Nos mudamos a Dossier Geopolítico

16 de septiembre de 2010

Las altas tecnologías en América Latina






por Rosendo Fraga










Un trabajo de investigación del CSIS (Center for Strategic & International Studies) con sede en Washington, plantea el alcance y la significación que están teniendo los programas espaciales en América Latina.




De acuerdo al estudio, entre 1985, cuando Brasil puso en órbita su primer satélite, el BRAZILSAT 1, y fines de 2008 fueron colocados en el espacio 33 satélites por países latinoamericanos. Brasil lleva el liderazgo con 14 -dos de ellos con China-, sigue Argentina con 9 -uno de ellos con EEUU y poniendo en órbita el primero en 1990-; México colocó 7 -el primero de ellos en 1985, tres meses mas tarde que el primero brasileño-; y Chile en 1998, Colombia en 2007 y Venezuela en 2008 se sumaron con un satélite cada uno.



El estudio del CISS consigna que entre 2009 y 2010 se han puesto en órbita varios satélites más en la región y señala que, a partir de 1990, estos programas fueron pasando del control militar al civil; también destaca que este tipo de emprendimientos permite adquirir un mejor status internacional para los países y propicia que EEUU avance en más proyectos binacionales con países latinoamericanos, especialmente con Brasil, al que considera un poder creciente en el escenario internacional.




Dos de los satélites brasileños han sido proyectos conjuntos con China, al igual que dos de los argentinos lo han sido con EEUU.




En cuanto a la Argentina, en agosto se ha conocido que en tres años tendría su propio lanzador espacial. Es un proyecto de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que creó para el mismo la empresa VENG. La base del lanzador estaría en Puerto Belgrano y podría colocar satélites de entre 250 y 400 kilos por debajo de la orbita LEO, entre los 200 y los 1200 kilómetros. Solo seis países del mundo pueden poner satélites en orbita por medios propios: Japón, China, India, EEUU, Rusia -en cooperación con Ucrania- y Francia, en el marco de un acuerdo con la Unión Europea.



Al mismo tiempo, la cuestión nuclear está tomando una nueva dimensión en la región. El proyecto de Brasil de contar con tres submarinos a propulsión nuclear en servicio en la próxima década, ha puesto en evidencia su vocación de constituirse en potencia global, como su pertenencia al llamado grupo BRIC (que integra con Rusia, India y China) le permite.




El tema nuclear siempre es muy sensible y en la última semana de junio, el físico nuclear y ex Rector de la Universidad de Sao Pablo, José Goldemberg, acusó a sectores de la administración Lula, supuestamente encabezados por el Vicepresidente José Alencar, de impulsar la construcción de la bomba atómica.



Pero Argentina, al mismo tiempo, ha dado pasos en este sentido. Es así como el 31 de agosto, en la página web del Ministerio de Defensa, fueron publicadas al respecto afirmaciones de la ministra Nilda Garre, en una reunión con alumnos de la Universidad Di Tella. Respecto al tema nuclear sostuvo que Argentina está en plenas condiciones de aplicar este desarrollo para la defensa porque cumplimos rigurosamente todas las normas en contra de la proliferación nuclear. Respecto al uso de motores a propulsión nuclear que puedan ser usados en barcos y submarinos, dijo que se consultó a la autoridad regulatoria nuclear, a la Comisión Nacional de Energía Atómica y a la Cancillería, quienes estuvieron en pleno acuerdo en que se trabaje en este sentido. Agregó también que dicha Comisión ha formado un cuerpo de trabajo con el Ministerio de Defensa para comenzar a diseñar este emprendimiento.




Se trata de una decisión central para la política de Defensa, que implica el uso de la energía nuclear en el marco de ella y que ya fue anticipada meses atrás, aunque no confirmada oficialmente hasta ahora.




Ello sucede al mismo tiempo que, al conmemorarse este año el 60 aniversario de la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica, se ha revalorizado su importancia para la Argentina en los medios académicos y científicos, anunciándose la finalización de la puesta en marcha de la nueva central núcleo-eléctrica Atucha II, la construcción del prototipo Carem 25 y el nuevo proyecto para prolongar la vida útil de la central nuclear de Embalse.



La Argentina se encuentra a la cabeza de la tecnología nuclear en América Latina, exportando reactores no solo a Argelia, sino también a Australia, que tiene acceso a las tecnologías del mundo desarrollado. Esta capacidad, junto con el proyecto de contar con un lanzador de satélites propios, consolida la posición del país en el ámbito de las altas tecnologías.




Pero el acuerdo firmado entre Brasil y Argentina un mes atrás para la cooperación en la construcción de dos reactores nucleares para uso naval, además de confirmar que la energía nuclear utilizada en el ámbito de la defensa lo es solo con fines de propulsión, pone también en evidencia que los proyectos de ambos países para usar esta tecnología en el ámbito de la defensa no son un ámbito de competencia sino de convergencia.

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