23 de junio de 2009

Los 100 dias de OBAMA II por Quagliotti De Bellis


¿Choque de civilizaciones?

Barack Obama entre la Biblia,el Corán y el Talmud


por el profesor Bernardo Quagliotti De Bellis


La Biblia es el libro de los cristianos (los cinco libro originales más los Evangelios y otros); el Corán es un libro poético y profético de los musulmanes; el Talmud es un libro de enseñanzas y sabiduría del judaísmo. A pesar que sus costumbres y religiones son muy diferentes, persiguen la paz y el amor entre los hombres. .

Tales principios llevó a que el presidente Barack Obama utilizara recientemente en sus discursos en Oriente Medio, algunas frases de los citados libros sagrados de los musulmanes, judíos y cristianos, llamando a la paz universal, con el fin de construir “el mundo que buscamos, algo que no se puede conseguir sin un nuevo comienzo”.

Una voz de acercamiento al Islam


En su visita a RIAD (Arabia Saudita) (quien en un lapsus linguae expresó su fe musulmana) confesó su fe cristiana, comenzando su código geopolítico de “universalización de las relaciones internacionales”, elogiando el lugar donde nació el Islam, para luego conversar larga y profundamente respecto a la necesaria paz entre israelíes y palestinos, como los necesarios esfuerzos diplomáticos que deben concretarse para evitar que Irán siga con su campaña nuclear.

Arabia Saudita fue tan solo una escala en la ruta de Obama hacia el Cairo, donde el mandatario estadounidense pronunciaría el prometido discurso que anunciara en su campaña electoral, y que tenía como principal y único motivo el ofrecer un nuevo tono -muy distinto al de su antecesor George W. Bush- respecto a las relaciones -hasta entonces controversiales- entre Estados Unidos y los 1.500 millones de musulmanes de todo el mundo.

Tanto en Nueva Delhi -ante una atenta juventud árabe- como ante el Parlamento de Turquía, el presidente estadounidense fue claro y enfático en su menaje de reconciliación con el pueblo musulmán. Fue sincero -así espera el mundo internacional- al manifestar: “La relación Estados Unidos con el mundo islámico no puede ni se basará jamás en la oposición a Al Qaeda”; como en otro aspecto, al presidente Abdul Gül al ofrecerle su apoyo al ingreso de Turquía a la Unión Europea , considerando oportuno que tan estratégico país sirviese de puente entre el mundo islámico y el occidental

El discurso de Obama en el Cairo

La Universidad de El Cairo se convirtió en un escenario más importante que el plenario de Naciones Unidas al analizar el complejo tema Oriente-Occidente, oportunidad que el presidente de Estados Unidos, planteó con realismo, principio de tolerancia, democracia y paz, en procura de alcanzar -más allá de discutidos y no compartidos inconvenientes, la sociedad occidental.

Mucha gente se cuestiona cómo forjar ese nuevo comienzo pues hay mucho miedo y desconfianza; pero hay que dejar todo9 en el pasado porque de otro modo no avanzaremos”.

Recalcó lo relacionado a la defensa de los derechos humanos ; a la libertad de expresión; a tener confianza en el Estado de Derecho; en la administración equitativa de la justicia; destacando los derechos de la mujer considerando que éstas deben tener las mismas oportunidades que los hombres para ser iguales.

Al despedirse de la reunión de la Universidad de El Cairo expresó con profundo y sentido de convivencia: “Como nos dice el sagrado Corán, sé consciente de la existencia de Dios y di siempre la verdad. Eso es lo que yo intentaré, decir siempre la verdad, humilde ante la tarea que tenemos por delante”.

La respuesta del público asistente fue clara y espontánea. Los jóvenes árabes asistentes al vitorear insistentemente a Barak Obama, recuperaron su perdida fe en la justicia, educación y progreso. El reciente discurso del presidente de Estados Unidos tienden a minimizar las ideas de Samuel P. Huntington respecto a “La lucha de las civilizaciones”, pues si bien dicha tesis se basó en el devenir de la historia a partir particularmente de la creación de las Naciones-Estado como consecuencia política de la paz de Westfalia (1618-1648) , continuando con los hechos que motivaron la Revolución Francesa (1789) y, en un aspecto más holístico , al finalizar las guerras entre príncipes con el comienzo de los enfrentamientos entre pueblos, a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, los procesos de modernización económico y cambio social en el mundo están separando a las personas de las identidades locales perennes.

Esta reflexión me lleva a considerar que la división del mundo en primero segundo, tercero y hasta cuarto lugar yo no es tan importante. Que existen variantes entre las mismas civilizaciones sí: la europea y la estadounidense por ejemplo; ésta y la iberomericana, sí: la islámica con su perfil árabe, turco y malaya, sí ; la china con la japonesa, sí.

Es destacar que en nuestros días los procesos de modernización tanto económica como tecnológica y cultural y por tanto social que se expande por el mundo, están separando a las personas de las identidades locales perennes.

Una teoría que perdió fuerza fue la expuesta hace un tiempo por Francis Fukuyama referida al “Fin de la historia”• alentada por del desmoronamiento de los regímenes de Europa Oriental y la perestroika de Gorvachov. Tales hechos significaban para Fukuyama “poner el clavo final en el atúd de la alternativa marxista-lenista a la democracia liberal”. Políticamente, concebían la existencia del neo-liberalismo como estado homogéneo universal, al igual como lo concebía el filósofo ruso Kojéve., discípulo de Hegel. Todo ha quedado en el ayer.

El gran pacto mundial

La agenda del presidente Barack Obama está compuesta por temas muy diversos. Desde los diálogos estratégicos con dirigentes clave de China-India-Brasil-Sudáfrica (el nuevo acuerdo cuatripartito); desde París hasta Tokio; desde Pekin hasta Corea del Sur pasando por la del Norte; desde Nueva Delihi hasta el Cairo sin descuidar el tema Palestina-Israel-Pakistán; todos puntos prioritarios en la agenda internacional que, como consideraba el ex-presidente Gral. Eisenhower “si un problema no tiene solución hay que agrandarlo”.

El tema es que Estados Unidos ante todos los desafíos citados, debe abordar una única estrategia coherente de conjunto, muy distinta a la que el anterior gobierno de George W. Bush adoptó y que se caracterizó por un fuerte desequilibro. El nuevo presidente tiene conciencia que debe hace ciertas concesiones entre algunos países fundamentales a los cuales deberá ir incorporando otros con el fin que dice se ha propuesto: UN GRAN PACTO MUNDIAL, acuerdo que deberá comprender una serie de tratados donde se determinen reformas positivas de instituciones mundiales como Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods, las relaciones de Washington con la región iberoamericana; la creación de un fondo global para el desarrollo de nuevas energías no atentatorias al ambiente y al clima y tantas otros temas como los referidos a la seguridad mundial, el comercio equilibrado, la explotación racional de recursos, etc. etc.

La gira que realizara el presidente Barack Obama fue muy bien recibida por la audiencia musulmana en la conferencia que brindara en la Universidad de El Cairo, como en el diálogo mantenido con las más altas autoridades de Arabia Saudí y Turquía. En síntesis: El presidente estadounidense , aparentemente, procuró poner fin al antagonismo entre el Islam y Occidente. Como señalara la Secretaria de Estado Hillary Clinton: “Ahora hay que hacer todo esto realidad”.

La mejor estrategia indica que Washigton debe ir resolviendo loa problemas más acuciantes sin marginar otros, aunque sean menores. Están los temas obvios como analizar y resolver la inestabilidad de Irak y Afganistán, el grave problema entre su “socio Israel” y el pueblo palestino. Pero en la agenda figura, y desde hace buen tiempo, el tema de las dos Coreas el retiro de tropas en Irak, la estabilidad de Kosovo, y más cerca de su zona de influencia. Iberoamérica que acaba de dar un paso trascendental -al fin- el establecimiento de una verdadera Organización de Estados Americanos sin exclusiones

La sociedad mundial espera que se cumpla la sentencia del presidente Barck Obama, quien ha defendido: “La convivencia entre progreso humano y tradición”.


LA ONDA® DIGITAL

Los 100 días de OBAMA por Moniz Bandeira


Obama no tiene condiciones para revertir la pesada herencia de Bush


Entrevista al profesor Luis Alberto Moniz Bandeira


Lo que se puede leer a continuación es la entrevista de Tatiana Merlino para la Revista “Caros Amigos” al profesor cientista político y columnista de La ONDA digital, Luis Alberto Moniz Bandeira ante los primeros cien días de la presidencia de Barack Obama

- ¿Cuál es el significado de que exista una persona como Obama en la presidencia de los Estados Unidos?


- La elección para la presidencia de los Estados Unidos de un hombre de color representa un síntoma más de la decadencia política del Imperio Americano, hasta entonces gobernado por una elite llamada WASP (White, Anglo-saxon, Protestant), esto es, blanca, anglosajona y protestante, la elite “rubia, de ojos azules” que controla el sistema financiero y a la cual el presidente Lula se refirió como responsable por la debacle de la economía mundial. Esta elite fracasó. Pero no significa que perdió el poder.

-¿Obama realmente representa lo “nuevo”? Ya sea la respuesta afirmativa o negativa, ¿por qué?


- Lo nuevo que Barack Obama representa, como dije, es la elección de un afro-americano para la presidencia. Pero, en términos de directrices políticas, las diferencias no son fundamentales, debido a las relaciones reales de poder en los Estados Unidos. Obama, por ejemplo, no puede cortar sustancialmente los programas del Pentágono, a fin de reducir el déficit fiscal de los Estados Unidos, que crece año a año. Si intentase hacerlo, diversas industrias de material bélico quebrarían inmediatamente, aumentando el desempleo y arruinando a los Estados donde están instaladas. Pero el complejo industrial-militar es una burbuja, inflada por los recursos públicos, y días más días menos va a estallar, como sucedió con la burbuja del sistema financiero y la industria automovilística.

- En un artículo reciente, el periodista portugués Miguel Urbano Rodrigues afirma, sobre el nuevo presidente de los Estados Unidos: “Su sonrisa permanente y el discurso lleno de promesas no disimulan sus posiciones conservadoras: cambiar algo en apariencia para que todo quede finalmente, como está”. ¿Cuál es su opinión sobre esta afirmación?


- La observación del periodista Miguel Urbano Rodríguez es procedente. Barack Obama, por más bien intencionado que sea, es el presidente de los Estados Unidos, la potencia regente del sistema capitalista mundial, y su objetivo obviamente no podía ni puede ser otro sino preservarlo, mediante ciertas reformas necesarias, pero dentro de las condiciones que la política interna y externa le permiten. No se podía ni se puede tener la ilusión de lo que Barack Obama podría o podrá realizar a lo largo de su administración.

- En el período en que el gobierno de Barack Obama completa 100 días, ¿cuál es su evaluación respecto de las medidas tomadas por él hasta el momento? ¿Qué nos dicen ellas sobre lo que es y sobre lo que será su gobierno?
- Cualquiera que sea su tendencia política, un presidente no puede hacer lo que quiere, lo que desea. Hace apenas lo que puede, dentro de la correlación de fuerzas existente en la sociedad. Y los lobbies, que representan intereses económicos, sociales y políticos en los Estados Unidos son muy poderosos. Tienden siempre a pautar y delimitar la actuación del gobierno. De ahí que el presidente Barack Obama, a pesar de las promesas de alterar las directrices políticas establecidas por el presidente George W. Bush, sólo promovió cambios cosméticos. Hasta ahora, mediados de mayo de 2009, con un poco más de 100 días en el gobierno, no cerró el campo de concentración de Guantánamo y dio marcha atrás en otras diversas medidas. Además, ni George W. Bush pudo ejecutar todo el programa neoconservador (The New American Century), atacando preventivamente (preemptive attacks) a otros países del “Axis of evil” (Eje del Mal), como Irán y Corea del Norte, con el propósito de exportar militarmente el modelo americano de democracia, asumiendo los Estados Unidos la “responsabilidad única” de preservar y extender un orden internacional amigable para su seguridad.

-¿Cuáles son las principales diferencias entre los gobiernos de Obama y Bush que se hicieron evidentes en estos cien días? ¿A qué se deben?


- Barack Obama procura recuperar la imagen de los Estados Unidos, tan desgastada y desmoralizada internacionalmente por las políticas de George W. Bush, que representaba en el gobierno, lo más reaccionario y conservador que hay en aquel país. Y no hay duda de que él es mucho más inteligente e instruido que su antecesor. En términos políticos, trató de aflojar las tensiones políticas internacionales, el antagonismo con otros países, que la administración del ex-presidente George W. Bush fomentaba. Pero Barack Obama asumió el gobierno en medio de una profunda crisis económica y financiera mundial, cuyo epicentro está en los Estados Unidos. Y hasta mediados de mayo de 2009, en términos políticos, no efectivizó todas sus promesas de campaña. Por el contrario, dio marcha atrás en varias iniciativas que había anunciado anteriormente.

- ¿Qué cambió o que va a cambiar en la política externa de los Estados Unidos?
- Sólo puedo decir que continuará pautada por sus intereses nacionales. Sin embargo, es difícil hacer alguna previsión específica, frente a la grave crisis económica y financiera, que tendrá, inevitablemente, reflejos políticos, afectando a los Estados Unidos y alterando, de alguna manera, a medio plazo, el sistema internacional de poder. La situación internacional es muy volátil.

- ¿Usted cree que Obama viene poniendo en práctica una nueva estrategia imperialista, más sutil, inteligente? De ser así, ¿cuáles serían las bases de esta estrategia?


- No se trata de una vieja o nueva estrategia imperialista. No se pueden tomar los parámetros de la primera mitad del siglo XX. La política imperialista de conquista y competencia armada entre las potencias industriales evolucionó luego de la 2ª Guerra Mundial, hacia el ultra-imperialismo, una especie de cartel de naciones capitalistas, cuya expresión militar es la OTAN, que ofrece garantías mutuas de no-agresión y preveía la cooperación en el área de seguridad, así como la ayuda mutua en el caso de una agresión por parte de terceros países, colectivizando la defensa, a fin de que esta no se torne un asunto nacional, sino de interés del sistema global capitalista. Este cartel es conducido por los Estados Unidos como potencia hegemónica, capaz de modelar la voluntad de las otras potencias industriales y conducir la política internacional, de acuerdo con sus intereses que son, en realidad, los intereses globales del sistema capitalista. El propósito del presidente Barack Obama es restaurar la posición de los Estados Unidos, fuertemente perjudicada por el belicismo y unilateralismo de la política del presidente George W. Bush. Pero es muy difícil en virtud del colapso financiero, que desde fines de 2007 está sacudiendo su economía con incalculables reflejos sobre todo el sistema capitalista mundial.

- En el caso de Guantánamo, por ejemplo, hay una iniciativa positiva, que es ordenar el cierre, pero, al mismo tiempo, él afirma que no va a castigar a los torturadores.
- Esta ambivalencia evidencia que él no está en condiciones de revertir fundamentalmente la política del presidente George W. Bush. Además, todavía no cerró el campo de concentración de Guantánamo ni divulgó todas las informaciones sobre las torturas allí practicadas, así como en la prisión de Abu Ghraib y, lo que es más significativo, restauró los tribunales militares para juzgar a los sospechosos de terrorismo y buscó evitar la divulgación de centenas de otras fotos que muestran presos terriblemente torturados y otras imágenes aberrantes.

- El nuevo presidente de los Estados Unidos señala más simpatía, apertura y diálogo con presidentes que tienen por costumbre proferir discursos antiimperialistas. En la Cúpula de las Américas, Obama conversó con Chávez y Evo, con relación a Cuba, liberó viajes y envió dinero a parientes… ¿Cuál es el significado y cuáles son los límites de esta postura?
- El cambio no fue de postura. Fueron las circunstancias históricas que cambiaron. A lo largo de las últimas tres décadas, los Estados Unidos sufrieron una acentuación del debilitamiento económico, moral y político. Su hegemonía en América Latina se desvaneció como consecuencia, entre otros factores, del fracaso de las dictaduras militares y de las políticas neoliberales implementadas por gobiernos democráticos de conformidad con el Consenso de Washington. Fue este proceso – y no el crecimiento de las fuerzas de izquierda – lo que posibilitó el surgimiento de gobiernos como el de Hugo Chávez, en Venezuela, Evo Morales, en Bolivia, del ex-guerrillero Daniel Ortega, en Nicaragua, y de Mauricio Funes, del Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí, en El Salvador. El presidente Obama busca ajustar la política exterior de los Estados Unidos a la nueva realidad. Brasil y todos los demás países de la región, inclusive los que están bajo gobiernos conservadores, demostraron, de manera inequívoca, que no aceptan la continuidad del estado de beligerancia que los Estados Unidos mantienen contra Cuba, sometiéndola a un embargo cruel, injusto e inútil, desde 1962, hace casi medio siglo. Pero es difícil prever los límites del cambio en la política de Obama vis-à-vis de Cuba y de América Latina, en general. Como observó cierta vez el cientista americano Brady Tyson, la “inestabilidad e inmadurez”, en determinadas situaciones, y la “paranoia del Pentágono” pueden determinar un retroceso.

- ¿Cuál está siendo y cuál debe ser la política de los Estados Unidos hacia América Latina? ¿Cuáles son los intereses de Obama en el continente?
- En cuanto a los intereses del presidente Obama, creo que pueden ser condensados en el deseo de evitar que el anti-americanismo continúe recrudeciendo, como ocurrió, sobre todo, en el gobierno de George W. Bush, y perjudique cada vez más los intereses económicos y políticos de los Estados Unidos en la región.

- Recientemente el presidente Obama señaló una aproximación con Brasil y el presidente Lula. A partir de eso, ¿qué se puede concluir?

- Los gestos de Barack Obama vis-à-vis de Brasil y del presidente Lula no implicaron un cambio en la actitud de los Estados Unidos. El presidente George W. Bush mantuvo un buen relacionamiento con Lula no obstante haber éste hecho frecuentes críticas a la política exterior de los Estados Unidos, como en el caso de la guerra contra Irak, y manifestado fuertes divergencias, en varios aspectos, inclusive frustrando la formación del ALCA. Brasil tiene sus propios intereses nacionales, muchas veces contradictorios o incluso antagónicos a los intereses de los Estados Unidos y su mayor importancia internacional está en la razón directa de la independencia y autonomía de su política exterior. Y, según escribió la revista Newsweek, Luiz Inácio Lula da Silva es presidente de “una superpotencia astuta como ningún otro gigante emergente”, que, de forma no declarada, se contrapone a la influencia de los Estados Unidos pero sin el radicalismo de Venezuela y que expresa sus “ambiciones internacionales sin agitar un sable”, pero enviando “diplomáticos y abogados hacia las zonas calientes en vez de flotas de navíos o tanques”, cuando hay algún conflicto en la región.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

Versión Portuguesa:


Obama não tem condições de reverter fundamentalmente a política de Bush"

Para o cientista político e historiador Luiz Alberto Moniz Bandeira, apesar de Obama ter prometido alterar as diretrizes políticas estabelecidas pelo presidente George W. Bush, “ele só promoveu mudanças cosméticas”. Na avaliação do professor de história da política exterior do Brasil na Universidade de Brasília (UnB), “Até agora não fechou o campo de concentração de Guantánamo e recuou em diversas outras medidas”.

Por Tatiana Merlino


Qual o significado de se ter uma pessoa como Obama na presidência dos EUA? A eleição para a presidência dos Estados Unidos de um homem de cor representa mais um sintoma do declínio político do Império Americano, até então governado por uma elite chamada de WASP (White, Anglo-saxon, Protestant), isto é, branca, anglo-saxônica e protestante, a elite “loira, de olhos azuis” que controla o sistema financeiro e à qual o presidente Lula se referiu como responsável pela débâcle da economia mundial. Essa elite fracassou. Mas não significa que perdeu o poder. Obama realmente representa o “novo”? Seja a resposta afirmativa ou negativa, por quê? O novo que Barack Obama representa, como disse, é a eleição de um afro-americano para a presidência. Mas, em termos de diretrizes políticas, as diferenças não são fundamentais, devido às relações reais de poder nos Estados Unidos. Obama, por exemplo não pode cortar substancialmente as encomendas do Pentágono a fim de reduzir o déficit fiscal dos Estados Unidos, que cresce de ano a ano. Se tentasse fazê-lo, diversas indústrias de material bélico logo quebrariam, aumentando o desemprego e arruinando os Estados onde estão instaladas. Mas o complexo industrial-militar é uma bolha, inflada pelos recursos públicos, e mais dias menos dia vai estourar, como aconteceu com a bolha do sistema financeiro e a indústria automobilística, Em artigo recente, o jornalista português Miguel Urbano Rodrigues afirma, sobre o novo presidente dos EUA: “O seu sorriso permanente e o discurso recheado de promessas ocultam mal as suas posições conservadoras: mudar alguma coisa na aparência para que tudo fique, afinal, na mesma”. Qual sua opinião sobre essa afirmação? A observação do jornalista Miguel Urbano Rodrigues é procedente. Barack Obama, por mais bem intencionado que seja, é presidente dos Estados Unidos, a potência regente do sistema capitalista mundial, e seu objetivo obviamente não podia nem pode ser outro senão preservá-lo, mediante certas reformas necessárias, mas dentro das condições que a política interna e externa lhe permitem. Não se podia nem se pode ter ilusão a respeito do que Barack Obama poderia ou poderá realizar ao longo de sua administração. No período em que o governo de Barack Obama completa 100 dias, qual sua avaliação a respeito das medidas tomadas por ele até o momento? O que elas dizem sobre o que é e sobre o que será seu governo? Qualquer que seja sua tendência política, um presidente não pode fazer o que quer, o que deseja. Faz apenas o que pode, dentro da correlação de forças existente na sociedade. E os lobbies, que representam interesses econômicos, sociais e políticos nos Estados Unidos são muito poderosos. Tendem sempre a pautar e delimitar a atuação do governo. Daí que o presidente Barack Obama, apesar das promessas de alterar as diretrizes políticas estabelecidas pelo presidente George W. Bush, só promoveu mudanças cosméticas. Até agora, meados de maio de 2009, com um pouco mais de 100 dias no governo, não fechou o campo de concentração de Guantánamo e recuou em diversas outras medidas. Aliás, nem George W. Bush pode executar todo o programa neo-conservador (The New American Century), atacando preventivamente (preemptive attacks) outros países do “Axis of evil” (Eixo do Mal), como Irã e a Coréia do Norte, com o propósito de exportar militarmente o modelo americano de democracia, assumindo os Estados Unidos a “responsabilidade única” de preservar e estender uma ordem internacional amigável para a sua segurança. Quais são as principais diferenças entre os governos de Obama e Bush que ficaram evidentes nesses cem dias? A que elas se devem? Barack Obama procura recuperar a imagem dos Estados Unidos, tão desgastada e desmoralizada internacionalmente pelas políticas de George W. Bush, que representava no governo, o que há de mais reacionário e conservador naquele país. E não há dúvida de que ele é muito mais inteligente e instruído que seu antecessor. Em termos políticos, tratou de relaxar as tensões políticas internacionais, o antagonismo com outros países, que a administração do ex-presidente George W. Bush fomentava. Mas Barack Obama assumiu o governo em meio a uma profunda crise econômica e financeira mundial, cujo epicentro está nos Estados Unidos. E até meados de maio de 2009, em termos políticos, não efetivou todas as suas promessas de campanha. Pelo contrário, recuou em várias iniciativas que antes anunciara. O que mudou e o que irá mudar na política externa dos EUA? Só posso dizer que ela continuará pautada pelos seus interesses nacionais. Porém é difícil fazer qualquer previsão específica, em face da grave crise econômica e financeira, que terá inevitavelmente reflexos políticos, afetando os Estados Unidos e alterando de alguma forma, a médio prazo, o sistema internacional de poder. A situação internacional é muito volátil. O senhor acredita que Obama vem colocando em prática uma nova estratégia imperialista, mais sutil, inteligente? Se sim, quais seriam as bases dessa estratégia? Não se trata velha bem de nova estratégia imperialista. Não se pode tomar os parâmetros da primeira metade do século 20. A política imperialista de conquista e competição armada entre as potências industriais evoluiu após a 2ª Guerra Mundial, para o ultra-imperialismo, uma espécie de cartel de nações capitalistas, cuja expressão militar é a OTAN, que oferece garantias mútuas de não-agressão e previa a cooperação na área de segurança, bem como ajuda mútua no caso de uma agressão por terceiros países, coletivizando a defesa, a fim de que ela não se torne assunto nacional e sim de interesse do sistema global capitalista. Esse cartel é conduzido pelos Estados Unidos como potência hegemônica, capaz de modelar a vontade das outras potências industriais e conduzir a política internacional, de acordo com seus interesses que são, na realidade, os interesses globais do sistema capitalista. O propósito do presidente Barack Obama é restaurar a posição dos Estados Unidos, fortemente prejudicada pelo belicismo e unilateralismo da política do presidente George W. Bush. Mas é muito difícil em virtude do colapso financeiro, que desde os fins de 2007 está a abalar a sua economia, com incalculáveis reflexos sobre todo o sistema capitalista mundial. No caso de Guantánamo, por exemplo, há uma iniciativa positiva, que é ordenar fechamento, mas, ao mesmo tempo ele afirma que não vai punir os torturadores. Essa ambivalência evidencia que ele não tem condições de reverter fundamentalmente a política do presidente George W. Bush. Aliás, ainda não fechou o campo de concentração de Guantánamo nem divulgou todas as informações sobre as torturas ali praticadas, bem como na prisão de Abu Ghraib e, mais ainda, restaurou os tribunais militares para julgar os suspeitos de terrorismo e buscou evitar a divulgação de centenas de outras fotos que mostram os presos terrivelmente torturados e outras aberrantes imagens. O novo presidente dos EUA sinaliza mais simpatia abertura e diálogo com presidentes que costumam proferir discursos antiimperialistas. Na Cúpula das Américas, Obama conversou com Chávez e Evo, em relação a Cuba, liberou viagens e envio de dinheiro a parentes... Qual o significado e quais os limites dessa postura? A mudança não é da postura. Foram as circunstâncias históricas que mudaram. Ao longo das últimas três décadas, os Estados Unidos sofreram acentuado enfraquecimento econômico, moral e político. Sua hegemonia na América Latina desvaneceu-se em conseqüência, entre outros fatores, do fracasso das ditaduras militares e do insucesso das políticas neoliberais, implementadas por governos democráticos, de conformidade com o Consenso de Washington. Foi este processo - e não o crescimento das forças de esquerda - que possibilitou o surgimento de governos como o de Hugo Chávez, na Venezuela, Evo Morales, na Bolívia, do ex-guerrilheiro Daniel Ortega, na Nicarágua, e de Mauricio Funes, da Frente de Libertação Nacional Faribundo Martí, em El Salvador. O presidente Obama busca ajustar a política exterior dos Estados Unidos à nova realidade. O Brasil e todos os demais países da região, inclusive os que estão sob governos conservadores, demonstraram, de maneira inequívoca, que não aceitam a continuidade do estado de beligerância que os Estados Unidos mantém contra Cuba, submetendo-a a um embargo cruel, injusto e inútil, desde 1962, há quase meio século. Mas é difícil prever os limites da mudança na política de Obama vis-à-vis de Cuba e da América Latina, em geral. Como o cientista americano Brady Tyson certa vez observou, a “instabilidade e imaturidade” da opinião pública nos EstadosUnidos, ou seja, “seu potencial de histeria”, em determinadas situações, e a “paranóia do Pentágono” podem determinar um retrocesso. Qual está sendo e qual deve ser a política dos EUA para a América Latina? Quais os interesses de Obama no continente?Quanto aos interesses do presidente Obama, creio que podem ser condensados no desejo de evitar que o anti-americanismo continue a recrudescer, como ocorreu, sobretudo, no governo de George W. Bush, e prejudique cada vez mais os interesses econômicos e políticos dos Estados Unidos na região. Recentemente o presidente Obama sinalizou uma aproximação com o Brasil e o presidente Lula. A partir disso, o que se pode concluir? Os gestos de Barack Obama vis-à-vis do Brasil e do presidente Lula não implicaram mudança na atitude dos Estados Unidos. O presidente George W. Bush manteve bom entendimento com Lula não obstante haver este feito freqüentes críticas à política exterior dos Estados Unidos, como no caso da guerra contra o Iraque, e manifestado fortes divergências, em vários aspectos, inclusive frustrando a formação da ALCA. O Brasil tem seus próprios interesses nacionais, muitas vezes contraditórios ou mesmo antagônicos aos interesses dos Estados Unidos e sua maior importância internacional está na razão direta da independência e autonomia de sua política exterior. E, conforme escreveu a revista Newsweek, Luiz Inácio Lula da Silva é presidente de “uma superpotência astuta como nenhum outro gigante emergente", que, de forma não-declarada, se contrapõe à influência dos Estados Unidos, mas sem o radicalismo da Venezuela e que expressa suas “ambições internacionais sem agitar um sabre", mas enviando "diplomatas e advogados para as zonas quentes ao invés de frotas de navios ou tanques",quando há algum conflito na região. Essa é uma entrevista exclusiva do site Caros Amigos, na próxima edição da revista, Tatiana Merlino escreve mais sobre o governo Obama. Em breve nas bancas e também disponível na versão digital através da assinatura digital Caros Amigos.


22 de junio de 2009

Irán y la Geopolítica Internacional



Advertencia de Beijing a EE.UU. respecto a Irán
M K Bhadrakumar Asia Times Online 22-06-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

China ha roto el silencio sobre la situación que se desarrolla en Irán. Sucede ante el trasfondo de un cambio discernible en la postura de Washington hacia los acontecimientos políticos en ese país.


China Daily, de propiedad gubernamental, publicó el jueves su principal comentario editorial con el título “Por la paz en Irán.” Viene entre informes en los medios occidentales de que el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanyani está movilizando el clero de Qom para presionar al Consejo de Guardianes – y, luego, al Supremo Líder Ali Jamenei – para anular la elección presidencial del viernes que otorgó a Mahmud Ahmadineyad otro período de cuatro años.
Beijing teme una inminente confrontación y aconseja a Obama que se adhiera a la promesa hecha en su discurso del Cairo de no repetir errores de la política de EE.UU. en Oriente Próximo como el derrocamiento del gobierno elegido de Mohammed Mosaddeq en Irán en 1953. Beijing también advierte que no se deje que el genio de la impaciencia popular salga de la botella en una región extremadamente volátil a punto de estallar. Teherán vivió el viernes su sexto día de masivas protestas de partidarios de Mir Hossein Mousavi, a quien dicen le fue arrebatada la victoria.

Paralelo con Tailandia
Mientras tanto, el enviado especial de China para Oriente Próximo, Wu Sike, partió el sábado a un amplio viaje de quince días de duración por la región (que, significativamente, será completado con consultas en Moscú) para sondear la temperatura política en capitales tan variadas como el Cairo y Tel Aviv. Amman y Damasco, y Beirut y Ramala.
Beijing también hizo una declaración cuando se programó para el martes una sustantiva reunión bilateral entre el presidente Hu Jintao y Ahmadineyad al margen de la reunión en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO) en Ekaterimburgo, Rusia.
Es concebible que Hu haya discutido la situación en Irán con su homólogo ruso, Dmitry Medvedev, durante su visita oficial a Moscú que tuvo lugar después de la cumbre de la SCO. Anteriormente, Moscú saludó la reelección de Ahmadineyad. Tanto China como Rusia detestan las revoluciones “de color”, especialmente cuando involucran algo tan desconcertante como Twitter, que Moscú presenció hace algunos meses en Moldavia y que cae muy mal respecto a la estrategia intervencionista global de EE.UU.


China anticipó la reacción contra la victoria de Ahmadineyad. El lunes, el periódico Global Times citó al ex embajador chino en Irán, Hua Liming, diciendo que la situación iraní volverá a la normalidad sólo si se llega a un acuerdo negociado entre los “principales centros del poder político… Pero, si no, es posible que se repita la reciente agitación en Tailandia.” Es bastante revelador que el veterano diplomático chino haya hecho un paralelo con Tailandia.
Sin embargo, Hua subrayó que Ahmadineyad goza de popularidad y que tiene “mucho apoyo en ese país nacionalista porque tiene el valor de expresar su propia opinión y se atreve a realizar sus políticas.” El consenso de la opinión de la comunidad académica china es también que la reelección de Ahmadineyad será una “prueba” para Obama.


Por lo tanto, el editorial de China Daily del jueves tiene la naturaleza de un llamado al gobierno de Obama para que no arruine su nueva política en Oriente Próximo, que se desarrolla bien, a través de acciones impetuosas. Significativamente, el editorial mantuvo la autenticidad de la victoria electoral de Ahmadineyad: “Ganar o perder son dos caras de una moneda electoral. Algunos candidatos son menos inclinados a aceptar la derrota.”
El periódico señaló que un sondeo de la opinión pública previo a la elección, realizado por el Washington Post, mostró que Ahmadineyad tenía una ventaja de 2 a 1 contra su rival más cercano, y algunos sondeos de opinión en Irán también indicaron más o menos lo mismo, mientras que, en realidad “ganó la elección por un margen inferior. Por lo tanto, las afirmaciones de la oposición contra Ahmadineyad son un poco sorprendentes.”


El editorial advierte: “Los intentos por impulsar la así llamada revolución de color hacia el caos serán muy peligrosos. Un Irán desestabilizado no es de interés para nadie si queremos mantener la paz y la estabilidad en Oriente Próximo, y en el mundo en general.” Recordó explícitamente que la “intervención de la Guerra Fría en Irán” de EE.UU. llevó a que la relación entre EE.UU. e Irán fuera difícil, “en la cual presidentes de EE.UU. trataron de meter su nariz en los asuntos internos de Irán.”

Teocracia contra republicanismo


Beijing comprende muy bien la política revolucionaria de Irán. China fue uno de los pocos países que acogieron calurosamente a Ruhollah Jomeini como presidente (en 1981 y 1989). Al contrario, India, que profesa vínculos “civilizacionales” con Irán, se mostró mucho más confusa sobre el legado revolucionario de Irán como para ser capaz de estimar correctamente los instintos políticos de Jamenei a favor del republicanismo. La mayor parte de las elites indias ni siquiera saben que Jamenei estudió como joven en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú.
Sea como sea, la reunión de Hu y Ahmadineyad en Ekaterimburgo del martes mostró una vez más que Beijing tiene una idea muy clara sobre el va y viene de la política iraní. Sin duda, Hu acordó a Ahmadineyad su pleno honor como interlocutor estimado por Beijing.

Los medios chinos han seguido de cerca la trayectoria de la reacción de EE.UU. ante la situación en Irán, especialmente la “revolución Twitter”, que pone Beijing en guardia sobre las intenciones de EE.UU. Existen indicaciones de que el establishment de EE.UU. ha comenzado a interferir en la política iraní. El campo de Rafsanyani siempre mantiene líneas abiertas hacia Occidente. Teniéndolo todo en cuenta, se ve un grado de sincronización que tiene que ver con la ruta de la “revolución Twitter” de EE.UU, las negociaciones de Rafsanyani con el clero conservador en Qom y la actitud de desafío poco característica de Mousavi.


Obama enfrenta múltiples desafíos. Por una parte, como informó el jueves Helene Cooper de The New York Times, las continuas protestas callejeras en Teherán están envalentonando a un cuerpo de conservadores (favorables a Israel) en Washington para que exijan que Obama tome una “posición más visible de apoyo a los manifestantes.” Pero por otro lado, un cambio de régimen retrasaría inevitablemente el esperado acercamiento directo entre EE.UU. e Irán y afectaría el estrecho calendario de Obama para asegurar que las negociaciones cobren ímpetu para fines de año, mientras las centrífugas de Irán en sus instalaciones nucleares siguen girando.

También, una estructura fragmentada del poder en Teherán resultará ser poco efectiva en la ayuda a que EE.UU. estabilice Afganistán. No obstante, altos funcionarios del gobierno como el vicepresidente Joseph Biden y la secretaria de estado Hillary Clinton quisieran que EE.UU. “usara un tono más fuerte” en la turbulencia iraní. Cooper informó que hacen presión sobre Obama en el sentido de que podría correr riesgo de “salir al lado equivocado de la historia en un momento potencialmente transformador en Irán.”

Una reacción termidoriana


Sin duda, la turbulencia tiene un lado intelectual. Ya que Obama es uno de los pocos políticos dotados de intelectualidad y un agudo sentido de la historia sabe lo que está en juego es un intento bien orquestado del establishment clerical de la línea dura para echar marcha atrás los dolorosos cuatro años de proceso zigzagueante hacia el republicanismo en Irán.
Mousavi es el afable testaferro de los mulás, que temen que otros cuatro años de Ahmadineyad afectarían sus intereses creados. Ahmadineyad ya ha comenzado a marginar al clero de las prebendas del poder y de los sitios más atractivos de la economía iraní, especialmente la industria petrolera.

La lucha entre los mulás mundanos (en alianza con el bazar) y los republicanos es tan antigua como la revolución iraní de 1979, donde los fedayín del proscrito partido Tudeh (cuadros comunistas) fueron los partidarios originales de la revolución, pero los clérigos usurparon el liderazgo. Las pasiones políticas altamente artificiosas provocadas por la crisis de los rehenes con EE.UU. de 444 días de duración ayudaron a los astutos clérigos chiíes a escenificar la reacción termidoriana y a aislar a la dirigencia revolucionaria progresista. Irónicamente, EE.UU. figura de nuevo como un protagonista clave en la dialéctica de Irán – aunque no como rehén.
El imam Jomeini tenía cuidado con los mulás iraníes y creó el Cuerpo de los Guardias Revolucionarias Iraníes como fuerza independiente para asegurarse de que los mulás no secuestraran la revolución. Del mismo modo, su preferencia era que el gobierno fuera dirigido por no-clérigos. En los primeros años de la revolución, las conspiraciones tramadas por el triunvirato Beheshti-Rafsanjani-Rajai que organizó la salida del presidente secularista de izquierda, Bani Sadr (protegido de Jomeini), tuvieron la agenda de establecer un Estado teocrático de un solo partido. Son viñetas de la historia revolucionaria de Irán que podrían haber eludido a la comprensión intelectual de un George W Bush, pero Obama debe estar al tanto respecto a la tortuosidad de la política de Rafsanyani.


Si el putsch de Rafsanyani tuviera éxito, Irán se parecería en el mejor de los casos a un puesto avanzado decadente del Golfo Pérsico “pro-occidental.” ¿Sería durable un régimen dudoso? Más importante, ¿es lo que Obama desea ver como destino para al pueblo iraní? La calle árabe también está mirando. Irán es una excepción en el mundo musulmán donde el pueblo ha sido empoderado. Las multitudes de pobres de Irán, que forman la base de apoyo de Ahmadineyad detestan el establishment corrupto y venal de los clérigos. Ni siquiera ocultan su odio visceral a la familia Rafsanyani.


Por desgracia, la clase política en Washington no tiene la menor idea del mundo bizantino del clero iraní. Azuzada por el lobby israelí, está obsesionada por el “cambio de régimen”. La tentación será organizar una “revolución de color”. Pero la consecuencia será mucho peor de lo que ha conseguido en Ucrania. Irán es un poder regional y los escombros caerán por doquier. EE.UU. no tiene actualmente ni la influencia ni la fuerza vital para detener el flujo de lava de una erupción volcánica provocada por una revolución de color que podría llegar más allá de las fronteras de Irán.


El Embajador M K Bhadrakumar fue diplomático de carrera del Servicio Exterior de la India. Entre los puestos desempeñados figuran los ejercidos en la Unión Soviética, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía.

21 de junio de 2009

El Espacio Suramericano


Construcción de un gran espacio suramericano


Alberto Buela (*)

En estos días que venimos recibiendo varias solicitudes del extranjero sobre la integración suramericana (investigadores brasileños como Julia Nassif Souza de la revista de Sociología la Univ. de San Pablo, de nuestro traductor al ruso Vladislav Gulevich entre otros) nos parece adecuado realizar algunas precisiones fundamentales sobre el tema. Sobre todo en el desenmascaramiento de los intereses reales que mueven la geopolítica brasilera, desde siempre ambivalente.

En primer lugar nosotros proponemos dejar de hablar de integración, concepto que forma parte de lo políticamente correcto, para hablar de construcción de un gran espacio geopolítico autocentrado económicamente y políticamente soberano. La categoría de integración es un engaña pichanga ad usum becarios. Luego de 18 años desde el Tratado de Asunción de 1991 al presente, el Mercosur resultó ser sólo el instrumento de integración de las burguesías comerciales de Sao Paulo y Buenos Aires, y nada más. La construcción de un gran espacio supone una voluntad de poder que se enfrente y recorte los poderes mundiales actuales en tanto que la idea de integración implica sumarse a las ventajas relativas de la globalización. O hablamos en términos geopolíticos de construcción de un gran espacio o callamos.


En segundo lugar hay que dejar de hablar de América Latina que es un concepto que indica una rémora colonial franco-inglesa – ni los aborígenes son latinos ni los criollos lo somos- para hablar de Iberoamérica o de la América Indoibérica y así incorporar sin tapujos al Brasil. El latino americanismo es un concepto vago y estéril, ha sostenido con razón don Helio Jaguaribe. Geopolíticamente hablando, esto es, desde un realismo político, se debe hablar de Suramérica (Sud- América es un galicismo inadmisible a esta altura de la historia americana), pues México y Centroamérica son dominios consolidados de la potencia imperial talasocrática.

En tercer lugar la construcción es solo posible si podemos asegurar un heartland suramericano protegido por las líneas de tensión geopolíticas cuyos vértices tendrían que ser Buenos Aires, Brasilia, Caracas y Lima o Quito o Bogotá. Este último vértice es indistinto aunque hoy es preferible Bogotá. Esto es lo que hemos denominado “teoría del rombo” que venimos defendiendo desde hace una década.

En cuarto lugar aquellos que tienen y pueden aportar más, aporten más, pues si no se da una relación de reciprocidad no hay construcción de un gran espacio en Suramérica. Este es el principio fundante de todo gran espacio geopolítico, pues si uno de los miembros aporta todo se transforma en un imperio subregional y si todos aportan por igual es una ficción política. No tiene miras de realización.

Si, hipotéticamente, se tuvieran en cuenta estas cuatro instancias que proponemos habría que eliminar, finalmente, los presupuestos histórico-políticos de los miembros que la integran comenzando por el mayor aportante, que en este caso es Brasil con casi 200 millones de habitantes y el 38% del PBI de la región.

Y acá salta la liebre. Y aquí aparece la cuestión fundamental. ¿Quiere Brasil la construcción de un gran espacio autocentrado económicamente y políticamente soberano en Suramérica?
Todo indica que no, pero todo aparece como que sí. En apariencias Itamaraty a todos los proyectos dice que sí, pero en realidad obra en concreto rechazándolos. Su alianza principal es con los Estados Unidos como socio privilegiado, relación que lo ha transformado hoy día en gendarme de la región. Su asociación secundaria es con cualquiera de los países suramericanos. Esta distinción entre aliado y socio es fundamental para poder llegar a comprender en parte, a barruntar, cuales son los intereses profundos que mueven a Itamaraty. Brasil es aliado de USA y socio de Argentina o Venezuela o Uruguay.

Nos explicamos con un ejemplo: El Banco del Sur (también podríamos hablar de la integración militar, del la Comunidad suramericana de naciones, del Unasur, de los corredores bioceánicos, del gasoducto transamazónico, de la navegación de los ríos interiores de la América del Sur, etc.).

El Banco del Sur arrancaría con un capital inicial de 7.000 millones de dólares, la controversia respecto del aporte de los países accionistas impulsores de la idea radica que unos, como Brasil o Paraguay, proponen hacer aportes menores del orden de los 300 millones y otros como Ecuador, Venezuela y Argentina proponen aportes significativos. En una palabra, unos quieren que el Banco del Sur nazca chico y otro piensan en términos de grandeza.
La contradicciones surgen con las declaraciones de Guido Mantega, ministro de hacienda del Brasil, quien sostuvo que:“ la prioridad del Banco del sur será financiar proyectos de infraestructura, logística y energía” y recordó que “sólo el Banco de Desarrollo de Brasil tiene 120.000 millones de dólares para financiar al sector productivo de su país, en tanto que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene sólo 100 millones de dólares para toda la región”.
¿Qué pretende entonces la intelligensia brasileña, crear un banco pobre esterilizando otra idea que puede servir para liberarnos, como lo hizo con la Comunidad Suramericana de naciones invitando a Surinam y Guyana, o sea, Holanda e Inglaterra a participar?
Esta idea del Banco del Sur, hay que decirlo con todas las letras la lanzó Chávez y le mostró sus beneficios a Kirchner, quien honesta y cabalmente la aceptó.
Brasil se sumó como se suma a todos los intentos de integración suramericana, no por su vocación integradora, sino porque Itamaraty (la cancillería brasileña: Su verdadero poder nacional) no descansa en su ambición de dominio. Y así, si los proyectos o ideas que se lanzan benefician su política permanente de “extensión al oeste” los apoya, de lo contrario los esteriliza, pero nunca los rechaza, pues su rechazo generaría una resistencia que no tiene por qué crear.
Esto hay que saberlo y nuestros gobiernos hispanoamericanos deberían alguna vez hacerlo notar. Brasil, a través de su cancillería Itamaraty, interpuso, interpone e interpondrá todos los recursos a su alcance para impedir la integración norte-sur o sur-norte de Suramérica, de modo tal que si hay algo que no desea ni quiere es la relación Caracas-Buenos Aires, y el Banco del Sur abona y refuerza esta integración.
Hace ya más de un siglo y a partir de los trabajos de don Tulio Jaguaribe, el padre de Helio Jaguaribe, el sociólogo que más influencia en el poder del Brasil ha tenido en estos últimos veinte años, los gobiernos de Argentina y Venezuela están solicitando al de Brasil avanzar en los trabajos para la integración fluvial del Suramérica sobre todo en la vinculación entre los ríos Paraguay –Guaporé a través del dragado de los ríos Alegre y Aguapey, atravesando la laguna Rebeca y el riacho Barbados y su respuesta siempre ha sido una dilación continuada.

Vemos como el Banco del Sur nos llevó a consideraciones que hacen al riñón de la geopolítica suramericana, a tratar de llamar a las cosas por su nombre y a correr el velo de las intenciones ocultas. El Banco del Sur es estrictamente hablando una idea metapolítica, pues va más allá de la limitación política partidaria y local para instalarse como categoría de condicionamiento de la acción política concreta futura del gran espacio suramericano.
Mientras tanto los seis países que inicialmente constituirían el Banco del Sur tienen presos 164.000 millones de dólares, en Bancos de USA y Europa, esto es, diez veces más de los créditos que recibimos con condicionamientos de todo tipo, durante el 2006.

El Banco del Sur si naciera grande se transformaría automáticamente en la expresión financiera de la Unión Suramericana lo que le permitiría negociar como bloque y no aisladamente con los poderes internacionales. La consecuencia natural del un Banco del Sur pensado en términos de grandeza sería la implantación de una moneda única tal como se propuso en la reunión del Mercosur, aquella a la que asistió Nelson Mandela, realizada en Ushuaia en 1999 y dilatada por Brasil sine die.
Es que Itamaraty no quiere una negociación en bloque, con una moneda única, con los poderes mundiales sino que desea negociar con Brasil como bloque con los poderes internacionales, esta es la madre del borrego. Quien no vea esto, mira sin ver.
Este ejemplo que hemos puesto es emblemático pues muestra como Itamaraty apoya y socaba al mismo tiempo un mismo proyecto. Nuestras cancillerías no se dan cuenta o no lo hacen notar, nuestros políticos menos pues pasan su vida en problemas internos y vuelos de cabotaje, ni qué decir de nuestros dirigentes sociales y culturales embelezados en un “latinoamericanismo” vacuo y falto de contenido.

En la construcción del gran espacio suramericano Brasil es Alemania y Argentina es Austria, pero la sumatoria de Venezuela, Perú y sobre todo Colombia equilibra la balanza. Hoy, a mediados del 2009, esta última opción, la opción Colombia es de singular importancia. Y si algún tonto de estos que nunca faltan pues stultorum infinitus est numerus nos dijera que es imposible, solo nos cabe responderle es conditio sine qua non en la construcción de un gran espacio suramericano reemplazar las criterios ideológicos por las relaciones geopolíticas o mejor aún: Metapolíticas.

La relación geopolítica de Argentina tiene que ser forzosamente con Brasil, pero para ello debe privilegiar las relaciones geopolíticas con Venezuela y Colombia más allá de los criterios ideológicos. Brasil tiene una gran ventaja sobre Argentina, su mayor potencial económico y militar pero al mismo tiempo tiene una desventaja geopolítica en la región, no puede tener ningún otro aliado de peso, sólo puede tener socios circunstanciales, pero Argentina si tuviera política exterior propia, sí que puede tener aliados. Y esta es la gran diferencia que juega a nuestro favor.

Socios históricos del Brasil lo han sido el Paraguay, Chile y Ecuador pero nunca llegaron a la categoría de aliados. Esta categoría es la que se quiso plasmar en el Tratado de Asunción con Argentina, pero no pasó de una asociación comercial. Así están las tensiones geopolíticas hoy en la América del Sur.




CEES (Centro de estudios estratégicos suramericanos) CGT
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