Nos mudamos a Dossier Geopolítico

9 de marzo de 2010

Tierras Fértiles





Nuevas Invasiones





Las comunidades de todo el mundo, y de América Latina, enfrentan un nuevo tipo de invasión de sus territorios. Hoy, los inversionistas extranjeros, sean agroempresas de Asia, del Golfo Pérsico o administradores de fondos europeos o estadounidenses, se apresuran a apoderarse de tierras en América Latina. Y mientras la atención de los medios se centra en los negocios de tierras en África, por lo menos la misma cantidad de dinero y más proyectos operan ya en América Latina donde los inversionistas aseguran que sus inversiones en tierras agrícolas son más seguras y menos controvertidas —pasando por alto las prolongadas luchas agrarias vigentes en prácticamente todos los países del continente. Estos nuevos acaparadores operan desde la distancia y asumen un aura de neutralidad. Son más difíciles de identificar y los mecanismos que las comunidades podrían utilizar para defenderse de la desposesión, la devastación o la contaminación de sus tierras no son claros. Esta nueva ola de invasiones provoca nuevos retos para las comunidades y los movimientos sociales en América Latina.





El Nuevo acaparamiento de tierras en América Latina


GRAIN, marzo de 2010

Fuente: http://www.grain.org/articles/?id=62





Las comunidades de todo el mundo —pero también de América Latina— están sufriendo una renovada invasión de sus tierras, que asume ahora un nuevo rostro. No son los terratenientes de antes, herederos de los invasores europeos que abrieron encomiendas, juntaron esclavos y explotaron los dominios coloniales. No son los grandes finqueros de los últimos dos siglos, que expandieron sus dominios a costa de los territorios de los pueblos indios para emprender negocios de exportación con monocultivos básicos como la caña de azúcar, el café, el cacao, el banano, el henequén, el chicle o la madera, y que dependían de los peones acasillados, en el sistema de “servidumbre por deuda” —literalmente presos de sus patrones. No son ya ésos que impusieron y expandieron por vez primera el sistema industrial agrícola, ni quienes saquearon los saberes ancestrales de la gente para irse adaptando a sus nuevos entornos y a desconocidas condiciones climáticas.





Esos personajes, ligados a terrenos y haciendas, estaban ahí, devenían en jefes políticos de la localidad o la región, guerreaban entre ellos con muchos muertos para consolidar sus feudos, se hicieron de enemigos y forjaron alianzas, algunas muy nefastas, para controlar tierras, agua, mano de obra, comercio, elecciones, políticas públicas y derechos de paso y hasta el derecho a la vida. Pero estaban ahí. Vivían ahí o iban con frecuencia a sus propiedades, y como tal estaban sujetos a la resistencia real de los pueblos a los que invadieron, despojaron y explotaron. Las comunidades que luchaban por sus tierras podían hacer algo directamente, sabían contra quién combatían, dónde hacerlo y cuándo.





La historia de América Latina es una historia de conflictos agrarios, en defensa de los territorios ancestrales de los pueblos. Pero hoy, los acaparamientos de tierras traen tras de sí un aura de “neutralidad”. Son debidos, nos explican en los folletos gubernamentales, a la inseguridad alimentaria, a la crisis mundial de alimentos “que nos obliga a cultivar, donde podamos, nuestros propios alimentos y aunque disloquemos la producción, traeremos los alimentos al país para beneficio de nuestra ciudadanía”. Hurgando un poco, asoma la cola el monstruo financiero que impulsa desde grandes consorcios y empresas conjuntas, capitales diversos para invertir en tierras, producción, exportación e importación de productos básicos, en especulación alimentaria.





Estos inversionistas extranjeros han acaparado en pocos años millones de hectáreas de tierras de cultivo en América Latina para producir cultivos alimentarios o agrocombustibles y exportarlos. Gran parte del dinero proviene de fondos de pensión, bancos, grupos de inversión privada de Europa y Estados Unidos, o de individuos acaudalados como George Soros, y fluye a través de mecanismos de inversión en tierras de cultivo puestos a operar mediante compañías extranjeras y locales. Cosan, la compañía más grande de Brasil, cuenta con un fondo de inversiones especializado en tierras de cultivo, Radar Propriedades, que compra tierra agrícola brasileña a nombre de clientes tales como la Teachers’ Insurance and Annuity Association-College Retirement Equities Fund [un fondo de inversiones de retiro y seguridad del profesorado] en Estados Unidos. El grupo Louis Dreyfus, una de las multinacionales más grandes del mundo en el comercio de granos, cuenta con un fondo semejante en el cual el American International Group (AIG) ha invertido 65 millones de dólares.





Mientras la atención de los medios está puesta en negocios agrarios en África, cuando menos la misma cantidad de proyectos (e incluso más) comienzan a funcionar en América Latina, donde los inversionistas proclaman que sus inversiones en tierras agrícolas son más seguras y menos controvertidas —pasando por alto las prolongadas luchas agrarias vigentes en prácticamente todos los países del continente. Así, más y más inversionistas y gobiernos de Asia y del Golfo Pérsico enfocan sus esfuerzos en América Latina, y la consideran un lugar seguro para dislocar su producción alimentaria.





La mayoría de los gobiernos en América Latina están dispuestos a estos nuevos negocios, y las misiones diplomáticas van con frecuencia al extranjero a vender las ventajas de invertir en las tierras agrícolas de sus países. Hace poco, el ministro brasileño de desarrollo, Miguel Jorge, le dijo a los reporteros: “Algunos príncipes saudíes con quienes nos reunimos el año pasado […] le dijeron al presidente Lula que no querían invertir en agricultura en Brasil para vender aquí en el país, sino que quieren fuentes de abastecimiento de alimentos. Necesitan comida. Así que podría mucho más efectivo que invirtieran en la agricultura de Brasil para que nosotros fuéramos los abastecedores directos de esos países”.[1]





Pero Brasil no es sólo un objetivo de los nuevos acaparadores de tierra, es también un promotor de acaparamientos. Los inversionistas brasileños, con respaldo de su gobierno, están comprando tierras para producir alimentos y agrocombustibles en un número creciente de países de América Latina y África. El gobierno brasileño, por ejemplo, está financiando la construcción de caminos, puentes y otras infraestructuras en la vecina Guyana para abrir la sabana Rupununi, muy frágil ecológicamente, a proyectos agrícolas de gran escala de donde se exportarán cultivos a Brasil. La compañía semillera multinacional RiceTec se ha acercado al gobierno de Guyana interesada en 2 mil hectáreas de tierra en la misma región —un ecosistema diverso y frágil que es la casa de varios pueblos indígenas. Algunos productores brasileños de arroz que ahora negocian con el gobierno de Guyana contratos de arrendamiento por 99 años en tierras indígenas de la sabana Rupununi, se habían visto forzados por resoluciones de la Suprema Corte de Brasil a abandonar tierras que le habían arrebatado ilegalmente a comunidades indígenas en el lado brasileño, en Raposa Serra do Sol.[2]





Con esta manera de hacer negocios, los antiguos invasores y terratenientes logran nuevas oportunidades de acaparar tierras, con menos riesgos políticos y económicos, y un nuevo aire “respetable” de “inversionistas extranjeros”.







Evadir responsabilidades





Mucho está en juego en esta nueva ola de acaparamientos de tierras a gran escala. Cualquier país que venda, o arriende a largo plazo, grandes extensiones de tierra de cultivo a otros gobiernos o compañías extranjeras está poniendo en riesgo su propia soberanía nacional. Tales arreglos contribuyen al desmantelamiento general del Estado —se reducen más y más funciones del Estado y sus aparatos, o éstas se privatizan y se transforman para corresponder con los intereses de los grandes negocios— con lo que ocurre una desterritorialización mayor de muchos pueblos y comunidades. Y por ende hay un arreciamiento de la migración, un dislocamiento de mano de obra, y una dislocación de los cultivos, dado que los gobiernos o los inversionistas privados se apoderan de tierra para producir alimentos para exportarlos. Los inversionistas extranjeros llegan al país huésped con sus semillas y sus tractores, incluso con sus trabajadores, aprovechan el agua, le extraen los frutos a la tierra y luego los embarcan a sus países de origen o al mercado global de mercancías de exportación. Esos países “huéspedes” no pueden ser considerados entonces exportadores en el sentido tradicional, dado que tales países, o incluso su gente, realmente no están involucrados en estos proyectos, es sólo la tierra [vista como mercancía] que las corporaciones explotan para sus propias ganancias, sin restricción alguna. Esto implica entonces un desfasamiento general de la economía.





Y no obstante, las ansiadas tierras nunca están vacías, ni están ociosas, y siempre hay gente local que las necesita con urgencia. Entonces el actual acaparamiento agrario nos fuerza una pregunta vital: ¿de quién son las tierras/territorios que están siendo acaparadas, controladas?, ¿mediante qué mecanismos legales es que los gobiernos, o los particulares, ponen a disposición de otros gobiernos o de empresas de todo tipo esas extensiones inmensas de tierras?, ¿tienen dueño o los Estados las expropian para poder realizar los arreglos comerciales ad hoc?





Se dice como excusa que en muchos casos las tierras no se venden sino que se rentan, pero qué propicia más la devastación sin miramientos de las tierras: ¿que se vendan, o que se renten por cincuenta o noventa y nueve años? Al final de tales contratos, los “inquilinos” regresarán una tierra agotada, erosionada, contaminada, a la cual será muy difícil recuperarle su fertilidad, y ellos simplemente se mudan a nuevas tierras “disponibles”. La consecuencia directa es que con estos acaparamientos se expande la agricultura industrial con su modelo destructivo.





Estos nuevos acaparamientos complican también las posibilidades de que los pueblos defiendan sus territorios. El invasor es más difícil de identificar. Los mecanismos jurídicos necesarios y el marco donde se pueden asentar los litigios por despojo, o los litigios por devastación o contaminación directa o aledaña dejan de ser claros. El nuevo corporativismo agrario es anónimo, o casi. Aun cuando identifiquemos a los inversionistas, están protegidos de las comunidades por la distancia y por las enmarañadas y densas estructuras legales. Cualquier “batalla” contra ellos estará situada en otro espacio y en otros tiempos que las comunidades u organizaciones afectadas no tienen potestad de definir.





Los Estados, en lugar de proteger a su gente, protegen las inversiones de los gobiernos o compañías extranjeras —criminalizando y reprimiendo a las comunidades que defienden sus territorios. Las fronteras pierden sentido. Las estructuras del Estado “huésped” sirven a patrones venidos de fuera, pero no como en el sistema colonial de tributación, sino en el esquema mercantil neoliberal cuyas regulaciones están en los Tratados de Libre Comercio y no en las Constituciones nacionales.





Pero el objetivo más profundo de los grandes capitales en esta nueva ola de acaparamiento agrario es controlar totalmente la producción de alimentos. Han estado sentando las bases para ello durante los últimos cincuenta años y ahora intentan cosechar. El acaparamiento de tierras no es simplemente la última oportunidad de hacer inversiones especulativas con ganancias grandes y rápidas: es parte de un largo proceso de toma de control de la agricultura por parte de las corporaciones con intereses agroquímicos, farmacéuticos, de transporte y venta de alimentos. Por eso los autogobiernos comunitarios dispuestos a defender sus territorios, sus regímenes de bienes comunales y sus sistemas propios de manejo territorial, son un freno a todo este esquema.





Las organizaciones que impulsan la soberanía alimentaria desde abajo, desde el nivel comunidad, entienden con mucha claridad que su lucha se vuelve imposible o se dificulta muchísimo en los regímenes o países que permitan el acaparamiento de tierra, porque sin una tierra propia, cualquier producción se mediatiza. Entonces más y más comunidades y organizaciones insisten en que debemos propiciar un anclaje entre cosechas propias, semilla nativas y sus saberes locales libres, autogobiernos y territorios con control de agua, bosque, suelos, patrón de asentamiento y recorridos, e insisten en su autogobierno, y en que las decisiones se toman en asambleas.





En cambio, los nuevos dueños de la tierra buscan volver a confinar los ámbitos comunes, pero ahora en el anonimato “neutro” de extranjeros que desde sus lejanos países controlan a distancia nuestros destinos. Ya no tienen que invadir; hacen tratos comerciales. Ya no tienen la carga de mantener esclavos; tienen peones hiper-precarizados. Ya no se responsabilizan por combatir a los insumisos, que eso lo haga el gobierno huésped o los sicarios a modo, proporcionados por compañías internacionales que prestan ese servicio. El neoliberalismo es la invención de fórmula tras fórmula para evadir responsabilidades. Para remontar la corriente tenemos que basar nuestro futuro en la responsabilidad.







--------------------------------------------------------------------------------





Profundizando





• El sitio electrónico que monitorea el acaparamiento de tierras a nivel mundial es http://farmlandgrab.org



• GRAIN, Los nuevos dueños de la tierra, A contrapelo, octubre 2009, http://www.grain.org/articles/?id=57



• GRAIN, ¡Se adueñan de la tierra! El proceso de acaparamiento agrario por seguridad alimentaria y de negocios en 2008, Documentos de análisis, octubre 2008, http://www.grain.org/briefings/?id=214







--------------------------------------------------------------------------------





[1] Alexandre Rocha, “Brazilian Minister: Arabs are great opportunity”, ANBA, 8 de febrero de 2010: http://farmlandgrab.org/11020





[2] “Expelled Brazil Rice Farmer looking to Shift Operations to Guyana”, Stabroek News, 14 de mayo de 2009: http://www.stabroeknews.com/2009/stories/05/14/expelled-brazil-rice-farmer-looking-to-shift-operations-to-guyana/



8 de marzo de 2010

Malvinas y Suramerica





Malvinas: suramericanizar la reivindicación y aumentar los costos.



Por Marcelo Gullo*





Con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el 1 de diciembre de 2009, Gran Bretaña logró que nuestras islas Malvinas formarán parte de la "región ultraperiférica de la Unión Europea" prevista en el Anexo II de aquel Tratado. Así los 27 miembros de la Unión Europea se hicieron cómplices y garantes de la usurpación británica de las islas Malvinas. Gran Bretaña consiguió de esa forma europeizar la ocupación de Malvinas. Por lógica consecuencia, la única estrategia posible para Argentina, a partir de ese momento, consistió y consiste en latinoamericanizar y suramericanizar el tema Malvinas para que las repúblicas latinoamericanas se conviertan en activas protagonistas en el proceso de recuperación de la soberanía argentina sobre las islas del Atlántico Sur. Resultan más que alentadoras, en ese sentido, las palabras pronunciadas por el presidente del Brasil, José Ignacio Lula Da Silva, quien en tono categórico afirmo: “No es posible que Argentina no se adueñe de Malvinas y que, por el contrario, lo haga un país que está a 14 mil kilómetros de distancia de las islas. ¿Cuál es la razón geográfica, política y económica por la cual Inglaterra está en Malvinas? ¿Cuál es la explicación política de las Naciones Unidas para que no hayan tomado una decisión?



Es necesario que empecemos a luchar para que el Secretario General de las Naciones Unidas reabra ese debate con mucha fuerza”. El presidente del Brasil se ha puesto la camiseta argentina necesitamos, ahora, que juegue el partido.





Sin dudas en México, Argentina ha dado un paso importante, para latinoamericanizar y suramericanizar su reivindicación de Malvinas, consiguiendo que todos los países hermanos de la América Latina condenen la usurpación británica y su intento de apropiarse de la riqueza petrolera malvinense.



Sin embargo, es preciso pasar, de forma inmediata, de la solidaridad declarativa a la solidaridad efectiva. Pasar, de las palabras, a los hechos. Para Argentina resulta imprescindible elevar los costos de la ocupación británica de Malvinas y dificultar todas las actividades económicas que los ingleses decidan emprender en el archipiélago o en sus aguas adyacentes. Este es el objetivo táctico que debe guiar, como principio absoluto de acción, la política argentina con respecto a Malvinas. Hasta ahora, Gran Bretaña ha disfrutado de un cómodo statu quo. Argentina debe bajar el tono de las declaraciones y pasar a hablar con la contundencia de los hechos. Es, en ese sentido, que Argentina necesita del apoyo efectivo de todas las republicas latinoamericanas pero, fundamentalmente, de tres de ellas: Brasil, Uruguay y Chile.





Evidentemente Argentina no puede - dada la relación de fuerzas - impedir la explotación petrolera del archipiélago malvinense por parte de Gran Bretaña pero, puede, contando con la solidaridad efectiva y no solo declarativa, de Brasil, Uruguay y Chile hacerla muy difícil en términos técnicos y económicamente muy costosa. Es, en ese sentido, que Argentina necesita:



1) Que Brasil; Uruguay y Chile se comprometan a que todo buque que transite entre puertos brasileños, uruguayos o chilenos y las Malvinas o que atraviese sus respectivas aguas jurisdiccionales rumbo a Malvinas, tenga la obligación de solicitar una autorización previa ante sus respectivas autoridades nacionales, autorización que debería ser automáticamente denegada en el caso de que transportasen cualquier material que directa o indirectamente sirviese a la exploración petrolera en las Malvinas.



2) Que el gobierno de la República de Chile, interrumpa los vuelos que realiza semanalmente la empresa LAN a nuestras Islas Malvinas, hasta tanto se revierta la agresión unilateral británica.



3) Que Brasil; Uruguay y Chile tomen las medidas legales necesarias, con carácter de urgencia, para que ninguna empresa instalada en Brasil, Uruguay o Chile participe de forma directa o indirecta en la explotación petrolera de las islas Malvinas.



4) Que Brasil, Uruguay y Chile prohíban toda comunicación aérea entres sus respectivos territorios nacionales y la Islas Malvinas.



5) Que todas las medidas tomadas por Brasil, Uruguay y Chile, sean también adoptadas por UNASUR.



El caso Malvinas es la gran oportunidad para que el Brasil demuestre cuanto valen sus palabras y para que Chile borre la infamia que cometiera la dictadura militar de Augusto Pinochet Ugarte cuando, en plena guerra de Malvinas, suministro apoyo logístico a las fuerzas navales y aéreas británicas. Apoyo que contribuyo a la muerte de cientos de soldados argentinos. Malvinas es la prueba de fuego de UNASUR.



*Marcelo Gullo: Nació en la ciudad de Rosario, Argentina, en 1963. Es Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador. Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, Graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid y obtuvo el Diploma de Estudios Superiores (Maestría) en Relaciones Internacionales, especialización en Historia y Política Internacional, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra. Ha publicado numerosos artículos y libros entre ellos “Argentina Brasil: La gran oportunidad”, Buenos Aires, (prólogo de Helio Jaguaribe y epílogo de Alberto Methol Ferré) Ed. Biblos, 2005 y “La Insubordinación fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones” (prólogo de Helio Jaguaribe), Buenos Aires, Ed. Biblos 2008. Analista Principal de Política Internacional en Radio del Plata FM Rosario. Actualmente es profesor de la Universidad de Lanús, Buenos Aires, Argentina. .





2 de marzo de 2010

El Blog supera las 20000 visitas



Con gran satisfacción informo que en el día de la fecha el Blog que inaugure y que mañana cumplirá un año en el ciber espacio supero las 20000 vistas lo cual es un logro teniendo en cuenta que el mismo solo se expresa en idioma español y trata solamente temas fundamentalmente dedicados a nuestra realidad Iberoamericana, es de destacar que según la empresa que monitorea las vistas fundamentalmente las visitas proviene de las Américas y la Unión Europea. Esto demuestra del alto interés que despierta los temas tratados en el mismo.-


Cordialmente

Lic. Carlos Pereyra Mele

http://licpereyramele.blogspot.com/

28 de febrero de 2010

Conflicto de Malvinas 2010



Artículo realizado para el Fondo de la Cultura Estratégica de Rusia, quien autoriza su difusión citando la fuente: http://es.fondsk.ru/article.php?id=2819





MALVINAS: Y ahora vienen por todo




Este titulo es una zaga de análisis desde la óptica suramericana que desarrollamos sobre la profundización del conflicto del atlántico sur, entre Argentina y el Reino Unido, que tiene más de 200 años. La novedad de esta nueva etapa del conflicto es que ya no afecta solo a nuestro País sino que por sus consecuencias afecta a la integración, organización y desarrollo de los países Iberoamericanos. Afirmamos esto porque mas allá de la crisis financiera mundial y sus consecuencias económicas, el sistema integrado por los países de la Triada (EE.UU., Unión Europea y Japón), para mantener su supremacía necesariamente necesitan controlar los recursos energéticos, con unipolarismo o multipolarismo o mejor con policentrismo como lo definen los franceses, en lo energético la Triada esta totalmente y firmemente de acuerdo en controlar los recursos naturales para impedir o minimizar su dependencia de los mismo.



Dependencia energética de la Triada pues EE.UU. es el principal consumidor del planeta en materia de petróleo crudo y de productos derivados, con un 22,5 por ciento del consumo mundial, la Unión Europea con el 17,9 por ciento y China con el 10 por ciento. Europa depende de los recursos que importa de Rusia, Medio Oriente y África para sostener su desarrollo y Japón que es el más dependiente, lo importa de Medio Oriente África y el sudeste Asiático. Este talón de Aquiles energético, es la causa de los mayores conflictos bélicos actuales (Irak y Afganistán) y futuros seguramente. Como también la incentivación de guerras civiles en África para imponer gobiernos afines a sus intereses estratégicos. John Abizaid, general estadounidense afirmaba en Universidad de Standford: La Guerra de Irak: “Por supuesto que es por el Petróleo, realmente no podemos negar eso”.



Entendiendo el conflictivo mundo actual, con grandes demandas energéticas y de fuerte alza de precio de los mismos, y que la lucha por el control de los mismo se desarrolla entre la Triada y las Potencia Emergentes fundamentalmente del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), es que al margen de los tecnicismos y las limitaciones que imponen los acuerdos internacionales, la avidez de las grandes potencias por más territorios y recursos energéticos no tiene límites. Y aquí empieza esta nueva etapa de conflicto bicentenario con el Reino Unido.



Latino America ahora o nunca



Mientras el conflicto mundial y su reordenamiento esta desarrollándose en el tablero inestable mundial para dar paso al Nuevo Orden Mundial. America Latina y el Caribe juegan un nuevo rol en esta lucha global y por que lo afirmamos en lo energético America del Sur se ha transformado en un gran proveedor; Colombia, Ecuador y Venezuela aportan el 14,63 por ciento del petróleo que importa Estados Unidos y, de los tres, Venezuela es de lejos el país que contiene las reservas más importantes del continente. En efecto, se estima que, una vez certificadas las reservas de la Faja del Orinoco, “el país caribeño se convertirá en la mayor reserva comprobada de crudo en el mundo, con 313.000 millones de barriles (Arabia Saudita cuenta con 264.000 millones). En materia de gas natural, de confirmarse los volúmenes contenidos en el mega-yacimiento gasífero recientemente descubierto, Venezuela automáticamente escalaría de la novena a la cuarta posición como mayor reservorio mundial en este recurso” (1). Allí esta la explicación de la permanente y sistemática agresión que sufre la Republica de Venezuela con la instalación de bases militares de Estados Unidos en Colombia, que se suman a las de las de la OTAN en Aruba Curazao, a la Guayana y que con la IV Flota navega el “mare nostrum” caribeño para controlan el patio trasero, que obligo al Presidente Chávez a reequipar a sus fuerzas armadas y población para una lucha de tipo asimétrica.


A ello se deben sumar las grandes reservas de petróleo que descubriera recientemente Brasil, mar adentro, lo que determino que el Presidente Lula Da Silva iniciara un fuerte desarrollo su complejo militar tecnológico para disuadir a otros competidores y potencias que quieran usurpar esas reservas con la adquisición de submarinos uno de ellos nuclear lo que permite desplegar su fuerza disuasoria en el atlántico sur y además con el fortalecimiento de sus fuerzas armadas proteger las reservas acuíferas y de biodiversidad de la amazonía. Ya que esos recursos se han intentado trasformarlo por parte de la Triada en “reserva de la humanidad” y por lo tanto no podrían ser aprovechada por sus legítimos proletarios, los países de la cuenca del amazona.



Dentro de esta estrategia de control mundial de los recursos se encuentra la nueva crisis por las Islas del Atlántico Sur y su proyecciones marítima (350 millas náuticas mas de 500km), en el 2007 concluíamos que Gran Bretaña se relanzaría sobre le Atlántico Sur, por varias razones, primero que sus pozos del mar del norte estaban en baja, segundo porque como afirmaba The Guardian la nueva guerra fría seria ahora con Rusia por el control del polo norte y sus mares adyacentes, tercero porque los precios internacionales del petróleo ahora si permitían una renta importante y cuarto porque la alianza anglosajona Estados Unidos Gran Bretaña es una alianza estratégica y sirven a su política de control de los recursos energéticos en detrimento de las potencias emergentes (la declaración de USA que es neutral en el conflicto es similar a la actitud de Estados Unidos que ya vivimos en el conflicto de 1982) .



Para ello Inglaterra ha dado pasos concretos para consolidar su ocupación: incrementando unilateralmente la zona de exclusión de 200 a 350 millas náuticas, procedió al reforzamiento de su base militar, ampliando la pista de aterrizaje y con el envío de aviones de mayor tecnología, desplegando unidades navales de última generación. Incluyo a Malvinas en el Tratado de Lisboa de la Unión Europea como territorio de ultra mar de un estado miembro de la Unión. Y recientemente trasformo a su base militar, en una base militar de la OTAN; una de las principales fuera del hemisferio norte. Por ello lo que esta en juego no solo es el recurso petrolero si no todo un movimiento que por norte y por sur encierra a America del sur, para desplegar su desarrollo autónomo y controla los acceso a los mares de actuales competidores económicos pero que pueden en su momento ser también enemigos de la alianza OTAN.


Las reservas de petróleo se las conocía por informes científicos ya en 1975 y como afirma el periodista Enrique Lacolla: “En 1982 numerosos informes científicos internacionales habían puesto de manifiesto que las reservas petrolíferas de la cuenca sedimentaria que rodea a las Malvinas superarían a las existentes en el Mar del Norte. La guerra, por lo tanto, no se debió a una saturación etílica de Galtieri ni a un desarreglo hormonal de la primera ministra Margaret Thatcher; fue la expresión de una forma de escapar al persistente impasse en que la actitud inglesa ponía a la Argentina y, a la vez, la exteriorización de la astucia y la voluntad británicas para provocar esa reacción a fin de darle un corte favorable al asunto.”(2)


Hoy una argentina debilitada por la derrota de 1982, sin aparato defensivo que se pueda llamar así, ni complejo industrial-tecnológico-militar, tiene muy pocas opciones para oponerse a este nuevo saqueo de sus recursos, que viene bien recordar, saqueo que en la parte continental se realiza a través del modelo agro minero de explotación primaria que nos fue impuestos por las multinacionales de la Triada desde 1976 a la fecha, y solo puede recurrir a poner limites a empresas que operen con las explotadoras de petróleo en Malvinas desde la Argentina.



El Petróleo es un paso mas del conflicto, seguramente nuevos desafíos y peligros para los intereses nacionales se instalaran en el corto tiempo como ser el tema de la soberanía en el mar argentino y su proyección sobre la Antártida por parte de los Británicos.



La alternativa que tiene la Argentina es la carta de la profundización de la integración fundamentalmente con Países como Brasil, Venezuela y Uruguay para proteger el frente marítimo e invitar a los mismos a explotar los recursos minerales energéticos en nuestro área donde la soberanía no esta en discusión. La Argentina y America del Sur si tienen Hipótesis de Conflicto y son evitar el saqueo de sus Recursos Naturales. Argentina debe permanentemente incluir en los foros regionales la gravedad de la base militar Malvinas como amenaza Continental.


Que de ese emprendimiento conjunto participe también Chile y fortalecer las organizaciones continentales como el MERCOSUR y el UNASUR, seguir presionando a través del Grupo Río y de los países del Caribe al Reino Unido a negociar, como recientemente ocurrió en la Cumbre de Cancún donde se reconoció los legítimos derechos soberanos del País en las Islas del atlántico sur. Esta es una política de estado. La Sociedad Argentina para tener un futuro predecible y no dictado por los grupos de poder mundiales, debe iniciar un proceso de discusión estratégica de un modelo de país que incluya a sus ciudadanos, defienda el interés nacional, proteja y explote sus recursos naturales, desechando el librecambista y depredador que se nos impuso. Los tiempos que corren así lo exigen y nuestra supervivencia también. Porque ahora vienen por todo- Latino America ahora o nunca





Lic. Carlos A. Pereyra Mele (*)




(1) Federico Bernal: La clave está en Caracas, Le Monde Diplomatique, enero de 2010.


(2) De Afganistán a Malvinas Enrique Lacolla

Murió un Grande de Argentina


"FALLECIO ENRIQUE OLIVA"


"Amigo y Compañero descanse en Paz"

Carlos Pereyra Mele




El peronismo no tiene intelectuales, tiene pensadores


(A propósito de la muerte de Enrique Oliva)



Alberto Buela (*)




En el seno de la modernidad, este gran movimiento que nace casi en la misma época del descubrimiento de América por los europeos, se da una polémica ideológica entre dos grandes corrientes de pensamiento: la ilustración y el barroco.


El mundo de los intelectuales, aquellos que pertenecen a la república de las letras, forma parte de la tradición ilustrada que tiene su esplendor en el iluminismo racionalista de los siglos XVIII y XIX, cuyas consecuencias politológicas fueron el liberalismo y el socialismo (sus derivados como el democratismo y el marxismo).


En este enfrentamiento triunfó la ilustración cuyas consecuencias, luego de dos siglos y medio de ejercicio del poder, terminó con la hecatombe de la Segunda guerra mundial. Es a partir de allí, cuando los productos más selectos del racionalismo ilustrado- las bombas atómicas- muestran de facto sus contradicciones internas.


El peronismo surge como una respuesta, entre otras, a esta contradicción fundamental del pensamiento ilustrado y Enrique Oliva nace con él, en la lejana Mendoza, a la vida política y cultural del final de la gran guerra.


Oliva nunca fue ni se creyó un intelectual, siempre se consideró un militante de la revolución peronista (fue secretario de John William Cooke y termina ofreciendo las flores de su velorio a un comedor infantil de un barrio pobre de la ciudad de Buenos Aires). Fue doctor en dos disciplinas: la política y las relaciones internacionales. Secretario académico de la Universidad de Cuyo y primer rector de la del Comahue. Miembro de la Academia nacional de periodismo. Fue durante diecisiete años corresponsal de Clarín en Europa con sede en París. Allí lo conocí personalmente en 1981 por intermedio de Osvaldo Agosto, también un militante de la inconclusa Revolución Peronista. Firmó como periodista profesional sus artículos con el pseudónimo de Francois Lepot, que en argot significa: El compañero.


Agradezco a él que me bajó el copete de la presunción del doctorado en la Sorbona cuando me dijo: No te la creas, que los franceses reparten títulos como galletitas.


Lo frecuenté mucho estos últimos diez años: En el Instituto Rosas, en el Malvinas, en el CEES de la CGT y tuve ocasión de pasar cuatro días juntos en su Mendoza natal donde pude apreciar al hombre pensador que era. Y enterarme de la hidalguía de su padre asturiano de profesión peluquero, de su vida familiar, de la repercusión que todavía ejercía en su conciencia el asesinato de Lencinas, cuando Mendoza es intervenida por Yrigoyen a través de Carlos Borzani cuyo secretario era Ricardo Balbín. (de estas cosas no se habla o se las hecha al olvido). Compartí con el su pasión y defensa del mundo criollo-gaucho. No puedo olvidar su larga y jugosa explicación sobre la expresión cortar el rastro tan común en el mundo criollo. Y padeció como pocos la monsega peroniana, ese mundo de frases hechas de Perón y Evita que repiten siempre “los intelectuales peronistas” en un pensamiento que se repite a sí mismo.


En fin, Enrique Oliva formó, quizás sin saberlo, parte de ese mundo barroco americano, que dicho sea de paso fue lo mejor y más auténtico que dio América, y que el racionalismo ilustrado e iluminista tanto desprecia por irregular, imponderable e impredecible.




(*) alberto.buela@gmail.com


Arkegueta, eterno comenzante, mejor que filósofo



Enrique Oliva



Nacido en 1923, era doctor en Ciencias Políticas y fue docente y secretario general de la Universidad Nacional de Cuyo (hoy de Mendoza).



Después del 55 y en el exilio fue cercano compañero de José María Rosa.




Más adelante, aunque no domesticado, a partir de 1964 fue fundador y primer rector de la Universidad del Neuquen, siete años después convertida en la actual Universidad Nacional del Comahue.



Funcionario fundador del Conicet en 1951, ejerció la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y entre 1991 y 1999 se desempeñó como asesor presidencial con rango de secretario de estado.



Como corresponsal de Clarín en Europa durante 15 años, hizo conocido el pseudónimo de François Lepot (para evitar la censura de la dictadura criminal de 1976).



Sus artículos de entonces, hoy son de colección y los que escribiera en las redes de noticias nacionales y populares, estos años, son de culto.



Sus crónicas de la Guerra de Malvinas de 1982 son imprescindibles.



Cubrió distintas guerras y cumbres y entrevistó a personajes internacionales relevantes como presidentes y primeros ministros de Europa y otros continentes, incluidos Indira Gandhi en la India y Simon Peres en Israel.



En 1986 fue el primer periodista argentino que piso suelo de las Malvinas después de la guerra.



Dedicado preferentemente al análisis político, ha escrito varios libros dentro de esa tesitura, tales como Política de Negocios, Política Universitaria, La guerra revolucionaria en los Estados Unidos, De Gandhi a Goa, En el Golfo, Malvinas: el colonialismo de las multinacionales, Desde Londres y Vida Cotidiana.



El Rey De Araucanía Y Patagonia constituye un singular trabajo de reconstrucción histórica. Allí contaba la estafa que se quería consumar con este personaje pintoresco que era avalado por los intereses franceses e ingleses en la Patagonia.



Enrique no solo escribió el libro sino que financió de su bolsillo el juicio que le hizo –ya que este pintoresco personaje que se autoproclamaba Rey había empapelado Europa con títulos de nobleza sobre el territorio patagónico, hasta que lo liquidó jurídicamente mostrando la oscuridad de su pretensión.



Oliva ocupaba hoy en día, el sillón Manuel Láinez en la Academia del periodismo.



Nunca me olvidaré de sus charlas sobre Manuel Ugarte acerca de las correrías amorosas del gran socialista nacional a la par de su galantería y discreción, sentados en el café La Biela, con un café de por medio.



Deja a sus hijos Maite, recién llegada de España (Enrique acababa de recibir la noticia de un nuevo bisnieto) y Pancho henchidos de amor y de orgullo, ya que su padre fue un padre muy querido y un patriota amado.



Enrique había dicho en oportunidad del Comandante Faber de Uturuncos -Seguramente, se mantendrá en la memoria de cuantos humildes criollos lo conocieron.



Así será con Enrique Oliva.



Por Martín García


*Los Compañeros María Julián Chequer, Pancho Pestanha, Jose Luis Di Lorenzo y Enrique Manson aportaron a este relato





27 de febrero de 2010

Entrevista de "eBand"



Entrevista que publicara el multimedios Brasilero eBand (Red Bandeirante) sobre el conflicto entre Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña y como el mismo afecta al Continente Suramericano.


Lic. Carlos Pereyra Mele



Disputa das Malvinas coloca à prova unidade regional


Sábado, 27 de fevereiro de 2010



Por Marsílea Gombata


mundo@eband.com.br



A escalada e subida de tom entre Argentina e Reino Unido em torno das Ilhas Malvinas, mais do que ressuscitar um conflito que remonta ao século 19, coloca à prova a capacidade do mundo em mediar uma crise e impedir a guerra. A disputa passa das mãos argentinas e testa a força da unidade sul-americana.



A observação é feita pelo Carlos Alberto Pereyra Mele, analista político argentino especialista em geopolítica sul-americana. De Córdoba, o especialista falou ao eBand sobre os interesses envolvidos na disputa, por que o conflito deve ir além da busca por petróleo e como não existem mediadores neutros para a questão.



Ressaltou ainda que os territórios clamados pela Argentina - onde estima-se que há cerca de 18 bilhões de barris de petróleo - são reconhecidos pela União Europeia como parte do bloco europeu, ainda que extracontinentais.



eBand - O que acontece hoje nas Malvinas?



Carlos Alberto Pereyra Mele - A região hoje está inserida em um novo conflito mundial do século 21, que diz respeito a um controle dos recursos naturais por parte das potências Estados Unidos, União Europeia e Japão contra os emergentes China, Rússia e Brasil.



A Otan reconheceu as Malvinas como uma das mais importantes bases militares fora da Europa, recentemente reforçada com o envio de aviões militares de última geração.



Além disso, as Ilhas Malvinas e as ilhas do Atlântico Sul foram incluídas pela Inglaterra dentro do Tratado de Lisboa, o que indica que o bloco europeu reconhece como membros esses territórios extracontinentais da Europa.



A Argentina apresentou as oposições correspondentes nos foros europeus de que seu território e sua plataforma marítima estão em litígio. Junto às Nações Unidas, os britânicos pretendem incorporar as 350 milhas náuticas ao redor dessas ilhas para controle e exploração. Trata-se do maior litígio de fronteira marítima que existe no mundo atualmente. Estamos falando de 3 milhões de km² de território ricos em alimentos, minerais e biodiversidade.




eBand – O que acontece hoje é diferente da guerra que se deu no anos 80?



Pereyra Mele - A guerra de 1982 se deu em outro contexto histórico, o da Guerra Fria, da ditadura militar na Argentina, do início do processo de globalização neoliberal que teve Margaret Thatcher como expoente da linha que acabou sendo aprovada pelos EUA, com Ronald Reagan na Presidência. Hoje a Argentina carece de recursos tanto técnicos quanto militares para um conflito de alta intensidade como uma guerra.




eBand – Quem deu início à atual disputa?



Pereyra Mele - A disputa atual é muito velha, com início na separação da Argentina da Espanha, que esteve em quatro guerras contra a Inglaterra no século 19.



As ilhas foram invadidas pelo ingleses e depois acabaram esquecidas por Londres que não lhe deu muita atenção, até chegar a escassez britânica de seus poços no Mar do Norte.




eBand – No caso de uma guerra hoje, está claro que o Reino Unido sairia como vitorioso?



Pereyra Mele – Evidentemente que a Argentina hoje não tem condição alguma de combater as forças do Reino Unido e da Otan, devido ao desmantelamento de seu complexo industrial militar e a redução de suas Forças Armadas e efetivos hoje quase simbólicos.




eBand – O que está em jogo nas Malvinas hoje além do petróleo?



Pereyra Mele – As Malvinas são a chave para o controle do tráfico marítimo do Atlântico Sul entre os oceanos, o estreito de Drake e o de Magalhães. Além disso, têm uma projeção muito especial sobre o útimo continente não explorado até agora, a Antártida.




eBand - O que aconteceu para uma corrida pelo petróleo das Malvinas agora?



Pereyra Mele - Assim como o Brasil encontrou grandes reservas mar adentro é quase certo que no Mar Argentino e entorno das ilhas existam grandes depósitos de recurso naturais. A Argentina tem de convidar o Brasil, a Venezuela e algum outro interessado, como o Chile, a explorar os territórios que não estão em disputa nesse momento e desenvolver uma política eficaz e moral sobre tais recursos.




eBand – A busca pelos recursos da região é justificada ou trata-se de um exagero?



Pereyra Mele – Trata-se de mais que uma grande disputa territorial entre Argentina e Reino Unido. Quem introduziu o tema bélico foram os britânicos ao fazer declarações de que as “ilhas estão bem preparadas para a defesa”, mesmo depois de estipulado o tratado de paz entre Argentina e Reino Unido em 1990.



Por outro lado, a Argentina pôs em marcha um decreto de difícil cumprimento, que é impedir que navios transitem entre portos da Argentina continental e das Malvinas sem permissão das autoridades.




eBand – Quais são os possíveis mediadores para essa crise diplomática?



Pereyra Mele – A mediação é difícil porque os EUA, que integram a Otan, e o Canadá são sócios em muitos empreendimentos. A única mediação que me parece possível teria de surgir de novos poderes mundiais, como a Unasul, a quem a Argentina teria de oferecer a possibilidade de sociedade em novos empreendimentos para explorar os recursos naturais.




eBand – Quais os próximos capítulos da crise?



Pereyra Mele - A crise continuará, pois depois do imbróglio em torno do petróleo virá o controle da plataforma submarina e, mais para frente, o tempo de controle e exploração dos recursos da Antártida.




eBand - Como a disputa pode ser finalizada?



Pereyra Mele - A disputa não é mais Argentina, e passa a colocar à prova a unidade da América do Sul, o Mercosul e a própria Unasul.



Publicado en: http://www.band.com.br/jornalismo/mundo/conteudo.asp?ID=269997


21 de febrero de 2010

Entrevista en Radio Rivadavia sobre el conflicto de Malvinas

El periodista Tomás del Duca en su programa "SABADO RADIO", en Rivadavia, entrevista a especialistas en Política Internacional sobre el desarrollo del conflicto entre Argentina y el Reino Unido:
Carlos Pereyra Mele sobre Malvinas: "Todo este carareo que se hace no tiene ningún resultado, sino que le da más argumentos a los británicos"

Ante la escalada verbal que se inició en las últimas semanas entre la Argentina y el Reino Unido por las instalación de una plataforma petrolera en las Islas Malvinas, el especialista en política suramericana señaló que esto ocurre porque "al Reino Unido se le está terminando las reservas del Mar del Norte e inmediatamente giró hacia Malvinas para recuperar estas divisas, mientras tanto los argentinos, infelizmente, seguimos preocupados por lo que hace Ricardo Fort", dijo a Tomás Del Duca en Sábado Radio, por Radio Rivadavia. AUDIO: http://tomasdelducablog.blogspot.com/2010/02/carlos-pereyra-mele-sobre-malvinas-todo.html

Horacio Calderón volvió a remarcar su preocupación por el sector antártico argentino ante el avance inglés en las Islas Malvinas



El analísta internacional expresó sobre un nuevo conflicto por las Islas Malvinas entre la Argenitna y el Reino Unido que lo que está ocurriendo se está haciendo "sobre hechos consumados", y agregó que el gobierno británico sigue sin hacer caso a diversas resoluciones que lo obligan a iniciar nuevas negociaciones por las Islas. También resaltó que la escalada verbal la inició la Gran Bretaña y no la Argentina, "esto es algo que hay que tener en cuenta". Así lo dijo Calderón en charla con Tomás Del Duca en Sábado Radio, por Radio Rivadavia. AUDIO: http://tomasdelducablog.blogspot.com/2010/02/horacio-calderon-volvio-remarcar-su.html

Jorge Castro analizó Malvinas: "Entre los países había un acuerdo de cooperación para extraer petróleo que fue derogado por la Argentina"

El analísta internacional señaló que la Argentina tiene escasos instrumentos de acción para evitar la instalación de la base petrolera en las Islas Malvinas por parte de Inglaterra, y dijo que el acuerdo de cooperación existente entre los países para la extracción de petróleo y gas en la zona fue derogado por el gobierno que lleva adelante el poder en la Argentina desde hace siete años. Lo sostuvo en conversación con Tomás Del Duca en Sábado Radio, por Radio Rivadavia.

AUDIO: http://tomasdelducablog.blogspot.com/2010/02/jorge-castro-analizo-malvinas-entre-los.html

Revista Ñ elogia el Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica





Cuando la historia se escribe desde el Sur





Con la intención estratégica de dar a conocer un pensamiento propio, fuera del elaborado en las universidades del primer mundo, dos obras monumentales reúnen el aporte de valiosos investigadores de la región.

Por: Telma Luzzani.



En los últimos meses de 2009 se han publicado dos obras fundamentales para la cultura y la política latinoamericana. Una es la exquisita y monumental Latinoamericana. Enciclopedia contemporánea de América Latina y el Caribe, coordinada por los brasileños Emir Sader, secretario general de Clacso, e Ivana Jinkings, directora de la editorial Boitempo. Este notable trabajo fue publicado primero en portugués, en 2006, en Brasil, y ahora en el resto del subcontinente, en español. Latinoamericana... ganó en Brasil el Premio Jabuti al Mejor Libro en Ciencias Humanas y Mejor Libro de No Ficción en 2007. La otra es el Diccionario latinoamericano de seguridad y geopolítica, coordinado por el argentino Miguel Angel Barrios –doctor en Ciencias Políticas e historiador– y editado por Biblos, un libro imprescindible para quienes estudian o analizan la realidad político-estratégica de nuestra región. ¿Por qué ahora? La respuesta es evidente. América Latina se encuentra en un momento único en su historia. Nunca como ahora coincidieron en la región (con los matices obvios de la diversidad) tantos gobiernos democráticos con una sintonía ideológica que apunta a una fuerte revalorización de lo propio y en un marco económico de crecimiento sostenido. Nunca como hasta ahora los gobiernos llegaron tan lejos ni tan claramente a afianzar un proceso de integración soberana. En este contexto no podían dejar de aparecer obras que llamaran al debate y reflexionaran sobre la realidad regional e internacional desde un punto de vista latinoamericano.



Modos de ver



¿Acaso significa lo mismo el concepto de "globalización" en boca de alguien que pertenece al G8 (los países más industrializados del mundo) que en la de otro sumido en el subdesarrollo? Mientras para los primeros es una herramienta del progreso y el desarrollo, para los otros es "un poderoso motor de desnacionalización", para usar las palabras del reconocido politólogo brasileño Helio Jaguaribe. Para el sudamericano, "ese proceso está dejando en nuestros países sólo los aspectos formales de la soberanía (el himno, la bandera, las elecciones)". Otro ejemplo. En este momento histórico de la región ¿pueden coincidir la definición del Pentágono sobre "la IV Flota y estrategia de seguridad de EE.UU." con la de un ministro de Defensa del Cono Sur? Obviamente no. Ningún diccionario ni enciclopedia puede abarcarlo todo. Pero lo que incluye o excluye deja la marca de una toma de posición. Esto es justamente lo que destaca Jaguaribe como uno de los principales valores del libro que Barrios realizó junto con una veintena de especialistas civiles y militares de distintas disciplinas. "El Diccionario viene a llenar un vacío, aporta un análisis desde una necesaria lógica sudamericana y subsana, en parte, el déficit sobre la temática, en función de la geopolítica de la globalización, lo que convierte a la obra en innovadora en muchos sentidos. Ninguna nación (o región) tiene futuro si no es consciente de sí misma", escribió en el prólogo. Un par de casos ejemplifican la idea: en el libro coordinado por Barrios encontramos "mano dura", término que en otras geografías aparecería como "Estrategia Giuliani" (por el ex intendente de Nueva York) o "tolerancia cero" y, sin duda, con otro contexto y otra concepción. O el tema más político de "Plan Puebla-Panamá", un proyecto poco difundido en el sur, que apareció junto con el ALCA en 2001 y es su complementario. Luego de la explicación del proyecto que abarca 8 países desde México a Panamá, el diccionario ofrece la visión cuestionadora latinoamericana: "El plan ha sido criticado por varias organizaciones no gubernamentales de la región, pues consideran que su objetivo real es ser funcional a los intereses de las grandes transnacionales aprovechando la mano de obra barata (...) Se teme por los recursos naturales y denuncian la militarización de la región". Como el foco está puesto en la seguridad y la geopolítica, en el Diccionario... puede encontrarse mucha información sobre los nuevos metales estratégicos para uso militar; sobre la tercerización de los conflictos y las empresas que proveen mercenarios; la guerra tridimensional o las transformaciones en los negocios bélicos.



En cuanto a la enciclopedia Latinoamericana... se trata, como sus mismos coordinadores lo confiesan, de "una iniciativa ambiciosa". Y no defraudan. En casi 14.000 páginas –un esfuerzo de sistematización monumental– Sader y Jinkings junto con 125 intelectuales y especialistas de primer nivel y el respaldo de un grupo de consultores y ensayistas, logran dar cuenta de la realidad latinoamericana contemporánea (de 1950 en adelante) desde una amplísima perspectiva. Vale la pena detenerse en la lista de los colaboradores, quienes representan lo mejor del pensamiento crítico latinoamericano. Algunos de ellos son: el vicepresidente de Bolivia y sociólogo Alvaro García Linera; el reconocido historiador Luiz Moniz Bandeira: la doctora en Relaciones Económicas Internacionales Ana Esther Ceceña, el sociólogo Gerardo Caetano, coautor de la Historia de la vida privada en Uruguay; el argentino Néstor García Canclini; o la periodista y escritora María Seoane. En un lenguaje claro, cercano al periodístico, la enciclopedia despliega biografías, movimientos artísticos, acontecimientos deportivos, historia, economía pero también asociaciones estudiantiles, centros de investigación o acuerdos y tratados entre las naciones. Además de los enfoques clásicos, Latinoamericana... presenta temas novedosos –como la historia del racismo y del trabajo– y abordajes imprescindibles en el siglo XXI, como los ambientales y étnicos. Sobre los países hay una novedad interesante: incluye todas las islas caribeñas y los territorios bajo colonización extranjera. "América Latina es una construcción cultural, histórica y política, y no sólo una construcción geográfica", reivindican los autores. Casualidad o no, el primer término que uno se encuentra al abrir Latinoamericana... es una palabra emblemática "abya yala", expresión del pueblo cuna, habitante original de la Sierra Nevada al norte de Colombia que hoy vive en la costa caribeña de Panamá. Abya Yala es la forma en que los pueblos originarios se autodesignaban por lo que algunos la consideran un sinónimo de América. La palabra responde al espíritu de la obra que pretende, según explica Emir Sader, "ser un referente para los que saben que hay otra perspectiva de pensamiento además de las que se elaboran en las universidades del primer mundo, que saben que hay un pensamiento latinoamericano que trata de ver el mundo de Sur a Norte, desde el punto de vista de los globalizados y no de los globalizadores". En ese sentido se trata de una enciclopedia no tradicional, que ofrece interpretación y opinión. En sus páginas, se encuentran y conviven la pintora Frida Khalo, Pelé, Evita, Piazzola o el cómico Cantinflas. Allí se puede conocer el significado de las palabras "ayllu", "cimarronería" o "guagua". Y ofrece también cada una de las historias gremiales del continente, o las tesis de la CEPAL, los orígenes de los movimientos feministas, los cartoneros y las marchas del orgullo gay. Con ella se puede recorrer las grandes obras de la arquitectura regional o husmear en la cocina para conocer el vatapá, el sancochado de Cajamarca, la tortilla o el asado. La Latinoamericana... no deja de lado otra marca importante de nuestra historia: las multitudinarias migraciones continentales desde los chicanos hasta los Young Lords de Puerto Rico. Para las biografías los autores decidieron incluir sólo personajes latinoamericanos que hayan vivido en la segunda mitad del siglo XX. Así se lamenta la ausencia del muralista José Clemente Orozco que falleció en 1949 aunque la falta está compensada (dada la importancia del artista) con datos sobre él en las entradas sobre Diego Rivera y Mario de Andrade. A esta regla, hay una sola excepción justificada por el peso que el personaje y su muerte significaron para nuestras tierras: se trata del ex presidente colombiano Jorge Eliécer Gaitán, cuyo asesinato explica hoy todavía muy bien la realidad política de Colombia y, por lo tanto, de América Latina. El Diccionario... y la Latinoamericana... son, sin dudas, obras de nuestro espacio y nuestro tiempo. Son hijas del sitio relevante que América Latina –usualmente criticada por ser la tierra de las eternas oportunidades perdidas– viene ocupando los últimos años. La región fue, en los 90, campo de ensayo del llamado Consenso de Washington, un modelo económico que Estados Unidos pensaba proyectar a nivel planetario como pilar de aquel "nuevo orden internacional" surgido con la caída de la Unión Soviética en 1991. Cuando el experimento explotó –primero con el "Caracazo" (1989) en Venezuela; luego con el "efecto tequila" (México, 1995); "el caipirinha" (Brasil, 1998) y en Ecuador (1999) para, finalmente, hundirse dramáticamente en Argentina (2001) –el más ortodoxo seguidor del plan–, los costos para la población fueron devastadores.



Después del estallido



La brecha entre ricos y pobres se hizo tan profunda que desde entonces América Latina ostenta el vergonzoso título de "región más desigual (e injusta) de la Tierra", mucho peor que Africa. Y entonces, también uno a uno los latinoamericanos fueron eligiendo, democráticamente, presidentes que cuestionaban el modelo anterior y proponían un paradigma diferente: revalorización de las riquezas nacionales; mayor integración regional y autonomía respecto del mandato norteamericano; restitución del papel del Estado (en oposición al mercado); rescate de los pueblos y las culturas originarias, entre otros valores. En la actualidad, el modelo de economía de mercado ha estallado en casi todos los países del planeta y cada uno está buscando su propia salida alternativa. América Latina la encontró apostando a una unidad casi inédita en la historia regional. Por primera vez, han surgido organismos propios como Unasur o el Consejo Sudamericano de Defensa, sin participación de Estados Unidos Así explica Jaguaribe la peligrosidad del actual momento político: "Los procesos históricos llevaron a que el siglo XXI se transformara en el momento más decisivo de la humanidad, cuando alcanzamos un nivel de letalidad que, si no se implementan las medidas adecuadas, llevará a la especie humana al exterminio. El espacio de permisividad internacional para nuestros países se viene reduciendo riesgosamente. Sólo Unasur y su éxito constituyen la única condición para ser autónomos y sobrevivir en el siglo XXI". He ahí la importancia de entender los procesos desde la óptica propia, con herramientas originales y perspectivas que atiendan los intereses de la región. Unasur, un nuevo modelo de integración, es una promesa: su población es de 377 millones de habitantes, su producto bruto es de 1,5 billones de dólares, abarca 17,6 millones de kilómetros cuadrados con los más ricos ecosistemas del mundo desde su helado continente antártico hasta el pulmón del mundo, el Amazonas, además de tener el mayor reservorio de agua dulce del planeta y otros recursos naturales. Pero esos bienes no son nada sin las acciones de los gobiernos y las convicciones de sus ciudadanos.



Publicado en el cultural de Clarín: Revista Ñ: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/02/22/_-02143810.htm



PD.: Como integrante del equipo del Dr. Barrios que dirigió el Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica siento una gran satisfacción de haber contribuido en la creación de un pensamiento critico latinoamericano.

Lic. Carlos A. Pereyra Mele