Nos mudamos a Dossier Geopolítico

30 de mayo de 2011

EUROPA – MERCOSUR por Miguel Barrios









a) Geopolítica y Relaciones Internacionales


El año 2011 al iniciarse con la llamada “primavera árabe” nos exige enfocarnos en los profundos cambios geopolíticos del sistema mundo del siglo XXI.


El siglo XX corto de alguna manera ya nos situaba en un “orden mundial” bipolar, que más que ideológico, era de carácter geopolítico. el fondo las Relaciones Internacionales nunca dejaron de ser un sistema geopolítico, esto más allá de teorías que exceden nuestro trabajo y que no vienen al caso. Asociar la geopolítica a doctrinas totalitarias o a la doctrina de seguridad nacional o achicarlas a un reduccionismo militarista, en muchos casos con legitimidad, corren el riesgo de eclipsar el enfoque analítico principal, que consiste en que no se puede caracterizar y analizar el sistema mundo fuera de la historia y del espacio.


Más aún, desde la geocultura de nuestro ser y estar en nuestro espacio sudamericano y latinoamericano, y desde la construcción en proceso de nuestro itinerario reintegracionista, es decir el MERCOSUR y la UNASUR, fundamento último de nuestro trabajo.




Esta afirmación que apuntamos se apoya en el análisis de Zbigniew Brzezinski, quién dice de la bipolaridad del siglo XX: “Los cincuenta años siguientes estuvieron dominados por la lucha entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En algunos aspectos esa lucha representó el cumplimiento de las teorías más caras a la geopolítica: enfrentaba a la principal potencia marítima mundial, dominante tanto sobre el océano Atlántico como sobre el Pacífico a la principal potencia terrestre, la fuerza suprema en el territorio asiático (con el bloque sino soviético abarcando un espacio muy similar a aquel sobre el que se extendía el imperio mongol). La dimensión geopolítica no podía haber quedado más clara. América del Norte versus Eurasia disputándose el mundo. El ganador dominaría verdaderamente el globo. No había nadie más que pudiera obstaculizar el camino, una vez que se alcanzara la victoria.” (Brzezinski, 1998: 15).



En esta introducción sobre la intima vinculación entre Relaciones Internacionales y geopolítica, nos parece atinado la claridad en este punto de Michael Klare: “El término geopolítica pareciera venir de otra era, de fines del siglo XIX. Por geopolítica o competencia geopolítica quiero significar la competencia entre grandes poderes y aspirantes a ser grandes poderes para controlar territorios, recursos y posiciones geográficas importantes tales como puertos, canales, sistemas de ríos, oasis y otras fuentes de riquezas o influencia. Si se mira para atrás uno se encuentra con que tal tipo de enfrentamientos ha sido la fuente dirigente en la política mundial y especialmente del conflicto mundial en gran parte de los siglos recientes.”


La geopolítica como un modo de análisis fue muy popular desde fines XIX y hasta la primera parte del siglo XX. Si usted estudiaba entonces lo que académicamente llamamos hoy “relaciones internacionales”, estaría estudiando geopolítica.” (Klare, 6)


Henry Kissinger, por su parte sostiene que “los países como Rusia, China, Japón e India siguen teniendo de la Nación la misma visión que tiene Estados Unidos y que tenían los Estados europeos antes de la segunda guerra mundial. Para ellos, la geopolítica no es algo execrable, es la base de su análisis interno y de sus acciones externas. El concepto de interés nacional todavía mantiene unida la opinión pública y dirigencial. El equilibrio de poder afecta sus cálculos, en particular de sus relaciones externas”. Concluye: “La mayor comprobación de que la geopolítica existe son los cambios de mapa”. (Kissinger, 2004: 19)


Al analizar el escenario mundial, Paul Kennedy reflexiona que no se puede “obviar la geopolítica, la cual puede definirse como la influencia de la geografía en la política, la forma en que la distancia, el terreno y el clima afectan los asuntos de Estados y hombres”. (Kennedy, 2004: 47)


Geopolítica es perspectiva global de la historia en la dinámica de los espacios. No hay historia sin espacios. La historia no es solo tiempo, es tiempo y espacio. Si la política és relación del hombre con el hombre tomado en sus conjuntos, es siempre relación localizada en espacios concretos. Toda política en suma es geopolítica.


Podemos distinguir que la soberanía es el grado de autonomía posible y de capacidades dentro del sistema- mundo. La soberanía, no nos remite únicamente a un concepto juridicista, nada más alejado de la realidad del sistema mundo, analizar desde la omnipresencia del derecho internacional público, de larga tradición en occidente.


Es la suma de poder tangible e intangible de un Estado el que le otorga soberanía empírica a los mismos. Podemos distinguir tres tipos de soberanía: 1) la soberanía negativa entendida como formal y legal únicamente, 2) la soberanía positiva, en la que el Estado posee capacidad para garantizar bienestar y seguridad a los ciudadanos y 3) la soberanía operativa que le permite al Estado un mayor margen de negociación para coactuar en mejores condiciones ante otros actores estatales (grandes corporaciones) con el fin de alcanzar determinados objetivos.




Alberto Methol Ferré planteó el horizonte del siglo XXI: “Un concierto de Estados continentales industriales. Los grandes Estados continentales también industriales como los Estados- Naciones, pero de dimensiones gigantescas, con mercados internos enormes, producen un salto cualitativo que producen un salto cuantitativo en la historia son Estados Unidos, China, Japón, Rusia, la India y la Unión Europea si logra consolidarse. En este contexto tiene que comprenderse el destino del MERCOSUR, la Unión Sudamericana y América Latina. La globalización no avanza sola. Avanza la vecindad y con ella la política sudamericana. (Methol Ferré, 2006: 40)




Helio Jaguaribe, divide a la globalización como proceso en tres períodos. La primera fue en el siglo XV como resultado de los descubrimientos y la revolución mercantil que modificó las formas de producción de la Edad Media. La segunda ocurrió con la Revolución industrial y la transformación que produjeron, en los modos de producción, la electrificación y otros tipos de energía alternativa. Ahora estamos viviendo la tercera ola, producto de los descubrimientos científicos de la primera mitad del siglo XX y de las innovaciones de la última década.



“Hoy en la globalización severamente agravada por el unilateralismo de Estados Unidos, el mundo se está dividiendo en cuatro niveles diferentes.


a) Nivel supremo: supremacía absoluta (o casi) de Estados Unidos


b) Nivel de elevada autodeterminación: allí se encuentran solo la Unión Europea y Japón.


c) Nivel que yo llamaría de resistencia: ahí están China, India, Rusia que tienen capacidad de limitar la interferencia de la globalización en su propio territorio. O sea, tienen autodeterminación interna y muy limitada autodeterminación externa.


d) Nivel de dependencia: el resto de los países.” (Jaguaribe, 2003: 42)


Sin embargo, en este año 2011 vemos que en el nivel supremo se ha alineado China y en el nivel de autodeterminación India, Rusia y Brasil (y posiblemente la UNASUR Y MERCOSUR)


Para culminar este punto introductorio de la relación geopolítica y relaciones internacionales, nos remitimos a Henry Kissinger. Esta sostiene que el mundo actual es “apolar, porque Estados Unidos va retirándose de su rol hegemónico pero es reemplazado por nadie”. Mucho dependerá de la posición que tomen los Estados Unidos y China. “Ambos países son menos naciones en el sentido europeo que expresiones continentales de una identidad cultural”. (Kissinger, 2010: 36)


Aquí podemos vislumbrar con nitidez, la coincidencia de Kissinger con Methol Ferré, en el hecho geopolítico clave para conformar un “orden mundial”, en el que solo serán actores los Estados continentales industriales, los sujetos con capacidad de autonomía en la mundialización. Y más allá que no desconozcamos la pluralidad de actores en el sistema mundo, el Estado continental industrial es el actor que ha desplazado al Estado Nación clásico de la modernidad europea y ratificamos, constituye el sujeto principal de las RR.II.


Siguiendo el esquema de Roberto Russell, el debate de la construcción de un orden político internacional es una de las cuestiones más complejas y espinosas desde el punto de vista práctico y teórico de la vida política de los Estados. La propia construcción del concepto de orden internacional no es unidimensional y se halla inmersa en una diversificación de interpretaciones y subinterpretaciones.


Desde un sentido funcional, podemos encontrar dos grandes definiciones: “El orden político internacional concebido como un patrón de actividad estatal orientada a la gestión del sistema internacional en función de determinadas metas o como un conjunto de suposiciones y acuerdos, formales e informales, mediante los cuales se conduce la política internacional.” (Russell, 2004: 15)


En los dos casos entran a jugar la distribución simétrica del poder, el papel de la diplomacia, el derecho, el rol de la fuerza, las organizaciones internacionales, la cooperación y el conflicto.


Para el neorrealismo el “orden” político internacional consiste en la construcción autointeresada de los grandes poderes, por lo que no es la resultante de la acción sumatoria de todos los Estados en búsqueda de la paz. Otros asocian la idea de “orden” con cooperación y, por lo tanto, ausencia de guerras.Se puede afirmar, en base a lo planteado por Russell, que se podrían identificar tres tipos ideales de orden político internacional: el equilibrio de poder, la solidaridad de las naciones y el hegemónico.El “orden” de equilibrio de poder se armoniza a partir del concepto de anarquía y se caracteriza por la existencia de dos o más poderes que se contaequilibran con el objetivo de evitar que uno de ellos domine a los demás. La guerra fría fue un equilibrio de poderes de variante bipolar- pero sostenido por dos Estados continentales industriales-.


El otro tipo ideal de solidaridad de las naciones posee como principio ordenador el “imperio de la ley”. A lo largo de la historia esta concepción ha sido más una aspiración que una realidad.


Por último, el tipo hegemónico remite a un sistema jerárquico y traduce subtipos. Se puede ir del hegemónico extremo- imperio formal - a una hegemonía benevolente, mecanismos más flexibles e informales de dominación. En la práctica, el tipo hegemónico fue el más prevaleció en la historia, si bien nunca alcanzó un dominio absoluto global, en el sentido de la globalización territorial del mundo a partir de un centro unilateral sin igual.


La segunda posibilidad pasa por construir un “orden” sostenido en el “equilibrio de poderes” y es la única alternativa conducente a recrear un sistema mundial autorregulado que empiece a bucear caminos concretos de paz y de brindarle un humanismo real a la globalización, como proceso histórico de alcance planetario.


Kissinger nos habla de una transición de un mundo apolar, por la emergencia de otros actores, pero cuyo sello, ya no es el Estado nación sino entidades culturales continentales y direcciona hacia un grupo G2 compuesto por China y Estados Unidos.


En nuestra opinión, sin embargo, esta apolaridad se orienta hacia una multipolaridad, en la medida que sea efectiva las respuestas de los procesos de integración regional a la globalización, por lo que esta no es incompatible con la regionalización sino que la regionalización es un fenómeno concomitante a la globalización.


En esta variante nos encontramos con que, a pesar de la multipolaridad de actores públicos y privados en la globalización, el Estado sigue siendo el principal actor y en última instancia el depositario de la política y los sujetos con capacidades de regulación ante los mercados financieros.


Esto quiere decir que no estamos ante el fin del Estado, afirmación convertida en slogam del neoliberalismo, sino en presencia del nacimiento de un nuevo tipo de Estado resultante de los procesos de integración regional y que será el único protagonista real del siglo XXI en la construcción de un “orden” multipolar: el Estado continental industrial. Nos parece importante subrayarlo porque a veces los conceptos ejes se pierden en la dinámica de la política real y se generan confusiones.


Ahora nos formularemos la pregunta ¿Cómo se enmarca esta introducción de geopolítica y Relaciones Internacionales dentro de la negociación Mercosur- Unión Europea? Consideramos, que cuando más alejado parece el tema planteado, en verdad más se ubica en el meollo de la cuestión.


Los diálogos Unión Europea- Mercosur como bloque no avanzan, están estancados, desde sus inicios en el 2005.hasta la reunión última de mayo de este año en Asunción, en el sentido que se reduce pura y exclusivamente a la liberación comercial y a una especie de “toma y daca” en lo que respecta a los subsidios para lograr un acuerdo comercial, y en el fondo, esta actuación entorpece y obstaculiza la conformación de un espacio con una agenda que trascienda el reduccionismo comercial.


Por supuesto, que sería pecar de una gran ingenuidad pretender ser indiferente a este tema crucial de la agenda, pero nos parece que desde los ámbitos académico-políticos y políticos-académicos, nuestra función consiste en buscar alternativas de una agenda amplia, que más allá de las tensiones lógicas que implica concretar la zona de libre comercio, ayuden a que el dialogo sea ininterrumpido y sin asperezas.


Y aquí toma fuerza, nuestra introducción, la Unión Europea y el Mercosur se hallan en esta desafío de autorepensarse que los procesos de regionalización solo tienen éxito, en una lógica supranacional o sea de Estado continental industrial, de lo contrario serán bloques comerciales subordinados a una lógica intergubernamental y perderán en los próximos 10 años, la posibilidad de participar como Estados continentales industriales en el sistema multipolar que reemplazará a esta fase coyuntural apolar. Y en este caso, la aseveración de un G 2, compuesto por China y Estados Unidos como sostiene Kissinger será una realidad.


Los procesos de integración son políticos, no tecnocráticos comerciales, y la academia debe unir el saber científico con el saber político, como es lo lógico, para hacer nítido lo que a veces no aparece claro. En este aspecto, nuestro trabajo, no es neutral, sino que busca generar espacios de reflexión teòrico practico superador del comercialismo puro y cortoplacista, importantisimo, pero peligroso si no lo ubicamos como un aspecto de un todo integral.



Los procesos de regionalización no son técnicos, o materializan el Estado continental industrial o fracasan en el estatalismo westfaliano anacrónico.


Es el camino más difícil, tanto para la Unión Europea como para el Mercosur, pero como dice Helio Jaguaribe, es nuestro único destino histórico.


En este escenario, cobra fundamento geoestratégico, una agenda Mercosur- Unión Europea. Si se refugia en el exclusivismo de la discusión de las rondas comerciales, se torna un proceso ahistórico, y condenado al fracaso perpetuo. Es la academia la que tiene la responsabilidad de poner el grano de arena, para darle sustentabilidad a estas negociaciones, porque se trata nada más ni nada menos, de poder jugar un papel en el sistema multipolar del siglo XXI-


b) La Unión Europea vista desde el MERCOSUR


La actualidad no existe por si misma. La actualidad es hija de un proceso histórico, de un itinerario, de un génesis. Es decir, toda actualidad es actualidad histórica, al decir de Alberto Methol Ferré.


Generalmente se observa a la Unión Europea como un proceso modelo de integración, como un paradigma de arquitectura y diseño institucional para aplicarlo en América del Sur. Sin embargo, de un día para otro como consecuencia de la crisis financiera mundial, de las migraciones, en suma del modelo de Estado de bienestar europeo, el proceso europeo pasa a ser mirado con pesimismo.


Es decir, la impresión rápida que se percibe, es que pasamos de un polo positivo a un polo negativo, de un extremo al otro. Y esto es, porque en nuestra opinión, se analizan los procesos de integración sin perspectiva histórica o mejor decir, desde la pura actualidad y no desde la actualidad histórica que significa en el fondo una retroalimentación incesante de pasado-presente - futuro y futuro- presente- pasado.


En este punto, trataremos de mirar desde una óptica de la actualidad histórica y desde un prisma sudamericano mercosuriano a la Unión Europea, como totalidad geopolítica y no como una sumatoria neoinstitucionista.


La integración europea ha sido una novedad en las relaciones internacionales en el siglo XX.


El siglo XX produjo dos novedades al culminar la segunda guerra mundial en la historia de la globalización, entendiendo a esta como un proceso de mundialización multidimensional que abarca todas las esferas paulatinamente y que se inicia con las grandes expansiones mercantiles del siglo XV en Europa, y no como sinónimo de neoliberalismo, que constituye un subperíodo de la globalización en la última década del siglo XX, bajo el paradigma dominante del Consenso de Washington.



Esas dos novedades son: en 1945 con la aparición del “orden” mundial de equilibrio de poderes de variante bipolar surgen como reguladores del sistema mundo dos actores o Estados continentales extraeuropeos que relegan a Europa por primera vez desde el siglo XV a Estados subordinados de occidente de los Estados Unidos y por otro lado, la parición y nacimiento del proceso de integración europea como respuesta a esta situación. Esto es el sello de nacimiento de la Unión Europea en el Tratado de Paris de 1951 entre Francia y Alemania.


Esta originalidad histórica hace decir al ex canciller de Brasil, Celso Lafer: “La novedad de la Unión Europea es lo que la convierte en un bien público internacional. Esto se debe a que el proceso de integración europea es una respuesta tacita a conocidos problemas en el sistema internacional, en el que se alternan tradicionalmente la guerra y la paz. En efecto la Europa concebida por el Tratado de roma de 1.957 ha obtenido tres resultados: atraer y generar interés común, administrar y mitigar las desigualdades de poder y de recursos y resolver pacíficamente disputas y conflicto de valores”. El tratamiento de estos dos problemas surgió de las decisiones tomadas voluntariamente por sus pares vecinos, cuyo pasado consiste en un borrascoso periodo de tensiones y de guerras. Se trataba por lo tanto de una integración que ya no era el resultado de una imposición hegemónica, como las generadas por las diversas aspiraciones de figuras históricas como Carlomagno, Felipe II, Napoleón y Hitler”. Y continúa: “Los “próceres” del proceso europeo de integración combinaron el idealismo con el realismo. Construyeron la nación de un “interés europeo” vinculado con un “interés nacional” de los países” (Lafer, 2007: 45).


La Unión Europea desde el Tratado de Paris entre Francia y Alemania de 1.951 que da nacimiento a la Comunidad Económica Europea en 1957 en Roma tiene su interés geoestratégico en el Acuerdo del Carbòn y del Acero en materia energética y se caracterizó por dos procesos simultáneos: ampliación y profundización.


Sus líderes políticos Shuman, Adenauer, Monnet, De Gaspari entre otros, como muy bien lo señala José Luis De Imaz eran políticos de la frontera de raíz socialista o demócratas cristianos, y en esa lógica inspiraron a los partidos políticos que condujeron el proceso naciente.


“Uno de los significados de la palabra Europa viene de “que extrae de su mirada alo lejos” y los hombres cuyas vidas se reseñan a lo largo de las páginas de este libro fueron justamente visionarios, hombres de bien que supieron ver que la clave para garantizar una paz duradera en Europa se encontraba en el Derecho. Efectivamente, en contraposición a varios intentos anteriores de búsqueda de unificación en Europa, en su mayoría signados por el uso de la fuerza y por el sufrimiento de mucha gente, estos hombres visionarios, inspirados por Jean Monnet, propusieron y construyeron un nuevo orden jurídico común con la finalidad de garantizar a futuro una mejor calidad de vida par todos los europeos, una unión en la diversidad basada en la solidaridad y una paz duradera” (De Imaz, 2007: 15).


Es importante destacar que no todos los intentos de unión en Europa plantearon el uso de la fuerza, basta mencionar a modo de ejemplo las propuestas de Kant, Victos Hugo, Saint Simón, Charles Lemmonier, Comte, Ratzel, Arítides Brian, entre otros (Mangas Martín, Ciñan Nogueras, 1992: 2-7).


Comenzó así la integración europea con la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero CECA (creada mediante el Tratado del 18 de abril de 1.951, en vigor desde el 25 de julio de 1.951).


La construcción era funcionalista en el sentido que Jean Monnet le propuso a Robert Shuman una opción para Francia y Alemania, es decir una construcción paulatina de la unión en Europa, que tomara como punto de partida la puesta en común por parte de esos países, del carbón y del acero que eran en ese momento, los insumos de la guerra.


Comenzó así la integración en Europa con la creación del CECA, la primera organización de integración y germen del Derecho Comunitario Europeo. Se creó una comunidad cuyo objetivo era la supranacionalidad paulatinamente y cuya originalidad se encuentra en dos cuestiones.


En primer lugar en la existencia de un órgano supranacional llamado Alta Autoridad al cual los Estados cedieron competencias soberanas específicas, en este caso, la producción y distribución de los insumos estratégicos del Carbón y el Acero.


La Alta Autoridad representaba los intereses de la Comunidad y estaba por encima de los intereses de los Estados.


En segundo lugar, la existencia de dos o tres instituciones comunitarias que garanticen un adecuado equilibrio institucional con centros judiciales, concretamente un Tribunal de Justicia Permanente, encargado de controlar el efectivo cumplimiento del Derecho Comunitario.


La CECA condujo a los Tratados constitutivos de la Comunidad Económica Europea en el Tratado de Roma de 1957 y de la Comunidad de la Energía Atómica CEEA.


Estas nuevas comunidades se diferenciaban de las organizaciones internacionales tradicionales fundamentalmente porque crearon un nuevo ordenamiento jurídico con características muy particulares, pero cuya matriz es la búsqueda de un Estado continental industrial. Por eso Celso Lafer la define como un Bien Público Internacional-


Sin embargo la historia no es lineal y direccionada. La ampliación ha extendido el proyecto de la Unión Europea geográficamente a través de la adhesión a un sistema de negociación de sus normas, y el núcleo fundante franco-alemán del origen de la CECA y la Comunidad Europea, empezó a convivir y coexistir con tensiones geopolíticas inherentes a la complejidad de las culturas prexistentes a los Estados nacionales, y que son diversas, a diferencia de América Latina.


La actual Unión Europea con sus 27 miembros representan una lógica mucho más compleja y diferente a la de su origen.


Estamos en un mundo muy distinto de aquel de 1957. El dilema central es un mundo donde los Estados continentales industriales toman fuerza, pero la Unión Europea se halla en el dilema de la tensión entre una lógica comunitaria e intergubernamental, distinta a la visión de sus fundadores.


Por una parte, un sistema mundo en bifurcación de la apolaridad a la multipolaridad, que se expresa tanto en la rivalidad como en la negociación, de modo que los grandes actores interdependientes (EE.UU., China, Rusia, India) son al mismo tiempo socios y adversarios, por otra parte, una organización regional sui generis fundada en el derecho y la práctica del compromiso entre los Estados nación miembros, que no logran explicitar y promover intereses comunes


Nos parece de una gran importancia geopolítica la afirmación de Alan Touraine: “El triunfo de la Europa creada por Shuman, De Gaulle, Adenauer, Monnet, De Gaspari, Spaak y otros, se explican en primer lugar por la ausencia de debates teóricos e ideológicos a lo largo de su historia. Europa ha progresado paso a paso, acompañando el movimiento mundial de liberalización y manteniéndose unida por la existencia del peligro soviético” (Touraine, 2006: 51).


El gran éxito que acompañó la ampliación de la Unión Europea fue la creación de lo que se llamó “el modelo social europeo”. Lo que impide para Touraine en la actualidad que Europa sea un actor principal es “que no tiene política internacional. Y continua: “Europa ya no es un continente de combatientes sino de jubilados”. Lo que unía con fuerza a la Europa occidental y América del Norte en tiempo del peligro soviético ha desaparecido y Estados Unidos solo se ha comprometido en la defensa mundial contra el Mal”


“Es preciso concluir no solo que Europa es un Estado sin Nación, sino que ese Estado es débil y que lleva una acción más gestionaria que política” (61).


Las conclusiones de Touraine son provocativas pero sirven al propósito de nuestro análisis. Sin embargo, el prestigioso profesor de Relaciones Internacionales y Director del Departamento de Ciencias Sociales de ESADE, Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Ramón Llul de Barcelona, Ángel Castiñeira Fernández, sigue desde otro matiz la lógica de Touraine.


Nos dice: “La crisis económica está poniendo contra las cuerdas la fortaleza del euro y la continuidad incluso de la Unión Europea, que se fortalece o se muere. Mi mensaje sería: o caemos todos o nos mantendremos todos. Y la vertiente más positiva : lo que estamos viendo es que una política monetaria común sin una política económica común no va a funcionar y por lo tanto, el pase adelante debería ser, como consecuencia de no hacer bien los deberes algunos países, trasladar a las atribuciones de la UE la de un auténtico gobierno económico” (Castiñeira Fernández, 2010: 46).


Castiñeira Fernández solo ve destino en la UE, si toma el rumbo hacia un Estado continental. Advierte que el mundo se va hacia la desoccidentalización en un sistema multipolar en la que Europa tiene que replantear su papel global porque “corre dos grandes peligros: el peligro de convertirse en un geriátrico o en un balneario. Es una sociedad envejecida que admite mal a la inmigración. Si no hay crecimiento de la natalidad y no admite la inmigración, tienes un problema. Es una sociedad que puede ir perdiendo poco a poco un grado de ambición en nuevas metas precisamente porque los niveles de vida son muy elevados. Eso contrasta con la actitud más vital de otras civilizaciones ocultas como la de China, la norteamericana o la latinoamericana en general, donde hay un impulso a algo más joven y adolescente” (Castiñeira Fernández, 2010: 47).


El 29 de abril de 2011 se reunieron en la Isla del Pensamiento (Ría de Vigo, Galicia) un grupo de expertos prestigiosos de Europa conformando una Red Europea de Reflexión Geopolítica y al culminar el Congreso emitieron la Declaración de la Isla de San Simón, con la finalidad de rediscutir el rol de Europa en la actual reconfiguración geopolítica mundial.


Del modelo tendencial de indicadores geoeconómicos, en el 2000 EE.UU. y Europa eran las potencias dominantes, pero en el 2050 China superará con creces a ambas, seguida de la India. Estados Unidos y la UE pasan, según este esquema, a tercera posición, seguida de Rusia.


Eduardo Olier, Presidente del Instituto Choiseul de España, identificó tres factores de la debilidad de peso: el peso de las soberanías nacionales (sobre todo Alemania, Francia y Reino Unido), la tradición de no alineamiento de algunos países como Austria, Finlandia y Suecia y el vínculo trasatlántico con Estados Unidos.


Otros problemas políticos que inciden en una mayor debilidad europea, son la dificultad para asumir valores y culturas comunes (soft power), las dudas sobre la idea de Europa (¿unión económica o también política?), la indefinición sobre los límites de Europa (¿debe integrarse Turquía?), ausencia de una Constitución europea, la crisis del euro, la ausencia de una política común y la existencia de estrategias contrapuestas entre los diversos Estados de la UE, sin una política económica.


La Declaración de San Simón señala que Europa debe reinventar el concepto de soberanía europea (Declaración de la Isla de San simón-Redontela-Ponteveda. Galicia-España. 29 de abril de 2011. www.tendencias21. net/el mundo multipolar de nuevas oportunidades a Europa).


De lo analizado hasta el momento, vemos la consolidación de un paradigma neoinstitucionalista de una organización basada en la integración, pero yendo más a lo hondo, encontramos un concepto de soberanía clara en el origen de la CECA de 1.951 y una lógica híbrida que se traduce en crisis de identidad.


Solo tiene sentido el dialogo Unión Europea-MERCOSUR si esta sustentada en el objetivo político de trazar un paradigma que en el horizonte este el Estado continental industrial. Europa al finalizar el siglo XX, con la unificación de Alemania (1989) y el euro como moneda común 1999, aparece como el espacio regional.


La crisis financiera y económica de Irlanda, Grecia y Portugal afectó a la Unión Europea. La moneda común sin unión política y económica, es solo un modelo fiscal débil ante los ciclos de la globalización. Es la que plantea Ángel Castiñeira de Fernández.


El envejecimiento de la población y la baja natalidad producirán crisis en los servicios sociales. No hay crecimiento económico sustentable sin aumento demográfico.


“La incorporación, masiva de mano de obra extranjera (mayoritariamente musulmana) provoca tensiones sociales y reacciones políticas. La inestabilidad política reciente en África del Norte y Oriente Medio agrava el panorama” (De la Balze, 2011: 30).


También provoca tensiones geopolíticas la dependencia respecto del gas natural ruso, lo que provoca incapacidad para la planificación de una política energética común. Alemanas e Italia están negociando bilateralmente con Rusia.


La falta de consenso del rol de la OTAN en Libia, la reticencia alemana ante Francia, Gran Bretaña en este punto, las reacciones ente la inmigración, provoca disensos que pueden transformarse en quiebres.


Llegamos a la conclusión a partir de lo visto que no existe un consenso unánime de una Europa como Estado continental industrial, que fue su causa fundante. Es un proceso abierto y perfectible.


Pero, desde Sudamérica y el MERCOSUR, observamos sin hacer juicios, pero a partir de las evidencias de lo expuesto, de algunas insuficiencias que hacen todavía de Europa un proyecto en marcha.


El empuje inicial estuvo acompañado del lenguaje del activismo político (federalismo) y las prácticas del intervencionismo estatal (funcionalismo). La federalista pasaba por construir la Europa política, apoyándose en los valores y la funcionalista, construir solidaridades -la CECA fue justamente esto- en el ámbito económico para traspasarla posteriormente al político.


Ambos modelos partían de la premisa de la crisis del Estado nación tras el fin de la guerra. Los Estados nación deben ser reemplazados (federalista) o complementados (funcionalista) por unidades más amplias de carácter supranacional y desde luego, convergían en su objetivo final en lo geopolítico: la creación de una Unión Europea de carácter federal y la constitución de los Estados Unidos de Europa, respectivamente.


Este punto es clave, estrictamente y únicamente retomando a esta idea de soberanía, la Unión Europea jugará su rol en el sistema multipolar y cobra fuerza el diálogo con el MERCOSUR, en tanto y en cuanto este también autointerprete que la regionalización es el camino del Estado continental industrial sudamericano, como lo planteó incluso antes que la CECA, en 1946, el primer teórico político de la autonomía latinoamericana , Juan Domingo Perón en su concepción de que había llegado la hora del continentalismo.


Todo dialogo, sin esta base, quedará estancado en el juego de suma cero de la regulación y subsidio, como está ocurriendo.


Lo obvio, en la historia nunca es obvio, por eso, hay que plantear los conceptos por su nombre, tajante y contundentemente, porque el papel del saber científico en el acervo de solidificar la praxis política, para no dejar encapsulados en la tecnocracia los procesos integracionista.


Hoy sin embargo, se nos abren interrogantes y nos parece de un compromiso ético subrayarlo, porque la Unión Europea como Estado continental se torna importantísimo para ampliar la multipolaridad en el sistema mundial junto al MERCOSUR.


Se perciben actualmente cuatro modelos europeos que se debaten.


a) Europa como un gran mercado intergubernamental: representa de alguna manera la visión anglosajona de Europa basada en el libre cambio, pero donde la unidad política es secundaria.


b) La construcción de Europa como un camino: es la construcción de Monnet. Es la visión más continuista con la tradición comunitaria.


c) Avanzar en la construcción europea a través de un núcleo duro: su origen se remonta sobre consecuencias del Maastrich. Concretamente, sería la división entre un núcleo duro de la Europa política y un área gris de euroescépticos. Esto se nota, en divisiones en la política exterior, como ocurrió en la guerra de Irak o actualmente en Libia.


d) La Europa del federalismo renovado: representa una desviación de la concepción clásica del federalismo, porque pretende minimizar el rol de los organismos supranacionales en pos de una Federación formal de Estados sin compromisos supranacionales (Moreno Juste, 2003: 505).


El desafío pasa “por reinventarse como ya lo hizo con éxito durante el Congreso de Viena a inicios del siglo XIX o después de la Segunda Guerra Mundial. Para ello debe priorizar la producción, la inversión y la innovación. Simultáneamente debe avanzar en la conformación de un gobierno europeo con autoridad fiscal y presupuestaria, capacidad para regular el funcionamiento de los mercados financiaros, los medios para proveer la defensa de su territorio y población. Los próximos diez años serán decisivos para determinar el futuro de Europa y definir su posición en el escenario mundial del siglo XXI” (De La Balze, 2011: 30).


Para nosotros ello tiene un nombre, porque de lo contrario quedan difusas las capacidades que establece con claridad Felipe De La Balze que debe tener Europa: Estado continental industrial. Reiteramos nuevamente nuestra hipótesis, únicamente de esta manera toma encarnadura el diálogo Unión Europea- MERCOSUR, como espacios geopolíticos.


c) El MERCOSUR desde nosotros


El MERCOSUR, más allá de innegables tensiones entre ser una zona de libre comercio y unión aduanera, es hijo del unionismo latinoamericano del siglo XX, de la generación del 900 de Martí, Rodó, Ugarte, Blanco Fombona y Olivera Lima entre otros, y que toma cuerpo en el nuevo ABC del continentalismo de Juan Perón, cuyo antecedente fue el ABC del Barón de Río Branco y su origen más remoto fue el unionismo hispanoamericano de los Libertadores San Martín, Bolívar y Artigas (Barrios, 2007).


Estamos en la transición de los Estados agroexportadores producto de la fragmentación al Estado continental del siglo XXI.


Perón ve el núcleo de la integración de América Latina en la unidad de América del Sur, el núcleo de la América del Sur es la alianza argentino- brasilera. Y desde ese núcleo duro, generar la equipolaridad luso-hispana mestiza latinoamericana.


Somos una Nación, solo fragmentada, pero en trance de una nueva conjugación con el MERCOSUR, hacia el salto de Estados- islas a Estado continental. Es lo que llamó Perón “continentalismo” en 1951.


Es bueno aclarar la complementación y no el antagonismo entre Unasur y MERCOSUR. Lo afirma el alto Representante del MERCOSUR Samuel Pinheiro Guimaraes: “Unasur es un modo de mantener cerca de nuestros pares que comercialmente optaron por otras políticas. Es bueno que todos integremos el Consejo Sudamericano de Defensa” (Pinheiro Guimaraes, 2011: 15)


El MERCOSUR, en verdad posee un deficit institucional con respecto a la Unión Europea, pero su fortaleza reside en su historia cultural común del espacio latinoamericano donde subyace por debajo de los Estados, la Nación Latinoamericana.


El MERCOSUR tiene un único destino para no ser un segmento financiero del mercado mundial, saltar de los Estados-islas al Estado continental industrial sudamericano. Si ello, no se produce, desde nuestro enfoque en los próximos veinte años habrá fracasado el proceso de integración regional para detenerse en un proceso oscilante entre la Unión Aduanera y una Zona de libre comercio.


Concluimos este punto, afirmando que desde historias diferentes, la Unión Europea y el MERCOSUR, tienen la impostergable tarea política de trasformase en Estados continentales industriales para poder participar del sistema mundial multipolar, solo en ese marco cobra anchura estratégica el diálogo Unión Europea- MERCOSUR en una agenda que vaya más allá de la foto encapsulada y eterna del juego de suma cero de la liberalización comercial.


d) Una agenda de cooperación en el horizonte de dos potenciales Estados Continentales


En este último punto de nuestro trabajo no ahondaremos en realizar un análisis de las posibilidades de asociatividad económica existente y potenciales entre la Unión Europea y el MERCOSUR. Sin embargo se nota la perdida de peso relativo en el comercio de América Latina , la debilidad de la UE como mercado de destino y la cada vez más fuerte presencia de China y otros países de Asia según el Documento en Busca de una Asociación Renovada entre América Latina y el Caribe y las Unión Europea (CEPAL, 2011).


Remitimos a este pormenorizado documento la exploración de las potecialidades económicas y de un diagnóstico de la actualidad entre la Unión Europa y América Latina y el Caribe.


Sin embargo, el objetivo de nuestro trabajo, y nos parece que lo dejamos evidenciado, pasa por enmarcar desde un sentido estratégico el diálogo unión Europea y MERCOSUR.


Consideramos que si el mismo, es desde la dimensión exclusivista de los bloques comerciales únicamente, nos cansaremos de observar una fotografía que se viene repitiendo año a año, la falta de acuerdo en materia de regulaciones y subsidios para la liberalización comercial.


Si esto, se repite nuevamente, la dinámica geoeconómica que se mueve, mientras la visión comercialista detiene, irá disociando y alejando a Europa del MERCOSUR y viceversa, en pos de Estados continentales que se han acercado a América del Sur como China e India. Y esta tendencia, empieza a notarse nítidamente según el Documento citado.


Un diálogo tiene rumbo, aún con disenso, porque diálogo significa diversificar el temario, si la Unión Europea y el MERCOSUR, profundizan un rumbo direccionador hacia un Estado continental industrial.


Y la proyección de la UE y del MERCOSUR como virtuales Estados continentales industriales se indispensable para evitar un G 2 entre China- EE.UU. o un G 3 -China, EE.UU. y Rusia -.


Este planteo es político, las ciencias sociales deben cumplir con su triple visión descriptiva, explicativa y prescriptiva, desde un compromiso ético desde un espacio situado.


Esto lo hemos hecho como sudamericano pero preocupado por el destino del sistema mundo y del rol que jugarán en él, Europa y el MERCOSUR.


Desde este orden estratégico cobra y recobra sentido, desde una refutación de la soberanía en el marco de Estados continentales que participan del sistema mundo bipolar planteamos algunos ejes como propuestas de diálogos.



- Las dos regiones suman más de dos mil millones de habitantes, lo que implica asumir desafíos comunes globales desde nosotros, no desde una agenda impuesta, como por ejemplo, el terrorismo, el cambio climático, crimen organizado y narcotráfico, entre otras.


- El MERCOSUR puede ayudar a mitigar el impacto del envejecimiento de la población europea. Esto significa rediscutir la anacrónica Ley del Retorno y realizar un plan de reinmigración del MERCOSUR.


- El MERCOSUR como potencia en recursos naturales puede explorar inversiones europeas que no tengan la mera finalidad de la rentabilidad cortoplacista.


- España y Portugal pueden jugar como vehículo de puerta de entrada a las discusiones estratégicas con la UE. Solo la inversión española directa en los últimos años alcanzó los 136.233 millones de euros.


- Intercambio de programas partidarios y de experiencia política de Integración Regional y reformas del Estado.


- Crear Programas de formación de ciudadanìa regional en todos los niveles.


- Programas de intercambio académicos que tengan como objetivo la búsqueda de instalar una agenda común más allá de lo comercialista.


- Crear cátedras comunes de integración regional en las Universidades y Academias Diplomáticas.


- Intercambio de programas y experiencias educativas de nivel terciarios técnicos para brindarle a los jóvenes inclusión social.


- Promover Universidades virtuales de la integración


- Redefinir en un diálogo abierto y diplomático el rol de Malvinas. Si el Tratado de Lisboa considera a Malvinas, Georgias y Sandwich del sur como territorios de ultramar de la Unión Europea ello obliga a un necesario diálogo en un ámbito de redefinición de la soberanía europea en un Estado continental industrial.


Lo expuesto en forma clara y simple de una posible agenda de diálogo en construcción solo será posible si Unión Europea y MERCOSUR reorientan y profundizan un horizonte continentalista.



Es función de la Ciencias Sociales no empantanarse en lo microscópico del día a día, sin que esto sea importante, sino en ayudar en trazar el horizonte del mundo en que vivimos.



BIBLIOGRAFIA





BRZEZINSKI, Zbigniew1998 “El gran tablero mundial, la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos”, Barcelona, Paidós.


BARRIOS, Miguel Ángel2007 “El latinoamericanismo en el pensamiento político de Manuel Ugarte”, Buenos Aires, Biblos.


2008 “Perón y el peronismo en el sistema mundo del siglo XXI”, Buenos Aires, Biblos


2009 “Diccionario latinoamericano de seguridad y geopolítica”, Buenos Aires, Biblos.


2010 “El latinoamericanismo educativo en la perspectiva de la integración regional”, Buenos Aires, Biblos.


DE LA BALZE, Felipe 2011 “Dilema del modelo europeo de bienestar”, Clarín, Buenos Aires.


JAGUARIBE, Helio 2003 “Argentina y Brasil en la cornisa de la Historia”, Clarín, Buenos Aires, 23 de noviembre,


KLARE, Michael. 2001 “La nueva geopolítica”, icci.ne/globalización/2003/fg362.htm


KISSINGER, Henry 2009 “Se desplazan los polos de poder”, Clarín, Buenos Aires, 3 de agosto, pp. 19 2010 “Un mundo complejo y lleno de contradicciones”, Clarín, Buenos Aires, 4 de diciembre.


KENNEDY, Paul 2004 “Estados Unidos no puede dejar el mundo librado a su suerte”, Clarín, Buenos Aires, 29 de junio, pp. 19.


METHOL FERRÉ, Alberto. 2006 “La América Latina del siglo XXI”, Buenos Aires, Edhosa.


pp. 42.


PINHEIRO GUIMARAES, Samuel2011 “Brasil no quiere repetir errores de los imperios”, Página 12, Buenos Aires.


RUSSELL, Roberto 2004 “El orden internacional pos Irak” en Hirst, Mónica; Pérez Llana, Carlos; Russell, Roberto y Tokatlian; “Imperio, Estado e Instituciones. La política internacional en los comienzos del siglo XXI, Buenos Aires, Fundación OSDE, Atlántida.

29 de mayo de 2011

Tiberio Graziani entrevistado por "Disenso"







Europa: Un vacío geopolítico.








Siguiendo con el ciclo de entrevistas ya inaugurado, en esta ocasión contamos con Tiberio Graziani, director de "Eurasia - Revista di studi geopolitici” - www.eurasia-rivista.org - y presidente del Instituto de Estudios Avanzados de Geopolítica y Ciencias Auxiliares (ISAG). También fue cofundador del Instituto de Estudios Avanzados para el Cercano y Medio Oriente (IEMASVO), del que fue vicepresidente para los años 2007-2008. Enseñó durante años en las universidades de Perugia y l'Aquila. Ha sido profesor de cursos para el ICE (Instituto para el Comercio Exterior) en varios países, entre ellos Uzbekistán, China, India, Libia y Argentina. Desde ya agradecemos al Prof. Graziani su amabilidad y atención.



ENTREVISTA



DISENSO: Por momentos parece que la Unión Europea vive inmersa en una fractura política, como si no se hubiese concretado en términos geopolíticos, un rol alternativo de “poder europeo” en la arena política internacional; nos interesa saber si Ud. comparte nuestra impresión, y de ser así ¿A qué factores Ud. atribuye esa incapacidad?



TIBERIO GRAZIANI: Sin temor a equivocarnos, podemos decir que una política exterior de la Unión Europea en la práctica no existe. Ni siquiera hay una clara visión geopolítica de la Unión. Intereses nacionales de carácter particularista y la diversidad política, económica y cultural tiene prioridad sobre la Unión Europea. Es típico el caso de la energía y el ejército europeo. Cada país miembro sigue su propio camino. Sólo se puede hablar de potencia europea en términos estadísticos y económicos. En términos financieros las últimas decisiones han aumentado la brecha entre los países miembros "más fuerte" y los más "débiles". La Unión es, en términos políticos, un cuerpo fragmentado e incoherente. Los factores del fracaso se deben principalmente a la dependencia de las naciones europeas a los intereses estadounidenses. La inclusión de la mayoría de los países europeos en la OTAN, que es una alianza de carácter hegemónico, es decir, un dispositivo geopolítico funcional a las directivas militares de la Casa Blanca y el Pentágono, no permite la construcción de una verdadera unidad geopolítica europea. La historia de la unidad europea, desde su concreción como comunidad económica, está marcada fuertemente por la subordinación política y militar a los EE.UU. Por otra parte, el fracaso se debe también a la baja sensibilidad geopolítica en los países miembros de las clases dirigentes, todos enfocados en mezquinos intereses nacionales y renuentes a llevar a cabo la unidad de Europa. (sigue)




Leer más en: http://www.disenso.org/europa_unvaciogeopolitico

26 de mayo de 2011

G 8






Urgente24.- En la ciudad francesa de Deauville, los jefes de Estados de las ocho principales economías del mundo, rodeados de un impresionante operativo de seguridad por aire, tierra y mar, pondrán sobre la mesa de debate las revueltas que sacuden a Medio Oriente así como la energía nuclear.



Moscú, en tanto, anticipó que no dejará que el G-8 discuta "medidas de presión y sanciones" contra los regímenes del mundo árabe acusados de reprimir violentamente los movimientos de protesta, según indicó el Kremlin en un comunicado.



"El G8 no debe transformarse en un órgano que proponga medidas de presión y sanciones", subraya la Presidencia rusa en el comunicado emitido en la víspera del inicio de la cumbre.



"Rusia continuará trabajando con relaciones bilaterales mutuamente ventajosas con los países de Medio Oriente y Africa del Norte que atraviesan dificultades políticas, económicas y humanitarias", precisó el comunicado oficial.



La crisis en Japón originada por la catástrofe de la planta nuclear de Fukushima también estará sobre la mesa de discusión, ya que la problemática por ese tipo de energía involucra a países como Alemania, que vive desde hace meses inmersos en una discusión si finalmente desactiva sus viejas plantas nucleares para saber si finalmente desactiva sus viejas plantas nucleares.





La presencia de presidentes y jefes de Estado transformó a Deauville en una fortaleza por el dispositivo de seguridad desplegado por el gobierno francés, que incluye a más de 12.000 policías y efectivos de seguridad.





Con importantes medidas de seguridad, Francia pretende tomar todos los recaudos necesarios para impedir desbordes en las manifestaciones o atentados contra una Cumbre que reunirá a mandatarios de USA, Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia, Japón, Italia y Canadá.





Y como si no fuesen pocas esas presencias, habrá otros ocho invitados: la Unión Europea y siete Jefes de Estados de naciones africanas para discutir sobre narcotráfico internacional.





Como ante cada Cumbre del G-8, en esta ocasión se organizará también una contra cumbre. La misma tendrá lugar en la industrial y portuaria ciudad de Le Havre bajo el lema “G8 vete”, convocada por 34 asociaciones, sindicatos y organismos no gubernamentales.





Disuadidos por el operativo de seguridad, los manifestantes antiglobalización se reunirán del otro lado del estuario del río Sena, que desemboca en el Canal deLa Mancha, pero también habrá manifestaciones en Caen, Toulouse, Marsella, París y Berlín.





Los organizadores esperan convocar a 10.000 personas a Le Havre, cuyos comerciantes temen por posibles incidentes y desbordes, como ha ocurrido sistemáticamente en cada cita del G8.





Por úlitmo, se supo que los países del G-8 no decidirán durante la cumbre de esta semana sobre la sucesión al frente del Fondo Monetario Internacional de Dominique Strauss-Kahn, acusado de asalto sexual en USA, aunque aseguraron que el temá está en la agenda de temas a tratar.





Fuentes gubernamentales germanas señalaron en Berlín que el G-8, no es el indicado para tomar una decisión sobre la dirección del FMI, y añadieron que durante el encuentro se tratará, naturalmente, sobre el FMI, pero recordaron que el proceso de presentación de candidaturas no se cierra hasta el 10 de junio.





Asimismo subrayaron que en el G-8 no están representados todos los países que juegan un papel relevante a la hora de decidir sobre la sucesión de Strauss-Kahn en referencia a potencias emergentes como China, la India o Brasil.





Infografía Ria Novosti:





http://sp.rian.ru/infografia/20110526/149144769.html













25 de mayo de 2011

25 DE MAYO 1810 - 2011




“El Servicio de la Inteligencia”


Por José Luis Muñoz Azpiri




La Argentina aparece ante los ojos europeos cuando se está erigiendo la basílica romana de San Pedro, gobierna León X y es excomulgado Lutero. Funda Buenos Aires un soldado español que ha participado en el saqueo de Roma junto con tropas alemanas. La segunda y definitiva fundación de la ciudad ocurre mientras Vignola alza la iglesia de Jesús en Roma, primer templo jesuítico del mundo. Desde entonces, y hasta 1810, cuando proliferan los reinos napoleónicos y el Gran Corso firma la paz de Viena, vivimos la existencia de reino feliz y emprendedor de la corona de España.


En tanto en Europa arde la llama luterana, los jesuitas adoctrinan las tribus del Orinoco y el Plata. España declara, en medio de las selvas y el trópico americano, que la raza humana es una sola y que “Dios, Nuestro Señor, que es único y eterno, hizo un hombre y una mujer de los cuales todos descendemos”. Los indígenas americanos son elevados a la categoría moral de los europeos y sobre dicha proclama filosófica se alza el monumento del derecho indiano que regirá casi todo nuestro pensamiento jurídico hasta el siglo XVIII. Los Cronistas de Indias, que el propio Edward Fueter exalta en su verdadero mérito profesional, yerguen el pórtico de la inteligencia y el espíritu de la América española trazando los perfiles de nuestra credencial humana y explicando nuestra justificación universal.


América es la pedana de la Contrarreforma. Los estudios de Heinrich Wolffin han revalidado los valores estéticos adscriptos a dicha manifestación teológica del “Gran Experimento”. El arte jesuítico es la musa del porvenir, la tensión vibrátil, el triunfo de lo inestable y mudable. La fórmula “dionisíaca” de Nietzsche se relaciona con los goces de la infinitud que proporcionan los cuadros del Greco, los frontis barrocos.


España funda en el virreinato del Río de la Plata dos universidades filosóficas. Mejor dicho, teológico-humanistas. Los centros de estudio de Córdoba y de Charcas crean en la Argentina el hombre humano, el “humanista” cristiano que pone de moda en Europa, Juan Luis de Vives, padre la psicología moderna. Es difícil descubrir hoy día la huella de este ponderado equilibrio: Las casas universitarias austríacas y borbónicas crean en el estudioso argentino la conciencia científica más alta al dar a conocer a éste lo que cada cosa significa y su valor en el conjunto de las cosas. Enseñan la única sabiduría posible, aquella que se funda en lo absoluto y universal. En Córdoba y el Altiplano se forja el cerebro de la mayor parte de los pensadores de la Revolución. Más tarde, el pensamiento se regirá por experiencias sensibles, abominando de los frutos de la deducción y trasladando el ejercicio de la inteligencia al plano de lo dudoso e hipotético.


El pensador que ejerce mayor influencia en la Argentina, en los siglos XVII y XVIII es el andaluz Francisco Suárez, considerado entre nosotros como el lúcido y representativo filósofo posterior al Renacimiento. El suarismo transforma a Córdoba (de la Nueva Andalucía) en una Salamanca o Sorbona en lo relativo a la seriedad de los intentos y los estudios. Se ha llamado a Suárez “el segundo Aquino”. Los jesuitas de la colonia se plegaron también al movimiento de restauración de estudios inspirado en la teoría de Santo Tomás.


En 1806 y 1807 los ingleses invaden Buenos Aires y son derrotados ambas veces; las playas criollas brindan a España el desquite de Trafalgar. La irrupción británica pone en revulsión ideas que se habían mantenido estables durante más de dos siglos. Se expone el punto de vista de las ideas de Calvino acerca de la santificación del éxito, la consagración del triunfo material. Quién gana tiene razón. E Inglaterra parece, desde hace un siglo, que estuviera habituada “a ganar”. Las ideas de John Locke han arraigado en la América inglesa y en Francia. Comienza un período de gran agitación y angustia intelectual. Las facultades intelectuales de la Colonia entran en juego libre y son puestas en función por la Revolución de Mayo. El triunfo sobre los ingleses desemboca en la victoria de 1810, y dicha revolución, en el nacionalismo político.


Veinte años más tarde, el argentino intelectual se preocupa por definirse a sí mismo y definir el temperamento patrio. A la vez, descubre nuevos caminos en el viejo mapa hispánico. Se debaten los viejos temas de la Ilustración, la fisiocracia, la política teórica británica, el economismo y el sentimentalismo rousseauniano que había hecho arrancar lágrimas al joven Napoleón.


Las doctrinas suaristas y tomistas acerca del fundamento popular de la soberanía que se enseñaban en Córdoba, proveen la base del fermento revolucionario de 1810. La propia España preparó nuestra Revolución como lo hizo Inglaterra con América del Norte mediante el ejemplo de la tradición parlamentaria y las enseñanzas de Locke. Un estudiante de Salamanca, Manuel Belgrano, es el representante del movimiento emancipador argentino mientras un soldado del rey, en España, José de San Martín, es autor de la primera tentativa de “liberación latinoamericana”, como hoy se dice, con punto de partida y asiento estratégico en Buenos Aires.


Estos datos sientan dos nociones que debemos dejar precisadas desde ahora: la unidad histórica argentina indivisa entre el período hispánico y el autónomo o independiente y el contacto en la Argentina de las ideas puras con zonas alejadas aparentemente de su influencia, como la política y la economía. El modernismo querrá torcer ese rumbo a principios del siglo XX, pero sin resultado. El escepticismo, la indiferencia moral y política y el exotismo no son plantas vernáculas entre nosotros. La botánica nacional no las admite. La historia de la mentalidad argentina es la del pensamiento español y americano con influencias francesas e inglesas, transformado en acción social. Nuestra torre de marfil es torre sienesa, con merlones y aspilleras apercibida para el ataque y la defensa diarias.


La búsqueda de Canaán


En el período independiente la cultura argentina alimenta los ideales colectivos, aspirando a arrancar del marco profesional el pensamiento, prosa y poesía. Aún cuando cambie de aspecto con las diversas apreciaciones filosóficas que exige la marcha del tiempo, la cultura determina la condición del hombre en cada época y en cada lugar. En este período señalamos una época de fermentación de ideas y propagación difusiva de las producciones del intelecto. En ocasiones, la agitación y la difusión no corresponden con los valores de permanencia de la obra.


Se inicia la gran expedición exploradora del siglo XIX. Es una centuria abierta por Bonaparte, un hombre de acción, y clausurada por Emilio Zola, un heraldo de la acción social. Romanticismo y positivismo, revolución y restauración. Fechas: 1830, romanticismo, 1859, publicación del “Origen de las Especies”; 1893, “Datos inmediatos de la conciencia”, de Henri Bergson. Darwin concibe, en un viaje planetario durante el cual visita la Patagonia, en 1833, su teoría de la evolución. Conoce a Juan Manuel de Rosas, una fuerza de la naturaleza americana, donde se proyectan nuestras virtudes y nuestros defectos como en un colosal espejo cóncavo y en torno del cual se plantean los problemas de la razón de Estado, la dictadura legal, la extensión del concepto de gobierno popular, la órbita de la política y su integración ética, la conciliación entre utilidad y conciencia o entre ley y libertad y la armonía entre hombre y Estado. El pensamiento argentino durante medio siglo estará emparentado con la problemática de la voluntad y el brazo de Rosas. El libro de Darwin multiplica su retrato por el mundo.


El siglo XIX ha sido vilipendiado: “estúpido”, se le llamó. No creemos lo fuese por sus errores y equívocos sino por la absorción infrecuente de realidades a que obligó a una humanidad que no contaba con elementos suficientes para clasificarlos y sistematizarlos. Hablando concretamente, en el siglo romántico suceden muchas cosas. Las cabezas vacilan en semejante mare-mágnum.


En el aspecto local, tan solo en los casos de Rosas, la literatura gauchesca y el peronismo, la Nación ha actuado “da se”, en el sentido imperioso que se otorga a esta expresión en Italia. Estalla en el “Año X” una revolución que sueña con la libertad de todo alumbrada por el espíritu de los mejores. Sus cerebros, Moreno, el deán Funes, Belgrano y Monteagudo, comprenden súbitamente el carácter “americano” de la jornada. La Argentina liberta a seis naciones hermanas. El desgaste de la jornada engendra la anarquía y la restauración rosista. Rosas es una variante criolla del “restaurador orbis” romano, del salvador del mundo antiguo.


Sobreviene luego nuestro 1848, la Constitución de 1853. Se abre el lapso “tercera república”, que dura casi hasta la segunda gran guerra, influido por el empirismo y el cientificismo positivista. Nuestras musas son los hechos; nuestros dioses, el ferrocarril y los laboratorios. La generación de 1880, cuyo “modelo” rige hasta la muerte de Lugones y el prólogo de la hecatombe nietzscheana de 1939, extrema dichas ideas hasta la exasperación. Sarmiento declara: “Hagámonos los Estados Unidos”, Pellegrini exclama en Roma: “Nos salvaremos a fuerza de ser ricos”. Por primera vez en el mundo, se pospone la gracia divina a Mammón. La Argentina intenta salvarse a través del Becerro de Oro. Cuando alguien declara que no se puede servir a Dios y a Mammón, la divinidad del dinero, descubre bien pronto que Dios no existe. Pero ni somos ricos ni nos hemos salvado, como comprobamos ahora.


Alberdi, Sarmiento y López difunden el pensamiento empírico y positivo; lo cierran y superan Leopoldo Lugones y los escritores, universitarios, poetas e historiadores políticos agrupados en torno a centros de pensamiento como la facultad de Filosofía porteña, la Universidad de Córdoba, donde se inicia la revolución universitaria mundial, según la revista Facetas de Estados Unidos, medio siglo antes del triunfo de Marcuse, y núcleos de revisión filosófica e histórica cuyas teorías, divulgadas y generalizadas por una nueva prensa que comienza a florecer en torno de 1940, abren el camino del actual estado social.



El retorno a la Edad de Oro



Dicho fenómeno consiste en lo siguiente: las masas, consideradas hasta ayer como motores de acción irresponsable, e incapaces colectivamente de cumplir una misión consciente, se transforman en actores principales y corifeos del drama humano espiritual, social o político del país. Un pueblo entero alcanza la autoconciencia. En la alborada del Bicentenario, la Argentina se transforma en un noble laboratorio de experimentos sociales y cultura colectiva.


Los rezagos liberales se confunden con las avanzadas nacionales y populares en el 2010 como las aguas turbias del Plata con el añil ultramarino de la embocadura del río materno (“argentino” significa “platense”). Los nuevos escritores sostienen coordenadas espirituales comunes. Creen en el destino universal y mesiánico de la Nación (“¡Hay en la tierra una Argentina!” como proclamó Darío). El país, pese a la incredulidad de muchos, tiene un destino profético, idea que surge espontáneamente en 1810 y se aplica a los ideales liberales. Se exalta la personalidad de la historia argentina como norma superior ética (San Martín en Guayaquil). Arraiga el convencimiento de que debemos desarrollar una especie de lección humana de generosidad y sentido festival y casi deportivo de la vida regido por las supremas categorías latinoamericanas de la sobriedad y la delicadeza.


Ha existido una época de oro, una edad saturniana, en que el hombre era imagen de Dios. Y todas las cosas, como canta el salmo del poeta David, “eran esclavas del hombre”. Desde hace demasiado tiempo nuestra inteligencia se halla consagrada al servicio de las cosas. Una nación, cuyo héroe civil continúa siendo Sarmiento, un educador, lo menos que puede exigir de sí misma es liberar a sus hijos de la ignorancia, la miseria y el crudo materialismo y hacer que las cosas vuelvan al cometido bíblico de subordinarse a la voluntad del hombre. Tal es la tarea que compete al pueblo del Bicentenario.







23 de mayo de 2011

La raza cósmica









La raza cósmica


Por Andrés Soliz Rada


Primer Ministro de Hidrocarburos de Evo Morales,


al nacionalizarse el Petròleo


Rebelión










La Raza Cósmica es el mestizaje latinoamericano. Es la mayor contribución filosófica de América Latina (AL) a la humanidad desde su propia originalidad. Es la matriz de una nueva era civilizadora y esperanza de acabar con guerras fratricidas, razón por la que debería convertirse en el deber ser de los seres humanos. Es la raza síntesis o raza integral, hecha con el genio y la sangre de todos los pueblos. Es fusión y puente de razas más sólido que todas las razas anteriores. José Vasconcelos, autor del libro “La Raza Cósmica” (1925), llevó a la práctica sus ideas al convocar, en su calidad de Ministro de Educación de México, al primer congreso mundial de estudiantes de 1921, al que asistieron también estudiantes chinos. En la oportunidad, se puntualizó que los latinoamericanos debemos ser tratados como iguales, pero exigiendo el mismo trato para todos los países y culturas. Con relación a los pueblos indígenas, se opinó que el patriotismo que no esté arraigado en Coauthemoc y Atahuallpa carecerá de sostén, pero, al mismo tiempo, es necesario relacionarlo con su fuente hispana. La visión de Raza Cósmica abarca lo económico, ya que las naciones deben disfrutar de sus propias riquezas.



“La Raza Cósmica” se publicó cuando estaban en boga las ideas del Conde de Gabineau, para quien la historia es la lucha entre razas superiores e inferiores. Gobineau, al igual que el también francés Gustavo Le Bon, afirma que peor que las razas inferiores es la mezcla racial, fomentada por la Iglesia Católica, dice, la que supuestamente provoca degeneraciones. Como es obvio, Gobineau es uno de los inspiradores del nazismo. Por tanto, la única esperanza del mundo está en el mestizaje de sangre y de culturas, por lo que debe lucharse contra la exclusión y el avasallamiento del capital financiero, especialmente anglosajón.



Vasconcelos fue parte de la “generación del 900” (precedida por el venezolano Simón Rodríguez y el cubano José Martí), junto al uruguayo José Enrique Rodó, al argentino Manuel Ugarte, al peruano Francisco García Calderón, al mexicano Carlos Pereyra y al venezolano Rufino Blanco Bombona, entre otros, para quienes America Latina no es un conjunto de naciones, sino una nación deshecha que debemos reconstruir. Así se transita de una visión nacionalista a una latinoamericanista, de las patrias chicas a la Patria Grande, de los Estados desunidos del Sur, a los Estados Unidos del Sur. La “generación del 900” incluyó a Brasil en la nación sudamericana. Por ello Ugarte insiste en que Ibero América pertenece a los iberoamericanos y Rodó anota que todo lo que nos divide es germen de males. Las ideas de Vasconcelos fueron ampliadas en años posteriores por el peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, el chileno Felipe Herrera, el argentino Abelardo Ramos, el brasileño Helio Jaguaribe y el uruguayo Alberto Methol Ferré.



Muchos de los conceptos citados forman parte del libroEl Latino americanismo Educativo en la Perspectiva de la Integración Regional” del académico argentino Miguel Angel Barrios (Editorial Biblos, Buenos Aires, 2011), quien propone, dentro de la cosmovisión mestiza, que la educación sea la herramienta de la construcción del Estado continental sudamericano. El libro emerge, dice Barrios, en momentos que se ha iniciado la desoccidentalización del mundo, ya que, después de cinco siglos, la riqueza fluye de EEUU y Europa Occidental a potencias emergentes como Rusia, China, la India y Brasil (el BRIC). En consecuencia, es el momento de educar a fin de elegir correctamente entre el MERCOSUR y los Tratados de Libre Comercio que imponen las potencias y de soñar con la utopía del mestizaje global, previa consolidación de los Estados Continente del Siglo XXI, a fin de frustrar a los ideólogos del imperialismo, como Samuel Huntington, que exigen nuevas guerras entre civilizaciones, al igual que en Irak y Afganistán. En ese contexto, ¿cuál es la contribución de Bolivia a la Patria Grande luego del reconocimiento constitucional a 36 inexistentes naciones indígenas?



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



http://rebelion.org/noticia.php?id=128862

22 de mayo de 2011

¡El mercado no existe!




Hace unas semanas,


El pensador argentino


Denes Martos,


desarrollo este articulo, que


se anticipa a la rebelión de los


Españoles del 15M








¡El mercado no existe!





En las últimas décadas, especialmente luego de la moda de la globalización y las privatizaciones, mis amigos economistas se han vuelto adictos a frases tales como “eso no lo tolerará el mercado”, “eso el mercado no lo soporta”, “eso es algo que el mercado castigará”, “no se puede legislar contra el mercado por la misma razón por la cual no se puede legislar contra la ley de la gravedad” . . . y cosas parecidas.




De ello se desprende – siempre según mis amigos economistas – que el susodicho mercado debe ser un personaje muy influyente en nuestra vida puesto que el acierto o el fracaso de cualquier medida social, económica o política dependería exclusivamente de la opinión y de la decisión del mercado. Como lógica consecuencia, pues, nuestra supervivencia dependería, a su vez, de hacer todo lo humanamente posible e imposible para que nuestras decisiones cotidianas coincidan puntualmente con las opiniones y con el juicio definitivo de este mercado.




Es curioso pero, por otra parte, también se nos dice que la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Que el Estado democrático es libre e independiente y, sobre todo, que sus tres poderes deben ser libres e independientes. Que el poder emana del pueblo; que este pueblo elige a sus representantes y que estos representantes gobiernan por mandato del pueblo ejerciendo sus funciones a través de instituciones democráticas soberanas. Y digo que es curioso porque en este discurso no se dice absolutamente nada acerca del poder irrestricto e incontrolado del mercado. Más aun: el mercado ni siquiera figura en la Constitución.




Aunque más curioso todavía es que, aparentemente al menos, al mercado el discurso político y la laguna constitucional parecen no molestarle un comino. Es como si el mercado y la democracia hubiesen firmado un convenio de coexistencia pacífica en cuyo marco los políticos pueden hablar a sus anchas de libertades e igualdades mientras mis amigos economistas no se cansan de subrayar la ley de gravedad que hace respetar el mercado en forma inevitable e inapelable. Aunque, también hay quienes opinan que, bien mirada, parecería ser que esta coexistencia no es tan pacífica después de todo.




De cualquier manera que sea ¿quién es este misterioso mercado que tiene la última palabra en todo, independientemente de lo que piensen, digan o decidan los representantes del pueblo soberano en el marco de sus democráticas y soberanas instituciones? La pregunta no es tan sólo retórica porque, como todos sabemos, el que tiene la última palabra ejerce también la soberanía.




Otra cosa, quizás tan políticamente incorrecta como la anterior, sería la de preguntarnos quién le confirió a este mercado el poder de juzgar y emitir sentencia sobre la vida, obra y milagros de cualquier cosa que decida el Estado. O bien, puesto de otra forma: ¿en virtud de qué criterio se acepta que el mercado actúe de supremo juez de todas las decisiones políticas?


Quizás una buena aproximación al misterio de la identidad del mercado sería investigar un poco acerca de qué le ha gustado y qué le ha disgustado al mercado en, digamos, los últimos 30 años. Un ejercicio como ése revelaría, por ejemplo, que el mercado tiene una especial aversión por cualquier cosa que sea gratuita. Uno de sus apotegmas preferidos es que “no hay comidas gratis” – lo cual no es sino una apenas pasable traducción del muy anglosajón dicho de: “there is no such thing as a free meal”. Sea como fuere, según este apotegma o corolario a la ley de gravedad mercantil, todo actor social, económico o político tiene la ineludible obligación de pagar un precio por todo. En otras palabras: según el mercado, la sociedad humana es una sociedad de los que pagan. Y quienes no tienen con qué pagar entran automáticamente dentro de la clasificación de “marginados”. Es decir: no forman parte de la sociedad. Por definición de "marginado".


Por eso es que al mercado no le gusta que el Estado se ocupe, ni siquiera un poco, de quienes no pueden pagar. Por ejemplo, creando trabajo para que puedan pagar. Las empresas estatales son anatema porque, la ley de gravedad mencionada establece en forma indiscutible que "el Estado es mal administrador". Extrañamente sin embargo, al mercado le gusta que el Estado apoye, ayude y hasta financie generosamente – ya sea en forma abierta o implícita – a las empresas privadas, especialmente a las grandes corporaciones internacionales y muy especialmente a los bancos. Y no sólo le gusta sino que a veces hasta lo exige de bastante mala manera. Con lo cual parecería ser que para este segmento de la sociedad existen las “comidas gratis” después de todo. Aunque, claro está, bajo el argumento que, de esta forma, el Estado promueve la “competividad” y la “eficiencia”.


De ello se desprende que al mercado le encanta la competencia y la competitividad. Además, adora la eficacia y la eficiencia. Quizás por ello es que sus voceros repiten hasta el cansancio que la mejor forma de fomentar la competividad y la eficiencia es invertir en lo que se llama el “capital humano” porque – así se afirma – el desarrollo del “capital humano” es la base de toda riqueza y de todo crecimiento. Al margen ahora de la discusión algo metafísica sobre qué deberíamos entender por “capital humano” y cuales son los límites naturales de su “desarrollo”, la observación es demasiado obvia como para estar en desacuerdo. Lamentablemente, sin embargo, al mercado le desagrada sobremanera que aumenten los salarios o los impuestos porque, en su opinión, esto arruina la competitividad. Con lo cual nos metimos olímpicamente en un hermoso callejón sin salida. Porque, si no crecen los salarios, ¿con qué pagarán los individuos la inversión en su desarrollo para ser competitivos y eficientes? Recuerden: hay que pagar por todo. Incluso por la capacitación. Nada debe ser gratis. Por el otro lado, si no crece la recaudación impositiva, ¿con qué financiará el Estado las instituciones, los planes y los servicios públicos tendientes a fomentar el desarrollo del “capital humano”? Porque, de nuevo: hay que pagar por todo. Si no pagan los individuos, lo paga el Estado. Es decir: lo pagan los individuos que pagan los gastos del Estado.


De todos modos, lo que al mercado le gusta es que los salarios sean bajos, los impuestos sean muy bajos y las regulaciones sean escasas. Lo último significa que al mercado lo saca de las casillas que el Estado lo jorobe con reglamentaciones, medidas en defensa del medioambiente, normas de seguridad laboral, disposiciones sobre salarios mínimos y – sobre todo – con controles bancarios, regulaciones financieras y supervisiones de la calidad de los servicios.


Claro que esta actitud del mercado genera, después, algunos pequeños problemas. Como consecuencia de estos criterios, la tendencia de los salarios es la de caer por debajo de la línea de pobreza con lo cual los afectados no sólo no pueden invertir en el desarrollo de su "capital humano" sino ni siquiera en una subsistencia aproximadamente satisfactoria. Los impuestos bajos obligan al endeudamiento del Estado a tasas que convierten los préstamos de la deuda pública en impagables y las instituciones internacionales de crédito se encargan luego de maniatar a ese mismo Estado hasta el punto de hacerle imposible el cumplimiento de sus funciones esenciales. La “desregulación” permite que las grandes corporaciones dicten las ganancias que pretenden obtener por sus productos o sus servicios, minimizando las inversiones y maximizando las ganancias. La misma “desregulación”, pero en este caso de las operaciones bancarias y financieras, permite que las megacorporaciones y los megabancos armen enormes “burbujas” con dinero inexistente.


Pero, según el mercado, todo esto no importa. Es más: todo eso está bien. Porque, como no hay mal que dure cien años ni cristiano que lo aguante, las “oscilaciones” del mercado tarde o temprano se equilibran. Porque, como todo el mundo sabe, “la mano invisible del mercado” termina arreglándolo todo. Al mercado no hay que regularlo – perdón: NO SE DEBE regular al mercado – porque, he aquí mis queridos amigos la clave de todo: ¡el mercado se autorregula! No en última instancia ésa es la esencia misma de la libertad: todo se paga, pero el precio lo impone libremente el mercado y el mercado se halla autorregulado por su propia libertad.


Sería interesante poder discutir esta capacidad auto regulatoria de la mano invisible del mercado libre a la luz de los colapsos financieros de las últimas décadas. Sería interesante, digo, si habría con quién. Porque resulta que no hay con quién. Mis amigos economistas recitan obedientemente las lecciones que aprendieron en la facultad y que, en esencia, consisten en admitir la modificación de una o dos variables mientras suponen fijas todas las demás. La macana está en que en todas las demás estamos todos nosotros. Y, mientras esas variables supuestamente fijas se mueven que da calambre, el mercado se niega a someterse a debate. No sólo la mano del mercado es invisible. El mercado mismo es inhallable a la hora de responder a ciertas preguntas incómodas y deslindar responsabilidades.


Considerando todo lo anterior, debo confesar que en los últimos tiempos he estado jugueteando con una teoría que seguramente será algo estrafalaria pero que, por más esfuerzos que hago, no consigo sacármela de la cabeza. Según esta trasnochada teoría mía – y por favor no se escandalicen – el mercado. . . ¡no existe! Es un fantasma creado por los autores de los libros de economía a pedido de ciertas personas que tienen muchísimo dinero y muchísimo interés en hacernos creer que lo que ellos hacen es obra del mercado. Mi teoría es que existe la plutocracia y, paralelamente a ella, en muchos países existe también la cleptocracia. Existe la mano, no demasiado visible pero visible al fin, de los dueños del dinero y de los dueños del fraude y la corrupción. Pero el mercado no existe. Y la prueba de que no existe está en que, si existiera – desde el momento en que no nos está permitido dudar de su honorabilidad – ya se habría hecho responsable por todas las decisiones que ha tomado. Es especial por las consecuencias. Pero no lo ha hecho. Por lo tanto, no existe.


A menos que se nos quiera hacer creer que el mercado somos nosotros mismos. Pero, en ese caso, me resisto a creer que seamos tan estúpidos. ¿Aceptamos préstamos a tasas de interés impagables? ¿Aceptamos pagar ganancias usurarias incontroladas? ¿Aceptamos pagar precios dictados por monopolios y oligopolios? ¿Aceptamos que la política dependa de una economía muy poco transparente? ¿Aceptamos bovinamente que el dinero pague campañas, que las campañas determinen los votos y que estos votos determinen el poder? ¿Aceptamos que nos gobiernen, directa o indirectamente, los dueños del dinero; ya sea que lo obtengan legalmente, lo roben o lo “consigan” por otros medios?


No. No podemos ser tan estúpidos.


Pero, como dije: lo mío es tan sólo una teoría.


Seguramente alguno de ustedes tiene otra mucho mejor.





Denes Martos


15/Febrero/2011




20 de mayo de 2011

"Por los viejos tiempos y por los nuevos por venir"






El clamor generalizado contra los abusos del régimen




financiero ha encontrado un lugar donde hacerse oír:







La Plaza de la Puerta




del Sol de Madrid










¿QUÉ ES ESTO?




La concentración permanente en la Puerta del Sol es una reacción espontánea, pacífica y multitudinaria de ciudadanos indignados por la brutal dictadura financiera, contra las traición de los gobiernos, contra la cobardía de los políticos, contra los atropellos de los bancos, contra los abusos de las grandes empresas, contra las mentiras de la prensa, contra la corrupción y el despilfarro, contra los embargos masivos de viviendas, contra el cierre de comercios y pequeñas empresas, contra la desocupación y el desempleo y, sobretodo, contra el desprecio con que es tratado el pueblo en su conjunto. En suma, es el clamor indignado de toda una sociedad que desnuda la falsa democracia del falsamente rico mundo occidental.


Comenzó con la movilización de algunos centenares de jóvenes activistas, y según pasan los días, es un movimiento generalizado, pacífico y de una energía impredecible. El paisaje no es ya el del inicio, ha ido creciendo con gentes de más edad. Padres y abuelos van rompiendo el clasismo juvenil, y dibujan un escenario multigeneracional que otorga mayor envergadura al movimiento. Si bien, sus promotores se han declarado contra los abusos del capitalismo, también han dejado claro que no son antisistema, que no quieren la abstención y hasta piden a la gente que acuda a votar. Con firmeza y con el atrevimiento que les brinda el espectacular éxito inicial, están desafiando las normas legales que limitan las manifestaciones en las vísperas de las elecciones municipales y regionales del próximo domingo. Ya han convocado una gran marcha por Madrid el mismo sábado por la noche, día de reflexión.





¿QUÉ DICE Y HACE EL PODER?




El poder está preocupado y ha movido ficha desde sus distintos frentes. Como es de manual, el mundo financiero y las grandes empresas guardan silencio y se preparan, con sigilo, en poner a buen resguardo sus intereses y a preparar el contraataque. El ala política del régimen ocupa su sitio natural: la derecha los trata de "fuera de la ley" y alienta los fantasmas del marxismo. Por su parte, los progres adoptan el tradicional papel paternalista y pretenden seducirles con evocaciones al romanticismo político del siglo pasado, mientras que los comunistas le dan un tímido apoyo pero se cuidan mucho en aparecer por la plaza.





Y el poder está preocupado porque "los insurgentes" plantean reivindicaciones absolutamente lunáticas. Quieren que el gobierno gobierne para la gente y no para los bancos, quieren que en lugar de recortes sociales haya inversiones que creen empleo, quieren que el estado deje de hipotecar el futuro del país en deudas que serán imposibles de pagar, quieren que los consumidores sean protegidos de los abusos de las grandes empresas de servicios, quieren que no se destruya la salud ni la educación de la población en aras de dar más dinero al mercado, quieren que los partidos políticos sean transparentes y abiertos al pueblo, quieren que en las listas de candidatos no aparezca ningún imputado por delitos de corrupción. Nada más ni nada menos.-





¿QUÉ PUEDE OCURRIR?




La prensa afecta al Régimen, es decir, todos lo medios de comunicación y todos los dueños de la libertad de expresión, coinciden en dar un mensaje de que este lío es algo pasajero y circunstancial. Una rabieta de niñatos y punto. También están de acuerdo que es una revuelta descontrolada, sin timón ni dirección y que, en suma, pretenden mucho, pero que no saben lo que quieren. Dan por hecho que, más temprano que tarde, comenzaran las divisiones y las desbandadas.




La prensa de derecha pide mano dura y no duda en tildarlos de "vagos" (El 40% de los jóvenes españoles no tiene trabajo). Aseguran que están alentados por la extrema izquierda y que no pasa de ser una tormenta de verano. Los medios progres se muestran "generosamente dispuestos a escuchar" sus quejas y ya hacen propuestas para que sus portavoces pasen a compartir sus tertulias. Es decir que los dirigentes se diluyan dentro del paraíso del poder y que el pueblo, como siempre, se quede con el culo al aire.





Pero....resultan tan crueles los efectos de la crisis, es también tan feroz la voracidad del capitalismo, y tan descarada la entrega y traición del poder político, que es posible que esté llegando al límite de su resistencia la enorme burbuja de resentimiento social que sobrevuela España. ¿Habrá llegado la hora de que reviente?





Si de esta protesta, aunque más no fuera, saliese un plan firme que organizase una militancia activa, pacífica y eficiente para defender los derechos de los consumidores y para exigir que todos los bancos y grandes empresas cumpliesen con la ley. Si solo alcanzan ese logro, pondrían en jaque al Régimen dominante de tal manera que su dictadura se quebraría en mil pedazos.





¿QUÉ HACER?




Por mi parte, mañana, cuando comience él período legal de reflexión por las elecciones, y cuando ya sea ilegal manifestarse, estaré en la Puerta del Sol junto a estos miles de ciudadanos. Luego, acompañado por la suave primavera madrileña y con una cerveza en la mano, brindaré por aquellos buenos y viejos tiempos en que teníamos ideales, y también levantaré la copa por los tiempos nuevos, que pueden venir buenos.





Eduardo Bonugli


Madrid 21 Mayo 2011




España último momento:


¿FRENO A 'DEMOCRACIA REAL YA'?


En España, prohíben la marcha de Tahir-Puerta del Sol


Muchos comparan la concentración popular en Madrid y otras ciudades españolas con la movilización egipcia a plaza Tahir, en El Cairo, antes de la caída de Hosni Mubarak. Lo concreto es que ahora prohibieron la movilización en España. http://www.urgente24.com/noticias/val/8698/ficha.html