la despiadada, profunda y extensa intervención de los Estados Unidos, por mano propia o mano mercenaria en todos los asuntos de las pequeñas Repúblicas de América Latina y el Caribe? Nuevas estrategias de dominación



En los años 90, al final de la guerra fría, Estados Unidos usa nuevas estrategias de dominación. Desaparecido el fantasma del comunismo, muerta la Alianza para el Progreso de Kennedy, el imperio inventa el cuco del narcotráfico y rediseña el rol de los ejércitos y de las policías nacionales, al tiempo que intenta un control económico neocolonial absoluto con la tristemente célebre ALCA y con la imposición del neoliberalismo que comenzó sus primeros experimentos en la década de los 80 con Bush en América Latina y Tathcher en Inglaterra. El dominio militar se expandió con el presidente Bush que con su política guerrerista rearmó a los ejércitos de América Latina para que continúen en la defensa de los intereses geopolíticos del imperio, en desmedro de los intereses de sus propias patrias, pero Estados Unidos nunca se imaginó que en estos primeros años del siglo XXI, iban a surgir una serie de gobiernos democráticos y progresistas que aspiran a que sus patrias sean libres e independientes del tutelaje imperial y contra esos gobiernos actúan y trabajan las organizaciones oficiales y las organizaciones no gubernamentales del imperio.



Esas agencias del imperio se han constituido en un verdadero peligro para las incipientes democracias de nuestros pueblos. CIA, DEA, Comando Sur, la IV Flota, USAID, NED y sus nexos siempre planifican desestabilizar y derrocar a los gobiernos de Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, sin olvidar jamás que la primera reconquista imperial debe ser Cuba, según los sueños de perro de la Casa Blanca. Para acabar con la Revolución Cubana, Estados Unidos ha creado agencias especiales uncidas a la CIA. En 50 años han fracasado todos los planes de la CIA en la aniquilación de la Revolución Cubana y recolonización de Cuba, pero felizmente, en otros 50 años, ya no habrá imperio. En otra parte de América Latina, las derechas oligárquicas colombianas, las derechas beneficiarias del narcotráfico, de la violencia criminal paramilitar que tienen como líder al macabro Uribe, fiel y sumiso sirviente del imperio, son beneficiarias también del los guerreristas Plan Colombia y Plan Patriota con los que Colombia recibe miles de millones de dólares dizque para acabar con el narcotráfico y el terrorismo; es decir con las guerrillas FARC-EP y ELN.



La guerra para el imperio y para Uribe es un gran negocio con enormes réditos políticos. El emperador de turno Obama, el flamante premio Nobel de la Paz o de la Guerra, se convierte ya en otro señor de la guerra imperial “necesaria”. Ya querría Obama que nuestras patrias envíen soldados o “carne de cañón” a Afganistán o Irak. Esto sería motivo de orgullo y felicidad para el Nobel de la Paz y para los cipayos de América Latina, mucho más si se internacionaliza el conflicto interno de la hermana República de Colombia, con lo que se convertirá en realidad de muerte, reguero de sangre, cocaína y destrucción. “Ahora que somos la mano de obra barata militarizada para las tareas militares del imperio, que no quiere llamar a la recluta en su propio país y quiere usar a soldados pobres de América Latina, ahora se habla de grandes organismos o de grandes unidades militares de acción rápida, que están comandadas por militares norteamericanos pero que tienen a soldados de toda América Latina” para que les sirva de escudos o carne de cañón, en la hora de la nueva seguridad estratégica del imperio.



América Latina es víctima permanente de los modelos de agresión de la Casa Blanca. Cada país ha sido condenado a servir a los intereses geopolíticos y geoestratégicos del imperio. En este contexto, Estados Unidos ha considerado que sus agencias gubernamentales y no gubernamentales son vitales en sus movimientos estratégicos de dominación y penetración imperial y son un perfecto brazo civil que no vacila en convertir en brazo armado a civiles, militares y policías para desestabilizar gobiernos y procurar golpes de Estado en contra de Chávez en Venezuela, de Correa en Ecuador, de Morales en Bolivia, de Ortega en Nicaragua. En Honduras, al derrocar a Zelaya cumplió su tenebroso” destino manifiesto”.



Estados Unidos es un imperio que requiere de la guerra para sobrevivir. En su política exterior le tiene sin cuidado el Derecho Internacional, le molesta y desacata las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, y la Organización de Estados Americanos debe ser, como siempre, el Ministerio de las Colonias, una eficiente punta de lanza para agredir a nuestras patrias. Para someter a los pueblos, naciones y Estados latinoamericanos y del Caribe al designio de Estados Unidos: neocolonización y neodependencia económica, política, militar, social, cultural y científico-técnica, los especialistas de la CIA, DEA, Pentágono, Departamento de Estados, Comando Sur, USAID y todas las agencias idearon programas de “asistencia y ayuda” que actúan como vidrios de cuentas y espejos que usaron los conquistadores para someter a los indígenas en la conquista y colonia que, unidos a las doctrinas de dominación que se ejecutan fielmente por parte de las embajadas, consulados, agencias gubernamentales, ONGs made in USA, agregadurías militares, culturales y de prensa, sectas religiosas, agencias de prensa internacionales con sede en Washington y por parte del FMI, BID, BM.,BIRF, OEA, TIAR, JID. Todos ellos son los múltiples tentáculos del imperio que aprietan a nuestros pueblos hasta la demencial asfixia de la recolonización con el inapreciable colaboracionismo de las derechas políticas, económicas y militares de América Latina.



La USAID es la Agencia Oficial de Desarrollo de Estados Unidos, pero en realidad es la agencia imperial para la Desestabilización Internacional. Esta organización inició sus actividades como el brazo financiero del Departamento de Estado en el año 1962. Según sus fundadores fue concebida como un sistema de “ayuda humanitaria” para los países tercermundistas, pero a los largo de los años y durante los primeros años del siglo XXI se ha convertido en una arteria vital del imperio en su lucha “contrainsurgente” bajo la nueva doctrina de Guerra Irregular de Washington. “A principios del año 2009 fue firmada ésta doctrina por el recién llegado presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como parte de su nueva política de “smart power”, el poder inteligente, una política que emplea el uso del poder militar junto con la diplomacia, la cultura, la comunicación, el poder económico y la política, explica Eva Golinger.



Hay dos grandes puntos de diferencia entre la Guerra Irregular y la Guerra Tradicional: el objetivo y la táctica. La Guerra Tradicional ve como objetivo la derrota de las fuerzas armadas del adversario, y su táctica principal es el uso del poder militar en su forma más tradicional: el combate y el bombardeo. La Guerra Irregular tiene como objetivo el control sobre la población civil y la neutralización del Estado, y su táctica principal es la contrainsurgencia, que consiste en el uso de técnicas indirectas y asimétricas, como la subversión, la infiltración, las operaciones psicológicas, la penetración cultural y la decepción militar (el intento de engañar a las fuerzas armadas del adversario para que reaccionen a amenazas que no existen en la realidad, así distrayendo y desgastando sus capacidades y recursos).



Durante el siglo XXI, la USAID ha desarrollado divisiones dentro de la agencia que funcionan junto con el Pentágono, como las oficinas de Gerencia de Conflictos, Transición y Reconstrucción, Democracia y Gobernabilidad, e Iniciativas hacia una Transición, que están reorientando su trabajo hacia los esfuerzos de contrainsurgencia. Así, la USAID se ha convertido en el actor principal financiero de la desestabilización y la penetración en la “sociedad civil” en países estratégicamente importantes para los intereses estadounidenses. Países “estratégicamente importantes”, son los considerados peligrosos o desafectos a Estados Unidos de Norteamérica. En el caso de América Latina, las cifras de inversión financiera de la USAID en los grupos políticos y en la “promoción de la democracia al estilo estadounidense”, que se traduce en términos reales como una invasión silenciosa, son abrumadoras. A través de una Oficina para las Iniciativas hacia una Transición (OTI, por sus siglas en inglés, que fue establecida en Venezuela en agosto 2002 para aniquilar a la Revolución Cubana y al gobierno de Chávez), la USAID ha invertido millones de dólares, y en el conflicto político en Venezuela, solamente durante el último año y medio, la cifra se expandió inmoralmente y, tiene previsto una financiación de 23 millones de dólares para el año 2010. Estos millones de dólares alimentan el conflicto en el país, manteniendo con vida a diferentes grupos de oposición y ayudando a crear nuevas organizaciones para seguir con sus planes desestabilizadores. Los beneficiarios en Venezuela son conocidos: Súmate, Sinergia, CEDICE, Red de los Barrios, Primero Justicia, Consorcio Justicia, Universidad Metropolitana, Liderazgo y Visión, CESAP, y cientos de otros grupos políticos, ONGs y partidos políticos que viven del dinero y el apoyo que vienen desde Washington, afirma E. Golinger. De la experiencia venezolana, la USAID obtiene réditos interesantes para trasladarlos a Bolivia, Ecuador o Nicaragua.



Los fondos de la USAID



Por toda América Latina va aumentando el presupuesto de la USAID y del Departamento de Estado para promover la agenda y los intereses de Washington.



Vemos algunos ejemplos:



Bolivia: Presupuesto de la USAID/DOS para 2009 = 86 millones de dólares; Presupuesto para el 2010 = 101 millones de dólares;



Ecuador: Presupuesto de la USAID/DOS para 2009 = 35 millones de dólares; Presupuesto para 2010 = 38 millones de dólares;



Honduras: Presupuesto de la USAID/DOS para 2009 = 43 millones de dólares; Presupuesto para el 2010 = 68 millones de dólares;



Nicaragua: Presupuesto de la USAID/DOS para 2009 = 27 millones de dólares; Presupuesto para 2010 = 65 millones de dólares.



También hay un Fondo Especial en el 2010 de 3 millones de dólares para el Fondo para Fortalecer la Democracia de la Organización de Estados Americanos (OEA), para “defender y consolidar la democracia representativa en Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia…” No es casualidad que el fondo vaya dirigido a promover la “democracia representativa” en cuatro países donde se implementa un modelo de democracia participativa. Tampoco es coincidencia que son países del ALBA, y que Honduras no está incluida en la lista, ya que con el golpe de Estado contra el Presidente Zelaya se daba por resuelto la “amenaza” de la democracia participativa en ese país.



Adicionalmente, el presupuesto del Departamento de Estado para el año 2010 incluye 447,7 millones de dólares para “mejorar la seguridad, fortalecer las instituciones democráticas, promover la prosperidad e invertir en la gente” en América Latina. Dentro de ese monto hay 200,7 millones de dólares destinados a Colombia para “consolidar los logros del gobierno de Colombia en la lucha contra los grupos ilegales y armados y el narcotráfico”, y 20 millones de dólares para “promover la democracia” en Cuba, “ayudar a los presos políticos y otras víctimas de represión” y “promover la competición política dentro de Cuba”. Ese presupuesto incluye, también, 6 millones de dólares para “fortalecer y promover la sociedad civil, la participación ciudadana, los medios independientes, las organizaciones de derechos humanos y los partidos políticos democráticos” en Venezuela, y un fondo de 91.1 millones de dólares para el uso discrecional del Presidente Obama para “promover los intereses” de Estados Unidos en la región. El año pasado, éste fondo sólo llegaba a 23 millones de dólares.



En total, son 2.2 mil millones de dólares que utilizarán el Departamento de Estado y la USAID en América Latina durante el año 2010. Este es un aumento del 12% del presupuesto del año 2008, último año de la administración de George W. Bush, que apartaba unos 1,9 mil millones de dólares para América Latina. Todas estas grandes cifras evidencian el énfasis que pone el gobierno de Obama en su trabajo político en América Latina y la intención de retomar la dominación e influencia de Estados Unidos en el hemisferio, informa la abogada, investigadora y periodista estadounidense-venezolana, Eva Golinger.



El pasado 14 de diciembre decía que la CIA utiliza a la USAID como fachada, según confirmación efectuada por un “alto funcionario de la Agencia Internacional del Desarrollo de Estados Unidos (USAID)”. Desde siempre se supo que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) utiliza el nombre de la USAID para otorgar fondos y contratos a terceras partes que promueven sus operaciones. Según el funcionario, un veterano de la agencia que ocupa el cargo de gerente regional, la CIA está otorgando contratos bajo el nombre de la USAID sin que ésta esté involucrada. De la CIA y la USAID todo se puede esperar.



Así, en días pasados, el New York Times informaba que un funcionario del Development Alternatives, Inc. (DAI), una empresa contratista de la USAID, del Departamento de Estado y el Pentágono, fue detenido en Cuba mientras repartía material de comunicaciones a sectores de la contrarrevolución. La relación entre la USAID, una agencia del Departamento de Estado, y la CIA no es nueva. En 1974, el Congreso estadounidense clausuró una división de la USAID que fue utilizada por la CIA para entrenar, financiar y armar a más de un millón de policías en América Latina, Asia y el Medio Oriente.



La Oficina de Seguridad Pública (Office of Public Safety “OPS”) fue establecida en 1957 por el presidente Eisenhower con la misión de entrenar y formar fuerzas policiales en otros países. Documentos desclasificados de la CIA confirman que el presupuesto de la OPS fue incluido en los millones otorgados anualmente a la USAID, pero sus operaciones fueron coordinadas por la agencia clandestina, según informe especial de E. Golinger.



Señala que durante la guerra en Vietnam, la USAID fue responsable por la distribución de “apoyo material” junto con la CIA en la Operación Fénix, la cual fue responsable por el asesinato de miles de vietnamitas. En Haití, la USAID ha sido acusada de financiar organizaciones involucradas en el golpe de Estado contra el Presidente Jean Bertrand Aristide en 2004. Desde junio 2002, la USAID mantiene una Oficina para las Iniciativas hacia una Transición (OTI) en Venezuela, a través de la cual ha canalizado millones de dólares a la oposición contra el Presidente Hugo Chávez. Más de dos mil páginas parcialmente desclasificadas de la USAID sobre sus actividades en Venezuela, demuestran un patrón de financiamiento y apoyo estratégico exclusivamente dirigido a sectores de la oposición, con programas que buscan “fortalecer” sus partidos políticos, diseñar sus campañas políticas y ayudarles a consolidar un movimiento contra el gobierno venezolano.



En Bolivia, la USAID fue expulsada este año por los habitantes de dos municipios, Chapare y El Alto, bajo la acusación de intervencionista. En septiembre, el presidente Evo Morales anunció la terminación del convenio oficial con la USAID debido al desvío de fondos multimillonarios hacia grupos separatistas que buscaban la desestabilización del país. En el 2005, la USAID también fue expulsada de Eritrea y acusada de ser una agencia “neocolonialista”. Etiopía, Rusia y Bielorrusia, han ordenado la salida de la USAID y sus contratistas durante los últimos cinco años. Un informe de la oficina de contabilidad general de EEUU (GAO) del 2006 determinó que existían “problemas con la gestión de los subsidios” del Programa Cuba de la USAID. Millones de dólares destinados para “promover la democracia” en Cuba terminaron en manos de organizaciones mafiosas en Miami.



Según el periodista Jean-Guy Allard, uno de los casos más explícitos del trabajo sucio de la USAID fue en Uruguay, “Dan Anthony Mitrione, instructor norteamericano en técnicas de tortura, se apareció en Uruguay con credencial de la USAID, a finales de los 70, para adiestrar a policías, en un programa secreto de destrucción de las fuerzas de izquierda en toda América Latina.”.



La Agencia del Desarrollo de Estados Unidos, USAID, en el 2009, fue formalmente incorporada en la Iniciativa Interagencial de Contrainsurgencia de Estados Unidos, junto al Departamento de Estado y el Pentágono. En 2007, fue publicado el documento, “La Contrainsurgencia para los políticos del gobierno de EEUU: Un trabajo en progreso”, que destacaba a la USAID como fundamental para asegurar el éxito de las operaciones de contrainsurgencia. “La USAID puede ayudar con los esfuerzos de contrainsurgencia del gobierno de EEUU…La USAID tiene oficinas de campo en 100 países en desarrollo, trabaja de manera cercana con organizaciones privadas, grupos indígenas, asociaciones de profesionales, organizaciones de fe y otras agencias gubernamentales…La USAID tiene relaciones, a través de convenios y contratos, con más de 3.500 empresas y 300 organizaciones privadas de Estados Unidos”, sostiene el periodista canadiense Jean-Guy Allard.



Es indispensable conocer que la Contrainsurgencia es una operación militar contra grupos considerados “rebeldes” o insurgentes. Movimientos de izquierda han sido considerados por Estados Unidos como “insurgentes” desde los años cincuenta. Tácticas de contrainsurgencia incluyen el uso de un conflicto armado para fomentar la subversión, operaciones psicológicas y sabotaje económico para lograr neutralizar al adversario.



Si antes la CIA había utilizada a la USAID como fachada, sin que sus trabajadores lo supieran, hoy es de conocimiento pleno que la USAID se incorpora en las iniciativas de contrainsurgencia contra movimientos y Estados considerados “adversarios” por Washington. Esta novedad la transforma de su mandato original de aportar ayuda humanitaria al mundo y la convierte oficialmente en una agencia de guerra y agrega que la USAID ha confesado públicamente haber dilapidado el dinero del contribuyente norteamericano en la guerra sucia que desde hace 50 años mantiene contra Cuba.



La USAID es esta misma agencia federal norteamericana encargada de engrasar a golpe de decenas de millones la subversión y el espionaje en Cuba.



Jean-Guy Allard señala que decenas de agentes de la USAID se mueven en la sombra de las organizaciones de derecha, inventadas según las circunstancias, y patrocinadas por el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Democrático Nacional (NDI), la propia Freedom House, y unas cuantas fachadas más, siempre bajo las orientaciones de la CIA. Esa nefasta organización estadounidense posee en la actualidad agentes en 16 países de América Latina y del Caribe donde realiza acciones, además de sus numerosas otras operaciones estratégicas en distintas partes del mundo.



En Haití, la USAID se encuentra entre las agencias norteamericanas que han organizado, orientado y financiado varias de las organizaciones políticas haitianas que provocaron el secuestro y la grotesca evicción del presidente Jean-Bertrand Aristide. En Venezuela, la agencia fue escandalosamente activa en el apoyo y financiamiento a los sectores que realizaron el golpe de Estado del 11 de abril del 2002.



El ininterrumpido derroche de fondos de la USAID y sus filiales con operaciones de inspiración golpista ya ha sobrepasado los quince millones de dólares a través del financiamiento de cientos de grupos y grupúsculos alineados con la Embajada norteamericana en Caracas. En Bolivia, el programa de la USAID se concentró en la balcanización del país y en el financiamiento de acciones violentas en contra de la autoridad del presidente Evo Morales.



La USAID tiene en el país andino una larguísima historia que ilustra toda la falsedad de sus pretensiones "humanitarias".



En 1971, la CIA organizó un intento de asesinato contra el Presidente Fidel Castro, aprovechando un viaje del líder cubano a Chile. Encargó con este proyecto criminal a un viejo socio de la mafia estadounidense, Antonio Veciana.



Este terrorista de Alpha 66, cómplice del complot contra Kennedy, trabajaba entonces en Bolivia, en la Embajada estadounidense donde se encontraba como funcionario de la USAID.



Al confesar que ha perdido desde hace rato el control de sus finanzas, la USAID encubre el carácter odioso del conjunto de sus actividades. Fiel ejecutante de los planes de la CIA, ferviente colaboradora de los propósitos secretos del Departamento de Estado, la Agencia para el Desarrollo de los Estados Unidos es una de las principales armas del imperio para mantener su dominio sobre lo que acostumbró a designar como su patio trasero.



La injerencia imperial en los asuntos internos de nuestros países se incrementará en el año 2010, bajo el gobierno del Premio Nobel de la Paz y mejor de la Guerra, Barack Obama. Así:



El Presupuesto de la USAID y el Departamento de Estado aumenta el 12% para el año 2010, con 2.2 mil millones de dólares destinados a América Latina.



447,7 millones de dólares son para “promover la democracia” en América Latina



13 millones de dólares para “promover la democracia” en Venezuela



101 millones de dólares para “promover la democracia” en Bolivia



3 millones de dólares para un fondo especial para la OEA para “consolidar la democracia representativa en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela”



20 millones de dólares para la “transición hacia la democracia” en Cuba



El Presupuesto del Comando Sur aumenta en un 2% para llegar a los 200 millones de dólares para el 2010 más 46 millones de dólares adicionales para mejorar la base militar de Palanquero, Colombia, para el uso estadounidense. No se sabe aún la cantidad de dólares que se destinarán a las siete bases militares entregadas por Uribe al imperio. Bush miraba casi con desprecio olímpico a América Latina. Barack Obama se inició con un discurso diferente y parecía que una nueva diplomacia se inauguraría entre Estados Unidos y los países latinoamericanos, pero al finalizar este año 2009, la realidad ha golpeado duramente el sueño de recomenzar relaciones diferentes basadas en el principio de que América Latina necesita socios y no amos.



Ahora, no cabe dudar siquiera sobre una nueva escalada de dominación y colonización que se inició con el apropiamiento de siete bases militares en Colombia, las que se han convertido en una real amenaza para América del Sur, para la consolidación de UNASUR y en especial para la paz regional y la estabilidad de los gobiernos de Venezuela y Ecuador. Nadie debería dudar de la existencia de nuevas agresiones imperiales hacia América Latina.



Esas agresiones se iniciaron “con el golpe de Estado contra Venezuela en 2002, con el secuestro del presidente Aristide de Haití en 2004, las intervenciones en los distintos procesos electorales en la región, la reactivación de la IV Flota de la armada estadounidense en 2008, los intentos de generar un conflicto regional entre Colombia, Venezuela y Ecuador, el separatismo en Bolivia, y hasta el golpe de Estado contra Honduras en 2009 y el alarmante aumento en presencia militar de Estados Unidos en la región. Todo evidencia que el imperio está a la ofensiva de nuevo en América Latina. Pero más allá de la manifestación visible de esta agresión, que busca neutralizar los procesos de cambio revolucionario en la región, existen pruebas contundentes -innegables- de que hoy en día, Washington está apuntando hacia el Sur con su gran poder militar, diplomático, económico y comunicacional. La evidencia sobre el aumento en financiamiento durante los últimos años de las agencias de Washington a los sectores de la oposición en Venezuela, Bolivia, Ecuador y otros países que están construyendo modelos alternativos al capitalismo estadounidense, se han presentado, se han denunciado y no se ha desmentido.



Existe una tendencia de financiar y apoyar a la desestabilización regional por parte del imperio, desde la llegada de la Revolución Bolivariana hace diez años, es un hecho. Pero no tenemos que examinar la evidencia desde los diez años hasta hoy, podemos simplemente mirar de hoy al futuro para comprobar que Washington financia no solamente a la desestabilización regional, sino que también está aumentando esa financiación e intensificando sus planes militares para los próximos meses, argumentan Eva Golinger y Jean-Guy Allard quienes acaban de presentar un libro intitulado La Agresión Permanente en el que explican, por ejemplo que "El jefe de inteligencia norteamericana, Dennis Blair, reveló que se gastan 75 mil millones de dólares para penetrar, para saber, para influir, para comprar conciencias. Y confirmó que la CIA tiene 200 mil oficiales, sin hablar de agentes, colaboradores, o personas que están bajo la influencia de la Comunidad de Inteligencia (constituida por 16 agencias que están en el negocio del espionaje, de la infiltración).



Qué duda cabe: Los Estados Unidos han sido destinados por la Providencia para asolar a América Latina en nombre de la libertad, la democracia al estilo estadounidense, de los derechos humanos manipulados con fines de penetración imperial. La injerencia con agresiones militares de por medio, camina hacia nuevas estrategias para ejecutar la guerra de contrainsurgencia que usa armas tan letales como las químico-bacteriológicas o nucleares y que se llaman agencias gubernamentales como la USAID u organizaciones no gubernamentales como la NED y un indeterminado número de filiales diseminadas a lo largo y ancho de la geografía latinoamericana y del Caribe. Ha sido una constante histórica el saqueo de recursos naturales y la explotación de los pueblos latinoamericanos que hoy se repite con Obama, curiosamente nominado Premio Nobel de la Paz. Pero en estos históricos tiempos, los pueblos de nuestra Patria Grande toman nuevas formas concienciales que impulsan la lucha antiimperialista porque muy bien comprenden que no habrá patria digna y soberana si persiste el tutelaje yaqui y no habrá futuro si se le permite al imperio la consolidación de sus planes expansionistas con sus objetivos de recolonización que comenzó en Colombia con el uso de siete bases militares planificadas para amenazar a nuestros pueblos con el desate de guerras imperiales.



Para que haya patrias libres y soberanas es indispensable expulsar de nuestros territorios a las agencias de penetración imperial.



Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article692



CEPRID



El Centro de Estudios Políticos para las Relaciones Internacionales y el Desarrollo (CEPRID) es una organización no lucrativa, independiente e integrada por activistas, profesionales y académicos preocupados por los efectos de la globalización política y económica. Su finalidad es promover la discusión democrática sobre los asuntos políticos, económicos, estratégicos, geopolíticos, sociales y ambientales que más afectan a la vida de los ciudadanos y hacerlo de una forma rigurosa y comprensible.



El CEPRID establece una investigación profesional y una educación pública. La Investigación profesional está orientada a facilitar la comprensión de los problemas económicos y sociales, así como el impacto de las políticas impulsadas por los diferentes gobiernos que atacan el estado de bienestar. La educación pública debe conducir a una mejora de la calidad de vida eliminando desigualdades y propugnando la justicia social tanto para los habitantes del Estado español como para los de todo el mundo.



El CEPRID combina la investigación de los temas reseñados con el activismo en el convencimiento de la capacidad de los pueblos para generar análisis crítico y animar discusiones sobre las políticas nacionales e internacionales relacionadas con la globalización, el neoliberalismo y la militarización de la sociedad que hagan realidad el eslogan de “Otro mundo es posible

3 de enero de 2010

La primera década del SXXI



El gran cero


Paul Krugman · · · · ·






Tal vez sabíamos, de un modo inconsciente e instintivo, que ésta iba a ser una época que sería mejor olvidar. Por una u otra razón, hemos terminado la primera década del nuevo milenio sin ponernos de acuerdo sobre cómo denominarla. ¿Los años del doble cero? ¿Los años del doble nada? Lo que sea. (Sí, ya sé que, en sentido estricto, el milenio no empezó hasta el año 2001. ¿Realmente importa?).



Pero, desde un punto de vista económico, yo propondría que llamásemos a la década pasada el Gran Cero. Ha sido una década en la que no ha pasado nada bueno, y ninguna de las cosas optimistas en las que se suponía que creíamos ha resultado ser cierta.


Ha sido una década con una creación de empleo prácticamente igual a cero. Es cierto que la cifra básica del empleo en diciembre de 2009 será ligeramente superior a la de diciembre de 1999, pero sólo ligeramente. Y de hecho, el empleo en el sector privado ha bajado, la primera década de la que se tiene constancia de que haya sucedido eso.


Ha sido una década de mejoras económicas cero para las familias de a pie. De hecho, hasta en el momento culminante del supuesto “auge de la era de Bush”, en 2007, los ingresos familiares medios ajustados según la inflación eran más bajos que en 1999. Y ya saben lo que pasó a continuación.



Ha sido una década de beneficios cero para los propietarios de viviendas, incluso si las compraron pronto: ahora mismo, los precios de la vivienda, ajustados según la inflación, han vuelto aproximadamente al punto en el que estaban al principio de la década. Y en cuanto a los que compraron a mediados de la década -cuando todas las personas serias se burlaban de las advertencias de que los precios de la vivienda no tenían sentido y de que estábamos en medio de una gigantesca burbuja-, bueno, comparto su dolor. Casi una cuarta parte de todas las hipotecas de Estados Unidos y el 45% de las hipotecas de Florida se han ido a pique, y los propietarios deben más de lo que valen sus casas.



Por último, y lo menos importante para la mayoría de los estadounidenses -aunque un gran problema para los planes de pensiones, por no mencionar a las cabezas parlantes de la televisión económica-, ha sido una década de ganancias cero en la Bolsa, incluso sin tener en cuenta la inflación. ¿Recuerdan la excitación cuando el Dow Jones alcanzó por primera vez los 10.000 puntos, y éxitos de ventas como el libro Dow 36.000 predecían que los buenos tiempos se prolongarían indefinidamente? Bueno, eso era allá por 1999. La semana pasada, el mercado cerró a 10.520.



Así que ha habido un montón de nada en cuanto a progreso o éxito económico. Es curioso cómo ha ocurrido. Porque, al principio de la década, había una abrumadora sensación de triunfalismo económico en las instituciones empresariales y políticas de Estados Unidos, la creencia de que sabíamos lo que hacíamos (mejor que cualquiera en el mundo).



Permítanme citar un discurso que Lawrence Summers, el entonces subsecretario del Tesoro (y ahora el economista de más alto rango de la Administración de Obama), dio en 1999. “Si me preguntan por qué tiene éxito el sistema financiero estadounidense”, decía, “mi lectura particular del asunto es que no hay ninguna innovación más importante que la de los principios contables generalmente aceptados: significa que cada inversor ve la información presentada sobre una base comparable; que hay disciplina en las directivas de las empresas en cuanto al modo en que controlan sus actividades e informan de ellas”. Y proseguía afirmando que hay “un proceso continuo que es el que realmente hace que nuestro mercado de capital funcione, y lo haga con tanta estabilidad”.



Así que esto es lo que Summers -y, para ser justos, prácticamente todos los que ocupaban un puesto de responsabilidad política en aquella época- creía en 1999: la contabilidad empresarial en Estados Unidos es honesta; esto permite a los inversores tomar buenas decisiones, y también obliga a las directivas a comportarse de forma responsable, y la consecuencia es un sistema financiero estable y que funciona bien.


¿Qué porcentaje de todo esto ha resultado ser verdad? Cero.

Sin embargo, lo que resulta realmente impresionante de la pasada década es lo poco dispuestos que estamos, como país, a aprender de nuestros errores.


Cuando la burbuja de las punto.com todavía se estaba desinflando, los banqueros e inversores crédulos empezaron a inflar una nueva burbuja con la vivienda. Incluso después de que se revelase que famosas y admiradas empresas como Enron y WorldCom tenían sociedades anónimas Potemkin con fachadas hechas de contabilidad creativa, los analistas e inversores seguían creyéndose las afirmaciones de los bancos respecto a su fortaleza económica y se tragaban las exageraciones sobre inversiones que no comprendían. Incluso después de desencadenar una catástrofe económica mundial y tener que ser rescatados a costa de los contribuyentes, a los banqueros les ha faltado tiempo para volver a la cultura de las primas gigantescas y el apalancamiento excesivo.



Y luego están los políticos. Incluso ahora, es difícil conseguir que los demócratas, incluido el presidente Obama, critiquen sin tapujos las prácticas que nos han metido en el lío en que estamos. Y en cuanto a los republicanos, ahora que sus políticas de bajadas de impuestos y liberalización nos han metido en un atolladero económico, su receta para la recuperación es: bajadas de impuestos y liberalización.


Así que brindémosle una despedida nada cordial al Gran Cero (la década en que no conseguimos nada ni aprendimos nada). ¿Será mejor la próxima década? Permanezcan atentos. Ah, y feliz Año Nuevo.



Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008.



El País, 3 enero 2009


http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3000