Nos mudamos a Dossier Geopolítico

19 de julio de 2010

Bolivia y el Indigenismo



La guerra indo mestiza


(*) Por Andrés Soliz Rada,



La Paz, 16/07/10.- “Si vamos a ir al cielo y los q’aras (mestizos y blancoides) van al cielo, en el cielo también va a haber guerra. Si vamos a entrar al infierno, debajo de la tierra, ahí los q’aras van a entrar y vamos a tener guerra”. Estas las palabras del histórico líder aymara Felipe Quispe, en el foro “Historia, Coyuntura y Descolonización”, organizado por la Revista “Pukara”, de La Paz, en el que intervinieron además otras 18 personalidades indianistas y kataristas, el 10, 11 y 12 de marzo último.



Quispe descalificó al ideólogo Simón Yampara por pactar con el ex alcalde de La Paz, Juan del Granado, ya que “el agua y el aceite no se juntan”. El katarista Walter Reynaga, a tiempo de advertir que las evocaciones al Tawantinsuyo son insuficientes, formuló la pregunta que nadie pudo contestar: “¿Qué tipo de sociedad queremos construir?”



Recuérdese que el indianismo postula la expulsión de los “q’aras” y el katarismo su incorporación a un solo proyecto social. Para el indianista Constantino Lima no hay diferencias entre Cristóbal Colón, Francisco Pizarro y Víctor Paz Estensoro, quien, en 1953, decretó la reforma agraria y el voto universal. Añadió que la Constitución de Evo Morales vino de Europa, pasó por España y llegó a través de ONG. Luego exclamó: “Nunca vamos a ser bolivianos”. Otro indianista radical, José Luís Saavedra Soria, explicó que la idea plurinacional procede del multiculturalismo liberal norteamericano y que los indios en Bolivia no quieren cuotas, sino el poder total.



Descolonización interna quiere decir, señaló el ex Ministro Félix Patzi, eliminación del racismo e igualdad de oportunidades, a fin de que se juzgue a la gente por su capacidad, méritos y conocimientos, sin mirar su pertenencia étnica. El ex Vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas (1993-1997), sostuvo que la Constitución del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) es etnicista, ya que privilegia a los indígenas, luego a las comunidades interculturales, en tanto que el resto es considerado de tercera categoría. Liborio Uño indicó que la Constitución reconoce a 36 naciones, cuando en realidad son 45 (14 en el Qullasuyo y 30 en el Oriente. Ambas suman 44. Al parecer, Uño perdió una nación en el camino). Anunció que prepara un proyecto de Estado Federal que articule a las naciones originarias con las sub naciones de la nación boliviana, “más o menos como en el modelo sudafricano”.



El director de “Pukara”, Pedro Portugal, dijo que la nueva Constitución, al no reconocer territorios a las naciones quechua y aymara, cometió un gran error, el que fue encubierto con la nominación de 36 naciones inexistentes. Hizo notar que Evo está rodeado por una casta de criollos neo indigenistas, mezcla de esotéricos e imaginativos desempleados, que han dejado de serlo al conseguir empleo en este gobierno. Destacó que si bien la única reivindicación nacional es el Tawantinsuyo, debe admitirse que existen Bolivia, los bolivianos, América Latina y el mundo, razón por la que el indianismo y el katarismo requieren ubicarse en el contexto mundial.



Aureliano Tupo denunció que el socialismo comunitario (planteado por Alvaro García Linera), “es otra invención del colonialismo mental de la pequeña burguesía”. Reynaldo Conde reflexionó sobre la importancia de aymaras convertidos en empresarios exitosos en Santa Cruz y en adinerados padrinos de enormes fiestas religiosas, como la del “Señor del Gran Poder”, en La Paz. La incógnita surgió, una vez más, por la imposibilidad de diferenciar a aymaras urbanos, de quechuas urbanos, guaraníes urbanos, mestizos urbanos, blancoides urbanos e inmigrantes urbanos en las mezcladas poblaciones del país.



Sin embargo, aún no se recompone el frente indo mestizo, capaz de construir la unidad nacional y arrancar a Bolivia del atraso y la desesperanza. Ese frente fue planteado con enorme éxito por Conciencia de Patria (CONDEPA), en 1988, pero fracasó por errores tácticos y por ataques sistemáticos del colonialismo interno, la partidocracia, los grandes medios de comunicación social y las oligarquías vinculadas al capital financiero.




(*) Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia de Evo Morales.

18 de julio de 2010

Un Bicentenario para los olvidados 1810/2010 II



Una historia de película vivida


durante la Guerra de la Independencia


en el norte argentino



Un Marqués revolucionario


Durante las fiestas del Bicentenario, en medio del silencio, el 29 de Junio de 2010, fueron repatriados los restos del Marquéz de Yavi, soldado de la Emancipación Nacional.



Sangre azul y revolucionaria



Fernández Campero nació en San Francisco de Yavi, provincia de Jujuy, el 9 de junio de 1777, le tocó convertirse en el cuarto marqués de Tojo (o Yavi) y heredó todos los dominios que abarcaban gran parte del actual norte argentino y sur de Bolivia. (3.000.000 de Has.). Por su condición social, ejerció varios cargos públicos y fue elevado al rango de coronel mayor del Ejército español, a pesar de no tener formación militar. Pasada la revolución de 1810, Campero se encontró, como tantos españoles y criollos de la época, en la difícil situación de seguir siendo fiel al rey de España o sumarse al naciente gobierno patrio. Eso lo terminó de definir durante la batalla de Salta, en 1813.



El 20 de febrero lo encontró como gobernador provisorio de Salta y a cargo del ala militar izquierda del Ejército español, conducido por su compadre, el general Pío Tristán. Ya con las acciones militares iniciadas, Campero decidió retirar sus tropas sin presentar combate, lo cual fue decisivo para el triunfo de Belgrano. Esta acción fue tomada en España como una traición imperdonable a la Corona. Los realistas le hicieron, en ausencia, un consejo de guerra. Lo sentenciaron a prisión perpetua y a partir de entonces se convirtió en una obsesión para los españoles, quienes no descansarían hasta vengarse del noble traidor.



Comandante de la Puna



Ya no había vuelta atrás para Fernández Campero, quien se unió definitivamente al Ejército patriota, en el que se le respetó el cargo de coronel. Con la asunción de Martín Güemes, primo del marqués, como jefe de la defensa del norte argentino, Campero pasaría a ocupar un lugar central en el esquema militar. Al mando de un escuadrón de 600 hombres, sostenido económicamente por su propio bolsillo, estuvo a cargo del flanco oriental de la Puna y la Quebrada de Humahuaca. Se calcula que el marqués aportó a la a la causa revolucionaria alrededor de 200 mil pesos de esa época, una cifra importantísima, más si se tiene en cuenta que el presupuesto anual de Salta era de 180 mil.



El 15 de noviembre de 1816, la guerra patriota sufriría uno de los reveses más sangrientos. La mala interpretación de una orden dada por Güemes a Rojas dejó sin vigilancia la zona de Yavi. Un escuadrón español atacó el pueblo cuando se daba la misa del domingo. En breves minutos una balacera generó pánico y confusión entre los pobladores y el ejército. Rodeado por el enemigo, fueron cayendo los patriotas bajo las armas realistas.


El marqués logró montar un caballo, pero al tratar de saltar una zanja, cayó de la cabalgadura y fue tomado prisionero. Ahí comenzará el martirio de Fernández Campero.

Preso y torturado

Tras el desastre de Yavi, los españoles también invadieron Jujuy y Salta. Recién en 1817 Güemes los obligó a retirarse humillados y derrotados. Campero fue encarcelado en Tupiza y en Potosí. Allí fue víctima de terribles torturas y condenado a prisión perpetua. Después de un año de castigos logró escaparse de la prisión, pero fue recapturado y llevado a Lima. Enterados de la grave, dolorosa y humillante situación a la que era sometido, Güemes, Belgrano y San Martín pidieron por su persona y hasta ofrecieron canjes de prisionero. Pero tal era la saña que tenían contra Fernández los defensores del rey de España que se negaron a acceder a las ofertas. Finalmente, cuando era embarcado rumbo a España, su deteriorada salud empeoró en altamar y fue desembarcado en Jamaica, donde murió el 22 de octubre de 1820 a la edad de 43 años. Fue enterrado en Kingston, la capital de Jamaica.

Tras años de luchar para que sus restos sean repatriados, un descendiente de él, Rodolfo Campero, decidió viajar a Centroamérica y cumplir con ese objetivo. El 11 de marzo último, junto a una delegación de funcionarios argentinos, jamaiquinos y de varios países latinoamericanos, exhumaron durante una emotiva ceremonia los restos del marqués y los colocaron en una urna que fue bendecida por un sacerdote y envuelta en una bandera argentina. Así regresó a su Jujuy natal.



Fuente: lista Reconquista Popular


17 de julio de 2010

El talón de Aquiles Ruso - Demografico -



El aborto como principal instrumento


de planificación familiar en Rusia


Olga Sobolévskaya


RIA Novosti





El pasado 8 de julio, Rusia celebró ya por tercera vez el día de la Familia, del Amor y de la Fidelidad. También es la festividad de San Pedro y Santa Fevróniya, protectores de la familia ortodoxa. Esta fiesta ha ido adquiriendo una connotación más civil que religiosa y, con ella se intentan resucitar unos valores familiares claves para solucionar el grave problema demográfico en Rusia.



Los datos estadísticos son terribles. En Rusia, por cada 100 niños nacidos se registran 67 abortos. Hoy solamente hay 26 millones de niños.




Muchas mujeres jóvenes interrumpen su primer embarazo. Según datos del comisionado del presidente de Rusia para los derechos de la infancia, Pável Astájov, en 2009 se registraron 90.000 interrupciones del embarazo entre mujeres menores de 19 años. Sin embargo, esta cifra se podría quedar corta, ya que los datos reales podrían ser mucho mayores.



Las mujeres se arriesgan a interrumpir sus embarazos a pesar de los peligros de complicaciones y esterilidad que éstos acarrean. En este sentido, los expertos en demografía hace tiempo que vienen dando señales de alarma. El aborto es una de las causas de que un 20% de las familias rusas no tengan hijos (un 5% mayor que unos años).



En Rusia se registran anualmente más de 2 millones de abortos. Sin embargo, el Gobierno no emprende los pasos necesarios en el ámbito moral para acabar con esta verdadera sangría humana y demográfica, opina Elena Mizúlina, presidenta del comité para asuntos de la familia, mujeres y niños en la Duma de Estado (cámara baja del Parlamento ruso).



El gobierno se encuentra ante la disyuntiva de endurecer su política sobre la salud reproductiva. En la Rusia zarista, a una mujer se la condenaba al reformatorio, al psiquiátrico o a prisión por ininterrumpir el embarazo. Hoy no es así, por lo que el número de abortos crece sin freno.



La prohibición del aborto introducida en la URSS en 1936, durante el gobierno de Stalin, provocó su aumento clandestino. Esto causó el crecimiento de la mortalidad entre mujeres en edad reproductiva. Tras la muerte de Stalin, en 1955, el gobierno soviético firmó un decreto que suprimió esta prohibición.



Según datos estadísticos, durante esa época una mujer solía interrumpir cinco veces su embarazo. Esto se podía considerar como algo heroico, puesto que los médicos soviéticos no utilizaban anestesia para estos menesteres.



Hoy en día no hay ninguna traba legal, pero la decisión de dar a luz depende de varios factores, incluidos los sociales y económicos.



En 2009 se ha observado un repunte y se ha registrado el nacimiento de 1,764 millones de niños. Es la mayor cifra alcanzada desde 1991, pero según los expertos en temas de demografía no es suficiente.



Los incentivos económicos a la natalidad tienen efectos positivos, pero sólo a corto plazo. Gracias al apoyo financiero y social por parte del Gobierno, algunas familias se deciden a tener hijos. Pero en realidad, según opina Serguei Zajárov, vicedirector del Instituto de Demografía (Escuela Superior de Economía), solamente un 8% de las familias dan el paso por las ayudas económicas.



Muchas parejas descartan tener hijos por motivos personales. Los rusos han asumido ciertos valores occidentales durante los últimos 20 años. "La gente en edad reproductiva hoy prioriza la carrera profesional sobre la familia", enfatizó Zajárov.



Solamente al conseguir sus objetivos profesionales, algunas mujeres aún se deciden a dar a luz. Estos nacimientos, aplazados y tardíos, han contribuido algo al repunte de los índices de natalidad durante los últimos años. Pero otras muchas parejas que han logrado un alto nivel de bienestar, ya no arden en deseos de tener hijos.



Además, existen ciertos clichés respecto a la reproducción que pasan de generación en generación. Por lo que es poco probable que un hijo único (fenómeno mayoritario en la Rusia contemporánea) opte por tener una familia numerosa. Todo lo que pasa del segundo niño es excepcional y suele ser no planificado. Hoy por hoy, incluso alcanzar un ritmo de mera renovación generacional (cuando una familia tiene una media de dos hijos) parece inalcanzable.



Los adolescentes en Rusia tienen su primera relación sexual entre los 13 y 14 años y saben muy poco sobre su fisiología y métodos anticonceptivos. La educación sexual sigue siendo tabú en la escuela. Los embarazos y abortos están a la orden del día en estas edades y es de vital importancia luchar contra ellos.



Según expertos, es necesario que los médicos, psicólogos, asistentes sociales y abogados lleven a cabo una labor educativa sobre los problemas de salud sexual y reproductiva en los colegios, centros de maternidad y servicios de asistencia psicológica.



En varias regiones ya se han creado fundaciones sin ánimo de lucro que prestan ayuda moral y económica a las mujeres embarazadas en situaciones de precariedad, por ejemplo, para cubrir parcialmente las necesidades del recién nacido.



A veces, la adopción de suaves medidas legislativas puede influir a que las mujeres renuncien a interrumpir embarazos.



No se trata de la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño que estipula la protección legal de niños tanto antes como después del nacimiento. Esta Convención, de jure, entró en vigor en Rusia en 1990, pero, de facto, se infringe en todas partes.



Es necesario implantar medidas más eficaces. Siguiendo métodos occidentales, Elena Mizúlina cree que podría ser de utilidad el prohibir hacer abortos en el mismo día de la consulta o hacer que las mujeres escuchen latir el corazón del feto. En cualquier caso, un grupo de trabajo ad hoc ya está redactando los proyectos de las respectivas leyes.



Según Mizúlina, es inadmisible que el aborto quirúrgico antes de las 12 semanas de embarazo se practique legalmente sin ninguna restricción.



Los centros de abortos privados están abiertos en Rusia las veinticuatro horas del día. La mayoría de medios de comunicación sirven de vía para promocionar esta perversa cadena sin fin, y no se esperan cambios a corto plazo.



La debatida cuestión del aborto es muy ambigua. Es difícil decir qué es peor, si dar a luz a un niño no deseado para abandonarle después o interrumpir el embarazo voluntariamente.



En la mayoría de los casos, la práctica demuestra que los argumentos esgrimidos por del Estado, la Iglesia y la sociedad resultan poco convincentes. Lamentablemente, el aborto efectuado antes de las 12 semanas de embarazo, es hoy el principal método de planificación familiar en Rusia.



Fuente: http://sp.rian.ru/analysis/20100714/127090116.html


Infografía: http://sp.rian.ru/infografia/20100402/125736705.html


16 de julio de 2010

Un Bicentenario para los Olvidados 1810/2010



En estos fastos de 200 años de Historia de Argentina que festejamos en Mayo de 2010. Tanto los que apologizaron como los que lo rechazaran los festejos patrios hubieran visto este lado humano de la epopeya que realizaron miles de negros, mestizos y olvidados de la historia oficial y que nos recuerda una profesora de historia argentina. CPM






Llegó el Bicentenario de la Revolución de Mayo.


Desfiles, banderas y fanfarrias. Y vendrán, por supuesto que deben venir, los épicos discursos a acariciar el pensamiento mágico de los argentinos.


Y me resisto a hacer lo mismo. Así que no me detendré a expulsar al alicaído Virrey, ni a resucitar pregones coloniales. No pintaré nuevamente el Cabildo, ni escribiré libertad con mayúsculas en forma prolija. Prefiero transitar por los túneles, escuchando otras voces que vienen desde la recova. Pisar los adoquines de las calles porteñas, y detenerme frente a un criollo cansino que llega con sus bueyes desde el bajo. No pretendo ser la voz del Cabildo. Quiero estar cerca del puerto, blanqueando, con las lavanderas, las ropas en el río.



Mayo, en su situación fáctica y puntual del 18 al 25, la famosa Semana de Mayo de los textos escolares, fue una cuestión a resolver por la gente sana y principal del vecindario.



Pero luego, cuando fue necesario difundir el ideario revolucionario, cuando fue menester chocar cuerpo a cuerpo con los realistas, aparece el pueblo, la chusma, el populacho, como decían las crónicas apócales. Por eso inflexiono acá, para dar palabra a quienes no tuvieron voz, y para rescatar del pasado, la experiencia de las mayorías silenciosas o silenciadas. Para rendir homenaje a los otros hombres de mayo, a los revolucionarios que no se sentaron en la gran sala, y también construyeron el camino libertario.



Cuando preparaba estas notas, se me presentó aquel aviso de La Gazeta, donde un encumbrado señorito español, de los pocos que quedaban, reclamaba la huída de su esclavo, el pardo Ramón Agüero, describiéndolo como negruzco, joven, retobado y haragán. Nadie supo del pardo Ramón porque se había alistado en el ejército. Sí, el esclavo con cadenas, huyó de esa forma hacia la libertad. Dicen que lo vieron en el éxodo jujeño, empujando carros, ayudando a las cholas con sus llamitas, perros y gallinas. Consolando changos, y presentando gloriosamente batalla en Salta y Tucumán. Y cayó. Y quiero pensar que Tafí del Valle lo guarda en sus verdes laderas.



Este Bicentenario es para Usted, pardo Ramón. Así en esta cuestión que me lleva a traer agitados fantasmas que tuvieron carnaduras como todos nosotros, quiero hablar de las mujeres revolucionarias. Se sabe, que mujeres malas, existimos siempre. Por eso, cuando los ejércitos libertadores avanzaron, las deshonestas, las de moral tachada, las innombrables, se sumaron a la soldadesca con sus miserias, con sus delitos, y sus niños a cuestas. Eran sus hombres los que marchaban. Y ellas marchaban con ellos. Fueron a la guerra. Y terminaron siendo las primeras enfermeras de la patria. Rompiendo sus enaguas, para transformarlas en vendas. Asistieron, consolaron y curaron a los soldados heridos. Y se desangraron partidas por la metralla. Una, la terrible Lucía Montes, fue condecorada por su valentía y su defensa a la patria, con el cargo de Capitana del Ejército del Norte. Y premiada con una jugosa pensión que nunca cobró. Murió de frío, loca, pidiendo limosnas en las escalinatas de la Catedral Metropolitana. Vaya entonces para Lucía Montes, enfermera argentina, capitana del ejército del General Belgrano, este Bicentenario. Ella, ¿lo escuchan?, ella dice: Presente! Ni el pardo Ramón Agüero, ni Lucía Montes, participaron del debate del 22 de mayo. Ni sabían nada de la teoría de la Retroversión de la Soberanía. Jamás habían escuchado hablar del padre Suárez, ni de Rousseau. Y no leyeron Cartas Persas, porque eran analfabetos. Pero él y ella marcharon, en su ignorancia, y en su mediocridad, como dirían los dueños de la historia. A luchar para ser nada más que libres, palabra primera, que vuelve hombres a los esclavos, a los despreciados y a los sumergidos. Por todo estos, nadie crea, en este Bicentenario Revolucionario, que la libertad de nuestro país, donde todos tenemos el derecho a vivir con dignidad, es obra exclusiva y permanente, de vanguardias omniscientes o de elites ilustradas. El tesón de hombres y mujeres que construyeron el Mayo del año 10 es patrimonio de todos, del esfuerzo compartido, hombro a hombro, durante dos largos y difíciles siglos.


Y en este recorrido doloroso que empecinadamente transito, para recuperar la otredad de la patria, para que hablen los enmudecidos, y para nombrar los héroes del anonimato, no puedo quedarme en paz, si no digo que, en el aire democrático que respiramos en este Bicentenario, parte del oxígeno viene de otros olvidados, de cruces clavadas en la turba, en el sur, allá en Malvinas. Y de nuestros Veteranos, ex - combatientes de dientes apretados, a quienes la historia, los gobiernos, les deben las páginas de la gratitud. La memoria y la historia de la Nación Argentina, se construyen con hechos, procesos, marchas, revoluciones, quiebres y contramarchas, que nos ocurrieron a todos. Sin magnificar a algunos y olvidar otros. La memoria es selectiva, y privilegia lo que se insiste, se escucha y se repite. Lo que se obvia, se sesga, se oculta, se olvida, se convierte en cenizas. No nos convirtamos en un país de tres hechos gloriosos, ahogado por las cenizas de nuestros propios protagonistas. Me queda por dejar explícitamente aclarado, que mi reclamo por los olvidados, no significa menoscabar y desvirtuar a los hombres consagrados por la historia oficial. Nadie puede desprenderse en este día de Mayo, de la prestancia de don Pascual Ruiz Huidobro, el militar de mayor graduación en Buenos Aires, quien se plantó para depositar en el cabildo la Soberanía Popular. Ni olvidar la calidad del voto revolucionario de Juan José Castelli, ni la magnifica locura del plan de operaciones de Moreno. Ni la valentía de Belgrano, que tira su jaqué de abogado y se uniforma, para ir al norte, al Paraguay, o a donde la Patria lo mandase. Ellos están con nosotros desde siempre. Y renacen día a día. En las calles, los paseos, los viejos y los nuevos barrios, y en las arboladas avenidas.



Convivimos, nos envuelven y nos contienen. El mayor de los respetos con justicia, para nuestros héroes nacionales. Termino diciendo, que a veces también sueño y futurizo. A pesar que dicen por ahí, que los profesores de historia, sólo nos regocijamos con los muertos. Y en el sueño se me presenta la imagen, de que en esta misma plaza, y en este mismo lugar, dentro de 100 años, habrá alguien, que al hablar de los tres siglos de la Patria, pueda decir, sin penas ni olvidos, que el Sol de Mayo, sale para todos.


Profesora de historia María R. Peña


Reconquista, Pcia. de Santa Fe

Sitio Web de Alberto Methol Ferré

ALBERTO METHOL FERRÉ



Renovado y ampliado el sitio Methol Ferré


El sitio que recoge la producción intelectual de Alberto Methol Ferré ha sido renovado y ampliado. Los invitamos a visitarlo: www.metholferre.com


Como pueden ver la subdivisión del material presentado en el sitio es de fácil consulta. El motor de búsqueda permitirá seleccionarlo según la palabra clave que introduzca. Aparecerán cada uno de los textos en orden descendente según el probable interés que el mismo texto reviste para vuestra búsqueda.


El sitio será actualizado periódicamente. El material que se está preparando consta de una considerable cantidad de textos que poco a poco serán puestos en línea.


Aprovechamos para solicitarles a quienes reciben este aviso, que envíen al e-mail de contacto - info@metholferre.com - aquello que no estuviese presente en el sitio para poder ponerlo a disposición de todos.


Por último les pedimos su colaboración para difundir el sitio, enviando esta comunicación a amigos, instituciones, universidades, centros de investigación, sacerdotes, etc., tanto en Argentina como en otros países de América Latina.


El sitio es de libre acceso y gratuito en su totalidad.”



Atentamente:



Alver Metalli y Marcos Methol Sastre

15 de julio de 2010

LA HISTORIA DE SENDERO LUMINOSO BAJO EL OJO CRÍTICO DE LA CONTRAINSURGENCIA



Cuando el error teórico-político conduce


al desacierto estratégico y éste


a la derrota militar


por Gustavo Cangiano



En 2004 la editorial Aguilar editó en Lima Sendero Luminoso. Subversión y contrasubversión escrito por el coronel Teodoro Hidalgo Morey, de activa participación en la lucha “contrasubversiva” que se desarrolló en Perú durante más de una década. Se trata de un texto interesantísimo, que analiza a Sendero Luminoso y a su “guerra popular prolongada” de 12 años (1980/1992) desde la perspectiva del aparato estatal peruano.




Sendero Luminoso (SL) se lanzó a la lucha armada, a la que denominó conforme su adscripción ideológica al stalinismo-maoísmo, como “guerra popular prolongada”. Inicíó la lucha armada un día antes de las elecciones de 1980 que devolvieron el poder a Fernando Belaunde Terry tras el desbarrancamiento de la experiencia militar “populista” (es decir, nacional-popular) iniciada en 1968. SL irrumpió quemando las urnas para sabotear las elecciones y poniendo una bomba en la tumba de Juan Velasco Alvarado. Con estas acciones, SL revelaba su oposición simultánea al régimen partidocrático y al nacionalismo militar que había querido enfrentarlo. Lo primero resultaba meritorio, especialmente en un momento en el que el grueso de la izquierda peruana se había reconvertido al democratismo. Pero lo segundo, como se demostraría trágicamente, fue catastrófico, ya que preanunciaba su aislamiento y derrota final a manos del régimen semicolonial y sus aparatos represivos.




Hidalgo Morey constata casi sorprendido la impericia de SL y de su excéntrico líder, Abimael Guzmán (autodenominado “Presidente Gonzalo") respecto del pensamiento de Mao tse Tung, el cual decían seguir. Así lo narra Hidalgo Morey: “Sendero ejecutó una guerra equivocada. Mao calificaría su actuación como puro ‘aventurerismo’, por insistir en ejecutar una guerra imposible de ganar”. Y agrega: “Cuando apareció Sendero anunciando que su guerra seguía la estrategia maoísta de cercar las ciudades desde el campo, su discurso me resultó absolutamente familiar, y volví a los escritos de Mao para ver cómo, Guzmán, había adaptado la estrategia maoísta a la realidad peruana: gran decepción. De Mao sólo quedaban los grandes títulos. Tuve el convencimiento de que el pensamiento guía era la peor estafa ideológica que alguien hubiera perpetrado en algún momento. Mao –de quien soy un profundo admirador en su faceta de estratega y conocedor de la guerra y su discurso no merecía esto”.



SL partía de tres supuestos teórico-políticos: 1) Perú era un país semifeudal; 2) existía en 1960 una “situación revolucionaria” en Perú; 3) el campesinado es la “fuerza motriz” de la revolución. Pero los tres supuestos eran falsos: aunque semicolonial, Perú era un país capitalista, lo cual determinaba que la “fuerza motriz” de un proceso revolucionario no estuviera en el campo sino en las ciudades. En cuanto a la existencia de una “situación revolucionaria”, ello constituía sencillamente uno de los tantos delirios del “Presidente Gonzalo”: las clases dominantes acababan de recuperar el pleno control del aparato estatal a través de la maquinaria partidocrática aprovechando la derrota de la experiencia nacional-popular de las Fuerzas Armadas y la desestructuración del frente nacional antiimperialista.



Si la política que debía orientar la estrategia de SL era errónea, más errónea todavía resultaba ser la estrategia delineada para llevarla adelante. La “guerra prolongada” del maoísmo presupone: 1) un ejército propio; 2) una fuerza guerrillera propia; 3) apoyo popular; 4) simpatía y ayuda internacionales. ¡Pero SL carecía de todas estas condiciones! Por esa razón, cuando a partir de 1982 el gobierno convoca a las Fuerzas Armadas, la suerte de SL está decidida: expulsado del territorio campesino en el que operaba, SL se refugia en la ciudad. Pero ahí su “guerra de guerrillas” se transfigura en mero terrorismo, lo cual contribuye aún más a su aislamiento. Sin apoyo popular, ni en la ciudad ni en el campo, sin fuerza militar propia y sin ganar adhesión internacional, SL se ve obligado a establecer acuerdos con el narcotráfico. Pero esto, si bien le reporta beneficios económicos, compromete su imagen política y moral. Hay párrafos notables en el libro, cuando el autor, un hombre perteneciente al aparato represivo del Estado semicolonial, se permite impartir lecciones elementales de marxismo a quienes pretenden ser sus representantes en Perú. Dice Hidalgo Morey: “En toda la documentación difundida por Sendero salta a la vista que su análisis de la sociedad peruana es incompleto, y sobre todo, forzado. Las condiciones objetivas del Perú están caracterizadas en términos absolutamente teóricos, como para adecuarlas a la necesidad de seguir el modelo maoísta. En todo caso, si aceptáramos la validez del análisis de Guzmán, tendríamos que convenir que su diagnóstico se refiere a los problemas estructurales del Perú, de ninguna manera a lo que significa una situación revolucionaria en desarrollo”. ¿No le proporciona el coronel peruano una magistral lección de metodología marxista a la supuesta “cuarta espada” del comunismo internacional? Ya Trotsky había advertido en 1938 que “lo más importante y lo más difícil es definir por un lado las leyes generales (...) y por el otro descubrir la combinación especial de esas leyes en cada país”. Ciertamente, SL definía mal las “leyes generales” (¡caracterizaba al país como feudal, al campesinado como la fuerza motriz de la revolución, y veía en las Fuerzas Armadas el equivalente del invasor japonés que tenía Mao enfrente!), pero, además, ni siquiera se preocupaba por “distinguir los problemas estructurales de Perú” de la dinámica política en la que esos problemas estructurales se manifestaban, como observa Hidalgo Morey.



Sin embargo, no todos son logros en el libro de Hidalgo Morey. Atinadamente, distingue tres niveles de acción que no deben confundirse: el nivel político, el nivel estratégico y el nivel táctico. Su relato del enfrentamiento entre “la subversión y la contrasubversión” se concentra en el nivel estratégico. Esto le permite, por un lado, sostener que en Perú las Fuerzas Armadas no violaron los “derechos humanos” ni incurrieron en “guerra sucia”, más allá de que pudieran haberse observado “excesos” represivos a nivel táctico, y más allá de que durante el gobierno de Fujimori, en el nivel político, se haya optado por el “terrorismo de estado” ().aplicado por destacamentos especiales, al margen de la organicidad de las Fuerzas Armadas Ahora bien, como la estrategia es el arte de emplear las fuerzas que permitan alcanzar los resultados fijados por la política, todo análisis estratégico resulta tributario de un análisis político. Cuando Hidalgo Morey se refiere a SL, la dependencia del plano estratégico respecto del plano político está bien establecida: la “guerra popular prolongada” se deriva del objetivo político de perseguir una revolución socialista en un país campesino y ocupado militarmente por fuerzas extranjeras, como ocurría en China de Mao y como no ocurría en el Perú del “Presidente Gonzalo”. De allí que en un caso fuera una estrategia adecuada y en el otro no. Pero, ¿cuáles son los objetivos políticos fijados por el Estado peruano a la hora de enfrentar a “la subversión”? Dicho de otro modo: ¿en función de qué objetivos políticos el Estado peruano combate la “subversión”? Es en este punto donde flaquea el análisis del coronel peruano. Su capacidad para el análisis estratégico de las fuerzas propias y ajenas, y para desagregar los factores presentes en el diseño estratégico (factores militar, político, económico y “psicosocial"), contrasta con su silencio sobre la política al servicio de la cual estaba la estrategia, en el caso del Estado peruano. Y este es límite infranqueable para los especialistas militares (y civiles) en inteligencia estratégica. Tanto en Perú como en Argentina y en todas partes. Esto es, lamentablemente, lo que los convierte a estos “especialistas" en elementos funcionales a los objetivos políticos de las clases sociales que detentan el poder estatal.



Fuente Izquierda Nacional:


http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/cuando_el_error_teorico_politico_conduce_al_desacierto_estrategico/


Blogs de Pereyra Mele supera las 30000 vistas


4 Marzo 2010 a 10 Julio 2010: 9.511 visitas Estadísticas actualizadas al 15 Julio 2010;07:34GMT: 9.854 visitas El conteo es actualizado cada 24 horas, pero las actualizaciones de los mapas son diferentes deliberadamente.

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LA CRISIS IRANI por Thierry Meyssan



¿Quién le teme al programa nuclear civil de Irán?


por Thierry Meyssan*


Publicado en Red Voltaire: http://www.voltairenet.org/article166241.html




Para Thierry Meyssan, el debate sobre la supuesta existencia de un programa nuclear iraní de carácter militar no es otra cosa que una cortina de humo. Las grandes potencias interrumpieron su transferencia de tecnología a Irán desde la caída del Sha y la Revolución Islámica condenó el principio de la bomba atómica. Las supuestas sospechas occidentales no son sino maniobras tendientes a aislar a un Estado que no acepta la dominación, militar y energética, de las potencias nucleares y el derecho de veto que esas mismas potencias ejercen en el Consejo de Seguridad de la ONU.



La Casa Blanca divulgó un expediente de prensa que supuestamente explica a los periodistas qué es la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU [1]. Como de costumbre, los grandes medios de la prensa occidental se han hecho eco del contenido de ese documento y de la gigantesca campaña de publicidad montada en torno a él, sin la menor reflexión crítica.



Según la prensa occidental –o sea, según la Casa Blanca, cuyos términos repite como una cotorra la prensa occidental– la resolución fue adoptada por «una base muy amplia» y constituye «una respuesta a la constante negativa de Irán a plegarse a sus obligaciones internacionales en lo tocante a su programa nuclear». Veamos cuál es la realidad.



De los 15 miembros del Consejo de Seguridad, 12 votaron a favor (incluyendo a los 5 miembros permanentes), 1 se abstuvo y 2 votaron en contra [2]. Tras esa «base muy amplia» se esconde en realidad la aparición de una nueva tendencia: por vez primera en la historia del Consejo de Seguridad de la ONU, un bloque de naciones emergentes (Brasil y Turquía, con el apoyo del conjunto de países no alineados) se enfrentó a los miembros permanentes (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) y a los vasallos de estos últimos. O sea, esa «unanimidad menos dos votos» expresa en realidad la existencia de una fractura entre el directorio de los Cinco Grandes y lo que nuevamente debemos llamar el Tercer Mundo (por analogía con el Tercer Estado [3]), que son aquellos países cuya opinión no se toma en cuenta.



Brasil desempeñó un papel protagónico en la elaboración del Tratado de Tlatelolco, documento que estipula que América Latina es una «zona desnuclearizada». Turquía se esfuerza por hacer del Medio Oriente otra «zona desnuclearizada». Nadie duda de la sinceridad de Brasil y Turquía en cuanto a su oposición a la proliferación de las armas nucleares. Nadie duda tampoco que Turquía, país que tiene una frontera común con Irán, se mantiene especialmente vigilante para impedir que Teherán obtenga la bomba atómica.




¿Cómo se explican entonces los votos de Brasil y Turquía contra la resolución 1929? Como veremos más adelante, la problemática que plantean las grandes potencias no es otra cosa que una cortina de humo tendiente a esconder el debate de fondo en el que Irán y los países no alineados cuestionan los privilegios de esas mismas potencias.



El mito de la bomba iraní



En tiempos del sha Reza Pahlevi, Estados Unidos y Francia instauraron un vasto programa tendiente a dotar a Teherán de la bomba atómica. Se admitía, debido a la historia misma de Irán, que no se trataba de un Estado expansionista y que las grandes potencias podían confiarle sin peligro ese tipo de tecnología.



A pesar de lo anterior, los occidentales interrumpieron el programa a principios de la Revolución Islámica, lo cual dio lugar a un largo litigio financiero alrededor de la empresa Eurodif. Las autoridades iraníes afirman que nunca se retomó aquel programa.



El ayatola Khomeini y sus sucesores condenaron la fabricación, almacenamiento y uso de armas nucleares, e incluso la amenaza de recurrir a ella, como actos contrarios a los valores religiosos de la fe islámica. Según ellos, el uso de armas de destrucción masiva que matan indistintamente a civiles y militares, a partidarios y adversarios de un gobierno, es moralmente inaceptable. Dicha prohibición adquirió fuerza de ley a través de la puesta en vigor del decreto emitido por el Guía Supremo de la Revolución, el ayatola Khamenei, el 9 de agosto de 2005.



Los dirigentes iraníes han dado ya muestras de su respeto por ese principio, y lo han hecho de forma que ha costado además muy caro al pueblo iraní. Durante la guerra que emprendió Irak contra Irán (de 1980 a 1988), Sadam Husein dio orden de disparar andanadas de misiles no dirigidos contra las ciudades iraníes. El ejército iraní respondió haciendo lo mismo… hasta que se produjo la intervención del imam Khomeini. El imam Khomeini ordenó el cese del lanzamiento de misiles iraníes, invocando el principio anteriormente expuesto, y prohibió todo lanzamiento indiscriminado de misiles sobre las ciudades enemigas. Irán prefirió sufrir una guerra de más larga duración antes que ganarla mediante el uso de armas que mataban indiscriminadamente [4].



Conociendo el modo de funcionamiento de ese país, no parece posible que un grupo de individuos hayan podido pasar por alto la noción teológica anteriormente mencionada e incluso la memoria de los mártires de aquella guerra para instaurar un vasto programa secreto de investigación y fabricación de la bomba atómica.



La posición iraní es incluso anterior a la legislación internacional. No fue hasta 1996 que la Corte Internacional de Justicia de La Haya estableció el carácter criminal de toda destrucción masiva y estipuló que el principio mismo de la disuasión nuclear, o sea la amenaza de perpetrar un crimen, constituye en sí mismo un crimen [5]. La decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya no es, sin embargo, de obligatorio cumplimiento sino que tiene únicamente un carácter de consulta, razón por la cual las grandes potencias no la tienen en cuenta [6].



El mito de un supuesto programa nuclear iraní de carácter militar fue fabricado por los anglosajones después de las invasiones, también orquestadas por los anglosajones, contra Afganistán e Irak. El plan estratégico anglosajón consistía en apresar posteriormente a Irán en una tenaza conformada por sus dos vecinos. En aquel momento, los servicios estadounidenses y británicos diseminaron informaciones falsas sobre ese tema, al igual que lo habían hecho anteriormente sobre el supuesto programa de armas de destrucción masiva de Sadam Husein. Los datos transmitidos a los aliados y a la prensa provenían por lo general de un grupo de exiliados iraníes, los llamados Muyahidines del Pueblo. Posteriormente resultó que aquellos exiliados inventaban sus informaciones en función de las necesidades. Se trataba de individuos que vivían en Irak y que, ni siquiera recurriendo al apoyo de familiares residentes en el país, tenían la posibilidad real de penetrar en Irán la organización, extremadamente compartimentada, de los Guardianes de la Revolución. Hoy en día, los expertos estadounidenses reconocen que aquella fuente carecía de valor. Los únicos que siguen creyendo en ella son los neoconservadores y los servicios secretos franceses, que protegen en Francia la sede mundial de los mencionados Muyahidines [7].



Esa maniobra de intoxicación fue lo que sirvió de basamento al voto de las resoluciones 1737 (el 23 de diciembre de 2006) [8] y 1747 (el 24 de marzo de 2007) [9].



Washington abandonó las acusaciones contra Irán el 3 de diciembre de 2007, cuando el almirante John Michael McConnell, director nacional de la inteligencia estadounidense, hizo público un informe de síntesis. Aquel documento señalaba que hacía años que Irán había abandonado todo programa nuclear de carácter militar y que, de retomarlo, nunca sería capaz de producir una bomba atómica antes de 2015, cuando más [10]. Con la publicación de aquel informe, el almirante McConnell no buscaba simplemente poner fin a la polémica sino que pretendía, sobre todo –y conforme a la línea de un grupo de oficiales superiores reunidos alrededor del viejo general Brent Scowcroft– suspender el proyecto de guerra contra Irán, dado que Estados Unidos no disponía ya en aquel momento de los medios económicos y militares necesarios [11]. Nuestros lectores recuerdan seguramente nuestro análisis de aquellos acontecimientos publicado en estas mismas columnas, donde anunciamos el cambio de política que iba a producirse en Washington 6 horas antes de la sorpresiva publicación de aquel informe [12].



El almirante William Fallon, comandante del CentCom, y sus homólogos iraníes llegaron entonces a un acuerdo, con el consentimiento del ya entonces secretario de Defensa Robert Gates, bajo la supervisión del inspirador de los oficiales superiores, el general Scowcroft. Se había trazado un escenario de distensión destinado a permitir que Estados Unidos pudiera salir de Irak con la frente en alto. Pero el clan Bush-Cheney, esperanzado aún con aquella guerra, logró obtener la adopción de nuevas sanciones contra Irán con la resolución 1803 (el 3 de marzo de 2008) [13], a la que inmediatamente siguió la renuncia del almirante Fallon [14]. Y de nuevo, seguramente recordarán nuestros lectores aquel episodio, que nosotros describimos detalladamente en estas mismas columnas [15].



Y finalmente se produjo el intento del clan Bush-Cheney por eludir la oposición del Estado Mayor estadounidense poniendo el ataque contra Irán en manos de Israel. Fue en función de ese objetivo que las fuerzas armadas israelíes alquilaron dos bases aéreas militares en Georgia, desde las cuales sus bombarderos hubiesen podido atacar Irán sin necesidad de reabastecerse en vuelo. Pero aquel proyecto se vio bruscamente interrumpido por la guerra de Osetia del Sur y el bombardeo de las bases israelíes en Georgia por parte de Rusia.



En definitiva, el general Scowcroft y su protegido, Barack Obama, se apoderaron de aquella polémica y la utilizaron para hacer llevar adelante sus propios planes. Ya no se trataba de preparar una guerra contra Irán sino de presionar fuertemente a Teherán para obligarlo a cooperar con los anglosajones en Afganistán y en Irak. En efecto, las fuerzas occidentales se empantanaron en aquellos dos teatros de operaciones, mientras que los iraníes gozan de gran influencia entre las poblaciones azeríes afganas y los chiítas iraquíes.



Lo interesante es que el general Scowcroft, el mismo que desinfló el mito nuclear iraní en diciembre de 2007 y recibió como una bofetada las sanciones contra Irán en marzo de 2008, se ha convertido ahora, en 2010, en el gran propagandista de esas mismas sanciones.



La independencia energética de los Estados emergentes



La preocupación de Irán por su independencia energética data de hace 60 años. Ya en tiempos de la monarquía imperial, el primer ministro Mohammad Mosaddegh nacionalizó la Anglo-Iranian Oil Company y expulsó a la mayoría de los consejeros y técnicos británicos. Desde su punto de vista, similar al de otros súbditos del sha, el objetivo de su acción no era tanto recuperar una fuente de financiamiento como garantizar al país los medios necesarios para su desarrollo económico. El petróleo iraní debía garantizar el crecimiento de la industria iraní.



Considerándose perjudicado, Londres llevó el caso ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Y lo perdió. Los británicos recurrieron entonces a Estados Unidos para organizar un golpe de Estado [16]. Al término de la «operación Ajax», Mosaddegh fue arrestado y reemplazado en el poder por el general ex nazi Fazlollah Zahedi. El régimen del sha se convirtió entonces en el más represivo del planeta.



La Revolución Islámica que derroca al sha retoma aquella exigencia de independencia energética. Anticipándose al agotamiento de sus recursos petrolíferos, Teherán incluye en su vasto programa de investigación científica y técnica la investigación nuclear de carácter civil, teniendo sobre todo en cuenta que, según los geólogos iraníes, el país parece disponer en abundancia de uranio utilizable, riqueza más importante que el petróleo.



Al no disponer de combustible nuclear, Teherán lo obtiene gracias al presidente argentino Raúl Alfonsín. Se firman tres acuerdos con Argentina, en 1987 y 1988. Las primeras entregas de uranio enriquecido al 19,75% tienen lugar en 1993 [17]. Pero los acuerdos con Argentina se interrumpen por causa de los atentados de Buenos Aires, en 1992 y 1994, atribuidos a Irán pero probablemente perpetrados por el Mossad [israelí] que se había instalado en Argentina durante la dictadura del general Videla [18].



En 2003, Irán firma el Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación Nuclear, que toma en cuenta los progresos científicos. En virtud de las nuevas disposiciones, los firmantes deben notificar al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) las instalaciones que tienen en construcción, mientras que en el pasado no estaban obligadas hasta 6 meses antes de su puesta en marcha. Debido al cambio de reglas, Teherán confirma la construcción, entonces en marcha, de las nuevas unidades de Natanz y Arak. Como el Protocolo Adicional no incluye medidas transitorias para pasar de un sistema jurídico al otro, el entonces presidente Mohammed Khatami acepta discutir las modalidades con un grupo de contacto integrado por la Unión Europea, Alemania, Francia y Gran Bretaña (UE+3) y suspende el enriquecimiento de uranio como muestra de su deseo de resolver la situación.



Al ser electo como presidente de la República Islámica, a mediados de 2005, Mahmud Ahmadinejad estima que su país ha concedido al OIEA suficiente tiempo para la realización de las inspecciones necesarias para la transición y que el Grupo de los Tres ha retrasado el proceso de forma voluntaria como medio de prolongar indefinidamente la moratoria iraní. Y decide por lo tanto retomar el proceso de enriquecimiento de uranio.



A partir de ese momento, los europeos –que consideran con desprecio a Irán como el «régimen de los ayatolas» [19]– afirman que los iraníes han faltado a su palabra. La administración Ahmadinejad señala por su parte que, como todos los gobiernos del mundo, su compromiso es cumplir con los tratados ratificados por el parlamento nacional, no con la política de la anterior administración. Y comienza entonces el conflicto jurídico. Alemania, Francia y Gran Bretaña obtienen el apoyo del G8 y convencen a la Junta de Gobernadores del OIEA para que lleve el litigio al Consejo de Seguridad de la ONU.



El voto del 4 de febrero de 2006 en el seno de la Junta de Gobernadores del OIEA es una anticipación del que tendría lugar el 9 de junio de 2010 en el Consejo de Seguridad de la ONU. Las grandes potencias conforman un bloque mientras que Cuba, Siria y Venezuela votan en contra.



Furiosa ante la humillación, la administración Ahmadinejad decide retirar la firma iraní del Protocolo Adicional. Ese acto hace caducos los compromisos de la administración Khatami y cierra la polémica con el grupo UE+3. El Consejo de Seguridad de la ONU replica exigiendo una nueva suspensión del enriquecimiento de uranio (resolución 1696 del 31 de julio de 2006) [20]. A la luz del derecho internacional esa resolución carece de todo basamento jurídico ya que la Carta de las Naciones Unidas no autoriza al Consejo de Seguridad para exigir que un Estado miembro renuncie a uno de sus derechos para «restablecer la confianza» de otros Estados hacia él.



Desde entonces, Irán –con el apoyo de 118 Estados no alineados– se niega a someterse a las sucesivas exigencias del Consejo de Seguridad de la ONU basándose para ello en el artículo 25 de la Carta de la ONU. Esta estipula, en efecto, que los Estados miembros no están obligados a aceptar las decisiones del Consejo de Seguridad cuando dichas decisiones no se corresponden con el contenido de la Carta. Sutilmente, el debate jurídico internacional ha pasado, del control del programa iraní por el OIEA, a convertirse en una prueba de fuerza entre las grandes potencias y las potencias emergentes. O más bien ha regresado al punto de partida de los años 1950 ya que la cuestión del control por parte del OIEA no es más que un episodio en la lucha entre las potencias dominantes y el Tercer Mundo.




Ejemplo a seguir: En desafío al Imperio británico, Mohandas K. Gandhi (1869-1948) teje el algodón indio, rompiendo así el monopolio que ejerce la Corona.



Después del petróleo, el uranio



La similitud entre el comportamiento de ayer de las grandes potencias ante el petróleo iraní y su actual comportamiento ante el uranio iranio resulta impresionante.



Antes de la Segunda Guerra Mundial, los anglosajones impusieron a Irán contratos leoninos para extraer su petróleo sin pagarlo a un precio justo [21]. También impidieron que Irán se dotara de grandes refinerías para procesarlo, de forma tal que los iraníes tenían entonces que pagar altos precios por la gasolina que la British Petroleum producía refinando en el extranjero el petróleo que les robaba.



Hoy en día, las grandes potencias pretenden prohibir que Irán pueda enriquecer su uranio para convertirlo en combustible. De esa manera Irán no tendría la posibilidad de utilizar sus propias riquezas minerales y se vería obligado a venderlas a bajo precio. En 2006, los anglosajones impusieron al Consejo de Seguridad una resolución que exige que Teherán suspenda sus actividades vinculadas al enriquecimiento, incluyendo la investigación y desarrollo. Y después le propusieron a Irán comprarle el uranio en bruto y venderle uranio enriquecido.



La reacción de Mahmud Ahmadinejad ante ese chantaje es exactamente la misma que la de Mohandas K. Gandhi ante una situación similar. Los británicos prohibían a los indios tejer el algodón. Les compraban entonces a bajo precio el algodón que les prohibían utilizar y les vendían a altos precios las telas fabricadas en Manchester con el algodón indio. El Mahatma Gandhi violó la ley imperial y procesó él mismo el algodón utilizando una rueca rudimentaria, que se convirtió así en el símbolo de su partido político. De la misma manera, los ingleses habían instaurado un monopolio sobre la explotación de la sal y cobraban un exorbitante impuesto por ese producto de primera necesidad. Gandhi violó la ley imperial, atravesando el país en una épica marcha, y fue él mismo a recoger la sal. Fue a través de ese tipo de acciones que la India logró recuperar su soberanía económica.



Es en ese contexto que deben analizarse las enérgicas declaraciones que hizo Mahmud Ahmadinejad en el momento de la puesta en marcha de las centrífugas iraníes. Sus declaraciones expresan la voluntad de Irán de explotar por sí mismo sus propios recursos minerales y de dotarse así de la energía indispensable para garantizar su desarrollo económico.



En todo caso, en el Tratado de No Proliferación nada prohíbe el enriquecimiento de uranio [22].



El Protocolo de Teherán



En ocasión de la cumbre de Washington sobre la seguridad nuclear (los días 12 y 13 de abril de 2010), el presidente de Brasil, Lula da Silva, propone sus buenos oficios a su homólogo estadounidense, y le pregunta qué tipo de medida pudiera restablecer la confianza y parar la espiral de resoluciones del Consejo de Seguridad.



El señor Lula da Silva, quien aspira a convertirse en secretario general de la ONU, actúa como intermediario entre las grandes potencias y las pequeñas. Sorprendido, el presidente Obama se reserva momentáneamente su respuesta. Finalmente, Obama envía una carta a Lula da Silva, el 20 de abril de 2010 [23]. En ella indica que una medida que se había negociado en 2009, y que fue posteriormente abandonada, arreglaría las cosas. Irán podría cambiar el uranio insuficientemente enriquecido por uranio ligeramente enriquecido. Ese intercambio pudiera tener lugar en un tercer país, como Turquía, por ejemplo. Eso permitiría que Teherán alimentara su reactor con fines médicos sin necesidad de realizar él mismo el proceso de enriquecimiento del uranio. El señor Obama hizo llegar una carta similar a su homólogo turco, documento que no se hizo público.



El presidente de Brasil viaja inmediatamente a Moscú, donde, en el marco de una conferencia de prensa común, el presidente ruso Medvedev confirma (el 14 de mayo) que desde el punto de vista ruso esa medida sería considerada como una solución aceptable [24]. El señor Lula da Silva se une al primer ministro turco en Teherán, donde se firma el esperado documento con el presidente Ahmadinejad (el 17 de mayo) [25].



Mahmud Ahmadinejad confirma entonces que, si se aplica el acuerdo, su país no tendrá necesidad de proceder al enriquecimiento de uranio pero que, ante una posible ruptura del Protocolo, Irán debe aprender a dominar esa técnica. Irán proseguirá por lo tanto sus investigaciones.



En un giro de 180 grados, Washington presenta entonces en el Consejo de Seguridad un proyecto de resolución que ya había negociado por antemano con los demás miembros permanentes. Luego de 3 semanas de melodrama, el Consejo somete a debate ese texto, casi tal y como había sido presentado. Únicamente para guardar las formas, los negociadores occidentales envían por fax a Teherán sus observaciones sobre el Protocolo, sólo 4 horas antes de la apertura de la reunión del Consejo de Seguridad en Nueva York [26]. Ya no quieren un acuerdo temporal sino que exigen que Irán renuncie totalmente a la técnica de enriquecimiento del uranio. El Consejo de Seguridad adopta la resolución 1929 con los votos favorables de los miembros permanentes, incluyendo los de Rusia y China (el 9 de junio) [27].



Es un duro golpe para Brasil, Turquía, Irán y los 118 países no alineados que los apoyan. Es evidente que lo que quieren las grandes potencias no es impedir que Irán pueda enriquecer uranio para fabricar bombas, sino impedir el acceso de Irán a una tecnología que garantizaría su independencia.



Las consecuencias de la resolución 1929



Las contradicciones internas de los dirigentes rusos se manifiestan en los días posteriores. Una avalancha de declaraciones contradictorias confirman y niegan que el embargo previsto en la resolución 1929 se aplique también a las entregas de misiles tierra-aire rusos S-300. Finalmente, el presidente Medvedev decide interrumpirlas, lo cual implica que, desde el punto de vista técnico, un posible bombardeo contra Irán se convierte en una opción militar creíble.



Washington prosigue la escalada agregando a las sanciones de la ONU sus propias sanciones, y la Unión Europea sigue su ejemplo. Este nuevo dispositivo busca privar a Teherán de la energía necesaria para la economía de su país. En él se prohíbe a las empresas que tienen intereses en Occidente la venta a Teherán de gasolina refinada o de cualquier otro tipo de combustible [28]. Como primera consecuencia de esas medidas unilaterales, la empresa francesa Total se ve obligada a retirarse de Irán. El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, anuncia por su parte que las empresas agroindustriales de su país no pueden arriesgarse a proporcionar etanol a Irán. Ambos anuncios constituyen verdaderas catástrofes económicas, no sólo para los iraníes, sino también para franceses y brasileños.



Moscú entra entonces en estado de ebullición. Los partidarios del primer ministro Vladimir Putin se sienten engañados. Para ellos, las sanciones contra Irán no deben desestabilizar el país. Ellos habían admitido la posición del presidente Dimitri Mevdeved a favor de la cooperación con Estados Unidos con la condición de que las sanciones serían solamente las de la ONU. Y ahora se ven ante el hecho consumado: la resolución del Consejo de Seguridad está siendo utilizada para justificar las medidas unilaterales de Washington y de la Unión Europea tendientes a asfixiar a Irán. En audiencia ante el Senado, el secretario estadounidense de Defensa Robert Gates se congratula por la confusión que reina en el Kremlin y ante el «enfoque esquizofrénico» de la cuestión iraní por parte de Rusia.



Alemania también apuesta por la escalada. La canciller Angela Merkel ordena la confiscación de los materiales destinados a la construcción de la central nuclear de Busher y la detención de los ingenieros rusos que estaban reuniendo dichos materiales. En Moscú, la tensión va en aumento y el embajador ruso en la ONU lanza un llamado a la razón a sus interlocutores del Consejo de Seguridad.



En Pekín, las cosas no parecen tampoco muy claras. China aceptó votar la resolución 1929 a cambio de que Washington renunciara a nuevas sanciones contra Corea del Norte. Pekín, que no creía tener posibilidades de asumir simultáneamente la defensa de Teherán y de Pyongyang, cedió terreno inútilmente ya que Estados Unidos vuelve a la carga en la reunión del G8, en Toronto.



En Teherán, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional (iraní) subraya en una declaración que el Consejo de Seguridad de la ONU carece de competencia para adoptar la resolución 1929 [29]. Desde Caracas, el presidente de Venezuela Hugo Chávez anuncia que su país no aplicará una decisión que carece de basamento jurídico. Concretamente, Caracas proveerá gasolina a Teherán y le propondrá los servicios bancarios que le están siendo negados.



Irán decide manifestar su enfado posponiendo por un mes toda nueva negociación y estableciendo condiciones para la reanudación de las conversaciones. Teherán invierte la retórica dominante aceptando discutir sobre la aplicación del Tratado de No Proliferación como medio de «restablecer la confianza» de los occidentales, a condición de que a su vez éstos últimos «restablezcan la confianza» de Irán y de los no alineados. El presidente Ahmadinejad exige para ello que los negociadores emitan una declaración que no debería plantearles ningún problema, si son de buena fe, y que eliminaría la sospecha sobre la aplicación de una política de «doble rasero». Se trata de que exijan que Israel firme el Tratado de No Proliferación (y que acepte por lo tanto el régimen de inspecciones del OIEA y la desnuclearización progresiva) y que se comprometan ellos mismos a aplicar el Tratado de No Proliferación (o sea que comiencen desde ahora a destruir sus propios arsenales nucleares).



Visto desde Occidente, esto parece una respuesta dilatoria: Teherán pone condiciones irrealistas que manifiestan su deseo de ruptura. Visto desde el Tercer Mundo, Teherán pone el dedo en la contradicción fundamental del Tratado de No Proliferación, que desde hace más de 40 años permite que las grandes potencias conserven su ventaja nuclear, tanto militar como civil, para dominar el mundo mientras que impide el acceso de las potencias emergentes al club nuclear.



De forma nada sorprendente, Washington reacciona reactivando la polémica. El director de la CIA, Leon Panetta, declara en un programa de gran audiencia que, según recientes informaciones, Irán ya dispone de uranio ligeramente enriquecido en cantidad suficiente como para fabricar bombas [30]. 
La acusación es absurda ya que Irán sólo dispone de uranio a menos del 20%, mientras que las bombas atómicas se fabrican con uranio enriquecido al 70 e incluso al 85%. Poco importan los hechos y la lógica. «El más fuerte siempre tiene la razón».



Conclusión



31 años después del comienzo de la Revolución Islámica, Irán no se ha desviado de su rumbo. A pesar de la guerra que las grandes potencias le impusieron a través de sus intermediarios, a pesar de embargos y sanciones de todo tipo, Irán sigue cuestionando el orden actual de las relaciones internacionales y sigue luchando por su independencia y por la de las demás naciones. Si se hace un recuento de las pasadas intervenciones de los diplomáticos y dirigentes iraníes ante la ONU, se observa en ellas que han venido denunciando constantemente el control que las grandes potencias ejercen sobre el resto del mundo gracias a su condición de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y mediante su derecho de veto en el seno de ese órgano. Y la relectura de la prensa occidental demuestra que esta última se limita a reportar un escándalo tras otro como medio de escamotear las declaraciones de los diplomáticos y dirigentes iraníes [31]



En ese contexto, la posición iraní sobre la cuestión nuclear no ha cambiado sino que ha ganado en profundidad. Irán ha propuesto convertir el Medio Oriente en una zona desnuclearizada y Teherán no ha dejado de promover ese proyecto, que sólo ahora acaba de ser sometido a examen en la ONU a pesar de la violenta oposición de Israel [32]. Irán ha emprendido numerosas iniciativas en aras de que los países del Tercer Mundo aúnen sus puntos de vista sobre el tema nuclear. La más reciente de esas iniciativas ha sido la Conferencia Internacional sobre el Desarme Nuclear organizada por Irán en abril de 2010 [33].



El problema central en todo este asunto no es Irán sino la negativa de las grandes potencias a asumir sus propias obligaciones como firmantes del Tratado de No Proliferación, o sea a destruir lo más rápidamente posible sus propios arsenales nucleares. En vez de emprender ese camino, la administración Obama acaba de publicar su nueva doctrina nuclear, que prevé el uso del arma atómica no sólo como respuesta a un ataque nuclear, sino a título de primer golpe contra los Estados no nucleares que le oponen resistencia.


Thierry Meyssan



Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).



Fuentes:


[1] «White House Fact Sheet on the new UN Security Council Sanctions on Iran», Voltaire Network, 10 de junio de 2010.



[2] Ver el acta de la sesión sobre la Resolución 1929, Red Voltaire, 9 de junio de 2010.



[3] Bajo el régimen monárquico que antecedió a la Revolución Francesa, la sociedad se dividía en tres estamentos: la nobleza, el clero y el llamado “Tercer Estado”. Este último no disponía de ningún poder político, aunque representaba el 95% de la población.



[4] «Iran does not need military coalition», por Kourosh Ziabari, Voltaire Network, 2 de abril de 2010.



[5] «Licéité de la menace ou de l’emploi d’armes nucléaires», Opinión de consulta del 8 de julio de 1996, Corte Internacional de Justicia, C.I.J. Compilación de 1996, p. 226.



[6] «La dissuasion nucléaire est contraire au droit international», por Francis Boyle, Réseau Voltaire, 21 de octubre de 2009.



[7] Ver nuestro dossier «Mujahedin-e Khalq».



[8] «Resolución 1737 del Consejo de Seguridad», Red Voltaire, 23 de diciembre de 2006.



[9] «Resolución 1747 del Consejo de Seguridad», Red Voltaire, 24 de marzo de 2007.



[10] «Irán: intenciones y posibilidades nucleares», fragmentos del National Intelligence Estimate (NIE), Red Voltaire, 17 de diciembre de 2007.



[11] «¿Por qué McConnell publicó el informe sobre Irán?», Red Voltaire/Horizons et débats, 17 de diciembre de 2007.



[12] «Washington decreta un año de tregua global», por Thierry Meyssan. Red Voltaire, 3 de diciembre de 2007.



[13] «Résolution 1803 del Consejo de Seguridad», Red Voltaire, 3 de marzo de 2008.



[14] «Pourquoi William Fallon a-t-il démissionné?», Réseau Voltaire/New Orient News, 14 de marzo de 2008.



[15] «La renuncia del almirante Fallon reactiva las hostilidades en Irak», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 13 de marzo de 2008.



[16] All The Shah’s Men: An American Coup and the Roots of Middle East Terror, por Stephen Kinzer (John Wiley & Sons, 2003).



[17] «Iran looks to Argentina for nuclear fuel», por Kaveh L Afrasiabi, Voltaire Network, 9 de noviembre de 2009.



[18] «Washington pretende rescribir la historia de los atentados de Buenos Aires», por Thierry Meyssan; «Ataques terroristas en la Argentina 1992 y 1994: no fueron de origen islámico», por James Fetzer y Adrian Salbuchi; Red Voltaire, 13 de julio de 2006 y 9 de noviembre de 2009.



[19] Esta expresión es simplemente risible ya que Mahmud Ahmadinejad representa a los veteranos de la guerra entre Irak e Irán y no tiene nada que ver con el alto clero chiíta, que en su mayoría se opone a su política.



[20] «Resolución 1696 del Consejo de Seguridad», Réseau Voltaire, 31 de julio de 2006.



[21] «BP-Amoco, coalición petrolera anglosajona», por Arthur Lepic, Red Voltaire, 10 de junio de 2004.



[22] «Traité sur la non-prolifération des armes nucléaires (TNP)», Réseau Voltaire.



[23] «Letter to Lula da Silva», por Barack Obama, Voltaire Network, 20 de abril de 2010.



[24] «Joint News Conference», por Dimitri Medvedev y Luiz Inácio Lula da Silva, Voltaire Network, 14 de mayo de 2010.



[25] «Joint Declaration by Iran, Turkey and Brazil on Nuclear Fuel», Voltaire Network, 17 de mayo de 2010.



[26] «Vienna Group’s Answer to Joint Declaration of Teheran», Voltaire Network, 9 de junio de 2010.



[27] «Resolución 1929 del Consejo de Seguridad», Red Voltaire, 9 de junio de 2010.



[28] A pesar de ser un país exportador de petróleo, Irán –debido al embargo que le fue impuesto desde el principio de la Revolución Islámica– no dispone de refinerías y se ve por lo tanto obligado a importar gasolina.



[29] «The Islamic Republic of Iran’s Declaration in Response to Resolution 1929», Voltaire Network, 18 de junio de 2010.



[30] Entrevista de Leon Panetta concedida a Jake Tapper, This Week, ABC, 27 de junio de 2010.



[31] Los lectores recordarán probablemente que Francia creó una secretaría de Estado para los Derechos Humanos, cuya principal actividad consistió en sabotear la participación iraní en la Conferencia Contra el Racismo realizada en Ginebra y conocida como «Durban II». La secretaria francesa de Estado Rama Yade incluso obtuvo identificaciones diplomáticas para militantes sionistas que interrumpieron el discurso del presidente iraní mientras que los embajadores de las potencias europeas abandonaban la sala en un gesto planificado de antemano. El lector interesado podrá leer el discurso allí pronunciado por el señor Ahmadinejad y evaluarlo a la luz del análisis que hacemos en este trabajo. Dicho discurso aborda el papel del Consejo de Seguridad de la ONU en la evidente impunidad que disfruta el apartheid israelí (Ver «El Consejo de Seguridad dio a los sionistas luz verde para proseguir sus crímenes», por Mahmud Ahmadinejad, Red Voltaire, 20 de abril de 2009). Para completar el cerco de censura alrededor de las posiciones de Irán, el alto funcionario francés Bruno Guigne, quien expresó públicamente su indignación por la explotación mediática de toda esta maniobra, fue inmediatamente depuesto por el presidente Sarkozy (Ver «Quand le lobby pro-israélien se déchaîne contre l’ONU», por Bruno Guigne, Réseau Voltaire, 24 de marzo de 2008.



[32] «Capacidades nucleares de Israel», Resolución adoptada en la décima reunión plenaria del OIEA, Red Voltaire, 18 de septiembre de 2009. «Aplicación de las salvaguardias del OIEA en el Oriente Medio», Resolución adoptada en la novena reunión plenaria, Red Voltaire, 17 de septiembre de 2009. «Creación de una zona libre de armas nucleares en el Oriente Medio», Informe presentado por la República Islámica de Irán en la Conferencia de la Partes encargada de examinar el Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares 2010, Red Voltaire, 4 de mayo de 2010.



[33] «Mensaje a la Conferencia Internacional sobre Desarme Nuclear», por Ali Khamenei; «Address at the International Conference on Nuclear Disarmament», por Mahmud Ahmadinejad; «Address at the International Conference on Nuclear Disarmament», por Saeed Jalili; Red Voltaire, 17 de abril de 2010.