Nos mudamos a Dossier Geopolítico

6 de septiembre de 2011

Libro: Tropas Norteamericanas y la geografía del saqueo






Con este titulo se publico en Paraguay la primera edición en el 2005 con una serie de artículos compilados por Santiago Millán, para Base investigaciones sociales, y que debemos destacar que el mismo incluye a articulistas de nivel internacional como: Ana Esther Ceceña; Paul-Marie de la Gorce; Manuel Freytas; Elsa M. Bruzzone; Stella Calloni y también a dos artículos de miembros de nuestro equipo de geopolíticos suramericanos, al Dr. Miguel Ángel Barrios con su tema: Desafíos prioritarios en el área de seguridad y defensa, y quien escribe este comentario Carlos A. Pereyra Mele con el tema: Nueva base del Comando Sur de Estados Unidos en el corazón de Sudamérica (este artículo fue uno de los elementos que llevo al Diario Clarín a realizar una investigación sobre la base aérea Mariscal Estigarribia en el Chaco Paraguayo).





Uno de nuestros lectores del Blogs nos informo sobre este texto que desconocíamos de su existencia, pero que nos alegra el saber que la información y los estudios que realizamos sobre la realidad geopolítica suramericana ha encontrado divulgadores en otros países como en la hermana nación Paraguaya y que además nuestros análisis tienen una gran vigencia y actualidad.





El libro en cuestión lo puede bajar en formato digital (pdf) en la siguiente dirección electrónica: http://www.baseis.org.py/base/h_libros.php?pagina=6





Lic. Carlos A. Pereyra Mele





INTRODUCCIÓN DEL LIBRO





CUANDO LOS PODEROSOS USAN EL RECURSO DE LA FUERZA, MUESTRAN SU DEBILIDAD.









En el caso de los EE.UU., que exhibe hoy de manera indecente su poder militar en América Latina, lo que está demostrando es la vulnerabilidad intrínseca del supuesto carácter imperial del que se jacta. Es un imperialismo basado en la efectividad de las armas, pero con un soporte cada vez más débil en su base económica.





Arrastrando un déficit fiscal monumental, así como un déficit de su balanza comercial igualmente gigantesco, la economía norteamericana durante la primera década del siglo está dando signos inequívocos de graves dificultades.





No es sólo el peligro de la inflación el que la acecha, propiciada por la inminente devaluación del dólar, sino y principalmente, la probabilidad de un crack financiero de proporciones. La insuficiencia de sus recursos estratégicos para la producción y el consumo agrega un condimento central a la creciente agresividad mostrada por el Pentágono en su política hacia América Latina.





En la selección de lecturas que Santiago Millán presenta en este compendio, podrá encontrarse suficiente información sobre las verdades que se esconden detrás de la “lucha contra el narcotráfico y el terrorismo” con la que los “halcones” del gobierno norteamericano pretenden camuflar el saqueo de nuestras riquezas continentales. Sin embargo, poco se escribió aún sobre la perentoria necesidad del capitalismo norteamericano de hacer un “ajuste espacio-temporal”, ajuste que busca continuar oxigenando al sector financiero, hegemónico, del capitalismo. La idea es de David Harvey (1) quien sostiene que el capitalismo hoy en día es incapaz de “acumular a través de la reproducción ampliada sobre una base sustentable”, lo cual “ha sido acompañado por crecientes intentos de acumular mediante la desposesión”.





En su esencia el ajuste-espacio temporal asume que la sobreacumulación en un determinado territorio (en este caso, EE.UU., pero también en otros países de capitalismo avanzado) genera un excedente de trabajo (produciendo un creciente desempleo) y un excedente de capital (que se expresa ya sea con sobreabundancia de mercancías que no pueden venderse sin pérdidas, ya sea como capacidad productiva desaprovechada, ya sea como excedentes de capital-dinero que no tienen oportunidades de inversión productiva rentable, lo cual es gravísimo para el sistema financiero). O sea, sobra trabajo, sobran mercancías y sobra dinero.





En estas circunstancias (y nos atenemos ahora sólo a) los excedentes de capital, pueden ser absorbidos por un desplazamiento temporal a través de inversiones de capital en proyectos de largo plazo (piénsese en proyectos como el PPP o el IIRSA) que lo que hacen es diferir para el futuro la entrada en circulación de esos excedentes actuales de capital. O pueden ser absorbidos por desplazamientos espaciales, a través de la apertura de nuevos mercados (caso ALCA o TLC bilaterales), de nuevas capacidades productivas (por ejemplo las generadas por la biotecnología con los transgénicos por citar sólo un caso) y nuevas posibilidades de recursos (agua o la Amazonia en Sudamérica) y de trabajo en otros lugares (mano de obra barata de nuestros países).





Harvey agrega otro elemento; cuando los desplazamientos temporales y espaciales se combinan, el capital fijo inmovilizado en el ambiente construido (piénsese en las hidrovías, terminales portuarias y aeroportuarias, ferrocarriles, enlaces con fibra óptica, previstas en el IIRSA) es particularmente importante.





El capital fijo así inmovilizado brinda la infraestructura física necesaria para que la producción y el consumo se realicen en el espacio y en el tiempo.





Agrega el autor que éste no es un sector menor de la economía capitalista y permite, además absorber grandes cantidades de capital y trabajo, particularmente en condiciones de rápida expansión e intensificación geográfica (cursivas nuestras) como las que hoy día presenta el imperialismo norteamericano.





Y ahora lo central: la fase actual del capitalismo tiene la hegemonía del Capital financiero; pues bien, esta reasignación de los excedentes de capital hacia estas inversiones “requiere de la mediación de las instituciones financieras y/o estatales capaces de generar crédito”. En condiciones históricas como las actuales, la expansión norteamericana sobre América Latina es -para ellos- una estrategia de salvataje del sector hegemónico del capitalismo.





Añádase a lo anterior que –siempre según Harvey- “actualmente la fuerte oposición por parte de los propietarios del capital a cualquier política de redistribución o de mejora social interna en EE.UU. no deja otra opción que mirar al exterior para resolver sus dificultades económicas”. De esta forma, sigue diciendo el autor: “una alianza non sancta entre los poderes estatales (los halcones de Bush) y los aspectos depredadores del capital financiero forman la punta de lanza de un ´capitalismo de rapiña´ dedicado a la apropiación y devaluación de activos, más que a su construcción a través de inversiones productivas”. Es lo que se conoce como acumulación por desposesión.





No es pues sólo la apropiación por saqueo de recursos naturales que son preciosos y lo serán aún más en el futuro cercano (como el agua, el gas, el petróleo, la soja, la biodiversidad) lo que impulsa a EE.UU. air paulatinamente ocupando militarmente el territorio latinoamericano y caribeño, es también la angustia de un capital financiero que afronta una crisis de proporciones todavía desconocidas, pero grandes.





Harvey cita a Arendt mencionando que “para Gran Bretaña en el siglo XIX, las depresiones de los ´60 y ´70 dieron el impulso inicial de una nueva forma de imperialismo en la que la burguesía tomó conciencia de que ´por primera vez, el pecado original del simple robo, que siglos antes había hecho posible la acumulación originaria de capital (Marx) y que había posibilitado toda acumulación posterior, debía repetirse una y otra vez, so pena de que el motor de la acumulación súbitamente se detuviera´. Esto nos retrotraea las relaciones entre la búsqueda de ajustes espacio-temporales, los poderes estatales, la acumulación por desposesión y las formas de imperialismo contemporáneo” (115).





BASE Investigaciones Sociales agradece el oportuno apoyo de Santiago Millán Zuñiga, alumno avanzado de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana de Bogotá, quien con su visita de pasantía académica en nuestro Centro, ha entregado una valiosa colaboración para que, con su compilación, tengamos una noción más clara de qué hacen los militares norteamericanos en nuestro país.





TOMÁS PALAU VILADESAU





O modo americano de fazer guerra



Este articulo que nos envia el Dr. Alberto Moniz Bandeira, es de tal profundidad, que nos parecio importantisimo subirlo al Blogs antes de realizar su traduccion al español, igual los visitantes al sitio tienen la posibilidad de usar el traducctor de google que tenemos instalado en el mismo, para su lectura.





Lic. Carlos Pereyra Mele



Foto: Drones aviones de ataque no tripulados



O modo americano de fazer guerra*


Luiz Alberto Moniz Bandeira



Com a guerra na Líbia, o presidente Barack Obama está a continuar a política dos neo-conservadores (neocons), que o presidente George W. Bush, de acordo Project for the New American Century (PNAC), tentou implantar, visando a desafiar os “regimes hostis aos interesses e valores” americanos, promover a “liberdade política” em todo o mundo, e aceitar para os Estados Unidos o papel exclusivo em “preservar e estender uma ordem internacional amigável (friendly)” à sua segurança, prosperidade e princípios. Daí que os Estados Unidos invadiram o Afeganistão, após os atentados de 11 de Setembro, e posteriormente o Iraque.


Obama preferiu outro modo americano de fazer guerra (American Way of war), para mostrar que realmente merecia receber o Prêmio Nobel da Paz. Os objetivos, no entanto, são os mesmos do presidente George W. Bush, atendendo aos interesses do complexo industrial-militar. Sem agir unilateralmente, ele deseja alcançá-los, transformando a OTAN em global cop (polícia global), de forma a repartir os custos com seus membros, principalmente Inglaterra, França e Alemanha, pretendendo evitar que a guerra seja percebida como entre os Estados Unidos e a Líbia. Em discurso na George Washington University, em 28 de março, o presidente Obama delineou sua doutrina, ao declarar que, mesmo não estando a segurança dos americanos diretamente ameaçada, a ação militar pode ser justificada – no caso de genocídio, por exemplo – os Estados Unidos podem intervir, mas não atuarão isoladamente.


A intervenção na Líbia realizou-se sob o manto da OTAN, após obter uma resolução do Conselho de Segurança da ONU, sob a alegação de evitar o massacre de civis. O propósito, portanto, era e é legitimar o direito de intervenção humanitária, para encobrir os interesses estratégicos e geopolíticos das potências ocidentais, entre os quais o petróleo. Mas foram os Estados Unidos que forneceram aviões, drones (aviões teleguiados), Tomahawk Land Attack Missile (míssil de cruzeiro de longo alcance, de ataque a superfície subsônico), bombas, inteligência e até pessoal militar à OTAN. E, até 31 de julho, a guerra na Líbia já havia custado aos contribuintes americanos cerca de US$ 896 milhões, conforme o Pentágono, e calcula-se que ultrapasse US$ 1 bilhão até o final do ano.


Tudo indica que os Estados Unidos já haviam decidido remover Gaddafi, mudar o regime (regime changing), e aguardavam apenas a oportunidade. O planejamento da operação possivelmente começou em 2010, antes da revolta no Egito. Em 26 de fevereiro, nove dias, após a sublevação em Benghazi, o presidente Barack Obama declarou que Gaddafi havia perdido a legitimidade ("lost legitimacy") e devia logo deixar o governo. Estava, decerto, a considerar a intervenção armada e possivelmente já havia introduzido forças especiais na região, com disfarce árabe. The New York Times, em 30 de março de 2011, noticiou que o presidente Obama, algumas semanas, assinara um finding (autorização secreta para um ação encoberta), autorizando a CIA a prover de armas e apoio aos rebeldes. Seus operadores já estavam a na Líbia, como parte das shadow force das potências ocidentais, i. e., juntamente com dezenas de soldados das forças especiais da Grã-Bretanha, agentes do M16 e da Direction générale de la sécurité extérieure, ( DGSE), da França.


A iniciativa de atacar a Líbia coube à França e à Grã-Bretanha. Mas serviço secreto francês começara a planejar a rebelião em Benghazi, em 21 de outubro de 2010, segundo o jornalista italiano Franco Bechis revelou no diário direitista Libero, em 24 de março 2011. Naquele ano, em outubro de 2010, ocorrera a defecção de Nuri al-Mesmari, chefe de protocolo de Gaddafi, que abandonou a Líbia e, depois de estar na Tunísia, se asilou em Paris. Lá manteve contacto com Direction générale de la sécurité extérieure ( DGSE) e se reuniu com os oficiais da Brigade des forces spéciales terre (BFST), subordinada ao Commandement des opérations spéciales (COS). E aí começou o complot contra Gaddaf,i envolvendo ativistas da oposição em Benghazi.









* Luiz Alberto Moniz Bandeira, cientista político e historiador, professor titular (aposentado) da UnB (Universidade de Brasília),. E autor de mais de 20 obras, entre as quais, Formação do Império Americano, já publicada na Argentina, em Cuba, e esta a ser lançada até fins de 2011, traduzido para o mandarim, pela editora da Universidade de Renmin, uma das mais importantes da China, em Beijing.



5 de septiembre de 2011

Conferencias de Geopolítica en Bolivia







Foto Escuela de Defensa del ALBA


Santa Cruz, Bolivia







Estimados Amigos, Colegas y Compañeros:



Me llena de satisfacción informarles, que uno de nuestros integrantes del equipo de Geopolíticos Sudamericanos, el Dr. Miguel Barrios, ha sido invitado por el Ministerio de Defensa Nacional Estado Plurinacional de Bolivia a disertar sobre: EL CONSEJO SUDAMERICANO DE DEFENSA Y SUS DESAFIOS GEOPOLITICOS. El viernes 9 de septiembre en el Salón de Banderas del Gran Cuartel de Miraflores en la Paz, con las presencias del Embajador Argentino en Bolivia Dr. Horacio Macedo y el Director de la Escuela de altos Estudios del Estado Plurinacional de Bolivia el Gral. de Brigada Aérea Eddy Juan Veizaga Reyes. Destinado a Militares, Cuerpos de seguridad cursantes de la Maestría en defensa, Funcionarios Políticos civiles y de la Escuela de Defensa Militar de Alba.



El día anterior en el auditorio de la carera de sociología de la Universidad Mayor de San Andrés realizara otra conferencia magistral sobre: AMERICA LATINA EN EL SISTEMA MUNDO: DESAFIOS Y OPORTUNIDADES, con la presencia también del Sr. Embajador de Argentina ante Bolivia, Dr. Macedo, La Rectora de la Universidad Dra. Teresa Rescalda y el Director de la carrera de Sociología, Lic. Eduardo Paz Rada. Estas actividades académicas y de formación que dictara el Dr. Barrios se inscriben en el marco de una nueva visión que nuestro grupo pregona y difunde con el objetivo de crear en Suramérica un verdadero pensamiento estratégico y geopolítico propio sin injerencias extracontinentales.-



Lic. Carlos Pereyra Mele


http://licpereyramele.blogspot.com/

3 de septiembre de 2011

El (mal) estado del mundo




El (mal) estado del mundo



Hace ahora cincuenta años había tres mundos,


ahora la división sigue pero el equilibrio está cambiando


Por Xavier Batalla



Hace ahora cincuenta años, el 1 de septiembre de 1961, el Movimiento de los No Alineados se fundó en Belgrado. Fue la respuesta de los países en vías de desarrollo a la división del mundo de la guerra fría entre el Oeste, con Estados Unidos, y el Este, con la Unión Soviética, y la iniciativa partió, entre otros, del entonces presidente yugoslavo, Josip Broz Tito; el líder egipcio, Gamal Abdel Naser, y el primer ministro de India, Jawaharlal Nehru. Medio siglo después, la Yugoslavia de Tito no existe; Hosni Murabak, el tercer presidente del régimen inspirado por Naser, fue derrocado el pasado febrero, y Nehru no reconocería al país que dirigió, hoy en una economía emergente.



El mundo ha cambiado. En 1961, el escenario estaba dividido en tres mundos: el primero tenía a Estados Unidos como jefe de filas; el segundo abarcaba el bloque comunista liderado por la Unión Soviética, y el denominado tercer mundo reunía a los que eufemísticamente se les denominaba en vías de desarrollo. Todo cambió con el hundimiento de la Unión Soviética, que en su caída arrastró al segundo mundo. Pero hoy, medio siglo después, aún hay tres mundos. Los No Alineados siguen existiendo, con 118 miembros y 20 países observadores (Grupo 77), pero la división es otra, aunque la hambruna de Somalia es la prueba de que el tiempo pasa en balde.



El primer mundo actual coincide, básicamente, con los treinta y cuatro miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), aunque no todos los que están lo son (como México, atenazado por el narcotráfico). Y el segundo mundo, que ocupa el lugar del comunista, es un conjunto heterogéneo que incluye a China, India, Brasil y Rusia, parte de cuyas sociedades pertenecen al primer mundo pero otras están en el tercero. Parag Khanna, analista de la New American Foundation, lo explica de manera gráfica: "En el primer mundo se recicla la basura y en el tercero se quema; en el segundo mundo se recoge de vez en cuando. En el primer mundo la corrupción es invisible, descontrolada en el tercero y sutil en el segundo".



Khanna, autor de El segundo mundo (Paidós), un apasionante relato de la evolución geopolítica reciente, concluyó en el 2008 –el año de la crisis– que Estados Unidos, la Unión Europea y China -"los tres imperios naturales del mundo"- competirán, con sus modelos distintos, por liderar el siglo XXI. Del modelo estadounidense, escribió Khanna, "puede ser que la guerra sea la manera que tiene Dios de enseñar geografía a los estadounidenses"; del modelo europeo decía que está más preparado para vivir en un mundo geoeconómico que en uno geopolítico, ya que se basa en el consenso, y del modelo chino subrayaba su oferta de cooperación pero, al mismo tiempo, su éxito geopolítico, desde África hasta América Latina.



Tres años después del libro de Khanna, los tres imperios sufren diferentes achaques, lo que pone de manifiesto el (mal) estado del mundo. La revista Time cerró el pasado agosto anunciando "El fin de Europa". "Ha llegado el momento de admitirlo: el viejo orden europeo está llegando a su fin", escribió Rana Foroohar. Puede ser que sea así, y no simplemente un deseo de que el euro se hunda, pero (aunque en letra pequeña también admite Time) Estados Unidos, con dos guerras (tres con Libia) y con sus déficits estructurales, también está abocado a un cambio en el equilibrio del poder entre un Occidente endeudado y un Oriente que produce y además ahorra. Esta semana, Barack Obama ha tenido que invocar el espíritu de posguerra para recuperar la economía.



Los economistas ya calculan cuándo la economía estadounidense se verá eclipsada por China. Las reservas chinas de divisas, que en el 2011 eran de 200.000 millones de dólares, han aumentado hasta los tres billones. Pero el despertar chino, que es el gran enigma del siglo XXI, tampoco escapa al malestar social. En el 2009, fue escenario de 90.000 disturbios y huelgas, según un estudio publicado por dos profesores de la Universidad de Nankai. Y en lo que va de año, los incidentes se han multiplicado por los abusos de las autoridades y las crecientes desigualdades.



¿Qué modelo de imperio dominará entonces el siglo XXI? Un informe de la Ivy League (ocho universidades privadas de Estados Unidos) ha sentenciado ahora que "el imperialismo ha llegado a su fin". Pero si lo que antes se llamó imperialismo es ahora la globalización, Talleyrand, ministro de Asuntos Exteriores de Napoleón, no debió equivocarse cuando escribió que "el imperio es el arte de poner a los hombres en su lugar".









Malestar global


Barack Obama ha invocado esta semana el espíritu de posguerra para recuperar la economía. Estados Unidos no ha parado de endeudarse; libra dos guerras en Afganistán e Iraq, donde ya ha gastado entre 1,7 y 1,9 billones de euros; en agosto no ha generado más empleos, y Standard & Poor's ha rebajado la calificación de su deuda. Tres años después de la crisis de Wall Street, la Administración va a demandar a una docena de bancos por inflar las hipotecas que concedieron. El Tea Party avanza.



La Unión Europea tampoco ha tenido un verano plácido. Los barrios marginales de las ciudades de Inglaterra han ardido, la respuesta comunitaria a la crisis de la deuda en la eurozona ha sido caótica, la volatilidad de los mercados se ha disparado, y Standard & Poor's ha rebajado esta semana las previsiones de crecimiento para los países del euro. El malestar por la inmigración, por la construcción europea, la incertidumbre por el Estado de bienestar y la globalización empujan a los partidos populistas.



China ha multiplicado sus reservas de divisas desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Entonces, las cifraba en 200.000 millones de dólares; ahora suman más de 3 billones de dólares. Pero China, la segunda economía del mundo y primer acreedor de Estados Unidos, tampoco escapa al malestar social. En lo que va de año, se han multiplicado los disturbios y las huelgas entre la frustración por los abusos de las autoridades, la creciente desigualdad social y el aumento de los precios.



Fuente: http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20110903/54210591158/el-mal-estado-del-mundo.html



30 de agosto de 2011

La lección de Libia para los Latinoamericanos




Hasta febrero de este año parecía que el hombre fuerte de Libia: Muamar el Gadafi, el “guía” de la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista nombre oficial del Estado de Libia, que había logrado superar los embate de las revoluciones árabes en el norte de África y en Oriente Medio que derribaron a “dos viejos dictadores seudos democráticos”: Ben Ali de Túnez y Hosni Mubarak de Egipto ambos apoyados por los EE.UU. y Europa en Túnez y Egipto respectivamente, que cumplían ampliamente con el un brutal pero sencillo ejercicio de la realpolik de las potencias occidentales: individuos que recurren a métodos repugnantes y son éticamente detestable, pero que enfrenta a nuestros enemigos con mucha eficacia, y eso nos viene tan bien que resulta razonable hacer la vista gorda ante sus desmanes.



Otro detalle no menor, que diferenciaba a los regimenes egipcio y tunecino, era que el Libio se basaba en una tribucracia (gobierno de las tribus) que fue el sistema que funciono durante los últimos 40 años y que antes de la invasión occidental había logrado que “la Libia de Gadafi era el único país africano con un índice de desarrollo humano similar al de cualquier país de Europa, con un ingreso per cápita aproximadamente de unos 13.000 dólares estadounidenses, una esperanza de vida al nacer de 77 años, una población de apenas 6.530.000 habitantes en un basto territorio con 1.759.540 km², con un índice de pobreza que no llegaba al 5% y tenía una tasa de alfabetización del 83%. Además Libia tenia un jugoso producto interno bruto de unos $ 76.557.000.000(1).



Pero Gadafi había cometido un gravísimo acto de indisciplina para la triada occidental al poner trabas a la negociación con empresas de capital norteamericano e ingles para extraer sus recursos energéticos (solo actuaban secundariamente), había abierto el juego a compañías petroleras chinas y lo mas grave era su idea de abandonar el patrón dólar para sus transacciones internacionales y a los ojos de los poderes mundiales tradicionales con la crisis financiera actual era demasiado.



Allí empezó la demonizacion de Gadafi y “espontáneamente” aparecieron grupos rebeldes que rompieron con el tradicional equilibrio de poder en especial en la zona de la Cirenaica con centro en Benghazi y aquí el primer movimiento: durante varios días la “prensa seria” se hizo eco de informaciones del accionar del ejercito libio asesinando a cientos de pacíficos manifestantes (en general las denuncias las generaban ONG de DDHH de dudoso origen), pero fueron transmitida como datos ciertos; ello fue así hasta que ingresaron periodistas independientes y de la cadena Telesur de Venezuela, que demostraron que los supuestos ataques contra la población civil por parte de aviones y tanques eran falsos y que los “pacíficos manifestantes” o “rebeldes” se paseaban por la calles de Benghazi en tanques y con armas automáticas, adquiridas en sus ataques a cuarteles de la Ciudad.



Luego en un segundo movimiento: las potencias occidentales encabezadas por Inglaterra y Francia apoyadas por EE.UU., iniciaron presiones en el consejo de seguridad de la ONU para que se estableciera un mandato para impedir la utilización del espacio aéreo libio por parte de las fuerzas del estado libio y bloqueo de las costas para impedir la llegada de armas a las fuerzas gadafistas (resolución de la ONU que no contó con la aprobación de China y Rusia); igual con este “mandato” la OTAN inicio las operaciones militares para dar cumplimiento al nuevo modelo de ingerencia en asuntos internos de otros estados que establecieron recientemente con el “principio” basado en “su” “responsabilidad de proteger”(¿?), que se abrogan unilateralmente las viejas potencias colonialistas europeas y con ello dieron inicio a la operación “Odisea del Amanecer” (que hasta el viernes de la semana pasada representaban 20.000 vuelos sobre Libia y mas de 7500 ataques al suelo); a pesar del bloqueo, los ataques aéreos y misilisticos, los “rebeldes” no lograban avanzar y quedo el país dividido en dos grandes zonas la Tripolitana con su capital en Trípoli (tribus gadafistas) y la Cirenaica con capital en Benghazi (tribus antigadafistas).



Y aquí entra en juego el tercer movimiento y es la participación directa de EE.UU. en el conflicto, para romper el equilibrio inestable del mismo (que a la larga redundaría en la victoria de los gadafistas de continuar así), “reorganizando” a los rebeldes con la incorporación de mercenarios y de grupos islamistas fundamentalistas como al Qaeda, sumando el apoyo de las petro-monarquías de Qatar y de Emiratos Árabes, más, apoyo logístico, armamentístico, y de bombardeos puntuales (utilización los “drones” aviones a control remoto sin tripulantes), e instalando la nueva “doctrina militar que defiende el nuevo director de la CIA, el general de Ejército David H. Petraeus. La guerra la hacen los correspondientes “nativos”, mientras que Washington se limita a prepararlos para tal operación y a lo mejor sólo interviene con su aviación y/o su armada, pero ya no con tropas terrestres, tal y como ocurrió en Irak y Afganistán” (2). De esto podemos concluir que en el aspecto militar EE.UU. sigue manteniendo un poder unilateral a nivel global. Y profundizando el uso del arma que más éxito le ha dado en los últimos años para legitimar sus guerras: las cadenas mediáticas, gracias a ellas han logrado desinformar a gran parte de la población mundial, tergiversando la información y armando un escenario que nada tiene que ver con la verdad sino con sus intereses. Esta concentración que se profundizo en los 80 y que ha continuado hasta ahora, nos lleva a afirmar que la concentración de medios en pocos magnates con lleva a una menor libertad de información, y además a afirmar que los grupos mediáticos están interrelacionados económicamente con el complejo industrial militar tecnológico norteamericano (CNN International se puede ver en 212 países, con una audiencia diaria de mil millones a nivel mundial o el Imperio de Murdoch incluye Inglaterra, Australia, START TV en Asia, FOX, NBC etc.).


Sorpresivamente el status quo bélico se rompió y fuerzas rebeldes ingresaron a Trípoli poniendo en fuga a Gadafi y sus seguidores, la realidad es que la OTAN con apoyo de USA actuaron directamente y las imágenes de los rebeldes libios que tomaron la capital del país formaron parte de un escenario teatral más que real. Pues jóvenes sin experiencia militar jamás hubieran logrado derrotar a un ejército profesional por más debilitado que estuviera, la falsificación mediática llego al extremo de utilizar actores para interpretar la captura del hijo de Gaddafi, Seif el Islam. “Todo el mundo vio como los rebeldes detenían al hijo del coronel”, la noche siguiente, el propio Seif el Islam apareció sano y salvo ante los periodistas extranjeros para desmentir la información sobre su arresto. Pero la imagen de la derrota del régimen gadafistas ya estaba instalada y 11 países reconocieron a los rebeldes como los nuevos dueños del País. (3).



Esta historia de una muerte anunciada, nos debe llevar a reflexionar como actúa el mundo capitalista occidental atlantista en crisis y los sudamericanos debemos tomar debida nota de esta realidad, especialmente después del éxito de la operación OTAN-USA para poner en “orden” el norte de África, e instalar la cabeza operativa del Comando África (AFRICOM), con facilidades portuarias en Libia y controlar los recursos energéticos tan necesarios para sus debilitadas economías especialmente las Francesa e Inglesa.



Ahora sabemos que los nuevos argumentos intervencionistas se basaran en la teoría del Derecho de Proteger y el arma mediática allanara el camino para su aplicación. Latinoamérica es un gigantesco espacio apetecible a los intereses de las potencias de la triada y sobre esta dramática experiencia la UNASUR y el Consejo de Defensa Sudamericano con su CEED, deben establecer doctrinas para garantizar la paz y la prosperidad de nuestra región.-



Lic. Carlos Pereyra Mele


Fondo de la Cultura Estratégica de Rusia





(1) Articulo “El Coronel no tiene quien le escriba”, Lic. Juan Manuel Lozita


(2) Alerta para los países del ALBA por el modelo libio: http://www.prensamercosur.com.ar/apm/nota_completa.php?idnota=5245


(3) Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_28811.html


28 de agosto de 2011

La OTAN que bombardea Libia sostiene que defiende a los demócratas contra los tiranos




¿Cuán cierto es eso?



Imagen: Rebelde amenaza a prisioneros



Hasta el 28 de julio el comandante en jefe de las fuerzas armadas rebeldes era el general Abdul Fatah Younis, quien llegó a ser el número dos de Gadafi, a quien acompañó desde su golpe el 1 de septiembre de 1969 hasta el 22 de febrero en que dimitió del cargo de ministro de defensa.


Él, quien ha estado involucrado en todos los horrores que se le atribuyen al régimen contra sus opositores, fue asesinado presumiblemente por otros rebeldes que se quisieron vengar de la represión que éste comandó contra sus camaradas islamistas.



El presidente del gobierno transitorio es Mustafá Abdul Jalil, quien fue hasta febrero el ministro de justicia de Gadafi, quien avaló a dicha dictadura y fue co-responsable de proscribir el idioma de los bereberes (la principal minoría étnica no árabe de Libia).



La forma en la cual Younis fue muerto y en la cual Jalil arbitrariamente echó a todo su gabinete el 8 de agosto muestra las enormes tensiones internas y la forma nada democrática en la cual se basa este gobierno supuestamente dependiente de un Consejo Nacional de Transición con representantes de distintas regiones ‘liberadas’.



Los dos principales países árabes que enviaron fondos, armas, aviones y presumiblemente soldados para apoyar a los rebeldes son Qatar y Emiratos Unidos, dos petro-monarquías autoritarias que han despachado tropas para sofocar el movimiento democrático de Bahréin, cuyo reino tiránico acaba de reconocer al Consejo transitorio como el nuevo gobierno libio.


Qatar donde están prohibidos los partidos, las elecciones y los sindicatos ha tenido efectivos participando en las batallas de Libia.



Por otra parte, mientras en Túnez y Egipto las dictaduras cayeron en manos de levantamientos populares, en Libia la única razón por la cual los insurgentes no han sido derrotados y han avanzado es por haber recibido armas, dinero, entrenadores y apoyo de bombas de parte de la OTAN, la misma que, a cambio, querrá mejores contratos para sus petroleras.



Lo único que une a los rebeldes es su odio contra Gadafi. Por el momento el comando del Consejo Transitorio son oficiales que estuvieron con el tirano hasta febrero y que no querrán una mayor investigación de sus crímenes. También en la coalición está un popular abogado pro-derechos humanos en Bengazi (Abdul Hafiz Ghoga) y otros movimientos que intentaron deponer a Gadafi en los noventas (ya sea bajo financiamiento de la CIA o ligados a Al Qaeda o a la Hermandad Musulmana).



Las tribus de Tripolitana muestran un resentimiento contra las del centro y oeste que apoyaron a Gadafi. De estos sectores es donde salieron miles de guerreros santos que fueron a pelear en Afganistán y otros países por la causa de la Al Qaeda. Allí se incubó el Grupo de Combate Islámico Libio (ligado a Bin Laden) de cuyas entrañas, o las del Comando fundamentalista 17 de Febrero, parece haber salido el asesino del general Younis.





  • Isaac Bigio es analista internacional. Ha enseñado ciencias políticas en la London School of Economics & Political Sciences. http://www.bigio.org


Videos: Los "Rebeldes" en Libia son en realidad mercenarios y asesinos a sueldo, la desinformación:


http://www.youtube.com/watch?v=41Y-iMMQ520



27 de agosto de 2011

LA PLUTOCRACIA CAPITALISTA EN CRISIS




por Denes Martos


http://www.denesmartos.com.ar




La "perestroika" capitalista


En los últimos años el Imperio norteamericano viene debilitándose progresivamente en un proceso que, lo quiera uno o no, hace recordar el también progresivo colapso de la URSS. Sin embargo, la enorme diferencia de este proceso se da en dos planos.


Por un lado, el capitalismo, dada su incomparablemente mayor flexibilidad operativa, flexibilidad que en buena medida proviene de su hipocresía inveterada, tiene una curva de decaimiento mucho más prolongada que el comunismo. Por el otro lado, el comunismo, si bien nunca abdicó realmente – al menos en teoría – de sus aspiraciones internacionalistas y universales, con Stalin y después de él terminó sustentándose en una cadena de partidos social-marxistas locales de los cuales los estrechamente digitados desde Moscú no representaron siempre ni necesariamente la fuerza más relevante.


De este modo, mientras la crisis del capitalismo norteamericano, debido a sus ramificaciones financieras globales concretas, produce oleadas en todo el mundo, el colapso del marxismo soviético solo dejó sin reaseguro y apoyo organizativo a los marxistas combativos que fueron rápidamente suplantados por una nueva generación de "combatientes intelectuales" quienes, "periodismo militante" mediante, se han volcado ahora a esquemas trotskistas y gramscianos. Con dos grandes ventajas:



1)- el trotskismo nunca ejerció significativamente el poder por lo cual se considera libre de la refutación objetiva sufrida por el marxismo-leninismo tradicional y


2)- el gramscismo, con su inversión de prioridades que pone a la "revolución cultural" por delante y antes de la "revolución política" es, no sólo una estrategia mucho más coherente que la del alzamiento armado dirigido por una "vanguardia revolucionaria" supuestamente encargada de insuflarle la "conciencia de clase" a "las masas" sino que, además, se presta mucho mejor y con más facilidad a la erosión de un capitalismo en serios problemas. Sobre todo si tenemos en cuenta la casi increíble facilidad de penetración cultural y de difusión que ofrecen las nuevas tecnologías informáticas entre las cuales se destaca, por supuesto, la Internet y todo lo que con ella se relaciona.



El declive norteameriano



En otro orden de cosas, el debilitamiento de los EE.UU. puede constatarse también por la regla de la ciencia política que establece que, al no existir vacíos de poder permanentes en materia política, la pérdida de poder de un organismo político es rápida – por no decir casi inmediatamente – compensada por el aumento de poder de otros organismos políticos. Así, frente al progresivo debilitamiento de los EE.UU. podemos constatar un fortalecimiento innegable, y ya inocultable, de países como China, India o Brasil.



¿Perderán en este proceso los EE.UU. totalmente su poder mundial? Es poco probable, por más que esto parezca contradecir lo anteriormente expresado. Con alta probabilidad, la pérdida de influencia económica real de los EE.UU. será principalmente financiera, lo cual, en última instancia, no hará más que confirmar su ya evidentemente menor peso en la economía productiva real: a fines de la Segunda Guerra Mundial la producción industrial norteamericana representaba el 44% de la producción mundial mientras que hoy apenas si llega al 20%. Naturalmente, no debe pasarse por alto que estos porcentajes representan, como queda dicho, la producción industrial concreta. No reflejan, en absoluto, la dependencia que esa producción industrial tiene del mundo financiero, dónde el dólar norteamericano ha servido – y sirve todavía, mal que bien – de moneda internacional, entre otras cosas precisamente para la adquisición de la mayor parte de esa producción de bienes y servicios a escala mundial.



Los ciclos que se cierran


Analizando la situación desde otro ángulo, tampoco es posible pasar por alto que, muy probablemente, los EE.UU. y el mundo entero se encuentran en una encrucijada de ciclos muy compleja que no sólo influye sobre la muchas veces señalada característica cíclica del capitalismo sino también sobre otros procesos más amplios y genéricos.


Tenemos, por de pronto, que el ciclo económico de 40 años estudiado por Nikolai Kondratiev está llegando a su fin precisamente por estos tiempos, siendo que el actual comenzó allá por los años '70 del siglo pasado. El otro período, algo menos conocido en el ámbito económico, es el megaciclo de 200 a 250 años que llegó por última vez a su punto culminante en ocasión de la Revolución Francesa de 1789. Y, por si esto fuera poco, también es bastante probable que estemos al final de otro gran período que la Historia registra aproximadamente cada 2.000 años y como consecuencia del cual las culturas y las civilizaciones se enfrentan con la necesidad de revisar sus valores, sus estilos de vida – en suma: sus cosmovisiones – planteándose, ya sea una estructura política, social y cultural completamente nueva, o bien un necesario y temporal "paso atrás" hacia la última base firme y sólida que puedan encontrar en sus tradiciones para, desde allí, intentar un avance hacia nuevas fronteras.


El capitalismo, y después de la Segunda Guerra Mundial especialmente el norteamericano, constituye una de las construcciones más destructivas de la Historia de la humanidad. En el transcurso del megaciclo de sus aproximadamente 250 años de existencia el capitalismo se ha convertido en un aparato mundial capaz de sacrificar sobre el altar de la codicia y las ganancias todo el tejido de relaciones sociales que hace funcionar a la sociedad humana en absoluto y, además, también todo el ecosistema que sostiene la vida de los seres humanos del planeta. Lo trágico es que, alimentado por el constante y espectacular desarrollo tecnológico, este aparato es completamente incontrolable mediante las herramientas que tienen a su disposición los regímenes político-institucionales actuales.



La plutocracia y las dos Norteaméricas


En lo que a los EE.UU. se refiere, lo que hay que entender de una vez por todas es algo que no me he cansado y no me cansaré de repetir: los EE.UU. no son una democracia. Constituyen una plutocracia. Analizando la situación en profundidad hasta puede llegar a decirse que, en cierto modo, son ambas cosas a la vez. Porque lo que sucede, si uno cala hondo en la realidad norteamericana, es que se descubren dos Norteaméricas. Existe un Estados Unidos nacional, que es un Estado-Nación común y corriente, y existe otro Estados Unidos global, que es un Estado Imperial con ambiciones de hegemonía mundial. Ambos Estados, sin embargo, se hallan superpuestos y unidos por un mecanismo de poder que les hace compartir el mismo presupuesto y, en esto, el estrato plutocrático que tiene en sus manos el verdadero poder – el poder del dinero – ha dispuesto las cosas de tal manera que el Estado Nacional debe cubrir buena parte de las necesidades del Estado Imperial.


De este modo, el Estado Nacional norteamericano tiene que financiar en gran medida las aventuras del Estado Imperial como, por ejemplo, la guerra de Irak, la de Afganistán y, en el futuro, quizás la de Irán. Con dos agregados que no son menores:



1)- que la parte de las necesidades que no cubre el Estado Nacional norteamericano la cubren los Estados más o menos vasallos de los EE.UU. con lo cual los norteamericanos no cosechan precisamente las simpatías del mundo político internacional y2)- que la enorme mayor parte de las aventuras del Estado Imperial norteamericano ni siquiera están siempre y necesariamente al servicio del propio pueblo norteamericano sino que prácticamente siempre se disponen, ya sea en beneficio de la élite plutocrática realmente decisiva y gobernante, o bien en beneficio de un Estado aliado como lo es el de Israel.



De modo que no solamente buena parte del esfuerzo imperial recae sobre el Estado Nacional norteamericano – o, lo que es lo mismo, sobre el pueblo norteamericano – sino que, en tiempos de crisis como los actuales, el Estado Imperial presiona sobre los estratos más vulnerables del pueblo norteamericano para exprimir de ellos más recursos y más disponibilidades, porque los necesita para ayudar a solventar su aventura imperial. De este modo, los gastos crecen de modo exponencial y, mientras mayores sean las dificultades del imperio, más brutales tienen que volverse la plutocracia y sus socios para explotar a sus vasallos nacionales e internacionales. Es tan sólo lógico que, frente a esta brutalidad expoliadora, comiencen a generarse en el mundo entero fuerzas contrapuestas que buscan sustraerse a la hegemonía norteamericana y al papel de proveedores de las necesidades globales del Estado plutocrático norteamericano.



Para superar este callejón sin salida, los EE.UU. tienen solamente dos opciones: o bien se deciden a buscar un real acuerdo con otros factores políticos internacionales, o bien se deciden por un conflicto militar y económico permanente a escala planetaria. El problema para los decisores norteamericanos es que, en cualquiera de los dos casos, perderán poder. Si se deciden por la estrategia del conflicto permanente, los recursos necesarios para llevarla a cabo no solamente serán cada vez mayores sino, además, cada vez más caros; con lo cual la estrategia tiene un límite cierto y, además, corre el enorme riesgo de estrellarse en una victoria pírrica. Si, por el contrario, se deciden por un acuerdo a nivel internacional, los norteamericanos tarde o temprano tendrán que renunciar al nivel de vida que artificialmente han obtenido ya que, en el marco de un acuerdo así, difícilmente EE.UU. logre continuar "aspirando" los recursos de sus actuales vasallos tributantes externos.


Para dichos vasallos una retirada como ésa de los EE.UU. puede, ciertamente, significar una "liberación" política; pero también significará que quedarán librados, al menos en gran medida, a su suerte y a sus propias fuerzas – vale decir: a su propia producción y a su propia moneda – sin el apoyo de la tecnología norteamericana que no han desarrollado y sin las posibilidades del comercio internacional que hoy mal que bien usufructúan y para las cuales tampoco han desarrollado una estructura financiera adecuada.



En cualquiera de los dos casos, uno de los mayores factores de conflicto interno en los EE.UU. lo constituirá – como que ya lo está constituyendo – su propia clase media culturalmente idiotizada. Este estrato social sencillamente todavía no es consciente de que su nivel de vida actual se halla casi tres veces por encima de lo que realmente le correspondería por su producción real. En esto procede casi exactamente igual que la nomenklatura marxista soviética que seguía declamando especulaciones dialécticas teóricas mientras se resistía a darse cuenta de que estaba sentada sobre una estructura económica al borde del colapso total. Si los chinos y los cubanos tuvieron que aprender de la experiencia rusa – aunque los primeros lo hayan hecho por iniciativa propia y los segundos a regañadientes – los norteamericanos están prácticamente condenados a aprender por experiencia propia. En este aprendizaje, que será durísimo sin lugar a dudas, no es para nada imposible que el "sueño norteamericano" se convierta para la burguesía de los EE.UU. en una verdadera "pesadilla norteamericana" a mediano y largo plazo.



El "modelo" argentino


El problema está en que la pesadilla norteamericana puede fácilmente adquirir las características virales de una enfermedad muy contagiosa. Y en este sentido, la fantasía infantil de que la Argentina "está blindada" frente a un derrumbe financiero internacional no es más que una expresión de deseos condenada a darse un fenomenal porrazo.


Por de pronto, los datos objetivos que hacen a la economía argentina no son nada tranquilizadores por más que mis amigos economistas tratan de hacer malabarismos con algunos números para tranquilizarnos porque lo que en realidad temen es el peligro de que se produzca el fenómeno de la profecía autocumplida. Lo concreto, en todo caso es que, por ejemplo, la soja, que en la época de De la Rúa estaba a U$S 160 la tonelada hoy bordea los U$S 500 y el dólar norteamericano por el que De la Rúa tenía que pagar 2,50 Reales brasileños para comprar uno, hoy Cristina lo puede comprar poniendo solamente 1,60 Reales sobre la mesa.


Eso, claro, nos beneficia. Pero ni es mérito nuestro, ni tampoco está garantizado que dure. No es mérito del "modelo" que la soja tenga el precio que tiene, ni tampoco el dólar barato del Brasil es producto de las improvisaciones a los manotazos de la política económica kirchnerista basada en subsidios. Si el precio de la soja baja y el Real brasileño se debilita – como no es irracional suponer que puede suceder en un mundo financieramente caótico – alguien va a tener que levantar el teléfono para decirle a nuestra estimada presidenta: "Cristina, estamos en problemas".



En realidad, mayorías electorales aparte, la verdad es que ya estamos en problemas aunque el triunfalismo electoral y el fútbol para todos sirvan de cortina de humo para disimularlo. Los subsidios, explícitos o encubiertos, y los gastos "a la Schoklender" empujan el gasto público de la Argentina hacia niveles que la producción real y los ingresos reales ya no pueden cubrir. Para decirlo en los términos de la cuenta del almacenero: gastamos más, mucho más, de lo que ingresa. Mis amigos economistas pueden decir lo que quieran, pero a mí esto me suena peligrosamente similar a lo que pasó con la convertibilidad.



Es cierto que en materia de deuda estamos algo mejor, aunque más no sea por la sencillísima razón de que nadie está tan rematadamente loco como para prestarnos nada. Pero dibujando los números del INDEC para disfrazar el valor de los papeles emitidos, manoteando los fondos del ANSES y del Banco Central para financiar subsidios, manipulando exportaciones a las trompadas para sostener un poco al mercado interno mientras se pone a la no tan grande producción nacional bajo una presión impositiva infernal para tener algo de caja, tampoco alcanza ya. Y los que tienen algo de dinero lo saben. Por algo la fuga de divisas, aun en un mundo completamente convulsionado, está llegando a niveles récord. Si hoy alguien prefiere tener dólares y no pesos, estando el dólar amenazado como está, eso a mí me dice que ese alguien todavía recuerda lo que le pasó con el corralito y se cubre por las dudas.



Realidades y teorías


Sea como fuere, tal como lo veníamos previendo desde hace ya algunos años, el sistema capitalista está crujiendo por los cuatro costados. Hemos llegado a tal punto que un error realmente grave, uno de esos errores monumentales que a veces se producen en la Historia por la codicia, la ambición, la terquedad y – no en última instancia – por la estupidez de los actores principales, puede conducir a un colapso de dimensiones catastróficas. No es seguro que así suceda. Ni siquiera es inevitable que ocurra. Pero puede ocurrir.


El mundo ya percibe que el Imperio capitalista, única potencia mundial sobreviviente al colapso de su contracara gemela comunista, está en problemas. Por eso es que se producen las estampidas financieras. Todo el mundo está a la búsqueda de un salvavidas; llámese éste el oro, el franco suizo o algún otro clavo ardiendo que sirva para agarrarse.


En este escenario, hay dos cosas que los políticos de verdad y con auténtica vocación deberían considerar y analizar muy en profundidad.



En primer término, es realmente hora de pensar en alternativas políticas serias a la democracia liberal y al colectivismo marxista, ideas ambas que ya llevan mucho más que un siglo de atraso respecto de las necesidades y características del mundo actual. Y, como ya fuera sugerido más arriba, para la elaboración de estas alternativas solamente caben dos estrategias. O bien creamos una forma de organización sociopolítica completamente nueva, pero posible y viable, que despierte entusiasmos y sume voluntades. O bien retrocedemos hasta las últimas bases sólidas que podamos encontrar en nuestra Historia y construimos – o reconstruimos – a partir de esa base, toda la estructura de nuestras sociedades teniendo en cuenta y aceptando que esa última base sólida puede no ser, como que de hecho muy posiblemente no será, la misma para todos los organismos etnoculturales y para todos los organismos políticos del planeta.



En segundo término, pero no en última instancia, quienes quieran sobrevivir al desbarajuste producido por una conjunción de ciclos críticos y gruesos errores no admitidos como tales, tienen que saber que más allá de las complejidades de la economía y las finanzas, la vida se sostiene en última instancia gracias a unos pocos elementos esenciales. A menos que creamos en milenarismos apocalípticos o en profecías quiliásticas, tenemos que saber que, después de toda anarquía, la vida siempre renace, se reconstituye y se vuelve a encarrilar. Y para ello lo que la vida necesita en forma indispensable es disponer de elementos esenciales tales como la tierra, la comida, el agua y el aire. Más allá de infantilismos ecologistas esgrimidos con fines políticos y más allá de toda la tecnología industrial y su pasión por las innovaciones, los elementos básicos que la vida requiere son hoy los mismos que requería hace millones de años atrás.


Podremos inventar todas las teorías que se nos ocurran. De hecho, a lo largo de nuestra Historia hemos inventado centenares de ellas.


Pero, para desgracia de muchos ideólogos y teóricos, la vida no se rige por teorías sino por realidades concretas.

Y cuando la realidad concreta contradice a la teoría, lo único razonable que cabe hacer es desechar la teoría irreal. Porque escapar de la realidad concreta es imposible.-