Nos mudamos a Dossier Geopolítico

15 de noviembre de 2010

El Litio



El litio se esta transformando rápidamente en un mineral "estratégico" y que requiere una urgente definición sobre el mismo de las dirigencias políticas económicas de argentina. Argentina, Bolivia y Chile, forman un triangulo que esta siendo estudiados por las potencias tanto las consolidadas como las emergente y ello debe entrar en las agendas de los pueblos del cono sur suramericano. Este análisis del Periódico Chileno "El Mostrador" nos ilustra sobre este nuevo desafío geopolítico para nuestros pueblos. C. P. M.


Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/negocios/2010/11/15/litio-la-apuesta-estrategica-de-chile/




Litio: la apuesta estratégica de Chile


Estamos ad portas de un ciclo más intensivo en el uso del litio, en parte por la necesidad mundial de un cambio en la matriz energética. Codelco, que debe transformarse en una empresa minera global, no sólo de cobre, debería entrar agresivamente a desarrollar proyectos de litio a partir de las reservas disponibles en Chile.


.por Jorge Insunza G



La demanda de litio está creciendo a nivel global porque es el material más eficiente para el desarrollo de las baterías y, en especial, es la mejor alternativa de almacenamiento de energía para la expansión de los autos híbridos y eléctricos. La reducción de las reservas de petróleo, el aumento de su precio y los efectos que generan los hidrocarburos en el calentamiento global van a desplazar la prioridad a estas nuevas tecnologías. Y, por otro lado, además de sus múltiples usos industriales y aplicaciones metálicas, el litio también es muy eficiente en la producción de tritio para la fusión nuclear, que se espera pueda reemplazar a las actuales centrales de fisión nuclear. La gran diferencia medioambiental entre ellas es que la fusión no genera desechos radiactivos. La primera central experimental de fusión nuclear, del proyecto multinacional ITER emplazado en Francia, podría entrar en funciones el año 2017 y se prevé que a fines de siglo podría transformarse en una de las fuentes de energía dominantes a nivel mundial.



Actualmente, Chile tiene el 40% de las reservas probadas de litio y tiene ventajas competitivas para su explotación respecto de otros países. Pero eso está cambiando. Viene una ola de inversiones que va a reestructurar este mercado y el mapa de sus actores. Se han descubierto nuevos yacimientos, se están probando las reservas probables y está comenzando su explotación más intensiva.



Este cambio tiene efectos geopolíticos, en tres planos distintos.



El primero es si se trata de un producto estratégico y qué entendemos por eso.



El uso del litio en las armas nucleares llevó a que Chile lo considerara un mineral no objeto de concesión, porque era una reserva militar “estratégica”. De hecho, esta medida proviene de un Decreto Ley dictado con anterioridad al Código de Minería y a la Ley de Concesiones Mineras. Junto con la retención de Codelco en manos del Estado, éste fue de los pocos triunfos del sector nacionalista del gobierno militar versus las posiciones liberales de entonces. En los años ’70 la carrera nuclear estaba en su apogeo y la bomba de hidrógeno era el estándar del futuro. Sólo los tratados que limitaron su proliferación y los sucesivos acuerdos para desmantelar arsenales atómicos redujo la importancia del litio. No es que una nueva tecnología lo haya dejado en desuso, sino que una decisión política limitó su expansión.



Ahora bien, esa concepción de que lo “estratégico” de un producto está ligado a su potencial militar también está obsoleta. La mirada hoy es distinta.



Esto es, el tratamiento del litio como un mineral estratégico estuvo asociado directa y esencialmente a ese potencial militar. La apreciación de ese potencial nuclear hoy es distinta, pero sobre todo esa concepción sobre lo “estratégico” de un producto también está obsoleta.



No hay espacio como para repetir en el litio el modelo de concesiones de los años ’80. Se requiere un nuevo consenso que cuide la posición geopolítica de Chile en este mercado emergente. La regla general de los productos es que son un commoditie cuando hay una pluralidad de vendedores y compradores, que amortiguan cualquier alteración de su disponibilidad y, por lo tanto, de su precio. En cambio, un producto o un mercado es estratégico cuando son esenciales en la economía, como el petróleo o el acero; son indispensables para las necesidades inmediatas de la población, como lo vimos en la crisis alimentaria del año 2008; o el acceso a esos productos está condicionado a factores geopolíticos, ya sea porque existen barreras de entrada que deciden los países según sus alianzas (por ejemplo, la objeción de vender gas boliviano a Chile), porque hay problemas de disponibilidad de un recurso en el mercado (como ocurre con la caída de los inventarios del cobre o el impacto de una huelga en su precio) o son vitales para la economía de un país (como son los requerimientos industriales de China).



El alza en el precio de muchos commodities está vinculada a estos factores. En el caso de los minerales, por ejemplo, lo estratégico está cada vez más asociado a la seguridad de su suministro. Las fusiones de empresas globales, los estímulos y restricciones que están aplicando varios países a las empresas y las fuertes inversiones mineras están orientadas a garantizar el acceso a estos insumos básicos. Eso les otorga importancia geopolítica y la capacidad de influencia en esos mercados es una fuente de poder para sus países.



El litio está en esta categoría, porque es un combustible del futuro, como lo ha sido el petróleo. Su valoración estratégica sigue vigente, pero bajo este otro concepto.



Esto no significa, linealmente, que el Estado sea el único que pueda explotarlo, sino que no es razonable que se quiera someterlo a la misma lógica liberal impulsada en los años ’80, como algunos promueven. Eso no es viable ni conveniente para Chile. En todo caso, mi opinión es que Codelco, que debe transformarse en una empresa minera global, no sólo de cobre, debería entrar agresivamente a desarrollar proyectos de litio a partir de las reservas disponibles en Chile.



El segundo es que estamos ad portas de un ciclo más intensivo en el uso del litio, en parte por la necesidad global de un cambio en la matriz energética.



La industria automotriz va a multiplicar su demanda por la necesidad de vehículos más económicos y más “verdes”. El año pasado el Presidente Obama inyectó recursos a las moribundas empresas de Detroit para desarrollar más eficientes motores y baterías en sus modelos. Japón está financiando el proyecto de Toyota con Oroncobre en el salar de Jujuy. La Mitsubishi materializó un acuerdo con la empresa australiana Galaxy Resources para ser su proveedor de litio y tiene una alianza con GS Yuasa para el desarrollo de su tecnología. Nissan, BMW y Volkswagen anuncian modelos para el próximo año en base a baterías recargables. La emergente industria China, además de competir en estos modelos, busca bajar la dependencia de un petróleo menos accesible para ellos por la influencia política y militar que todavía ejerce Estados Unidos en los países productores. En todos estos casos los estados están involucrados en la reconfiguración de la industria.



A su vez, el proyecto ITER, que busca crear un reactor de fusión nuclear, comenzó como un pacto de colaboración entre Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Rusia, al que después se sumaron Corea del Sur, India y China. Todos ellos trabajan en un modelo experimental, Tokamak, que se instaló en Francia el año 2006. De hecho, esa decisión fue objeto de una dura disputa que estuvo cerca de dividirlos, porque Estados Unidos objetaba que el reactor se emplazara en Francia luego de su rechazo a la invasión de Irak. Y, por último, cabe destacar que Brasil quiere ingresar al ITER aportando fondos y minerales.



Esta energía va a ser una fuente de poder mundial y, desde luego, sus actores tomarán una posición de liderazgo global. Una de sus contrapartes van a ser los proveedores de litio, entre los cuales puede estar Chile.



El tercero es el mapa de las reservas de litio y qué ventajas competitivas va a tener cada país.



No hay una información acabada de cuántas reservas existen, pero la tendencia es a su expansión por las nuevas exploraciones y descubrimientos. Chile tiene grandes yacimientos, pero se sabe que Bolivia podría duplicar nuestras reservas, Argentina tendría niveles similares y se especula con grandes depósitos de litio en China, Rusia, Afganistán y Estados Unidos.



El triángulo entre Chile, Bolivia y Argentina ya adquirió relevancia mundial. Es considerado un poder emergente en un mercado estratégico. El desarrollo de su producción, infraestructura y comercialización puede tener sinergias entre los tres países y, por lo mismo, tiene el desafío de evitar tensiones políticas o militares por la pretensión de ganar ventajas limitando a uno u otro. La cuestión de la salida al mar de Bolivia volverá a tener la solidaridad de los países interesados en sus exportaciones de litio, como a principios del 2000 la tuvo en torno al gas natural. Chile tiene ventajas competitivas naturales que no requieren de una estrategia beligerante para preservar sus oportunidades.



Ninguno de nuestros países, sin embargo, está invirtiendo en el desarrollo de las tecnologías del litio: aleaciones, baterías o usos nucleares. De nuevo su lugar es básicamente la explotación primaria del mineral.



Chile tiene que salir de su parálisis actual, acelerar su explotación y construir alianzas para participar de la investigación y desarrollo de los usos del litio. En esta etapa esas son inversiones a una escala en las que Chile puede participar. Incluso, al igual que Brasil, Chile podría ser parte del proyecto ITER. Las reservas internacionales del país le permitirían considerar esa inversión y otras contribuciones minerales a la iniciativa.



El debate sobre su carácter estratégico tiene que ser práctico, no ideológico.



Y, por cierto, asumir que no hay espacio como para repetir en el litio el modelo de concesiones de los años ’80. Se requiere un nuevo consenso que cuide la posición geopolítica de Chile en este mercado emergente.



Leer más:


Sitio GEO Ideas


La Minería del Futuro, el litio de Jujuy


http://geoideasarg.blogspot.com/2010/11/la-mineria-del-futuro-el-litio-de-jujuy.html



La Importancia del Litio en Chile:


http://geoideasarg.blogspot.com/2010/08/importancia-del-litio-en-chile.html



Japón ratifica interés en litio Boliviano


http://www.noticias.com.co/2010/02/25/japon-ratifica-interes-en-litio-boliviano/







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14 de noviembre de 2010

Combate de la Vuelta de Obligado


La Fundación Historia Patria y la Agrupación 20 de Noviembre junto con otras organizaciones y personas han confluido en conformar una Comisión Permanente de Homenaje a los héroes del Combate de la Vuelta de Obligado, que tendrá a su cargo la organización de diversos eventos conmemorativos que se publicitarán oportunamente.



Acto 20 de Noviembre, a las 11 hs., en la Plaza Mayor (Plaza San Martín), de nuestra Ciudad de Córdoba



La Mesa directiva de esta nueva organización está constituida por Lic. Carlos Pachá como presidente; Dr. Rafael Garzón Vicepresidente y Lic. Juan Manuel Lozita, como secretario.



Quienes serán acompañados por los siguientes miembros: Sr. Roberto Vallejo; Lic. Mariana Tapia; Dr. Alberto Díaz; Dr. Mario Meneghini; Dr. Marcelo Touriño; VGM Tte. Cnel. (RE) Víctor Maldonado; VGM (R) Cap. Oscar Cocca; Lic. Carlos Pereyra Mele; Dr. José Reyes Pereyra; Dr. Emilio José Said; Dr. Antonio Mitre; Sres. Juan Manuel Lencioni; Sr. Carlos Guattarini; Sr. Ignacio Lozita y Sr. Javier García.

G 20


iNFOGRAFÍA: Ria Novosti

8 de noviembre de 2010

El G7 empresarial contra el proyecto de Ganancias de la CGT


y algo más:



En un encuentro en el día 25 de octubre, el G7 (Cámara Argentina de la Construcción, Cámara Argentina de Comercio, Sociedad Rural Argentina, Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Asociación Argentina de Bancos de Capital Nacional y la Unión Industrial Argentina)-a excepción de Carbap-, se pronunció en contra del ante-proyecto de ley acerca de la participación de los trabajadores en las ganancias netas de las grandes empresas:


Los empresarios sostuvieron en un duro comunicado que el proyecto presentado por el diputado Héctor Recalde, lesiona el derecho de propiedad, desalienta la inversión, provoca exclusión social y genera desempleo.


Los empresarios, afirman también en el comunicado que es inviable el sistema de cogobierno sindical y recuerdan que la propuesta se elevó sin tener en cuenta los compromisos de consulta previa establecidos por la OIT.



Los grandes empresarios nos dicen también que algunos mecanismos propuestos en el proyecto alientan la violencia, y ponen en peligro la paz social, poniendo como ejemplo los hechos lamentables producidos por el choque entre miembros Unión Ferroviaria y los trabajadores tercerizados por la empresa de ferrocarriles (1).



¿Qué dice entre tanto la CGT?


¿Cuál es el espíritu y la visión de este proyecto desde las organizaciones de los trabajadores?



En primer lugar, el espíritu de la ley se desprende de la letra escrita de la Constitución Nacional, que en su artículo 14bis nos habla de la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección…(2)


En este sentido si es que existiera alguna lesión al derecho de propiedad, habría entonces que modificar la Constitución Nacional, ya que se encuentra prescrito.



Los empresarios nos dicen también que el proyecto generaría exclusión y desempleo. Pues bien, la idea de repartir un 10% de las ganancias netas entre los trabajadores de las grandes empresas, es para los trabajadores un incentivo a la hora de pensar en la “Compañía” como una comunidad de trabajo y por cierto, que lo volcarían al consumo en el mercado interno y no lo transferirían al exterior como suelen hacer las grandes empresas con parte de la riqueza generada por el conjunto de los argentinos.



El proyecto presentado en el Congreso no afectaría a las PYMES, que son las que aportan más del 70% del empleo productivo


Por otra parte, el monto a repartir no es pasible de aportes contributivos, no incidiendo por lo tanto en el costo laboral, con lo cual no habría necesidad de amenazar con despidos o con la informalidad a una parte de la planta de empleados, como algunas empresas han practicado en el pasado.



Nos dice también el diputado Héctor Recalde (3), que el proyecto contempla también un fondo solidario de cobertura para los trabajadores que se encuentran en negro, ante eventuales conflictos laborales



En línea general, la oposición política en el Congreso no ve con buenos ojos el proyecto de reparto de Ganancias, salvo alguna de las representaciones de la izquierda, mientras que el Gobierno ha dado vía libre para que sea discutido en el Parlamento.



Salarios y Ganancia


Una nueva matriz de poder


Lo primero que podemos decir acerca de este tema, es que la naturaleza del conflicto responde a un choque de intereses que son en esencia contradictorios, pero que al mismo tiempo estos intereses pueden generar acuerdos, pactos o alianzas. El proyecto tiende a una mayor justicia social, no solo por el reparto de una parte del excedente producido por el colectivo de trabajadores, sino porque habilita a una mayor participación de la información de aquello que generalmente permanece a libro cerrado en las empresas.



El movimiento obrero tiene en su ADN registrado la experiencia concreta del reparto del ingreso nacional con los empresarios por partes iguales. La historia lo dice (1950 y 1974) y al mismo tiempo el futuro lo reclama, dada la clara proyección de los trabajadores organizados como un factor de poder central en el destino de la Nación.



El incremento de los precios de este último año, se debe entre otras razones a un mayor consumo popular, producto de la aplicación de la asignación universal por hijo, a la ampliación de la base de jubilados y de los incremento de salarios para los asalariados enmarcados en los convenios colectivos de trabajo. Los empresarios mientras tanto no resignaron su margen de rentabilidad, aumentando los precios de los productos de consumo masivos.


Sobre la misma base de valor generado, los empresarios suben los precios para mantener sus ganancias. Lo que ocurre es que mientras en el mundo la rentabilidad media anual es de unos 6% aproximadamente, aquí lo es en unos 30, 40 y hasta 50% en algunas ramas de la producción.



La amenaza por parte de algunos empresarios, de producirse una mayor informalidad laboral que se generaría, de prosperar el proyecto en el Parlamento es falso, ya que la responsabilidad primera por resolver el problema del trabajo no-registrado es del empresariado, y no se precisa ninguna legislación especial. Sólo es necesario cumplir con la ley existente.


Aquí el gobierno, con el apoyo de la CGT, puede avanzar como lo está haciendo en la dirección correcta, que es la de dignificar el trabajo del hombre y acercarle a todos los trabajadores los derechos sociales conquistados a lo largo de la historia



El problema de fondo es en realidad el crecimiento del poder del movimiento obrero organizado, que ha decidido muy fuertemente participar en el diseño del proyecto de país, mas allá de las cuestiones salariales. De ahí la pretensión empresarial de vincular al movimiento obrero con los hechos de violencia de esta semana para desvirtuar el sentido de la propuesta de proyectos como el de reparto de ganancias de las empresas.


El llamado empresariado tiene pendiente el compromiso con un proyecto de desarrollo nacional autónomo, más allá de sus intereses inmediatos.




Noviembre de 2010




Carlos Chino Fernández


IAJ-CGT



1 Nota: Hecho que produce la muerte de Mariano Ferreyra, un joven militante del partido obrero


2 Nota: Esta concepción fue introducida por la reforma constitucional de 1957, además de ser sostenida por el Congreso del movimiento obrero en Huerta Grande en el mismo año.

3 Nota: Es diputado nacional, y es autor de este proyecto entre otros….Nos dice estos conceptos en el marco de una charla organizada por el Instituto Jauretche de la CGT en la ciudad de Mar del Plata el día 5 de noviembre en

4 de noviembre de 2010

PEREYRA MELE Miembro del comité Científico de EURASIA





Estimados:





Debo comunicarle que a partir del corriente año, he sido incorporado como miembro pleno al Comité Científico de la Revista Italiana de Geopolítica EURASIA, que dirige el distinguido Profesor Tiberio Graziani, es para mi un honor participar del mismo, más, cuando participo en representación de America del Sur, con personalidades de la talla del Filosofo Argentino Alberto Buela (Argentina), del Politólogo Luiz Alberto da Vianna Moniz Bandeira (Brasil) y el Director de la Revista “GEOSUR” Profesor Bernardo Quagliotti de Bellis (Uruguay), junto a destacados especialistas de geopolítica de Italia, Francia, Rusia, Rumania, Inglaterra, y Serbia.

Cordialmente



Lic. Carlos Pereyra Mele







Comitato Scientifico

I MEMBRI DEL COMITATO SCIENTIFICO:

Sergej Nikolaevič Baburin, rettore dell’Università Statale Russa di Economia e Commercio (Rossijskij Gosudarstvennyj Torgovo-Ekonomičeskij Universitet).

Paolo Bargiacchi, docente di Diritto internazionale (Università “Kore” di Enna).

Antonello Folco Biagini, prorettore per la Cooperazione e i Rapporti Internazionali, professore ordinario di Storia dell’Europa Orientale (Università degli Studi “La Sapienza” di Roma).
Alberto Buela, membro del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (Buenos Aires).

Alfredo Canavero, docente di Storia contemporanea, direttore del Centro per gli Studi di Politica Estera e Opinione Pubblica (Università Statale di Milano), segretario della Commissione di Storia delle Relazioni Internazionali (Congresso Mondiale di Scienze Storiche).

Côme Carpentier de Gourdon, direttore aggiunto della rivista “World Affairs” (India), direttore e fondatore del Euro-Asia Institute (Jamia Millia Islamia, Delhi), co-fondatore dell’accademia Telesis (Svizzera), consigliere della fondazione Kapur Surya (India).

Frederik William Engdahl, presidente della Engdahl Strategic Risk Consulting.

Slobodan Erić, direttore della rivista “Geopolitika” (Serbia).Vagif Aliovsatovič Gusejnov, maggiore generale in congedo, direttore del Institut Strategičeskich Ocenok i Analiza (Istituto di Analisi e Studi Strategici, Mosca), direttore della rivista “Vestnik Analitiki”, membro del Consiglio di Difesa e Politica Estera della Federazione Russa.

Philip Kelly, docente di Scienze politiche (Emporia State University, Kansas, USA).

Jurij Vasil’evič Krupnov, presidente del Consiglio di Sorveglianza dell’Istituto di Demografia, Migrazioni e Sviluppo Regionale di Mosca. Vladimir Il’ič Maksimenko, direttore generale del Fond Strategičeskoj Kul’tury (Fondazione di Cultura Strategica, Mosca), ricercatore anziano del Institut Vostokovedenija Rossijskoj Akademii Nauk (Istituto d’Orientalistica dell’Accademia Russa delle Scienze).

Fabio Mini, generale di corpo d’armata in ausiliaria dell’Esercito Italiano; è stato capo di Stato Maggiore dell’AFSOUTH (NATO) e comandante della KFOR.

Luiz Alberto da Vianna Moniz Bandeira, professore di Politica estera del Brasile (Universidade de Brasilia), ha tenuto lezioni in numerose università di tutto il mondo. Nel 2005 è stato nominato intellettuale brasiliano dell’anno dall’União Brasileira do Escritores. È console onorario a Heidelberg, decorato con la Bundesverdienst Kreuz dalla Repubblica Federale di Germania.
Dragan Mraovic, ex console della Repubblica Federale Jugoslavia in Italia, docente universitario in pensione (Università degli Studi di Bari), cavaliere d’oro della Federazione Russa.
Carlos Pereyra Mele, membro del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (Buenos Aires).
Geminello Preterossi, docente di Diritti dell’uomo e Filosofia del diritto (Università degli Studi di Salerno).
Bernardo Quagliotti de Bellis, docente presso l’Academia de Fuerza Aérea Uruguaya, direttore della rivista “Geosur” (Uruguay), segretario generale dell’Asociación Sudamericana de Estudios Geopoliticos e Internacionales, presidente della Academia Urugaya de Geopolitica e Estrategia.
Sergio Romano, ex diplomatico (ambasciatore della Repubblica Italiana presso la NATO e l’URSS), storico (ha insegnato presso le università di Harvard, Berkeley, Firenze, Sassari, Pavia e “Bocconi” di Milano), giornalista (“Corriere della Sera” e “Panorama”).
Vasile Simileanu, direttore di “GeoPolitica” (Romania), vice-presidente dell’Associazione Geopolitica di Romania “Ion Conea”.
François Thual, consigliere per gli Affari strategici della Presidenza del Senato della Repubblica francese, professore al Collège Interarmées de Défense (ex Ecole de Guerre).
Igor Remualdovič Tomberg, direttore del Centro per gli Studi Energetici dell’Istituto di Studi Orientali, Accademia russa delle Scienze.





Carta de visita

http://www.eurasia-rivista.org/



La finalidad de esta nueva revista de estudios geopolíticos es promover, estimular y difundir la investigación y la ciencia geopolítica en el ámbito de la comunidad científica nacional e internacional, así como sensibilizar acerca de las temáticas eurasiáticas al mundo político, intelectual, militar, económico y de la información. La perspectiva de EURASIA no pretende limitarse a las relaciones internacionales en sentido estricto, sino explorar también la cuestión fundamental referente a la influencia que ejercen sobre las “representaciones” geopolíticas pasadas y actuales, así como sobre los escenarios futuros, las relaciones culturales y espirituales entre los pueblos que habitan la masa continental eurasiática.

De hecho, a pesar de no representar ninguna orientación académica particular, y sin adoptar ningún enfoque metodológico específico y preferencial para la investigación y la interpretación de los acontecimientos geopolíticos, la revista EURASIA tiene la ambición de llamar la atención sobre la importancia del redescubrimiento de la unidad espiritual de Eurasia, tal y como esta se expresa desde siempre en sus múltiples y variadas formas culturales. El reconocimiento de tal realidad constituye un factor innovador y decisivo para el avance de la ciencia geopolítica del siglo XXI, en alternativa a las manipuladas, restrictivas, “ideológicas” y, por tanto, a-científicas teorías del “choque de civilizaciones” o del “melting pot”, que tanta confusión y daño han causado tanto en el ámbito de la investigación científica como en el de las aplicaciones prácticas.

Por tales motivos, en la revista estarán presentes, además de los análisis geopolíticos, de la crítica de las doctrinas dominantes y de la ilustración de hipotéticos escenarios futuros, también artículos, ensayos y estudios que contengan reflexiones, resultados y metodologías adquiridas en los distintos campos de la etnografía, de la historia de las religiones, de la psicología de los pueblos y de las identidades colectivas, de la morfología de la historia, de la sociología, de la economía, de la ciencia política, de la ciencia de las comunicaciones y de las ciencias exactas, declinados, no obstante, en el marco objetivo y vinculante de la geopolítica.

Además, se propondrán estudios y análisis acerca de la geoeconomía, como nueva ciencia autónoma respecto a la geopolítica, y de la geofinanza, con el fin de identificar las metodologías que animan las estrategias económicas y financieras a escala planetaria (tanto de las naciones dominantes como de los grandes centros de poder económicos) y las oportunidades que pueden surgir para las naciones más débiles; no se omitirán tampoco estudios ni reflexiones sobre el delicado tema de la seguridad interpretado según los criterios de la geoestrategia.

Tiberio Graziani, direttore di “Eurasia – rivista di studi geopolitici”

1 de noviembre de 2010

Dilma Rousseff se ha convertido en la primera mujer presidenta de Brasil



Con el triunfo de Dilma Rousseff, se impide la posibilidad de ruptura de un proceso integracionista independiente y autónomo que lidera la locomotora económica de America del Sur -Brasil-, que no es solo económico sino tanbien político como bien lo indica el profesor Luiz Moniz Bandeira, alguien muy escuchado en Itamaratí, cuando afirma: "ella continuará tratando de promover la unión de América del Sur no sólo como un bloque económico, cuyo epicentro es el MERCOSUR, sino como un espacio geopolítico, capaz de alcanzar una mejor inserción internacional, compitiendo con otras masas geográficas, demográficas y económicas, tales como China, Estados Unidos, Rusia y la India". Por ello es importante releer las declaraciones del canciller Brasilero, Celso Amorim, que marca una estrategia geopolítica para el continente y del mismo ante el nuevo mundo en formación, los invito a escuchar el análisis que efectuáramos el sábado pasado en el programa “El Club de la Pluma”, sobre el proceso electoral del domingo 31 de octubre en Brasil, el Dr. Marcelo Gullo y quien escribe estas líneas.- (http://www.hotshare.net/es/audio/324798-5015318c9e.html )


C. P. M.



Un nuevo mapa del mundo




Celso Amorim*


Octubre 2010



Hace siete años, cuando se hablaba de la necesidad de cambios en la geografía económica mundial o se decía que Brasil y otros países deberían desempeñar un papel más relevante en la Organización Mundial de Comercio (OMC) o integrarse de modo permanente el Consejo de Seguridad de la ONU, muchos reaccionaban con escepticismo.



Desde entonces, el mundo y Brasil han cambiado a una velocidad acelerada, y algunas supuestas "verdades" del pasado se van rindiendo ante la evidencia de los hechos. Las diferencias en el ritmo de su crecimiento económico con relación a los países desarrollados han convertido a los países en vías de desarrollo en actores centrales de la economía mundial.



La mayor capacidad de articulación Sur-Sur -en la OMC, en el FMI, en la ONU y en nuevas coaliciones, como el BRIC- eleva la voz de países que antes estaban relegados a una posición secundaria. Cuanto más hablan y cooperan entre sí los países en desarrollo, más son escuchados por los ricos. La reciente crisis financiera puso de manifiesto de manera aún más evidente el hecho de que el mundo ya no puede estar gobernado por un consorcio de pocos.



Brasil ha intentado de forma osada desempeñar su papel en este nuevo escenario. Tras siete años y medio de Gobierno del presidente Lula, la visión que se tiene del país en el exterior es otra. Es innegable el peso cada vez mayor que Brasil, así como un grupo nuevo de países, tiene hoy en la discusión de los principales temas de la agenda internacional, desde el cambio climático al comercio, desde las finanzas a la paz y la seguridad. Esos países aportan una nueva forma de mirar los problemas del mundo y contribuyen a un nuevo equilibrio internacional.



En el caso de Brasil, ese cambio de percepción se debió, en primer lugar, a la transformación de la realidad económica, social y política del país. Avances en los más variados rubros, desde el equilibrio macroeconómico hasta el rescate de la deuda social, hicieron un Brasil más estable y menos injusto. Las cualidades personales y el compromiso directo del presidente Lula en temas internacionales colaboraron para llevar la contribución brasileña a los principales debates internacionales.



Brasil está desarrollando una política exterior abarcadora y proactiva. Buscamos construir coaliciones que vayan más allá de las alianzas y las relaciones tradicionales, a las que tratamos sin embargo de mantener y profundizar, como la formalización de la Relación Estratégica con la Unión Europea y del Diálogo Global con Estados Unidos.



El elocuente crecimiento de nuestras exportaciones hacia los países en desarrollo y la creación de mecanismos de diálogo y concertación, como la UNASUR, el G-20 en la OMC, el Foro IBAS (India, Brasil y África del Sur) y el grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) reflejaron esa política exterior universalista y libre de visiones pequeñas de lo que puede y debe ser la actuación de un país con las características de Brasil.



La base de esa nueva política exterior fue la profundización de la integración sudamericana. Uno de los principales activos de que dispone Brasil en el escenario internacional es la convivencia armoniosa con sus vecinos, comenzando por la intensa relación que mantenemos con Argentina. El Gobierno del presidente Lula se ha empeñado, desde el primer día, en integrar el continente sudamericano por medio del comercio, de la infraestructura y del diálogo político.



El Acuerdo MERCOSUR-Comunidad Andina creó, en la práctica, una zona de libre comercio que abarca toda la América del Sur. La integración física del continente avanzó de una forma notable, incluida la conexión entre el Atlántico y el Pacífico. Nuestros esfuerzos para la creación de una comunidad sudamericana llevaron a la fundación de una nueva entidad: la Unión de las Naciones Sudamericanas (UNASUR).



Sobre las bases de una América del Sur más integrada, Brasil contribuyó en la creación de mecanismos de diálogo y cooperación con países de otras regiones, fundados en la percepción de que la realidad internacional ya no permite la marginalización del mundo en desarrollo. La formación del G-20 de la OMC, en la Reunión Ministerial de Cancún de 2003, marcó la madurez de los países del Sur, cambiando de forma definitiva el modelo de toma de decisión en las negociaciones comerciales.



El IBAS respondió a los anhelos de concertación entre tres grandes democracias multiétnicas y multiculturales, que tienen mucho que decir al mundo en términos de afirmación de la tolerancia y de conciliación entre el desarrollo y la democracia. Además de la concertación política y de la cooperación entre los tres países, el IBAS se convirtió en un modelo para los proyectos en pro de naciones más pobres, demostrando, en la práctica, que la solidaridad no es un atributo exclusivo de los ricos.



También lanzamos las cumbres de los países sudamericanos con los países africanos (ASA) y con los países árabes (ASPA). Construimos puentes y políticas entre regiones hasta ahora distantes unas de las otras, a despecho de sus complementariedades naturales. Esa aproximación política derivó en notables avances en las relaciones económicas. El comercio del Brasil con los países árabes se cuadruplicó en siete años. Con África se multiplicó por cinco y llegó a más de 26.000 millones de dólares, cifra esta superior a la del intercambio con socios tradicionales como Alemania y Japón.



Estas nuevas coaliciones ayudan a cambiar el mundo. En el campo económico, la sustitución del G-7 por el G-20 como principal instancia de deliberación sobre los rumbos de la producción y de las finanzas internacionales es el reconocimiento de que las decisiones sobre la economía mundial carecían de legitimidad y eficacia sin la participación de los países emergentes.



También en el terreno de la seguridad internacional, cuando Brasil y Turquía convencieron a Irán para que asumiera los compromisos previstos en la Declaración de Teherán, quedó demostrado que nuevas visiones y formas de actuar son necesarias para lidiar con temas tratados hasta entonces de forma exclusiva por los actuales miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. A pesar de las resistencias iniciales a una iniciativa que nació fuera del cerrado club de las potencias nucleares, estamos seguros de que la dirección del diálogo allí señalada servirá de base para las futuras negociaciones y para la eventual solución de la cuestión.



Una buena política externa exige prudencia. Pero también exige osadía. No puede basarse en la timidez o en el complejo de inferioridad. Es común escuchar que los países deben actuar de acuerdo con sus medios, lo que es casi una obviedad. Pero el mayor error es subestimarlos.



A lo largo de estos casi ocho años, Brasil actuó con osadía y, al igual que otros países en desarrollo, cambió su lugar en el mundo. Esos países son vistos hoy, inclusive por los eventuales críticos, como actores a los que les tocan crecientes responsabilidades y un papel cada vez más central en las decisiones que afectan los destinos del planeta.



*Celso Amorim es ministro de Relaciones Exteriores de Brasil. En sección "Tribuna" de El País.



Fuente AmerSur: http://www.amersur.org.ar/PolInt/Amorim1010.htm



30 de octubre de 2010

Neoliberalismo y neocolonialismo en América Latina



Pan para hoy,


incertidumbre mañana




Raúl Zibechi



Alai-amlatina






La explotación y exportación de recursos primarios o bienes comunes, está permitiendo a los gobiernos de la región atravesar la crisis global sin grandes cataclismos internos, a lo que pueden sumar extensas políticas sociales. Queda en el tintero un amplio debate sobre el modelo extractivo y sus consecuencias a mediano plazo.



El gobierno de Evo Morales consiguió acumular, por vez primera en la historia de Bolivia, reservas internacionales que superan los 9.000 millones de dólares que el próximo año superarán los 10.000 millones. En los últimos 15 años Bolivia casi duplicó el ingreso per cápita pasando de 896 dólares anuales a 1.683 dólares en 2009, aunque esas cifras no contemplan la inflación. Ambos incrementos se deben al impacto de los ingresos que percibe el país por sus exportaciones.



Hace doce años, en 1998, las exportaciones mineras e hidrocarburíferas suponían el 47 por ciento de las exportaciones de Bolivia. Hoy representan el 80 por ciento, según un reciente informe difundido por el CEDLA (Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario). Una tendencia no muy diferente a la que se registra en la mayor parte de los países de la región, donde la reprimarización de la producción y las exportaciones viene siendo la norma. Los altos precios de las commodities alientan esta tendencia que, sin embargo, augura problemas para el futuro inmediato.



Neoliberalismo y neocolonialismo



Por extractivismo entendemos la apropiación de los bienes comunes, de modo directo o indirecto, para convertirlos en mercancías. Se trata de una fase diferente del modelo neoliberal luego de la primera etapa anclada en las privatizaciones, la apertura comercial y financiera y la desregulación laboral. Forma parte del proceso de financierización de las economías, toda vez que podemos considerar el extractivismo como un proceso más especulativo que productivo: las inversiones son mínimas y el retorno del capital es tan veloz como sucede en el sistema financiero.



En la producción de soja, y en otros rubros de la agricultura, se alquilan las tierras y las máquinas, de modo que la inversión fija es muy baja en el conjunto del capital movilizado. Pero el retorno se produce en apenas una cosecha, al cabo de la cual el pool de siembra puede emigrar a cualquier otro lugar porque -precisamente- no se ha fijado en ningún espacio físico. Algo similar sucede con la minería, con la peculiaridad de que las ganancias son fabulosas.



Es un modelo excluyente porque no necesita personas. Más aún, las personas son un obstáculo. Mientras el modelo basado en la producción industrial durante la sustitución de importaciones necesitaba trabajadores calificados y gran cantidad de obreros y empleados en la producción y la distribución, y necesitaba a los consumidores de esas mercancías, con el modelo extractivo sucede todo lo contrario: la mecanización hace irrelevante el trabajo humano (la minería tiene un sistema muy similar al de las plataformas petrolíferas con alta rotación de trabajadores especializados que viven muy lejos del lugar de trabajo). Y no hay consumidores, ya que los productos primarios son exportados a países lejanos para alimentar ganado o para ser procesados.



Es un modo de producir mercancías que destruye la naturaleza. “El proceso de privatización y concesiones de lotes petroleros, gasíferos, mineros y forestales, se ha ido profundizando con los últimos tres gobiernos: Fujimori, Toledo y Alan García. Fujimori dejó el 15 por ciento de la Amazonía lotizada y concesionada; Toledo avanzó puntos más y García ha llegado a privatizar el 72 por ciento del territorio amazónico en lotes concesionados y entregados al gran capital transnacional, muchos de los cuales se superponen a las reservas territoriales de pueblos en aislamiento voluntario”, dijo el dirigente indígena peruano Alberto Pizango al cumplirse el primer aniversario de la masacre de Bagua, el pasado 5 de junio.



Pobreza y control territorial



La extracción empobrece a los países productores y enriquece a las multinacionales. Paga impuestos apenas simbólicos y en ocasiones nada, ya que estos emprendimientos suelen implantarse en limbos jurídicos como las zonas francas y aprovechan todas las ventajas que les ofrecen los países propietarios de esas riquezas.



Forma parte de lo que el geógrafo David Harvey ha definido como “acumulación por desposesión” o, si se prefiere, por robo o apropiación. Aún cuando pueda cuestionarse el desarrollismo, el exctractivismo no se inscribe ni siquiera en esa genealogía, ya que se salta el proceso industrializador en los países donde se instala. El reciente informe del Banco Mundial, “Los recursos naturales en América Latina y el Caribe. ¿Más allá de bonanzas y crisis?”, afirma que los países de la región “llegaron a ser de los más prósperos del mundo gracias a la producción de metales precios, azúcar, caucho, granos, café, cobre y petróleo”.



Suena extraño que la expoliación colonial sea leída de ese modo por una institución que pretende orientar las políticas nacionales. Más aún, asegura que “las exportaciones de bienes primarios siempre han activado las economías de la región, llenando las arcas de los gobiernos”, y que América Latina “puede derivar beneficios significativos por ser la mina y el granero” de las economías centrales. Casi un insulto.



Omite, por ejemplo, la creciente militarización de áreas enteras para despejar población molesta para este tipo de acumulación, que tiene en la guerra colombiana su mayor expresión. Los territorios de la guerra son exactamente aquellos donde las multinacionales han puesto sus ojos para apropiarse de los bienes comunes como lo muestran varios estudios. En paralelo, el agronegocio se apropia de millones de hectáreas desplazando a la población campesina productora de alimentos, con lo que la seguridad alimentaria de las naciones de debilita.



En consecuencia, este modelo genera pobreza y exclusión. El economista argentino Claudio Katz recordó un estudio de CEPAL que afirma que en la Argentina el decil más rico tiene un ingreso per cápita mayor que ese mismo sector en los países anglosajones, en tanto la población con menores ingresos es veinte veces más pobre que los estratos más bajos de los países desarrollados.



Debate urgente



Esta etapa del modelo neoliberal está siendo conducida en buena medida por gobiernos progresistas y de izquierda. Desde el lado de quienes defienden los monocultivos, la minería y la explotación de los hidrocarburos pueden aportarse argumentos valiosos para establecer un debate realista sobre los problemas y ventajas del modelo extractivo. Estos emprendimientos aseguran un flujo de caja a los estados para poder cumplir con sus obligaciones, entre las que destacan el pago mensual de salarios y beneficios sociales para los más pobres. Más aún, se podría argumentar que cierto nivel de extractivismo es un “mal necesario” para amasar los excedentes que permitan dar un salto industrialista.



El informe del CEDLA sobre Bolivia señala por lo menos tres debilidades inherentes a este modelo: la volatilidad de los ingresos fiscales por la inestabilidad de los precios internacionales de las commodities; la fragilidad en la ejecución del gasto ya que “la eventual caída de estos ingresos afecta a la ejecución de proyectos estratégicos”; y finalmente que “la creciente explotación de recursos no renovables requiere de fuertes inversiones lo que conduce a que los gobiernos opten por contratar deuda externa a fin de sostener esas inversiones”.



Un problema adicional es que aún no existen actores sociales y políticos poderosos como para presionar para ir más allá del extractivismo. Durante la fase de las privatizaciones existían sujetos que pudieron resistirlas, en particular los sindicatos estatales. Ahora no existen esos sujetos, deben ser construidos en una situación muy compleja: predomina un discurso estatal “progresista” que justifica el extractivismo, pero la mayor parte de la población no puede “ver” el modelo cuyos emprendimientos están en áreas rurales lejanas a las grandes ciudades.



Como mínimo, sería deseable que se instalara un debate público sobre el tema que no se reduzca al porcentaje de impuestos que deben pagar las empresas. Algo se ha avanzado sobre el tema, sobre todo en el costado ambiental. Pero la madeja está lejos de desovillarse: el nudo de la cuestión es cómo transitar de la extracción hacia la producción, no sólo sumando algo de valor agregado (el mal menor) sino estableciendo pautas para un crecimiento autónomo de los precios internacionales, tan caprichosos en sus explosivos aumentos como depredadores en las debacles.



Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.



Fuente: http://alainet.org/active/41887